Todo
tiene un por qué y un origen. Y algo que parece tan cotidiano y actual como el
nombre de los meses del año, también. En este post voy a hablar sobre el origen
de sus nombres y por qué nuestro calendario está configurado así.
En
primer lugar, el año tiene 365 días, 5 horas, 49 minutos y 12 segundos. ¿Qué
pasa con las horas, minutos y segundos restantes? Pues su acumulación cada
cuatro años son 24 horas que se añaden al mes de febrero, lo que se denomina
año bisiesto, con 266 días. Por tanto, el sistema es bastante exacto a pesar
del tiempo sobrante de cada año. Esta exactitud data del siglo XVI, cuando se
realizó el actual calendario gregoriano, que sustituyó al juliano, muy parecido
pero que solo establecía seis horas de sobrante y que con el tiempo fue
desfasándose temporalmente. Por supuesto, ni qué decir tiene que el año es
solar, es decir, es lo que la Tierra tarda en dar una vuelta completa alrededor
del Sol en su largo viaje por el universo.
Por
último en este punto, recordar que estamos en el año 2015 desde el nacimiento
de Cristo teniendo en cuenta que no existió año 0 en nuestro calendario ni en
el juliano. Esto significa que del 31 de diciembre del año 1 antes de Cristo se
pasó al 1 de enero del año 1 de nuestra Era.
Pasando
ya a los meses, ¿nunca os ha llamado la atención que cada uno tenga unos días?
Y además no tienen una ordenación lógica en varios casos porque enero tiene 31
pero febrero tiene 28 y abril 30. Todo
ello tiene su motivo.
ENERO:
no siempre fue el primero del año. Antes del rey romano Numa Pompilio ni
siquiera existía y el año comenzaba en Marzo. Posteriormente fue el último del
año para ajustarse al año lunar y, con la reforma juliana (realizada, dicha de
paso, por Julio César y de ahí su nombre) pasó a ser el primero con un nuevo
nombre: ianuarius, Jano, denominado así por el dios romano de los comienzos,
representada con dos caras: el principio y el final. De ianuarius proviene
nuestro enero aunque en otros idiomas se asemeja más: en portugués se dice
Janeiro (Río de Enero, por ejemplo) y en inglés January. A partir del siglo XVI
los países europeos fueron estableciendo el día 1 de enero como Año Nuevo, ya
que previamente éste había variado. Tiene 31 días.
FEBRERO:
al igual que enero no existía en los primeros tiempos de Roma. Posteriormente fue
el penúltimo y, desde su creación, nació “cojo”, es decir, con menos días de lo
normal. La puntilla se la dio el emperador Augusto, quien le quitó un día más
(entonces tenía 29) para dejarle con 28 (luego veremos a dónde fue a parar ese
día). El hecho de tener menos días va unido a que nuestro calendario no es
completamente exacto y, por ello, cada cuatro años se le añade un día entero
como ya mencioné. Por tanto, tiene 28 días pero en los años bisiestos (2000,
2004, 2008, 2012, 2016…) tiene 29 y el año tiene un total de 366. Su nombre
proviene de la fiesta romana de la Februa, una fiesta que realizaban los
sabinos de purificación que era anual. Como dato interesante, señalar que al
pasarse del calendario juliano al romano tuvo 30 días como algo excepcional y
que con la Revolución Francesa y la creación de un nuevo calendario todos los
meses pasaron a tener 30 días, febrero incluido.
MARZO:
antaño el primer mes del año como hemos visto. Su nombre deriva del latín
Martius, que proviene de Mars, nombre del dios Marte, de la guerra para los
romanos. De ahí procede su denominación en castellano, Marzo, y en tantos otros
idiomas (March, Mars, März…). Los romanos
pusieron a este mes el nombre del dios de la guerra porque siempre empezaban
las campañas militares en esas fechas, con el comienzo de la primavera y el
mejor tiempo. Tiene 31 días.
ABRIL:
los romanos lo llamaban Aprilis, y de ahí deriva nuestro Abril y semejantes en
otros idiomas (April, Avril, Aprile…). El origen del nombre no se conoce
exactamente. Se cree que puede proceder del verbo aperire, “abrir”, debido al
estallido de la primavera en las flores y la tierra. Otra interpretación es que
procede del griego aphrós, “espuma”, y del que procede el nombre de la diosa
del amor griega, Afrodita, llamada por los romanos Venus. Es el primer mes del
año en tener 30 días.
MAYO:
los romanos lo llamaban Maius y de nuevo hay muchas semejanzas entre idiomas
europeos (May, Mai, Maggio, Maio…). Como en Abril, no se conoce el origen
exacto del nombre y hay diferentes teorías. Una es que procede de la diosa
romana Maia, cuyo festival los romanos celebraban en ese mes. Otra dice que
podría proceder de la ninfa Maya, hija de Atlas y madre del dios Mercurio. Y otra
considera que podría ser una abreviatura de Maximus Iuppiter. Tiene 31 días.
JUNIO:
los romanos lo llamaban Iunius y en otros idiomas se llama June, Juin, Junho,
Giugno, Juni… su nombre procedería de la diosa romana Juno, diosa de la familia
y esposa de Júpiter. Sin embargo, hay otra teoría que dice que su nombre se
debería al fundador de la república romana, Marco Junio Bruto. Tiene 30 días.
JULIO:
al principio era llamado quintilis, el quinto mes, debido a que enero y febrero
eran los dos últimos meses del año y no los primeros. Este nombre se mantuvo
hasta que fue renombrado por Cayo Julio César, quien había nacido el día 12 de
ese mes y además habñia reformado el calendario. Así fue llamado Iulius, nombre
que se toma en otros idiomas también (July, Juillet, Julho…). Fue César el que
le puso los 31 días actuales.
AGOSTO:
al principio se llamaba sixtilis, al ser el sexto mes originalmente. Sin embargo, el Senado cambió su nombre en honor al primer emperador romano, César Augusto, sobrino nieto y heredero de Julio César. Ya con la reforma que César hizo del calendario agosto tenía 31 días, al contrario de lo que dice el popular bulo medieval que señala que Augusto quitó un día a febrero para igualar a agosto con julio y no ser menos que su tío.
SEPTIEMBRE:
a partir de aquí todos los meses tienen nombres que se explican muy fácilmente.
Septiembre se debe simplemente a que era el séptimo mes del año original romano
ya mencionado. Además, esta raíz pervive en otros idiomas como September,
Septembre, Settembre… tiene 30 días.
OCTUBRE:
como el mes precedente, tiene mismo origen de nombre: el octavo mes. En otros idiomas
es October, Oktober, Octobre, Ottobre… tiene 31 días.
NOVIEMBRE:
como en los casos previos, su nombre procede de ser el noveno mes. En otros
idiomas es November, Novembre, Novembro… tiene 30 días.
DICIEMBRE:
y, por último, tenemos el último mes del año pero que, como refleja su nombre,
no siempre fue así: el décimo mes, al ser originalmente el antepenúltimo como
ya se ha explicado. En otros idiomas es December, Dezember, Décembre, Dicembre…
tiene 31 días, el último de los cuales es Nochevieja, último día del año.



interesante tema.....................
ResponderEliminarya no te digo nada si analizamos en otras lenguas peninsulares............
Tío Tomás (en honor a Zumalakarregi)
pero en deshonor a los 100.000 hijos.............
interesante
ResponderEliminarExcelente!!!
ResponderEliminarMuy interesante. Conocer el por qué de las cosas y con fundamentos, siempre es interesante.
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