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Los reyes europeos desde 1800

Su número no dejó de decrecer, especialmente tras la Primera Guerra Mundial. Hasta ese conflicto, había pocas repúblicas en Europa (tan solo Suiza, Francia o Portugal). Hoy la situación es a la inversa: son las monarquías los casos extraordinarios y las repúblicas la norma. Tras la Primera Guerra Mundial cayeron monarquías como la alemana, la turca o la rusa y tras la Segunda Guerra Mundial cayeron varias más como la italiana, la rumana, la búlgara, la yugoslava… 

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Las repúblicas (azul) eran un caso extraño en Europa hasta la I Guerra Mundial.

 Europe 1930 monarchies versus republics.png

Repúblicas (azul) tras la I Guerra Mundial, frente a las monarquías. Irlanda se convirtió en república en 1949 y Hungría se declaraba reino, pero no había rey sino un regente.

Otros países como Grecia y España fueron alternando fruto de su inestabilidad política pero en los años 70 Grecia descartó definitivamente la monarquía y España, curiosamente ya que fue en sentido contrario al resto de Europa, restauró la monarquía tras una larga dictadura. 

Europe 1950 monarchies versus republics.png 

Repúblicas (azul) en Europa tras la II Guerra Mundial. Grecia dejó de ser una monarquía de facto en 1967, Chipre se independizó de Reino Unido en 1960 como una república y España era un reino pero sin rey durante a dictadura de Franco, quien fue jefe del Estado hasta su muerte, cuando se restauró la monarquía.

Europe 2015 monarchies versus republics.png 

Repúblicas (azul), actualmente frente a las doce monarquías que quedan, que se concentran en el oeste (Noruega, Suecia, Dinamarca, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo (Gran Ducado), Reino Unido, Liechtenstein (Principado), España, Andorra (Principado con dos copríncipes), Mónaco (Principado) y la Ciudad del Vaticano (monarquía electiva). 

Finalmente, otros países fueron mucho más estables con sus monarquías. El que más fue el Reino Unido, aunque hay más casos como los países escandinavos u Holanda. A continuación vamos a ver los monarcas de algunos países europeos. Con esto se ve también la evolución histórica de esos países y la gran inestabilidad de los siglos XIX y XX.

España: Fue una monarquía hasta 1868, aunque los Borbones fueron expulsados del trono durante la Guerra de la Independencia (1808-1813). Tras esta volvieron hasta el citado 1868, cuando una revolución les volvió a exiliar durante seis años en los que se intentó una monarquía constitucional con Amadeo I y luego una república. Su fracaso permitió la vuelta de los Borbones en 1873, manteniéndose hasta 1931, cuando fue proclamada la Segunda República. Esta fue derrocada tras una guerra civil y se instauró la dictadura del general Franco, quien no restauró la monarquía hasta su muerte en 1975. 

 

- Carlos IV (hasta 1808)

- Fernando VII (1808)

- José I (1808-1813)

- Fernando VII (1813-1833)

- Isabel II (1833-1868)

vacante (1868-1870)

- Amadeo I (1870-1873)


Primera República (1873-1874)


- Alfonso XII (1874-1885)

- Alfonso XIII (1886-1931)


Segunda República (1931-1939)

Dictadura franquista (Estado Español, 1939-1975)

Bandera de España (versión con escudo)

- Juan Carlos I (1975-2014)

Bandera de España (versión con escudo)

- Felipe VI (2014-actualidad)

Francia: La Primera República instaurada durante la revolución terminó cuando Napoleón Bonaparte se proclamó emperador. Tras su derrota definitiva en 1815 (ya que había sido exiliado previamente y había escapado para gobernar otros cien días en 1815) los Borbones recuperaron la corona francesa hasta su expulsión en 1830 por una revolución. Se eligió como rey a Luis Felipe de Orleans, un monarca constitucional que, aun así, fue expulsado también en otra revolución en 1848. Se proclamó la Segunda República que fue finiquitada pronto por Luis Napoleón Bonaparte, primero presidente y luego autoproclamado emperador como Napoleón III. Su derrota ante Prusia en 1871 le hizo abdicar y Francia no volvió a tener otro monarca desde entonces. Ha habido una sucesión de repúblicas hasta hoy, con la salvedad de la Segunda Guerra Mundial, cuando Francia fue ocupada y dividida por Alemania. 

 

Primera República (hasta 1804)

- Napoleón I (1804-1814)

- Luis XVIII (1814)

- Napoleón I (1815)

- Napoleón II (1815)

- Luis XVIII (1815-1824)

- Carlos X (1824-1830)


- Luis Felipe I (1830-1848)

Segunda República (1848-1852)

- Napoleón III (1852-1870), último monarca en Francia.

Tercera República (1870-1940)


Estado Francés (Francia de Vichy, 1940-1944) y Gobierno de la Francia Libre (1940-1944)


Gobierno provisional (1944-1946)

Cuarta República (1946-1958)

Quinta República (1958-actualidad)

Italia: estaba dividida en hasta siete estados hasta su unificación a partir de 1859 y por iniciativa del reino de Piamonte-Cerdeña. Su rey, Víctor Manuel II, pasó a ser el primer rey de Italia. Su casa, la Saboya, reinó hasta 1946, cuando fueron expulsados del trono por su apoyo al fascismo en los años previos. Así, se proclamó la república que sigue vigente actualmente.

Dividida hasta la unificación (1859-1870)


- Víctor Manuel II (1861-1878)

- Humberto I (1878-1900)

- Víctor Manuel III (1900-1946)

- Humberto II (1946)

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República Italiana (1946-actualidad)

Alemania: estaba dividida hasta en 39 estados, el principal de ellos Prusia, el que lideró la unificación a partir de 1864. Su rey, Guillermo I, pasó a ser el primer káiser (emperador) de Alemania. Fue sucedido por sus herederos hasta que Guillermo II abdicó tras la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial. Desde entonces Alemania ha sido una república aunque con muchos avatares. Primero una república parlamentaria, luego la dictadura nazi y posteriormente la ocupación aliada para finalmente ser dividida en dos repúblicas distintas, la RFA y la RDA. En 1990 estas se reunificaron mediante la absorción de la RDA por la RFA, hasta hoy.

Dividida hasta la unificación (1864-1871)

Flag of Germany (1867–1919).svg

- Guillermo I (1871-1888)

- Federico III (1888)

- Guillermo II (1888-1918)

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República de Weimar (oficialmente Imperio Alemán, 1918-1933)

Flag of Germany (1935–1945).svg

Alemania nazi (1933-1945)

Merchant flag of Germany (1946–1949).svg

Ocupación aliada de Alemania (1945-1949)

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República Democrática Alemana (1949-1990) y República Federal de Alemania (1949-actualidad)

Reino Unido: el caso más estable de toda esta lista ya que siempre ha sido una monarquía y además constitucional tras el triunfo de la revolución inglesa a finales del XVII, adelantándose al resto de Europa. Destacan los largos reinados de Victoria e Isabel II.

Bandera del Reino Unido

- Jorge III (hasta 1820)

- Jorge IV (1820-1830)

- Guillermo IV (1830-1837)

- Victoria (1837-1901)

- Eduardo VII (1901-1910)

- Jorge V (1910-1936)

- Eduardo VIII (1936)

- Jorge VI (1936-1952)

- Isabel II (1952-actualidad)

Portugal: fue una monarquía hasta 1910 con las casas de Braganza y de Braganza-Wettin. Tras años de inestabilidad, fue derrocada y desde entonces Portugal ha sido una república. La primera, muy inestable, terminó con una larga dictadura, el Estado Novo, hasta la revolución de los claveles de 1974, que reinstauró la democracia con la actual república.

 

- María I (hasta 1816)

Flag of the United Kingdom of Portugal, Brazil, and the Algarves.svg

- Juan VI (1816-1826)


- Pedro IV (1826)

- María II (1826-1828)

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- Miguel I (1828-1834)

- María II (1834-1853) y Fernando II (1837-1853)

- Pedro V (1853-1861)

- Luis I (1861-1889)

- Carlos I (1889-1908)

- Manuel II (1908-1910)

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Primera República (1910-1926)

Segunda República (Estado Novo, 1926-1974)

Tercera República (1974-actualidad)

Grecia: primero dependiente del Imperio Otomano hasta que se proclamó la independencia en 1822, primero en forma de república y luego con sucesivos monarcas con muchos reinados inestables hasta 1924, cuando se proclamó otra república que terminó debido a la deriva fascista. Los siguientes monarcas también fueron bastante inestables, con la ocupación nazi de Grecia en la II Guerra Mundial. El último tuvo que exiliarse en 1967 tras un golpe militar, que estableció la dictadura de los coroneles, derrocada en 1974. Después de esta se reinstauró la democracia pero como la actual república.

 

Parte del Imperio Otomano (hasta 1822)


Primera República (1822-1832)

- Otón I (1832-1862)


- Jorge I (1863-1913)

- Constantino I (1913-1917)

- Alejandro I (1917-1920)

- Constantino I (1920-1922)

- Jorge II (1922-1924)


Segunda República (1924-1935)


- Jorge II (1935-1947, exiliado por la ocupación de Grecia entre 1941 y 1946)

- Pablo I (1947-1964)

- Constantino II (1964-1973, exiliado desde 1967)


Dictadura de los Coroneles (1967-1974)

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Tercera República (1974-actualidad)

Países Bajos: es, junto a Reino Unido, bastante estable. Al principio del siglo XIX todavía existía la entidad sucesora de las Provincias Unidas y luego pasó a ser un reino satélite de Francia, que acabó ocupando el país. Tras la derrota de Napoleón nació el actual reino de los Países Bajos, con reyes en el siglo XIX y reinas en el XX, pronto de tipo constitucional, hasta hoy.

Statenvlag.svg

República Bátava (hasta 1806)

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- Luis I (1806-1810)

- Luis II (1810)

Flag of France (1794–1815, 1830–1958).svg

Ocupación francesa (1810-1813)


Soberano Principado de los Países Bajos Unidos (1813-1815)

- Guillermo I (1815-1840)

- Guillermo II (1840-1849)

- Guillermo III (1849-1890)

- Guillermina (1890-1948)

- Juliana (1948-1980)

- Beatriz (1980-2013)

- Guillermo Alejandro (2013-actualidad)

Rusia: la historia de la monarquía en Rusia es la de los zares de la dinastía Romanov, que reinaron hasta que la revolución de 1917 los derrocó, tras lo que no volvió a haber monarcas en Rusia, aunque los líderes comunistas actuaran casi como tales. Desde 1922 Rusia estuvo integrada en la URSS, el primer estado comunista de la historia, que se desintegró en 1991. De las quince repúblicas que la sucedieron destaca la Federación Rusa al ser su sucesora legal, conformada como una república federal.

Flag of Russia.svg

- Pablo I (hasta 1801)

- Alejandro I (1801-1825)

- Nicolás I (1825-1855)

- Alejandro II (1855-1881)

- Alejandro III (1881-1894)

- Nicolás II (1894-1917)

Gobierno provisional (1917)

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República Socialista Federativa Soviética de Rusia (1917-1991, integrada desde 1922 en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas)

Federación Rusa (1991-actualidad)

“Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”

Con estas palabras el rey Juan Carlos I (Roma, 1938) prometió ante toda la ciudadanía que no volvería a ocurrir. Corría 2012, España estaba casi en la ruina y al borde del rescate debido a la crisis financiera y el entonces monarca fue sorprendido por sorpresa en una caza de elefantes que costaba unos 30.000 euros en un lejano país africano. Juan Carlos, apasionado de la caza, no era la primera vez que lo hacía, pero sí que se le descubría debido a que sufrió un aparatoso accidente por el que se rompió la cadera por tres lados.

La sociedad española, sufriendo como estaba por la crisis económica, se indignó de manera mayoritaria ante el escándalo. Fue tal la reacción de la opinión pública, que los asesores de la Casa Real decidieron que era necesario una intervención informal del rey, en la que, esquivando mirar directamente a la cámara, Juan Carlos dijo la frase que inicia este artículo: “lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”. El problema es que incumplió su palabra.


Fotografía de una caza de elefantes anterior a la de 2012. Al margen de las consideraciones éticas sobre la caza (más aún tratándose de un animal tan noble e inteligente como los elefantes que, además, están en peligro de extinción de no pocos lugares) cada una de estas suele costar alrededor de 30.000 euros.

Muchos fuimos los que aceptamos esa disculpa, dando una oportunidad a la Corona de cambiar el rumbo. Sin embargo, la institución quedó más tocada todavía con los casos de corrupción que afectaban al yerno del rey, Iñaki Urdangarín, que sigue en prisión actualmente. Todo ello hizo que Juan Carlos decidiese finalizar su reinado, abdicando en 2014 en su hijo, Felipe VI (Madrid, 1968).

El nuevo monarca intentó desde el principio desvincularse del reinado de su padre y de sus hermanas, en especial Cristina (aunque más tarde fue absuelta, al contrario que su marido). Incluso le arrebató el ducado de Palma, después de que saliesen a la luz unos correos entre Urdangarín y su socio corrupto en los que el entonces duque se burlaba de su título haciendo una obscena broma al respecto (“el duque emPALMAdo”).

La familia real quedó reducida a los reyes, sus hijas y los reyes eméritos. Hay que admitir que Felipe VI no está teniendo suerte en su reinado: la crisis económica, su propia crisis familiar (con encontronazos entre su madre y su esposa), el terremoto en el sistema de partidos español iniciado en 2014, con la consiguiente inestabilidad permanente; y ahora la peor pandemia en un siglo, a la que reaccionó tarde y torpemente con un mensaje televisivo tardío y frío que a muchos nos dejó indiferentes.

Pero lo que de verdad está poniendo a la monarquía entre la espada y la pared son sus propios miembros. Primero las actitudes nada ejemplares de algunos sobrinos del rey como los hijos de la infanta Elena, posicionándose públicamente a favor de la ultraderecha. Luego, el propio Urdangarín, en prisión. Y ahora el mismo rey emérito, que presuntamente ocultó millones de euros que no declaró a Hacienda y guardó en Suiza. Esto último ha sido lo más grave que le ha sucedido a la monarquía española desde su restauración en 1975. Revelaciones casi diarias con detalles vergonzosos de la vida privada de Juan Carlos I, de sus excesos económicos y de su antigua amante, Corinna Larsen.

Todo ello ha hecho que anteayer Juan Carlos, previo acuerdo con su hijo y con el Gobierno, decidiese abandonar España en lo que muchos niegan que sea un exilio, pero que se le parece bastante. Lo hace para intentar salvar la institución monárquica, que aun así queda muy tocada. Para las generaciones más jóvenes, Juan Carlos ya no es el rey que impulsó la democracia en España y frenó el golpe de Estado de 1981 sino el rey de los escándalos, de la buena vida y los excesos. Todo un ejemplo negativo pagado por los españoles.

Ahora, ¿va a ser España una república en el futuro? A corto y medio plazo seguro que no. ¿Por qué? Simplemente porque no hay de momento un clamor por la república. Un cambio de sistema político ahora es impensable, en plena pandemia y con una crisis económica a consecuencia de esta. La mayoría de la población ahora está centrada en sortear esta ola, y no es amiga de cambios de régimen.

Por otro lado, la derecha española sigue siendo monárquica y esto es muy importante. En parte la Segunda República fue inestable porque no contó con la lealtad de una parte del espectro político, que seguía siendo más bien monárquica. Sí se pudo proclamar porque las actuaciones del rey Alfonso XIII le habían dejado totalmente desacreditado y toda la izquierda más un sector derechista republicano se unieron y ganaron las elecciones municipales de abril de 1931, señalando la puerta de salida al monarca.

Así mismo, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tampoco está por la labor de entrar en un terreno desconocido como sería un cambio de sistema. Y menos en el actual contexto de crisis.

Otro motivo por el que no habrá pronto una república es que sus mismos partidarios están divididos y cada uno pretende una república de acuerdo a sus preferencias. Los hay que optan por una república “popular”, lo cual espanta a muchos ya que eso sería una dictadura como las que hubo en Europa Oriental entre los años 40 y los 80 del siglo pasado. Otros sí queremos una república democrática, pero hay distintas posibilidades: unitaria o federal o presidencialista o parlamentaria. Por no hablar del tema de los símbolos como la bandera, que también dividen a los republicanos. Las diferencias entre los tipos de república ya las tratamos en otro artículo, pero personalmente creo que el modelo alemán o austriaco es el ideal: parlamentaria y federal.

Formas de gobierno en el mundo actualmente. Las repúblicas aparecen en azul y verde (presidencialistas con ligeras diferencias en el caso de las verdes), amarillo (semipresidencialistas), naranja (parlamentarias) o marrón (unipartidistas, es decir, dictaduras de partido único, normalmente comunista).

Se profundizaría en el Estado de las autonomías al crearse una federación. Aunque esto no impediría que el independentismo siguiese existiendo, creo que sí lo debilitaría ya que incluso Esquerra Republicana tiene un sector que aceptaría mantenerse en una España federal. Y parlamentaria porque creo que el parlamento debe tener primacía sobre el Ejecutivo, como actualmente. En Alemania, el parlamento elige al presidente de la República y también al canciller (jefe del gobierno), en el segundo caso tras unas elecciones generales. El presidencialismo da demasiado poder al presidente, como en Estados Unidos y la mayoría de repúblicas americanas, y el semipresidencialismo, como en Francia, permite al presidente cesar al primer ministro sin tener en cuenta al parlamento. En definitiva, concentra mucho poder en una sola persona, y eso a mi juicio no es conveniente.

Sin embargo, esto es solo una opinión y reincidimos: España no va a ser una república a corto o medio plazo. Se necesita tiempo para convencer a los que no son republicanos de que a España le iría mejor siendo una república y ello requiere de un gran esfuerzo de paciencia y pedagogía.

No obstante, la Corona no debe olvidar que España no es ni ha sido especialmente monárquica. Cuando Juan Carlos I restauró la institución tras la muerte de Franco, no eran pocos los escépticos con él y, tras sus actuaciones en la Transición, mucha gente se definió como “juan carlista”, pero no como monárquica. ¿Hay “felipistas” convencidos? Lo dudo, sinceramente. Felipe VI no ha tenido un 23-F para ser tan popular.

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  ¿Puede haber países que, en realidad, no tengan nombre propio? Sí, y, de hecho, hay varios. Consideramos que un país no tiene nombre prop...