Reinas titulares de España: pocas pero destacables



El último post de este año 2014 no podía tratar un tema que no fuese histórico y en esta ocasión escribo sobre las reinas titulares o propietarias que ha habido en España. Cuando hablo de reinas propietarias me refiero a reinas que ejercieron el poder y no a reinas consortes, que lo son por su matrimonio con el rey titular, por lo que no tienen capacidad ejecutoria.
En una sociedad históricamente machista como la occidental parece lógico pensar que no muchas mujeres pudieron imponerse como reinas efectivas y que gobernaran y, efectivamente, así es. Desde que los principales reinos peninsulares se unificaron y formaron lo que posteriormente se llamaría España, solo ha habido dos reinas titulares, Juana I e Isabel II, y la primera sin poder ejercer su poder al ser encerrada de por vida por su supuesta enajenación mental.

Antes de esa unificación hubo varias reinas en los diferentes reinos medievales. Algunas de la talla de Isabel I de Castilla no dudaron en ejercer su poder y otras como Petronila de Aragón no pudieron ejercerlo de facto pero sí de iure como se explicará más adelante.

CASTILLA Y LEÓN

La primera reina propietaria propiamente dicha que hubo en toda la actual España fue Urraca I, reina de León y Castilla entre 1109 y 1126. Urraca era hija de Alfonso VI y le sucedió al morir los hijos varones de éste. Fue un hecho insólito y hubo que convocar cortes especialmente para nombrarla sucesora. Como indico, fue reina de León y Castilla, pues su reinado se enmarca en el segundo intento de unificación de ambos reinos, iniciado con su padre en 1072. En esa época León era el reino más fuerte, y no Castilla, de ahí que en la intitulación de los reyes León aparezca en primer lugar. A la muerte de Urraca le sucedió su hijo, Alfonso VII, en 1126. Este rey repartirá sus reinos entre sus hijos a su muerte, acabando con el segundo intento de unificación. 
 Miniatura que representa a Urraca I

El tercer y definitivo intento de unificar León y Castilla está relacionado con la llegada al poder de otra reina titular: Berenguela de Castilla. Había sido reina consorte de León entre 1197 y 1204 por su matrimonio con Alfonso IX pero el Papa declaró nulo su matrimonio por motivos políticos alegando parentesco (eran parientes en tercer grado). Tras esto volvió a Castilla con sus padres pero sus hijos siguieron siendo legítimos.
A la muerte de su hermano Enrique I de Castilla sin herederos, le sucede Berenguela como reina en 1217. Sin embargo, Berenguela permaneció en el trono brevemente, tan solo un mes, ya que cedió sus derechos a su hijo, Fernando III, que había tenido con Alfonso IX de León. A la muerte de éste en 1230, Fernando III heredó también León y ambos reinos se unificaron definitivamente bajo una misma corona. 

Berenguela fue reina de Castilla brevemente pero, en ausencia de su hijo, gobernaba Castilla y León como corregente de facto.


Después de esta brevísima experiencia con una reina en Castilla, hubo que esperar hasta que Isabel I, hermana de Enrique IV, llegara al poder en Castilla y León (1474-1504). Esa llegada no fue un camino de rosas ya que Enrique había tenido una hija, Juana, sobre la que pesaban dudas de legitimidad (fue apodada la Beltraneja, al considerar parte de la nobleza que su padre en realidad era Beltrán de la Cueva, valido del rey Enrique IV). Así, después de una guerra civil entre Enrique IV y su hermano Alfonso y a la muerte prematura del segundo, Isabel fue declarada princesa de Asturias y heredera de Enrique por los Pactos de Guisando en 1468. Enrique moriría en 1474 pero la sucesión no quedó clara y comenzó una guerra civil en Castilla entre los partidarios de Isabel I y los de Juana la Beltraneja. Isabel se había casado en 1469 con Fernando, heredero de la Corona de Aragón. Ese sería el primer paso para la unión de los diferentes reinos de la Península, dejando a un lado Portugal.
Finalmente, Isabel y Fernando ganaron la guerra definitivamente en 1479 y se consolidaron como reyes. Isabel era reina titular y además podía impartir justicia, algo que no pudo hacer Urraca en su día, por lo que tenía tanto poder como un monarca varón. Fernando, por su parte, no fue un mero consorte sino que pasó a ser también rey titular con Isabel como Fernando V. A su llegada al trono de Aragón a la muerte de su padre, Juan II, en 1479, Isabel fue consorte de la compleja Corona aragonesa pero establecida como corregente y con poderes en caso de ausencia de Fernando. 

Isabel I de Castilla, la Católica

A la muerte de Isabel I en 1504 le sucedió su hija Juana I, casada con Felipe de Habsburgo. Fernando quedó como regente de Castilla hasta la llegada de ambos desde Flandes. En la lucha de poder que siguió entre Fernando y Felipe por el gobierno de Castilla quedó apartada Juana I, por su supuesta locura. Este primer pulso lo ganó Felipe, que fue proclamado rey de Castilla junto a Juana (Felipe I) pero falleció a los dos meses y Fernando quedó como regente de Castilla hasta la mayoría de edad de su nieto, el hijo de Juana, Carlos, futuro Carlos I de España y V de Alemania.  

Este matrimonio fue denominado como Reyes Católicos tras concedérseles una bula papal con ese título, que han heredado todos los reyes españoles desde entonces. Su reinado inauguró la Edad Moderna en España y sentó las bases de la monarquía hispánica y del nuevo Estado.

ARAGÓN

Mientras que en Castilla y León no existía una ley sálica que impidiera a las mujeres reinar (aunque el varón siempre tenía preferencia), en Aragón las mujeres directamente podían reinar pero no ejercer su poder, que debía ser ejercido por un varón, el bajulus. Solo hubo una excepción: Petronila de Aragón, que fue reina entre 1157 y 1164. Todo comenzó con la muerte de Alfonso I, apodado el Batallador por su conquista de Zaragoza, en 1134 (y, enlazando con lo ya visto, casado con Urraca I y, por tanto, corregente en León y Castilla, de tal modo que se hizo llamar “Imperator totius Hispaniae”). Al morir sin hijos entregó su reino a órdenes militares en su testamento. Sin embargo, la nobleza no ve con buenos ojos esa decisión e incumple el testamento eligiendo a sus propios reyes. Hasta entonces Navarra y Aragón habían estado unidos pero los nobles de cada zona eligieron a un rey distinto: en Navarra a García IV y en Aragón a Ramiro II, hermano de Alfonso I, quien había sido desplazado del trono por ser monje y obispo. A pesar de esto, los nobles aragoneses le eligen, con la oposición del Papa. Así, Ramiro II deja los hábitos y se casa con Inés de Poitou para tener heredero. La heredera va a ser Petronila pero el problema es evidente: en Aragón podía haber reina pero sin gobernar. Para solucionar el problema se busca un marido para Petronila que ejerza el papel de bajulus. Ese hombre será Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona. Primero se firma un compromiso matrimonial entre ambos al ser Petronila aún un bebé y, años más tarde, se celebra el matrimonio. La reina de Aragón será Petronila como titular pero el gobierno le correspondió a Ramón Berenguer IV (pero sin ejercer como rey) hasta su muerte en 1164. Al morir el bajulus, Petronila cedió su corona a su hijo Alfonso II y se retiró a un convento. Alfonso II heredó tanto el reino de Aragón como los Condados Catalanes, encabezados por Barcelona, creándose la Corona de Aragón.

Petronila junto a su marido, Ramón Berenguer IV. Su matrimonio supuso la creación de la Corona aragonesa.

NAVARRA

En el pequeño reino de Navarra fue donde se sucedieron más reinas titulares de todos los reinos medievales.

La primera reina fue Juana I, que fue reina de Navarra entre 1274 y 1305. Como ocurría en Aragón, las mujeres podían reinar pero no gobernar de manera efectiva como en Castilla. Así, las poderosas coronas que rodeaban Navarra (Francia, Castilla y Aragón) intentaron casar a sus herederos varones con la pequeña Juana para lograr hacerse con Navarra. Fue el rey francés Felipe III el que consiguió que su hijo, también llamado Felipe, se casara con Juana, vinculando así Navarra a Francia. Así, Juana fue reina de Navarra junto a su marido, el que más tarde sería Felipe IV de Francia, y ella fue reina consorte de Francia.
El hijo de ambos, Luis I, se convirtió en rey de Navarra a la muerte de su madre en 1305, y en rey de Francia a la muerte de su padre, como Luis X. 
Los siguientes reyes siguieron siéndolo de ambos reinos hasta que, a la muerte de Carlos IV de Francia en 1328, los nobles navarros aprovecharon para desligarse de Francia. Así, llamaron a Juana II, hija de Luis I y que había sido desplazada como reina por ser mujer, como sucesora en Navarra. No reinaría sola por los motivos que ya se han comentado, sino con su marido, Felipe III, entre 1328 y 1349. Ese año murió de peste sucediéndola su hijo Carlos II. 
La siguiente reina titular de Navarra llegó con Blanca I, nieta de Carlos II. Blanca reinaría entre 1425 y 1441 junto a su esposo, Juan II de Aragón. Navarra quedaba así vinculada a Aragón.

A la muerte de Blanca I, Juan II quedó como único rey de Navarra enfrentándose en guerra civil a su hijo Carlos, príncipe de Viana. Juan la ganó y se mantuvo como rey navarro hasta su muerte en 1479. Antes de morir había declarado como sucesora a su hija Leonor, obviando al ya mencionado Carlos y a su otra hija blanca, mayores que Leonor. Por tanto, tras su muerte le sucedió Leonor I en Navarra y Fernando II en Aragón, nacido de su segundo matrimonio con Juana Henríquez. Sin embargo, Leonor murió a los quince días de ser proclamada reina, nombrando como sucesor en su testamento a su nieto, Francisco I.

La última reina de Navarra sería también la última del reino como independiente antes de pasar a Castilla tras la conquista de Fernando el Católico: Catalina I. Tras la muerte prematura de su hermano Francisco I en 1483, fue proclamada reina bajo regencia de su madre. Su tío, amparándose en la Ley Sálica le disputó el trono en guerra civil. 
 Catalina I, última reina de la Navarra independiente

La predisposición de Catalina y su marino y corregente, Juan III, hacia Francia, hizo que Fernando el Católica enviara al duque de Alba a la conquista de Navarra en 1512. La familia real Navarra se vio obligada a huir a Francia, de donde ya no volvería, y Fernando se convirtió en rey de Navarra. En 1515 el reino fue incorporado definitivamente a Castilla aunque con estatuto especial. Décadas después, en 1530, Carlos I abandonó la Baja Navarra, al norte de los Pirineos, por su difícil control, y en esa zona el hijo de Catalina se convirtió en rey independiente de Castilla y de Francia.

ESPAÑA

Solo dos mujeres han sido reinas de toda España. La primera, Juana I (III de Navarra como hemos visto) fue reina titular pero nunca pudo ejercer el gobierno al ser encerrada primero por su marido, Felipe I, y por su padre, Fernando II, y más tarde por su hijo, Carlos I. Juana se convirtió en reina de Castilla a la muerte de su madre, Isabel I, en 1504; y de Aragón y Navarra en 1516 a la muerte de su padre, Fernando II. A partir de 1516 fue su hijo Carlos I el que reinó todos los reinos hispánicos apareciendo ella en la intitulación como reina pero sin ejercer ningún poder de facto. Juana murió en 1555 en su encierro de Tordesillas, solo tres años antes que su hijo, quien abdicó en Felipe II en 1556. 

Juana I, primera reina titular de España, aunque no de facto al ser encerrada


La segunda reina titular de España tardaría siglos en acceder al trono y fue Isabel II (reinado entre 1833 y 1868). De nuevo su llegada al trono se produjo al no tener hermanos. Fernando VII murió sin hijos varones y había declarado como heredera a su hija Isabel derogando la Ley Sálica mediante la Pragmática Sanción. Su hermano Carlos María Isidro, había intentado hacerle cambiar de opinión, y lo consiguió mediante engaños estando el rey gravemente enfermo. Sin embargo, se recuperó y anuló el derogar la Pragmática Sanción. A su muerte en 1833 el país se dividió en una guerra civil, la primera guerra carlista, entre los partidarios de Isabel II y los de su tío Carlos. 
Con el apoyo de los liberales y de las clases burguesas, los partidarios de Isabel ganaron la guerra en 1840. Isabel no reinó de manera efectiva hasta 1843, cuando alcanzó la mayoría de edad. Su reinado fue convulso por sus apoyos a los liberales moderados sobre los liberales progresistas y, finalmente, fue expulsada de España tras la Revolución de 1868, la Gloriosa, muriendo en el exilio en 1902. 

Isabel II, única reina titular que ha tenido España en época contemporánea


Y aquí acaba la historia sobre las reinas titulares que ha habido en España. He excluido a las consortes que tuvieron ciertos poderes en ausencia de sus maridos los reyes y a las reinas regentes, que sí tuvieron plenos poderes ante la minoría de edad de sus hijos, los reyes titulares. Destacan como regentes Mariana de Austria, ante la minoría de edad de Carlos II; María Cristina de Borbón, ante la minoría de edad de Isabel II; y María Cristina de Habsburgo, en la minoría de edad de Alfonso XIII. 

En un futuro se prevé que la princesa de Asturias, Leonor, suceda a su padre, Felipe VI, como reina de España. Podría acceder como Leonor I o Leonor II, si se tuviera en cuenta que hubo una reina navarra con dicho nombre. 

Las asignaturas con la LOMCE II: Bachillerato



Esta segunda parte referente a la nueva ley educativa (y enésima), la LOMCE, se va a centrar en cómo queda el Bachillerato. En su estructura general queda igual, es decir, dos cursos con tres modalidades a escoger una: Ciencias, Humanidades y Ciencias Sociales y Artes. Por otro lado, se sigue encuadrando en enseñanza secundaria no obligatoria.

Los cambios llegan con la forma de acceder a él. Como se comentó en el post referente a la ESO, para cursar Bachillerato hay que haber estudiado previamente el 4º de enseñanzas académicas, no permitiéndose su acceso a través del 4º de enseñanzas aplicadas, propio de la FP. Hasta ahora cualquier alumno podía cursar Bachillerato a posteriori si lo decidía, independientemente de qué hubiera estudiado en 4º de ESO e incluso alumnos del Programa de Diversificación podían entrar en Bachillerato e intentar superarlo a pesar de haber hecho una ESO diferente. La LOMCE elimina esta libertad de elección y deja muy marcados los caminos de acceso y la Diversificación directamente queda eliminada en su actual configuración siendo sustituida por unos programas que aún está por ver su organización concreta.

Otro cambio destacable de la LOMCE es la organización de las asignaturas de Bachillerato. Previamente se dividían en obligatorias, troncales de modalidad y optativas. Ahora hay troncales generales, troncales de opción y específicas, como se explicará más adelante.

1º curso:

Las troncales generales para las tres modalidades son: Lengua Castellana y Literatura I, Primera Lengua Extranjera I y Filosofía. Queda eliminada la asignatura que introdujo la LOE de Ciencias del Mundo Contemporáneo, cuyo objetivo era garantizar unos conocimientos mínimos de Ciencias para todos los alumnos, independientemente de su modalidad. Esta asignatura había sido muy criticada por organizaciones católicas. Además, se suprime la parte de Ciudadanía del nombre de Filosofía (hasta ahora Filosofía y Ciudadanía). Educación Física deja de estar entre estas materias para ser considerada específica pero siempre cursada, por lo que de facto es obligatoria como las tres ya mencionadas.

Además, a estas tres comunes a todos los Bachilleratos se añade una más, ya característica de cada uno pero que se incluye como troncal general. Para Ciencias es Matemáticas I, para el itinerario de Humanidades es Latín I, para el de Ciencias Sociales es Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales I y para Artes es Fundamentos del Arte I.

Las troncales de opción varían según cada Bachillerato. Hay que escoger obligatoriamente dos de ellas. En Ciencias son: Física y Química, Biología y Geología o Dibujo Técnico I. En Humanidades y Ciencias Sociales son: Historia del Mundo Contemporáneo, Griego I, Economía o Literatura Universal. Por último, en Artes son: Historia del Mundo Contemporáneo, Literatura Universal o Cultura Audiovisual I.

Para finalizar con las asignaturas del primer curso, tenemos las específicas, de las que Educación Física siempre tendrá que ser cursada y luego se ofrecen varias materias de las cuales hay que escoger un mínimo de dos y un máximo de tres, independientemente de la modalidad de Bachillerato: Segunda Lengua Extranjera I, Cultura Científica, Tecnología Industrial I, Tecnologías de la Información y la Comunicación I, Dibujo Técnico I (si no se escoge como materia troncal de opción), Dibujo Artístico I, Volumen, Anatomía Aplicada, Análisis Musical I, Lengua y Práctica Musical y Religión además de una materia del bloque troncales que no se curse entre las dos ya escogidas previamente.

A esto se añade la Lengua Cooficial y Literatura I si la hubiere, que queda como asignatura de libre configuración autonómica. 
 (Pulsar para ver más grande)

2º curso:

Las troncales generales son: Lengua Castellana y Literatura II, Primera Lengua Extranjera II e Historia de España. Queda eliminada Historia de la Filosofía como obligatoria para todos los alumnos dando un nuevo toque de muerte a las Humanidades y a la cultura general.

A estas tres se suma la troncal general por modalidad: en Ciencias, Matemáticas II; en Humanidades, Latín II; en Ciencias Sociales, Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales II; y en Artes, Fundamentos del Arte II.

Las troncales de opción quedan de la siguiente forma y hay que escoger obligatoriamente dos de ellas: En Ciencias: Física, Química, Biología, Geología o Dibujo Técnico II; en Humanidades y Ciencias Sociales: Griego II, Economía de la Empresa, Historia del Arte, Geografía o Historia de la Filosofía (aquí ha sido desplazada como se ve); y en Artes: Cultura Audiovisual II, Artes Escénicas o Diseño.

Por último, las materias específicas que ofrece la ley son varias y hay que escoger dos de ellas como mínimo y tres como máximo: Segunda Lengua Extranjera II, Historia de la Filosofía (si no se escoge como materia troncal de opción), Tecnología Industrial II, Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente (antes estaba como troncal de opción), Tecnologías de la Información y la Comunicación II, Dibujo Técnico II (si no se escoge como materia troncal de opción), Dibujo Artístico II, Análisis Musical II, Técnicas de Expresión Gráfico-Plásticas, Historia de la Música y la Danza, Fundamentos de Administración y Gestión, Psicología, Imagen y Sonido y Religión además de una materia del bloque de troncales que no haya sido elegida previamente. 

Siendo 2º un curso ya claramente orientado a la universidad, es evidente que los alumnos prefieren especializarse con materias que les puedan ser útiles de cara a su futura carrera desechando así materias como Historia de la Filosofía si son de Ciencias o de Artes e incluso si son de Humanidades y Ciencias Sociales, condenando a esa asignatura, la cual tiene una gran tradición, al ostracismo.

Por otro lado, hay que señalar que estas asignaturas son las que incluye la ley pero ello no significa que todos los centros educativos las vayan a ofrecer en su totalidad ya que depende del número de alumnos interesados en cada una, del número del profesores disponibles, etc, por lo que en ese sentido la ley está sometida al contexto de cada instituto, al igual que ya lo estaban las leyes anteriores.

Opinión: Rajoy, con síntomas de "zapaterismo"




 Mariano Rajoy con su predecesor en la presidencia del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero

Que Mariano Rajoy es un político atípico ya lo sabíamos antes de que llegara a la presidencia del Gobierno. Por su profesión (es registrador de la propiedad) y por su transversalidad a la hora de ocupar carteras en el gobierno de Aznar (pasó por Administraciones Públicas, Educación, Interior y Presidencia antes de ser vicepresidente) podíamos deducir que Rajoy no era un político al uso. De hecho, sus predecesores tenían perfiles muy diferentes. Zapatero solo había sido diputado antes de llegar a la presidencia, Aznar había sido presidente de Castilla y León, González solo había sido diputado y Suárez había sido ministro secretario general del Movimiento (el cual se ocupó de desmantelar), una cartera sin competencias de gestión gubernamental. Tan solo Calvo-Sotelo, presidente tras la dimisión de Suárez, había ocupado carteras ministeriales antes de llegar a lo más alto.

Así, Rajoy era en ese sentido una novedad pero pronto se vio cuál iba a ser su estilo de gobierno: completamente diferente al de sus predecesores y bastante parecido al del dictador Francisco Franco en su día (salvando la legitimidad de las urnas). Rajoy, como Franco, sopesa mucho sus opciones y las valora cuidadosamente antes de tomar decisiones. Se escuda en sus ministros antes de afrontar las crisis e intenta mantener su gobierno sin apenas cambios. Es significativo que su gobierno de diciembre de 2011 ha sido de los más largos de la democracia sin cambiar ningún ministro (momento que llegó necesariamente cuando Cañete se presentó a las elecciones europeas el pasado mayo). Rajoy es, en definitiva, un conservador clásico, sin gusto por los cambios, las novedades y las aventuras. Ante una crisis, espera y resiste esperando a que acabe la tempestad. Así lo ha hecho ya varias veces: con la revelación de los papeles de su ex tesorero, Luis Bárcenas, los cuales le implicaban directamente a él en el escándalo; con la crisis económica (escudado en sus ministros económicos); con la crisis del Ébola; con la crisis de Cataluña (la cual no parece que vaya a extinguirse como las anteriores), etc. 

 "Pregonar a los cuatro vientos que “la crisis es Historia”, cuando sigue habiendo una tasa de paro superior al 23 % muestra un optimismo desaforado que difícilmente entendemos los ciudadanos"



Sin embargo, en los últimos tiempos Rajoy está empezando a mostrar síntomas de “zapaterismo”. Pregonar a los cuatro vientos que “la crisis es Historia”, cuando sigue habiendo una tasa de paro superior al 23 % muestra un optimismo desaforado que difícilmente entendemos los ciudadanos. Todo ello en un contexto en el que, si bien España ha crecido en su PIB durante 2014, sus vecinos europeos se han estancado, con la posibilidad de arrastrarnos sin remedio, como el presidente bien sabe.

¿La crisis es Historia, u otras formas de que un presidente del Gobierno pierda el Norte? (eso si es que alguna vez supo dónde estaba).

Imágenes históricas: la isla Decepción

La imagen que tratamos esta vez nos lleva muy lejos, en concreto a la Antártida. Estamos hablando de una de las muchas islas del archipiélag...