Fuente: elordenmundial.com
Estados Unidos siempre está de actualidad. No es de extrañar puesto que es la primera potencia mundial desde hace un siglo y su influencia es clave para entender el mundo. Sin embargo, Estados Unidos (un país que, curiosamente, no tiene nombre propio ya que no se decidieron por uno al declarar la independencia y decidieron que fuese una descripción: Estados Unidos de América) no siempre fue la superpotencia que es hoy.
Y es que, como muestra el mapa que nos acompaña hoy, trabajo fantástico de El Orden Mundial, el país nació a partir de las trece colonias que poseía Gran Bretaña al este de Norteamérica, limitando al este con el océano Atlántico, por lo que era mucho más pequeño que actualmente. Estas colonias, que hoy son estados de EE.UU, eran diferentes entre sí y, de hecho, cuando se independizaron el 4 de julio de 1776 no había una identidad común como sí la hay actualmente sino que hubo que crearla.
Además, las colonias se agrupaban por zonas geográficas porque, como ya hemos mencionado, eran muy distintas. El clima y la economía variaban sustancialmente de la colonia más septentrional, Massachussets, a la más meridional, Georgia. De un clima continental frío a un clima subtropical húmedo. Y de un modelo económico basado en la ganadería y la explotación forestal a uno agrícola sustentado por esclavos en el sur.
Las colonias norteñas formaban Nueva Inglaterra, nombre que perdura hasta hoy. Eran las colonias más parecidas a la metrópoli británica y la primera era Massachussets, con capital en Boston (en donde comenzó todo el movimiento que llevaría a la independencia debido al famoso Motín del Té (o Boston Tea Party, en inglés). En 1820, la zona norte se separaría como Maine. Otras colonias de Nueva Inglaterra eran New Hampshire, Rhode Island y Connecticut, todos ellos pequeños estados en la actualidad a los que se suma Vermont, que en el momento de la independencia no era una colonia independiente sino que la reclamaban tanto Nueva York como New Hampshire, independizándose de manera efectiva durante la Guerra de la Independencia y, años después, sumándose a EE.UU como estado.
Más al sur estaban las colonias centrales, más industriales y que eran las que enlazaban el territorio. Aquí estaban las ciudades más influyentes, Nueva York y Filadelfia. En esta última fue donde se declaró la independencia de EE.UU y fue su primera capital hasta que se construyó desde cero la nueva y definitiva: Washington Distrito de Columbia (DC). Esta ciudad se construyó en las colonias del sur pero cerca del límite con las colonias centrales para situarse a equidistancia de unas y otras. Las colonias centrales corresponden con los estados de Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania.
Finalmente, tenemos las colonias del sur, de tradición esclavista y que en la Guerra de Secesión (o guerra civil estadounidense) intentaron separarse del norte sin éxito para mantener unas tradiciones y una economía que negaban la libertad a una buena parte de su población. Estas colonias son los actuales estados de Maryland, Delaware, Virginia (la zona oeste de la misma se separó del resto durante la guerra civil y hoy es otro estado, Virginia Occidental), Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia.
Tras la independencia, lograda tras una cruenta guerra con Gran Bretaña, Estados Unidos nació como una república federal y pronto comenzó su proceso de expansión hacia el oeste mediante conquistas y compras a otras potencias como Francia o España. Nacía una potencia aunque en ese momento nadie esperaba que llegase a ser lo que es hoy.
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