El tsunami de las europeas (parte I)


Las elecciones europeas de ayer fueron clave para entender cual es la auténtica situación y qué piensan los españoles. Y es que, a pesar de la baja participación (45.84 %, algo mayor que en 2009), el cambio es tan radical desde 2009 que se puede ver que los largos años de crisis han hecho mella en el pensamiento de las personas, y éstas han actuado en consecuencia. Los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, han sufrido un duro retroceso que supone una evidente advertencia de los ciudadanos, hartos de la falta de soluciones.

En este primer post se van a recopilar datos y no valoraciones (eso queda para el segundo), por lo que comencemos con los resultados generales:

  1. PARTIDO POPULAR: 16 (-8) 26.6 %
  2. PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL: 14 (-9) 23 %
  3. LA IZQUIERDA PLURAL: 6 (+4) 9.99 %
  4. PODEMOS: 5 (+5) 7.97 %
  5. UNIÓN PROGRESO Y DEMOCRACIA: 4 (+3) 6.5 %
  6. COALICIÓN POR EUROPA: 3 (=) 5.44 %
  7. L´ESQUERRA PEL DRET A DECIDIR: 2 (+1)* 4.02 %
  8. CIUDADANOS-PARTIDO DE LA CIUDADANÍA: 2 (+2) 3.16 %
  9. LOS PUEBLOS DECIDEN: 1 (+1) 2.07 %
  10. PRIMAVERA EUROPEA: 1 (+1) 1.91 %

* Respecto a Europa de los Pueblos-Verdes

El primer dato llamativo es el considerable aumento de candidaturas que envían los españoles a Estrasburgo, diez, frente a las 6 de 2009 y las 5 de 2004. El segundo dato es el descenso brutal de los dos principales partidos, que se dejan entre los dos 17 escaños al sumar 30 de los 54 asientos españoles en el Parlamento Europeo respecto a los 47 de 2009. Todo ello permite considerar un cambio de ciclo evidente, el fin del bipartidismo que predomina en España desde la Transición, aunque esto se verá con más detalle en el siguiente post.

Por comunidades autónomas, los seis partidos principales han sido:

ANDALUCÍA:
  1. PSOE: 35.12 %
  2. PP: 25.89 %
  3. IULV-CA: 11.62 %
  4. UPyD: 7.13 %
  5. PODEMOS: 7.11 %
  6. C´s: 1.73 %

ARAGÓN:
  1. PP: 27.85 %
  2. PSOE: 24.32 %
  3. PODEMOS: 9.51 %
  4. IU: 9.41 %
  5. UPyD: 8.53 %
  6. PRIMAVERA EUROPEA: 4.49 %

CANARIAS:
  1. PP: 23.34 %
  2. PSOE: 22.24 %
  3. CC-PNC-CEU: 12.21
  4. PODEMOS: 10.99 %
  5. IU-LV: 10.47 %
  6. UPyD: 6.91 %

CANTABRIA:
  1. PP: 34.68 %
  2. PSOE: 24.27 %
  3. PODEMOS: 9.20 %
  4. IU: 8.97 %
  5. UPyD: 8.18 %
  6. C´s: 3 %

CASTILLA-LA MANCHA:
  1. PP: 37.70 %
  2. PSOE: 28.73 %
  3. IU: 8.67 %
  4. UPyD: 7.20 %
  5. PODEMOS: 6.35 %
  6. C´s: 2.22 %

CASTILLA Y LEÓN:
  1. PP: 37.61 %
  2. PSOE: 23.39 %
  3. UPyD: 8.36 %
  4. IU: 8.31 %
  5. PODEMOS: 8.17 %
  6. C´s: 2.67 %

CATALUÑA:
  1. ERC-NECat-EPDD: 23.67 %
  2. CiU-CEU: 21.86 %
  3. PSC-PSOE: 14.28 %
  4. ICV-EUiA: 10.30 %
  5. PP: 9.80 %
  6. C´s: 6.28 %

CEUTA:
  1. PP: 40.34 %
  2. PSOE: 22.54 %
  3. PRIMAVERA EUROPEA: 8.96 %
  4. UPyD: 6.82 %
  5. PODEMOS: 3.68 %
  6. IU: 3.36 %

MELILLA:
  1. PP: 43.97 %
  2. PSOE: 25.21 %
  3. UPyD: 6.85 %
  4. VOX: 5.96 %
  5. IU: 3.33 %
  6. PODEMOS: 2.93 %

COMUNIDAD DE MADRID:
  1. PP: 29.88 %
  2. PSOE: 18.94 %
  3. PODEMOS: 11.28 %
  4. UPyD: 10.56 %
  5. IU-LV: 10.51 %
  6. C´s: 4.80 %

NAVARRA:
  1. PP: 25.10 %
  2. EH BILDU-LPD: 20.10 %
  3. PSOE: 14.49 %
  4. I-E-IU: 9.52 %
  5. PODEMOS: 9.35 %
  6. UPyD: 4.58 %

COMUNIDAD VALENCIANA:
  1. PP: 29.09 %
  2. PSOE: 21.63 %
  3. EUPV-EV-IU: 10.35 %
  4. UPyD: 8.47 %
  5. PODEMOS: 8.24 %
  6. PRIMAVERA EUROPEA: 7.94 %

EXTREMADURA:
  1. PSOE: 38.72 %
  2. PP: 35.54 %
  3. IU-V: 6.28 %
  4. UPyD: 5.44 %
  5. PODEMOS: 4.79 %
  6. C´s: 0.98 %

GALICIA:
  1. PP: 35.16 %
  2. PSOE: 21.73 %
  3. AGE: 10.52 %
  4. PODEMOS: 8.34 %
  5. BNG-LPD: 7.90 %
  6. UPyD: 3.47 %

ISLAS BALEARES:
  1. PP: 27.45 %
  2. PSOE: 22.01 %
  3. PODEMOS: 10.30 %
  4. EU-IU: 8.86 %
  5. EPDD: 7.25 %
  6. UPyD: 6.69 %

LA RIOJA:
  1. PP: 38.48 %
  2. PSOE: 23.67 %
  3. UPyD: 8.98 %
  4. IU-LV: 8.11 %
  5. PODEMOS: 7.48 %
  6. C´s: 2.25 %

PAÍS VASCO:
  1. EAJ-PNV-CEU: 27.45 %
  2. EH BILDU-LPD: 23.35 %
  3. PSOE: 13.78 %
  4. PP: 10.21 %
  5. PODEMOS: 6.90 %
  6. IU-EKI: 5.56 %

PRINCIPADO DE ASTURIAS:
  1. PSOE: 26.06 %
  2. PP: 24.11 %
  3. PODEMOS: 13.67 %
  4. IU: 12.93 %
  5. UPyD: 6.02 %
  6. FAC: 4.24 %

REGIÓN DE MURCIA:
  1. PP: 37.47 %
  2. PSOE: 20.70 %
  3. IU-V: 9.73 %
  4. UPyD: 9.46 %
  5. PODEMOS: 7.58 %
  6. C´s: 3.62 %

Así, el PSOE ha ganado en Andalucía, Asturias y Extremadura, L´Esquerra pel Dret a Decidir en Cataluña por primera vez desde época de la II República, el PNV en el País Vasco, y el PP en las demás con mejor o peor porcentaje de voto.

Hay comunidades en las que el bipartidismo se ha resentido más, como Madrid o Valencia, que otras en las que se mantiene, como Extremadura o Castilla-La Mancha.

Por último, los 54 eurodiputados españoles electos son los siguientes:

PARTIDO POPULAR:
  1. Miguel Arias Cañete
  2. Esteban González Pons
  3. María Teresa Jiménez Becerril Barrio
  4. Luis de Grandes Pascual
  5. Pilar del Castillo Vera
  6. Ramón Luis Valcárcel Siso
  7. María Rosa Estarás Ferragut
  8. Francisco José Millán Mon
  9. Pablo Zalba Bidegain
  10. Verónica Lope Fontagne
  11. Antonio López-Istúriz White
  12. Santiago Fisas Atxela
  13. Gabriel Mato Adrover
  14. María del Pilar Ayuso González
  15. María Esther Herranz García
  16. Agustín Díaz de Mera García Consuegra

PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL:
  1. Elena Valenciano Martínez-Orozco
  2. Ramón Jáuregui Atondo
  3. Soledad Cabezón Ruiz
  4. Juan Fernando López Aguilar
  5. Iratxe García Pérez
  6. Javier López Fernández (PSC)
  7. Inmaculada Rodríguez-Piñero Fernández
  8. Enrique Guerrero Salom
  9. Eider Gardiazábal Rubial
  10. José Blanco López
  11. Clara Eugenia Aguilera García
  12. Sergio Gutiérrez Prieto
  13. Inés Ayala Sender
  14. Jonás Fernández Álvarez

LA IZQUIERDA PLURAL:
  1. Willy Enrique Meyer Pleite
  2. Paloma López Bermejo
  3. Ernest Urtasun Domenech (ICV)
  4. Marina Albiol Guzmán
  5. María Lidia Senra Rodríguez (ANOVA)
  6. Ángela Rosa Vallina de la Noval

PODEMOS:
  1. Pablo Iglesias Turrión
  2. María Teresa Rodríguez-Rubio Vázquez
  3. Carlos Jiménez Villarejo
  4. Lola Sánchez Caldentey
  5. Pablo Echenique Robba

UNIÓN PROGRESO Y DEMOCRACIA:
  1. Francisco Sosa Wagner
  2. María Teresa Pagazaurtundua Ruiz
  3. Fernando Maura Barandiarán
  4. Beatriz Becerra Basterrechea

COALICIÓN POR EUROPA:
  1. Ramón Tremosa i Barcells (CDC)
  2. Izaskun Bilbao Barandica (EAJ-PNV)
  3. Francesc de Paula Gambús i Millet (UDC)

L´ESQUERRA PEL DRET A DECIDIR:
  1. Josep Maria Terricabras i Nogueras
  2. Ernest Maragall i Mira (NECat)

CIUDADANOS-PARTIDO DE LA CIUDADANÍA:
  1. Javier Nart Peñalver
  2. Juan Carlos Girauta Vidal

LOS PUEBLOS DECIDEN:
  1. Josu Juaristi Abaunz (EH Bildu)

PRIMAVERA EUROPEA:
  1. Jordi Sebastià Talavera (Coalició Compromís, rotativo con EQUO)

Por una Unión Europea




 Hoy se celebran elecciones al Parlamento Europeo, la única institución de la Unión Europea elegida directamente por el voto ciudadano y, además, por primera vez será ese Parlamento el que elegirá al presidente de la Comisión, gobierno de la Unión junto al Consejo, en el que están representados los Estados por medio de sus jefes de estado o de gobierno.

Puede parecer algo irrelevante, pero para mi es todo un logro que hoy votemos a la vez 21 de los 28 Estados de la Unión (los otros siete han votado en estos días precedentes) después de siglos de Historia de guerras mutuas, con violencia y sangre europea por en medio.

Desde el Imperio Romano se soñó con una misma unidad entre pueblos. Ya lo intentó Carlomagno creando un gran imperio en Europa Occidental, el cual tuvo corta duración. En el siglo XIX comenzaron los proyectos europeístas, que no serían una realidad hasta mediados del siglo XX cuando, tras dos guerras mundiales que habían devastado el continente donde nacieron, las antaño potencias europeas necesitaban de la unidad para competir en un mundo dominado por nuevos actores, nuevos imperios, que mirarían a Europa por encima del hombro sabiéndose superiores.

La Unión Europea es necesaria. Hoy es un entramado burocrático y complejo que tiene muchos defectos y en el que muchas veces la palabra Unión se le queda demasiado grande, pero es muy necesaria para los europeos que, sin ella, serían insignificantes ante los gigantes que nos rodean y que cada vez son más fuertes a costa de la debilidad de Europa: Estados Unidos, China, Rusia, las potencias emergentes e imparables de India, Brasil y los dragones asiáticos. Son imparables y en su camino no van a pararse para recoger a una Europa melancólica que muchas veces sueña con tiempos pasados y gloriosos (varios países de la UE en su día fueron cabeza de grandes y multiculturales imperios, como Gran Bretaña, Francia, España, Portugal, Austria…).

Es por ello por lo que es necesario votar hoy. Votar para que haya más Unión, una Unión de verdad que no permita que un ciudadano español con todo el regla y con su tarjeta sanitaria europea no sea atendido de un derrame cerebral en Holanda. O que en Alemania puedan no dar prestaciones sociales a trabajadores del sur del continente. Un alemán debe ser igual que un griego, un español debe ser igual que un sueco, o un portugués igual que un polaco, austriaco, irlandés o chipriota. Porque si no la Unión no es unión, sino solo un mero entramado de cargos e instituciones lejano de los ciudadanos. Debemos mejorar eso, y para ello votar en consecuencia. Aprovecha tu voto, ese que tanto esfuerzo les costó a nuestros antepasados por medio de sangre y esfuerzo y que dictaduras y guerras nos quitaron momentáneamente de nuestra Historia. Vota.

Imagen de la Semana: La UE en el mundo





La semana que viene hay elecciones europeas el día 25 de mayo y estamos viendo en las televisiones propuestas para el Parlamento Europeo y la campaña de los diferentes partidos políticos españoles para Europa.
La imagen de esta semana es un mapamundi en el que vemos a la Unión Europea en color azul incluyendo sus territorios ultraperiféricos. En verde, sin embargo, tenemos a países y territorios de ultramar que, si bien pertenecen de iure a países miembros de la UE, no están dentro de la Unión y no dependen de los tratados comunitarios.

Los Estados miembros de la UE son 28 desde el año pasado. La UE nació como Comunidad Económica Europea en 1957 con solo seis países miembros: Francia, Italia, la República Federal Alemana, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. La alianza entre dos enemigos históricos como Francia y Alemania suponía pasar página de manera definitiva después de dos cruentas guerras mundiales. El objetivo era crear una unión supranacional ya que, después de la Segunda Guerra Mundial, la influencia de Europa se había difuminado en medio de la Guerra Fría entre las dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética. El objetivo también era garantizar la paz y la prosperidad del continente.

Con el paso de los años la Unión fue adquiriendo más competencias y, a pesar de ser inicialmente un proyecto económico, creó sus propios órganos de gobierno, como el Parlamento, la Comisión y el Consejo. Décadas después llegaría el Tratado de la Unión Europea (Maastricht) en 1992 que creaba la unión política y monetaria: años después nacía el euro, la moneda única y gran éxito para lograr la unión continental.

Mientras tanto, la CEE había continuado ampliándose. En 1973, después de muchos años de debate, entraron Reino Unido, Irlanda y Dinamarca. Noruega, que inicialmente iba a entrar, rechazó el ingreso en referéndum y, desde entonces, no ha aprobado entrar en la Unión, aunque sí es miembro del Espacio Schengen, el tratado por el cual se acababan las fronteras entre los Estados miembros, un logro nunca antes visto en la historia de Europa. Además de casi todos los miembros de la UE, son miembros Noruega, Islandia y Suiza.

En la década de 1980 la CEE pudo ampliarse hacia el sur europeo con el fin de los regímenes dictatoriales de la zona en los 70. Primero ingresó Grecia en 1981 y luego España y Portugal en 1986. Esta entrada del sur supuso un desafío a la CEE, por las ayudas económicas que necesitaban estos países, con economías menos desarrolladas que las de los otros miembros.

En los 90, después de firmarse el Tratado de Maastricht ya con la Unión Europea consolidada, entraron los países que habían sido neutrales durante la Guerra Fría: Suecia, Finlandia y Austria. Antes, en 1990, había entrado la Alemania del Este debido a la reunificación después de la caída del Muro de Berlín. Precisamente el fin de la Guerra Fría con la caída del bloque comunista en Europa Oriental supuso la democratización de todo el este continental y las grandes ampliaciones de la UE en los años 2000.

En 2004 fue la ampliación más grande, con diez Estados nuevos: Estonia, Letonia, Lituania (las tres parte de la Unión Soviética hasta el desmembramiento de ésta en 1991), Polonia, República Checa, Eslovaquia (estas dos formaban la antigua Checoslovaquia y se separaron pacíficamente en 1993), Hungría, Eslovenia (parte hasta 1991 de Yugoslavia. Ese país se desintegró de manera violenta en varias guerras durante los 90), Malta y Chipre (éstos dos últimos no habían sido comunistas pero sí colonias británicas hasta los 60). En 2007 hubo una segunda ampliación en el este aunque más restringida: Rumania y Bulgaria, dos de los países más pobres de Europa. La entrada de todos ellos ha supuesto un reto aún mayor que la entrada del sur, ya que son países con una riqueza muy inferior a la de los países del oeste.
Por último, en 2013 ingresó Croacia, el segundo país de la antigua Yugoslavia tras Eslovenia que entra en la UE.

De todos estos países son parte de la Eurozona Alemania, Francia, Irlanda, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Portugal, España, Italia, Austria, Eslovaquia, Eslovenia, Finlandia, Estonia, Letonia, Grecia, Malta y Chipre. Próximamente se incorporará Lituania y, en el futuro, deben entrar poco a poco los demás países del Este y Suecia. Reino Unido y Dinamarca están exentos de entrar en el euro.

Además, algunos Estados miembros tienen regiones ultraperiféricas, debido a su lejanía del continente pero parte en todos los sentidos de la UE: Guayana francesa, las islas de Reunión, Martinica, Guadalupe y Mayotte (Francia), la colectividad francesa de San Martín, las islas Azores y Madeira (Portugal) y las Canarias (España).

Por otro lado, hay territorios de la UE con estatuto especial: el Norte de Chipre (en la UE pero no oficialmente parte de la República de Chipre), las Islas Aland de Finlandia, la isla alemana de Heligoland, las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla, el Monte Athos, en Grecia, etc.

Hay otros países pendientes de entrar en la UE: los candidatos oficiales (Serbia, Turquía, Montenegro, Macedonia e Islandia) y otros potenciales (Albania, Kosovo y Bosnia-Herzegovina), pero no se prevé su entrada a corto plazo.  

Triunfo de la transgresión y tolerancia



El pasado 10 de mayo se celebró la 59º Edición del Festival de la Canción de Eurovisión, el cual ha ido evolucionando de manera evidente desde su creación en 1956 cuando solo participaron siete países hasta la actualidad, que participa gran parte de los países del continente europeo y otros de fuera de él (como Israel).

Pero si se recordará el festival de este año fue por la victoria clara de Conchita Wurst, un personaje drag creado por el joven Thomas Neuwirth en su carrera artística. Neuwirth, que comenzó a actuar con su nombre real y luego ideó el personaje de Conchita, destaca por una gran voz y porque Conchita tiene la peculiaridad de que, a pesar de ser una drag queen, tiene barba, lo que es su rasgo más llamativo. Su canción, Rise like a Phoenix, podría aplicársele perfectamente a Neuwirth, que ha vivido un renacer con la creación de Conchita. A la vuelta a su país natal, Austria (que llevaba desde 1966 sin ganar el festival), Conchita Wurst dedicó su triunfo a “Todos los que creen en un futuro de paz y libertad, estamos unidos y somos imparables”. “Sueño con un mundo en el que no tengamos que hablar de temas irrelevantes como la sexualidad, de dónde eres, a quién amas”.

Por su parte, la representante española, Ruth Lorenzo, realizó una magnífica actuación con su tema Dancing in the rain, consiguiendo un meritorio décimo lugar de entre los 26 finalistas.

La Península de los Cinco Reinos



Aunque suene ligeramente a Juego de Tronos, este es el nombre con el que se denomina comúnmente en historiografía a los cinco núcleos que existieron en la Península Ibérica entre los siglos XIII y XV y, de hecho, es interesante porque es un término que ya se utilizó en esa época por lo que no es una denominación a posteriori (como Reconquista, por ejemplo, que data del siglo XIX).

Al final de la Alta Edad Media, alrededor del siglo X, el territorio cristiano de la Península estaba formado por el reino asturleonés (cuyo núcleo original había sido Covadonga y desde allí se había ido expandiendo por lo que hoy en Asturias y después Galicia y León), el condado de Castilla (independizado de León con Fernán González), el reino de Pamplona (que incluía no solo Navarra sino también Aragón y los condados de Sobrarbe y Ribagorza) y los condados orientales catalanes, que aún dependían directamente de los francos.

En la zona musulmana destaca la existencia de un poderoso Estado unitario, primero emirato y desde 929 califato, con plenos poderes de la dinastía Omeya. En 1031, después de años de pugnas, se desintegra surgiendo multitud de pequeños reinos llamados de taifas. Es entonces cuando en la zona cristiana se da un proceso evolutivo y los núcleos comentados se reducen a cinco: el Reino de Portugal, el Reino de Castilla, el Reino de León, el Reino de Navarra y la Corona de Aragón. El término “los cinco reinos” hace referencia al principio a estos cinco reinos cristianos pero, con la unificación definitiva de Castilla y de León en 1230 pasa a incluirse posteriormente al Reino de Granada como quinto reino, después de que las taifas fueran derrotadas una a una.

La constitución de estos cinco reinos no será sencilla ya que entre los reyes de la época había una concepción puramente patrimonial de sus reinos, lo que motivaba que, a la muerte de un monarca, éste repartiese sus territorios entre sus hijos, impidiendo así el mantenimiento de Estados estables. Esto perdura hasta el siglo XIII, cuando se recoge por escrito que la sucesión pasa íntegra al hijo primogénito y, en caso de morir éste, al siguiente en edad. Si solo tenía hijas, le sucedía la mayor y, en caso de muerte, la siguiente en edad como en los varones. Sin embargo, en Navarra y Aragón las mujeres podían heredar el trono, pero no ejercer el poder, lo cual hacía el bajulus, un hombre que solía ser su marido o tutor. En los condados orientales catalanes las mujeres directamente no podían heredar y solo en Castilla y Portugal podían gobernar por sí solas, aunque hubo pocos casos (ejemplo, Urraca de Castilla).
Por último, en caso de que el rey muriese sin hijos, le sucedían sus hermanos o hermanas (con prioridad a los hombres). Y en caso de no haber ningún heredero posible, el cargo era elegido por la nobleza, en una cierta reminiscencia de la monarquía electiva visigoda. 

REINO DE NAVARRA

Desde el año 1087 el reino de Pamplona pasa a llamarse de Navarra. Al comenzar el siglo XI es el reino cristiano más importante, durante el reinado de Sancho III el Mayor. Este rey además controlaba el primitivo Aragón y era conde consorte de Castilla. Sin embargo, como ya hemos visto, a su muerte siguió la tradición y repartió el reino entre sus hijos: Navarra, Aragón, Castilla y los condados de Sobrarbe y Ribagorza. Con esta división acaba la hegemonía de Navarra pero en 1076 volvió a unirse a Aragón pero después de una conjura que coloca al rey de ese territorio como rey también de Navarra, por lo que ésta pasaba a tener una relación de dependencia y no de dominancia.
El 1134 muere Alfonso I de Aragón sin descendencia y los nobles navarros eligen como rey a García IV el Restaurador.

A partir de entonces Navarra inicia su historia independiente de los demás reinos pero con fuertes influencias de ellos ya que queda encajonado entre fuertes vecinos: Castilla, Aragón y Francia. Mantendrá la independencia de facto hasta 1515, cuando es anexada por Castilla, aunque mantendrá su condición de reino hasta la década de 1830.

CORONA DE ARAGÓN 

 A la muerte de Alfonso I el Batallador, los nobles de Aragón eligen como su sucesor a Ramiro II, su hermano. Éste era monje  pero a pesar de ello los nobles le eligen como rey. Para ello deja los hábitos y se casa para tener heredero. Fruto de esa unión nace una hija, Petronila. Esto causa un problema porque Ramiro no quería ser rey y había retomado los hábitos. Como en Aragón las mujeres no podían gobernar, se la busca un marido que actúe de bajulus. Así, se firma un compromiso matrimonial entre Petronila, entonces aún un bebé, con Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona y de otros condados catalanes (ya independientes de los francos). Éste comienza a gobernar Aragón como bajulus. Este matrimonio será el que una de manera definitiva Aragón y los condados catalanes a pesar de que Ramón Berenguer IV nunca fue rey de Aragón (la reina nominal era Petronila). El hijo de ambos ya heredó todos los territorios. Esta unión es solo dinástica porque cada zona mantendrá sus leyes, lenguas, moneda, etc, dando lugar a la tan compleja Corona de Aragón.


CORONA DE CASTILLA Y LEÓN 

Entre los siglos XI y XIII hubo interés de unir ambos reinos y, de hecho, hubo dos unificaciones fallidas hasta que en 1230 quedan definitivamente unidos bajo reinado de Fernando III el Santo.
Primero, Fernando I, hijo de Sancho III el Mayor, quien había heredado Castilla, pasó a ser rey consorte de León uniendo ambos reinos por primera vez hasta que a su muerte se repartieron los territorios. El segundo intento fue inmediatamente posterior ya que en el reparto los hermanos entrarán en guerra y el superviviente, Alfonso VI, conseguirá ambos reinos en una unión que se mantuvo hasta 1157 con Alfonso VI, Urraca I y Alfonso VII como reyes. A la muerte de este último volvieron a dividirse por reparto (como se ve, esta tradición pesaba mucho).

En 1217 muere el rey Enrique I de Castilla y le sucede Berenguela, su hermana, quien renuncia a ser reina y da sus derechos a su hijo Fernando III, uno de sus hijos con el rey de León, Alfonso IX. A la muerte de éste en 1230, Fernando III hereda también León y así se produjo la unión definitiva. Al principio cada reino mantuvo sus leyes y Cortes pero, poco a poco, se fueron fusionando y ya en el siglo XIV no había distinciones entre ellos.

REINO DE PORTUGAL

Desde finales del siglo IX los territorios al sur del río Miño del reino asturleonés  se convirtieron en un condado llamado Portucale (por la ciudad de Porto). Al frente había un conde a las órdenes del rey de León.

A mediados del siglo XI comenzó ciertas tendencias separatistas que se concretaron en 1095, cuando Alfonso VI entregó el condado a Enrique de Borgoña, en recompensa por su lucha contra el Islam como cruzado. Además, le casa con su hija Teresa, quien aportará como dote el condado portugués. El matrimonio apoyará al rey leonés a cambio de una autonomía cada vez mayor y será con su hijo, Alfonso Enríquez, el que a partir de 1139 comienza a usar el título de rey. La oposición inicial de Alfonso VII de Castilla y León cede cuando Enríquez acepta ser su vasallo, que perdurará hasta 1179, cuando en rey portugués deja de ser vasallo de su vecino para serlo solo del Papa y así garantizar su plena independencia.

REINO DE GRANADA

Se formó en la tercera fase de reinos de taifas, después de la derrota de los almohades frente a los cristianos. Lo fundó Ibn al-Ahmar en 1232 y lo expandió desde Arjona hacia las actuales provincias de Granada, Jaén, Málaga, Almería y parte de Cádiz trasladando pronto su capital a Granada.

Es curioso cómo este reino (o, mejor dicho, emirato, ya que su líder era un emir de la dinastía nazarí) sobrevivió hasta 1492 como último reducto musulmán en la Península. Ello se debió a varios factores: por su situación geográfica en parte montañosa y en parte con valles muy fértiles, que le garantizaban poder exportar productos y conseguir fondos para pagar tributo de vasallaje a los cristianos; por su intensa actividad diplomática, con la que se convirtieron en vasallos de Castilla y León pagando grandes parias (tributos) que llegaban a 300.000 monedas de oro anuales; y por el apoyo de los benimerines, pueblo bereber del norte de África, con el que comerciaba y con el que obtenía ayuda militar. Los benimerines no intentaron conquistar la Península, como sí hicieron en el pasado almorávides y almohades. Por último, la supervivencia de Granada también se debió a la crisis de la Baja Edad Media, que afectó duramente a Castilla. 

Nota: Para la redacción de este post me he ayudado de mis apuntes de la asignatura La Formación de las Sociedades Hispánicas (Siglos V-XV). Para más información: cesar_valleinclan@hotmail.com

Países sin nombre propio

  ¿Puede haber países que, en realidad, no tengan nombre propio? Sí, y, de hecho, hay varios. Consideramos que un país no tiene nombre prop...