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La importancia de las artes y las humanidades en la educación secundaria


La presencia tanto de las artes como de las humanidades en la Educación Secundaria Obligatoria y el Bachillerato se ha visto reducida en los últimos años. Reforma tras reforma, parece que nunca hay espacio para fomentar (ni siquiera para mantener) estas disciplinas, que aparecen en forma de varias materias.

LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA

Es una de las asignaturas con más horas semanales de la ESO. En 1º y 2º se imparte todos los días de la semana, cinco, y en 3º y 4º se reduce una hora, a cuatro semanales. De las materias de humanidades, es la que menos peso ha perdido en las últimas reformas. En Bachillerato consta también de cuatro horas semanales. Además, de este departamento también depende la asignatura de Literatura Universal, de modalidad en Humanidades y Ciencias Sociales y con cuatro horas.

GEOGRAFÍA E HISTORIA

Ya con la LOGSE eran tres horas semanales, como actualmente. Sin embargo, con la LOE se le amplió una hora en 2º de ESO, hasta cuatro, que volvió a perder con la actual LOMCE, aunque el currículo fuese exactamente el mismo. Sí tienen más horas sus asignaturas en Bachillerato, cuatro (Historia del Mundo Contemporáneo en 1º e Historia de España, que es obligatoria, además de Geografía o Historia del Arte en 2º).

DIBUJO

En la ESO se denomina Educación Plástica, Visual y Audiovisual (EPVA) y tiene dos horas semanales, las mismas que ya tenía en la LOGSE. Sin embargo, en la LOGSE era obligatoria de 1º a 3º de ESO, y ahora solo está presente de manera obligada en 1º y 2º. Este cambio se hizo con la LOE y la LOMCE lo mantuvo, por lo que redujo su peso en general. En 4º de ESO EPVA es optativa con dos horas. Finalmente, en Bachillerato el dibujo se imparte en diferentes asignaturas. Para la modalidad de Ciencias está Dibujo Técnico tanto en 1º como en 2º, materia de modalidad con cuatro horas. En optativas se puede cursar Dibujo Artístico, independientemente de la modalidad, con dos horas semanales. En el bachillerato de artes hay materias como Fundamentos del Arte, Cultura Audiovisual o Diseño que también dependen del departamento de Dibujo, todas ellas de cuatro horas semanales.

MÚSICA

En la ESO dispone de dos horas semanales. Le pasó lo mismo que a EPVA en cuanto a su presencia por cursos, ya que se vio reducida a 2º y 3º de ESO, cuando es obligatoria. En 4º de ESO pasa a ser optativa, de nuevo con dos horas. En Bachillerato dispone de optativas como Análisis Musical, Historia de la Música y la Danza o Lenguaje y Práctica musical, de dos horas. También tiene presencia en asignaturas de la modalidad de artes.

FILOSOFÍA

Hasta la LOGSE solo existía como la asignatura de Ética en 4º de ESO. Con la LOE, se mantuvo y se añadió Educación para la Ciudadanía en 2º de ESO. Ambas eran obligatorias. La actual LOMCE fulminó ambas y puso como alternativa a Religión a Valores Éticos, con su propio currículo y evaluable. Sin embargo, esta materia no siempre es impartida por profesores de Filosofía, pudiendo ser asumida también por docentes de Geografía e Historia aunque no sea de su especialidad. Valores Éticos tiene dos horas semanales en 1º y 4º y de solo una en 2º y 3º. Por otro lado, existe una asignatura llamada Filosofía que es optativa en 4º, con dos horas semanales. En Bachillerato la filosofía también sufrió el hachazo de la LOMCE. Hasta esta ley era obligatoria tanto en 1º como en 2º para todos los alumnos, independientemente la modalidad de bachillerato que estudiasen. Ahora, Filosofía solo es obligatoria en el primer curso, con cuatro horas semanales. En 2º la Historia de la Filosofía es materia de modalidad en el itinerario de Humanidades y Ciencias Sociales (con cuatro horas) y los otros bachilleratos podrían estudiarla como optativa, pero es poco probable.

LATÍN Y GRIEGO

Ahora amenazados por la nueva LOMLOE debido a que ni son citadas en la misma como materias de modalidad en el bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales, por lo que los centros podrían no ofertarlas llegado el caso. Sin embargo, a día de hoy, los estudios clásicos están presentes en la ESO con la asignatura de Cultura Clásica, que es optativa en 3º y 4º con dos horas semanales. También con la materia de Latín en el 4º curso, que es troncal de opción en el itinerario académico con tres horas semanales. En Bachillerato las materias clásicas se encuentran en el itinerario de Humanidades, siendo Latín obligatoria en ambos cursos y Griego de modalidad, aunque si se estudian Humanidades puras se suelen cursar siempre ambas.

Por tanto, como podemos ver la situación de las artes y las humanidades en la educación secundaria no es dramática, pero sí se percibe una intención clara de reducir su presencia, en especial en los casos de filosofía, latín y griego, frente a los conocimientos más técnicos. Las artes son fundamentales para la formación de todo ciudadano ya que fomentan la creatividad, el ingenio y la sensibilidad. En cuanto a las humanidades, fomentan el espíritu crítico del alumnado, investigan nuestra propia naturaleza, fomentan la introspección personal y la cultura general.

WEBGRAFÍA

www.comunidad.madrid/servicios/

¿De verdad estamos solos?




 Parece que el universo es infinito en esta foto, ¿no? Pues es solo el 1 % del total de nuestra galaxia. Y hay billones de galaxias en el universo.

A veces nos creemos muy importantes, pero solo somos una mota en el espacio. Un espacio que no es infinito pero que desde la gran explosión que inició todo (el Big Bang) hace unos 13.800 millones de años, no para de expandirse. El planeta en el que vivimos, caso único al albergar vida y además inteligente[i], nació hace unos 4.550 millones de años. No tiene más de especial: es un pequeño astro rocoso. Dentro del Sistema Solar, solo Venus, Marte y Mercurio son más pequeños que la Tierra. En definitiva, somos insignificantes por mucho que creamos lo contrario. 

Y, como muestra de esa insignificancia suprema, os dejo la siguiente imagen: 

 Somos insignificantes. Sin más.

Perdidos en el universo

En nuestros cielos nocturnos deberíamos poder ver hasta 2.500 estrellas[ii], cada una de ellas con su propio sistema de planetas. Pero esto supone solo el vecindario de la Tierra, que además está en uno de los brazos de nuestra galaxia (Vía Láctea, agrupación de estrellas). Casi todas las 2.500 están a menos de 1.000 años luz de nosotros. Ah, y se me olvidaba decirlo: las estrellas que vemos desde la Tierra son una cienmillonésima parte del total de nuestra galaxia…que a su vez es solo una de las más de dos billones de galaxias que se cree que existen en el universo. 

¿Podríamos no ser los únicos?

Son datos tan implacables, tan remotos, que nos es difícil asumirlo. ¿Puede haber vida más allá? La respuesta no es si puede haberla sino dónde: en tal inmensidad es casi imposible que el nuestro sea el único planeta con condiciones para que se dé la vida. Otra cuestión es que, al ser tan bastas las distancias, nunca podamos contactar con otros seres inteligentes.

Según los cálculos de los científicos, tomando como base las probabilidades más conservadoras (es mejor ser pesimista que excesivamente optimista), hay unos 100 millones de billones de planetas parecidos a la Tierra en el universo. El equivalente a cien planetas hermanos por cada grano de arena de playas del mundo. Casi nada. 

Y ahora pasemos a los datos clave: imaginemos que el 1 % de esos planetas parecidos a la Tierra haya podido desarrollar una civilización como la humana. Obtenemos el impresionante dato de que habría 10.000 billones de civilizaciones inteligentes en el universo. Si reducimos esos datos solo a nuestra galaxia, los datos también sobrecogen: habría mil millones de planetas análogos a la Tierra y hasta 100.000 civilizaciones inteligentes

Entonces, ¿Dónde demonios están? El SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, en sus siglas en inglés) lleva desde los años 70 buscándolos. Y solo ha obtenido una señal fuerte, la llamada Wow! (por el grito que pegó el astrónomo que estaba en ese momento de guardia en el observatorio), que duró varios segundos y cuyo origen todavía se desconoce. 

Nuestra estrella es bastante joven: podría haber civilizaciones extraterrestres nacidas antes al ser su estrella más vieja que la nuestra. Y, por tanto, estar más desarrollada, pero no ha habido ningún tipo de contacto hasta hoy. Según la escala Kardashov, hay tres categorías para agrupar las civilizaciones inteligentes según la energía que utilicen: el Tipo I (usa toda la energía de su planeta, lo cual nosotros ya casi hemos conseguido a base de destruirlo), el Tipo II (aprovechando la energía de su estrella, algo a años luz de nuestras capacidades) y el Tipo III (que podría utilizar la energía de toda la galaxia). 
 Si un planeta semejante al nuestro hubiese "nacido" antes y hubiese posibilitado el desarrollo de una civilización, esta estaría muy por delante de nosotros en desarrollo.

Por tanto, si solo sobreviviese un 1 % de civilizaciones capaces de sobrevivir para llegar al Tipo III y, con ello, poder colonizar miles y miles de mundos desde el original, según los cálculos tendría que haber en nuestra galaxia al menos 1.000 civilizaciones de Tipo III. Pero, nuevamente, nunca nos han hecho una visita. 

La compleja Paradoja de Fermi

Así llegamos a la Paradoja de Fermi: los cálculos científicos nos dicen que hay vida inteligente extraterrestre con casi toda probabilidad y que, además, puede estar bastante más desarrollada que nuestra civilización, pero nunca han hecho signos de existencia. ¿Por qué? Hay intenso debate entre los científicos y se dividen en dos grupos según el tipo de explicación que le dan a ello:

Grupo 1 de explicaciones: No hay indicios de civilizaciones superiores de Tipo II o III porque, sencillamente, no existen. Sin embargo, los cálculos de los que ya hemos hablado dicen lo contrario, por lo que se introduce otro elemento explicativo que los científicos llaman el Gran Filtro

¿Qué demonios es eso? Que desde que nace una especie (como la humana en nuestro caso) hasta que llega a ser de Tipo III, hay un muro contra el que la mayoría choca, y que las hace desaparecer antes de alcanzar ese nivel de desarrollo tan alto. Visto lo visto (es decir, que nadie viene a visitarnos) solo de manera anómala una especie lograría superar el Gran Filtro. 

Eso nos deja una pregunta inquietante, ¿en qué punto de la línea temporal de una especie ocurre el Gran Filtro? Y, sobre todo, ¿En qué punto estamos los humanos? Ante esta pregunta surgen tres opciones:

La primera, que ya somos excepcionales: el Gran Filtro está “detrás” de nosotros, es decir, ya lo hemos pasado y, por tanto, somos la primera especie de vida que ha logrado llegar hasta nuestro nivel de inteligencia. Esto explicaría por qué no hay civilizaciones de tipo II o III todavía, porque somos los primeros. Suena muy egoísta, la verdad. Entre las teorías sobre cuál fue el Gran Filtro que superamos, se baraja la mera existencia de vida, el paso de la célula procariota a la eucariota (más compleja) o nuestra evolución. 

La segunda opción sería que somos los primeros, pero no los únicos en estar alcanzando nuestro nivel de inteligencia. No habría Gran Filtro, sino que la galaxia ya estaría asentada, sin los riesgos naturales del pasado (como tormentas de rayos gamma), permitiendo así el paso a formas de vida más desarrolladas a lo largo de millones de años. Como nosotros, las otras especies extraterrestres todavía estarían en el tipo I y no tendrían medios para comunicarse a tanta distancia. 

Y llegamos así a la tercera opción, que es la que pone los pelos de punta: que no seamos ni excepcionales ni los primeros, sino que el Gran Filtro está “delante” de nosotros. Por tanto, la vida podría evolucionar a lo largo de las galaxias como está evolucionando la especie humana, pero hay algo que impide que la inmensa mayoría alcance una inteligencia superior y llegue a ser de tipo II o III. Y, visto lo visto, es improbable que nosotros seamos esa excepción que supere el Gran Filtro. ¿En qué puede consistir este? Quizá en un brote agresivo de rayos gamma que aniquile la Tierra. O en una autodestrucción de las civilizaciones una vez alcanzan un nivel de tecnología[iii]. Por ello, la ausencia de noticias de vida sería al final una buena noticia para la civilización humana: si se encontrase vida, aunque fuese sencilla, en Marte u otro planeta, se eliminarían todos los potenciales Filtros que hemos visto en la primera opción. Y, por otro lado, encontrar restos de vida compleja en otros astros sería la peor noticia posible ya que sería confirmar que el Gran Filtro está delante de nosotros…y, con él, nuestro más que probable fin. 

Grupo 2 de explicaciones: Sí hay civilizaciones de tipo II y III y hay razones lógicas por las que no sabemos nada de ellas…aún. En este caso, se rechaza que seamos excepcionales en absoluto y defienden que, en cualquier caso, seríamos una civilización más bien mediocre. ¿Por qué no hemos podido contactar con ninguna otra? Porque nuestra tecnología es rudimentaria: Solo podemos llegar a señales que estén a cien años luz de nosotros, el equivalente al 0,1 % de la galaxia. 

Así, formulan hasta diez posibilidades: 

1.      La especie de tipo II o III ya podría haber visitado la Tierra, pero antes de que los humanos evolucionasen. Al fin y al cabo, nos remontamos solo 50.000 años. Esos extraterrestres podrían haber llegado a la Tierra y ver solo aves o reptiles, sin más interés para ellos. Además, la escritura comenzó hace tan solo 5.000 años, por lo que una llegada de otra especie en los primeros tiempos de la Humanidad no habría quedado documentada, pero probablemente sí quedasen restos arqueológicos, de los que no hay evidencia hoy en día.

2.      Que la galaxia ya haya sido colonizada por otra especie pero que nosotros vivamos en una zona “rural” y “desierta”, estando aislados cual esquimales. Es más inverosímil, pero si ocurre en nuestro propio planeta, ¿Por qué no en la galaxia?



3.      No podemos casi imaginar cómo serían esas civilizaciones tipo II y III pero, ¿Por qué iban a colonizar toda la galaxia teniendo unas tecnologías tan avanzadas? En el caso II, podrían aprovechar la energía de su propia estrella, satisfaciendo sus necesidades durante millones de años, ¿Para qué embarcarse en aventuras? Y en el caso del III, la tecnología y ciencia serían tan avanzadas que no podemos ni pensar cómo serían esos seres. El concepto de colonización, al fin y al cabo, es humano. 

Nuestra imaginación sí que no tiene límites.


4.      Esta posibilidad es aterradora: que haya civilizaciones aterradoras y que la mayoría prefiera no enviar mensajes al exterior para llamar su atención. Esto explicaría el silencio que detecta el SETI. Y nos dejaría en mal lugar: estaríamos siendo muy estúpidos al estar mandando señales como locos al espacio, diciendo en voz alta: ¡Estamos aquí! El mismo Stephen Hawking ya lo advirtió: “si los alienígenas nos visitasen, las consecuencias serían como cuando Colón llegó a América, lo que no salió muy bien para los nativos americanos”. Y otro experto también recomendó mantener silencio y paciencia en vez de enviar mensajes imprudentemente. 

Fotograma de La guerra de los mundos, de 2005, que cuenta una invasión extraterrestre ficticia aunque, claro, en esa nos salvamos, cómo no.


5.      Que haya una super civilización inteligente dominante que no tiene por qué informar de su presencia y que, en caso de que haya otras inferiores (como la nuestra) que avancen más de la cuenta, las exterminaría para asegurarse la hegemonía. Por eso también habría silencio en el universo. 

6.      Hay mucho ruido y actividad en el espacio, pero nuestra tecnología, simplemente, sigue siendo muy rudimentaria y no estamos prestando atención a lo que debemos si queremos enterarnos de mensajes. Un ejemplo sería la señal Wow! ya mencionada: seguimos sin poder darle un significado claro. 
 La extrañísima señal captada en 1977 desde la constelación de Sagitario que nunca se ha repetido. El investigador al cargo se sorprendió tanto que anotó el famoso Wow! ("¡Guau!") que da nombre a la señal.

7.      Otra opción es que ya estuviésemos contactando con civilizaciones extraterrestres pero que los gobiernos nos lo estén ocultando. Personalmente, no creo en esta teoría: sería un secreto demasiado grande y tenemos líderes con la boca también demasiado grande. 


 No queremos mirar a nadie. 

8.      Hay civilizaciones superiores en la galaxia, pero nos respetan y nos observan sin interferir en nuestro desarrollo, como en un gran zoológico. Y, la verdad, si una especie mucho más avanzada que nosotros quisiese observarnos sin ser detectada, podría hacerlo.

9.      Somos demasiado primitivos como para detectar civilizaciones superiores. Es como si, en el campo, hubiese un hormiguero y, a pocos metros, una carretera. Las hormigas no están lo suficientemente desarrolladas como para saber que esa carretera está ahí o qué es y supone. Y otra cosa, las personas que pasan por la carretera ignoran el hormiguero olímpicamente, no les interesa lo más mínimo. Está claro, ¿no? 

10.  Y la última, y la más cercana a la ciencia ficción, es que quizá estemos totalmente equivocados respecto a nuestra realidad. El universo podría parecer algo que, en realidad, no es y nosotros no podemos ni imaginarlo. A lo mejor somos un experimento creado por esa especie superior, que nos está utilizando como tal. Por eso no habría más especies inteligentes. Es algo muy poco posible, pero ¿quién sabe? 

¿Cuál de todas esas teorías es la verdadera? Sea cual sea, pondría los pelos de punta porque se pueden resumir en solo dos: O estamos totalmente solos en el universo o hay otras formas de vida inteligente

Lo que deja claro este debate sobre la Paradoja de Fermi es que debemos ser más humildes. En la Antigüedad se discutía sobre qué era el cielo: ¿La cubierta de un enorme baúl? ¿la cara inferior del cosmos? Por no hablar del ahora estúpido debate sobre la esfericidad de la Tierra. Dentro de solo cien años, este debate podría ser visto como hoy vemos el de qué es el cielo: pensando lo antiguos y atrasados que estaban nuestros antepasados. 

Y otro golpe de humildad: no hemos parado de hablar de civilizaciones superiores a la nuestra de tipo II o III…a nosotros, que nos creemos únicos y superiores y, en general, como tal tratamos a las demás especies de nuestro planeta e incluso a otros seres humanos con menos recursos. Esperemos que, si existen esas civilizaciones extraterrestres superiores, no sean como nosotros.

Fuentes: 

Waitbutwhy.com
El País



[i] Esto está en duda día a día: somos la única especie terrestre que destroza su propio planeta, llevándolo al límite. Algo muy lamentable.
[ii] En las ciudades podemos ver una veintena y gracias: nuestra contaminación lumínica nos impide hasta tener estrellas. De nuevo algo muy lamentable.
[iii] Esto tendría sentido vista la amenaza nuclear. Durante la Crisis de los misiles de Cuba en 1962, la Humanidad estuvo al borde del abismo.

La mota de polvo en la que vivimos




Es una fotografía de muy mala calidad pero increíblemente valiosa y trascendental. La tomó la sonda Voyager 1 en 1990 cuando estaba ya saliendo del Sistema Solar, a una distancia de más de 6.000 millones de kilómetros. 

El minúsculo punto de luz azul es la Tierra, vista desde los confines de nuestro Sistema. En esa diminuta mota de polvo es donde tú, yo y todos los seres humanos que han existido, existen y seguramente existirán en un futuro cercano habrán vivido, viven y vivirán. 

El astrónomo Carl Sagan (1934-1996) escribió un artículo en el que reflexiona a propósito de esa fotografía, llamándolo “Reflexiones sobre una mota de polvo”. A continuación os dejo un fragmento del mismo dado lo interesante que me ha parecido: 

“Conseguimos tomar esa fotografía [desde el espacio profundo] y, si la observas, verás una mota. Es aquí. Es nuestra casa. Somos nosotros. En esa mota, cualquiera de quien haya oído hablar, cualquier ser humano que haya existido, vivió su vida. El conjunto de nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y cada recolector, cada héroe y cada cobarde […] cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño lleno de esperanza, cada madre y cada padre, cada inventor y cada explorador […] cada santo y cada farsante en la historia de nuestra especie, vivieron en una mota de polvo, suspendida en un rayo de Sol. 

La Tierra es una pequeña etapa en un inmenso estadio cósmico. Pensad en los ríos de sangre vertidos por todos aquellos generales y emperadores para que, en su gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de una mota de polvo. Pensad en las crueldades sin fin infligidas por los habitantes de una esquina de la mota en los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Qué frecuentes sus incomprensiones, su propensión a matarse entre ellos, qué fervientes sus odios. Nuestra imaginaria importancia, la ilusión de que tenemos alguna posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de pálida luz”.

Países sin nombre propio

  ¿Puede haber países que, en realidad, no tengan nombre propio? Sí, y, de hecho, hay varios. Consideramos que un país no tiene nombre prop...