Llamamos Restauración
al periodo de la Historia de España que comprende los años 1875 y 1923 y que
estuvo regido por la Constitución aprobada en 1876. Esta era de carácter
liberal pero no aceptaba un sistema plenamente democrático ya que las
elecciones estaban claramente intervenidas por el gobierno mediante sistemas
como el encasillado o simplemente la ausencia de competencia en muchas
circunscripciones ante el pacto entre los dos grandes partidos: el Partido
Liberal-Conservador (más conocido como Conservador) y el Partido Liberal
Fusionista (o simplemente Liberal). En este artículo vamos a ver cómo eran esos
dos partidos, qué defendían, sus resultados electorales y sus principales
líderes.
Hay que señalar antes
de analizarlos, que el sistema de turno de esos partidos no suponía una
dictadura ya que la Constitución recogía destacadas libertades y derechos. Y,
de hecho, aunque al principio el sufragio era censitario (es decir, limitado a
rentas altas o con formación) en 1890 fue aprobado el sufragio universal
masculino (el femenino no llegó hasta 1931), lo que permitía a todos los
hombres mayores de una determinada edad (normalmente 21 o 23 años en esa época)
votar a su candidato. Es cierto que las elecciones solían estar intervenidas
pero la reforma electoral de 1910 abrió el camino a la competencia entre
partidos y los dos grandes comenzaron a perder peso frente a formaciones en la
oposición, como republicanos o socialistas.
Así, vamos a comenzar
el análisis de los dos partidos del turno durante la Restauración:
Partido
Conservador
Fue fundado por
Antonio Cánovas del Castillo en 1874, estando vigente aún la Primera República,
junto con dirigentes procedentes de los antiguos Partido Moderado y Unión
Liberal. El fracaso de la República, que duró apenas un año, impulsó a Cánovas
a llamar al trono al hijo de Isabel II, el que sería a partir de diciembre de
1874 Alfonso XII.
Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897), fundador del Partido Conservador y del sistema de la Restauración.
Tanto el Conservador
como su contrapartida, el Liberal, eran partidos de notables, lo que
significaba que en realidad no tenían vida orgánica como los partidos actuales
y solo se organizaban de cara a los comicios agrupándose sus miembros para ser
electos. Esto comenzó a cambiar cuando se abrieron las elecciones a una mayor
competencia con la ley electoral de 1910, pero aún así siguieron siendo
partidos elitistas.
El nombre del
partido, Liberal-Conservador, se debía al sistema político que defendía, el
liberal, y que el mismo Cánovas contribuyó a consolidar con la Constitución de
1876, y por la ideología predominante de sus miembros, claramente conservadora
y monárquica.
Como ya hemos
mencionado, a partir de 1881 comenzó a alternarse con el Partido Liberal en el
gobierno de España con el beneplácito de la Corona. El partido gobernó
ininterrumpidamente entre 1875 y 1881, cuando ganó las elecciones por primera
vez el Partido Liberal. A partir de 1885 ambas formaciones firmaron el Pacto
del Pardo, por el cual institucionalizaban el turno debido a la muerte
prematura de Alfonso XII y la etapa de regencia que se iniciaba. Las redes de
caciques aseguraban el control de las elecciones sobre todo en el mundo rural,
aunque su influencia real se ha demostrado que era inferior a lo que podía
pensarse, sobre todo en el siglo XX. Por lo demás, ambos partidos cerraron el
paso a formaciones opositoras.
Cánovas lideró el
partido y fue presidente del Consejo de Ministros, es decir lo que hoy es
presidente del gobierno o primer ministro, en varias ocasiones hasta su
asesinato en 1897. Fue sucedido por Francisco Silvela, que ejerció un liderazgo
breve hasta su muerte en 1905. El nuevo líder a partir de entonces fue un
hombre que, curiosamente, había pertenecido antes al Partido Liberal: Antonio
Maura. Este fue primer ministro en varias ocasiones destacando entre 1907 y
1909. Fue realmente popular hasta la Semana Trágica de Barcelona de 1909 y su
respuesta a la misma.
Antonio Maura (1853-1925), importante dirigente conservador.
En 1913 Maura dimitió
como líder del partido y le sucedió Eduardo Dato, lo que abrió una etapa de
división interna en el partido entre los partidarios de Maura y los de Dato.
Este fue también primer ministro y en 1918 Maura volvió al poder en un gobierno
de concentración nacional. Dato volvió a la presidencia en 1920 pero fue
asesinado solo un año después, reflejo de la grave inestabilidad que atravesaba
España en esas primeras décadas de siglo.
Eduardo Dato (1856-1921), último dirigente conservador de relevancia.
En 1923 Primo de
Rivera dio un golpe de Estado y se convirtió en dictador con apoyo del rey
Alfonso XIII. Así, el Partido Conservador perdió su influencia y sus líderes se
vieron apartados. A la caída del dictador en 1930 se abrió una breve etapa de
gobiernos de concentración, y los conservadores participaron en el de Juan
Bautista Aznar. La llegada de la Segunda República hizo que el partido, sin
apoyos, acabase disolviéndose después de largas décadas de existencia.
Estos fueron sus
resultados electorales, en negrita las elecciones en las que ganó:
1876:
329/391
1879:
304/392
1881: 62/392
1884:
311/393
1886: 93/395
1891:
262/401
1893: 63/401
1896:
284/401
1898: 97/401
1899:
243/402
1901: 99/402
1903:
219/403
1905: 126/404
1907:
250/404
1910: 116/404
1914:
221/408
1916: 113/409
1918: 154/409
1919:
198/409
1920:
224/437
1923: 124/437
Partido
Liberal
Este era el gran
rival del Partido Conservador y a la vez formación indispensable para que el
turno tuviese éxito. Originariamente se llamaba Partido Liberal-Fusionista o
Partido Fusionista pero finalmente quedó únicamente como Partido Liberal. Fue
creado por Práxedes Mateo Sagasta en mayo de 1880 y agrupaba a los sectores
progresistas no republicanos que aceptaban la Constitución de 1876. Sus partidos
predecesores fueron el Partido Constitucional del general Serrano, quien había
sido regente tras la revolución de 1868 y presidente de la Primera República en
1874, y era una escisión del antiguo Partido Progresista de época de Isabel II;
y el Partido Radical de Ruiz Zorrilla que era el heredero legal del Partido
Progresista, que había desaparecido tras el asesinato de Juan Prim en 1870. El partido
se completaba con sectores monárquicos, militares y otros.
Práxedes Mateo Sagasta (1825-1903), fundador del Partido Liberal y su dirigente más importante.
Sagasta era el líder
indiscutible del partido como Cánovas lo era del Conservador. El Partido
Liberal gobernó por primera vez en 1881 y a esta le seguirían varias más dentro
del acuerdo al que llegó con los conservadores basado en el turnismo.
¿Qué diferencias había
entre ambos partidos? En realidad pocas, ya que ambos eran partidos de notables
como ya hemos visto. Pero el Partido Liberal proponía aspectos que el Conservador
inicialmente no compartía: aprobar el sufragio universal masculino, libertad
religiosa, separación de poderes, etc. No extraña así que muchos importantes
republicanos hubiesen militado en algún momento en el Partido Liberal.
En 1898 el partido
sufrió una pequeña escisión que pasó al Partido Conservador, con personas como
Antonio Maura, del que ya hemos hablado. Pero la gran crisis de la formación
sería en 1903 con la muerte de Sagasta y la lucha por su sucesión entre Eugenio
Montero Ríos y Segismundo Moret, llegando a ser ambos primer ministro. Sin embargo,
el que se haría finalmente con el control sería José Canalejas. Este llegó a
primer ministro en 1910 e intentó reformar el país y también su partido. Pero su
asesinato impidió que sus intentos tuviesen éxito.
José Canalejas (1854-1912), líder de los liberales hasta su asesinato siendo primer ministro en ejercicio, al igual que en los casos de Cánovas y Dato.
Este asesinato abrió
una nueva etapa de conflicto interno entre los liberales, especialmente entre
dos candidatos a suceder a Canalejas: Álvaro Figueroa, más conocido como el
Conde de Romanones, y Manuel García Prieto. Ambos llegaron a ser primer
ministro en diferentes ocasiones entre 1912 y 1923, últimas elecciones de la
monarquía y que además ganaron los liberales. Pero el sistema ya estaba en
descomposición y la dictadura de Primo de Rivera acabó por borrar del mapa al
Partido Liberal, que desapareció definitivamente con la proclamación de la
Segunda República.
Estos fueron sus
resultados electorales, en negrita las elecciones en las que ganó:
1876: aún no existía
1879: aún no existía
1881:
300/392
1884: 77/393
1886:
278/395
1891: 105/401
1893:
281/401
1896: 98/401
1898:
272/401
1899: 130/402
1901:
260/402
1903: 104/403
1905:
228/404
1907: 80/404
1910:
215/404
1914: 123/408
1916:
233/409
1918:
174/409
1919: 140/409
1920: 119/437
1923:
222/437







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