jueves, 1 de junio de 2017

El "otro bipartidismo" en España




Llamamos Restauración al periodo de la Historia de España que comprende los años 1875 y 1923 y que estuvo regido por la Constitución aprobada en 1876. Esta era de carácter liberal pero no aceptaba un sistema plenamente democrático ya que las elecciones estaban claramente intervenidas por el gobierno mediante sistemas como el encasillado o simplemente la ausencia de competencia en muchas circunscripciones ante el pacto entre los dos grandes partidos: el Partido Liberal-Conservador (más conocido como Conservador) y el Partido Liberal Fusionista (o simplemente Liberal). En este artículo vamos a ver cómo eran esos dos partidos, qué defendían, sus resultados electorales y sus principales líderes. 

Hay que señalar antes de analizarlos, que el sistema de turno de esos partidos no suponía una dictadura ya que la Constitución recogía destacadas libertades y derechos. Y, de hecho, aunque al principio el sufragio era censitario (es decir, limitado a rentas altas o con formación) en 1890 fue aprobado el sufragio universal masculino (el femenino no llegó hasta 1931), lo que permitía a todos los hombres mayores de una determinada edad (normalmente 21 o 23 años en esa época) votar a su candidato. Es cierto que las elecciones solían estar intervenidas pero la reforma electoral de 1910 abrió el camino a la competencia entre partidos y los dos grandes comenzaron a perder peso frente a formaciones en la oposición, como republicanos o socialistas. 

Así, vamos a comenzar el análisis de los dos partidos del turno durante la Restauración: 

Partido Conservador 

Fue fundado por Antonio Cánovas del Castillo en 1874, estando vigente aún la Primera República, junto con dirigentes procedentes de los antiguos Partido Moderado y Unión Liberal. El fracaso de la República, que duró apenas un año, impulsó a Cánovas a llamar al trono al hijo de Isabel II, el que sería a partir de diciembre de 1874 Alfonso XII. 

Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897), fundador del Partido Conservador y del sistema de la Restauración.


Tanto el Conservador como su contrapartida, el Liberal, eran partidos de notables, lo que significaba que en realidad no tenían vida orgánica como los partidos actuales y solo se organizaban de cara a los comicios agrupándose sus miembros para ser electos. Esto comenzó a cambiar cuando se abrieron las elecciones a una mayor competencia con la ley electoral de 1910, pero aún así siguieron siendo partidos elitistas. 

El nombre del partido, Liberal-Conservador, se debía al sistema político que defendía, el liberal, y que el mismo Cánovas contribuyó a consolidar con la Constitución de 1876, y por la ideología predominante de sus miembros, claramente conservadora y monárquica. 

Como ya hemos mencionado, a partir de 1881 comenzó a alternarse con el Partido Liberal en el gobierno de España con el beneplácito de la Corona. El partido gobernó ininterrumpidamente entre 1875 y 1881, cuando ganó las elecciones por primera vez el Partido Liberal. A partir de 1885 ambas formaciones firmaron el Pacto del Pardo, por el cual institucionalizaban el turno debido a la muerte prematura de Alfonso XII y la etapa de regencia que se iniciaba. Las redes de caciques aseguraban el control de las elecciones sobre todo en el mundo rural, aunque su influencia real se ha demostrado que era inferior a lo que podía pensarse, sobre todo en el siglo XX. Por lo demás, ambos partidos cerraron el paso a formaciones opositoras. 

Cánovas lideró el partido y fue presidente del Consejo de Ministros, es decir lo que hoy es presidente del gobierno o primer ministro, en varias ocasiones hasta su asesinato en 1897. Fue sucedido por Francisco Silvela, que ejerció un liderazgo breve hasta su muerte en 1905. El nuevo líder a partir de entonces fue un hombre que, curiosamente, había pertenecido antes al Partido Liberal: Antonio Maura. Este fue primer ministro en varias ocasiones destacando entre 1907 y 1909. Fue realmente popular hasta la Semana Trágica de Barcelona de 1909 y su respuesta a la misma. 

Antonio Maura (1853-1925), importante dirigente conservador.


En 1913 Maura dimitió como líder del partido y le sucedió Eduardo Dato, lo que abrió una etapa de división interna en el partido entre los partidarios de Maura y los de Dato. Este fue también primer ministro y en 1918 Maura volvió al poder en un gobierno de concentración nacional. Dato volvió a la presidencia en 1920 pero fue asesinado solo un año después, reflejo de la grave inestabilidad que atravesaba España en esas primeras décadas de siglo. 

Eduardo Dato (1856-1921), último dirigente conservador de relevancia.


En 1923 Primo de Rivera dio un golpe de Estado y se convirtió en dictador con apoyo del rey Alfonso XIII. Así, el Partido Conservador perdió su influencia y sus líderes se vieron apartados. A la caída del dictador en 1930 se abrió una breve etapa de gobiernos de concentración, y los conservadores participaron en el de Juan Bautista Aznar. La llegada de la Segunda República hizo que el partido, sin apoyos, acabase disolviéndose después de largas décadas de existencia. 

Estos fueron sus resultados electorales, en negrita las elecciones en las que ganó:

1876: 329/391
1879: 304/392
1881: 62/392
1884: 311/393
1886: 93/395
1891: 262/401
1893: 63/401
1896: 284/401
1898: 97/401
1899: 243/402
1901: 99/402
1903: 219/403
1905: 126/404
1907: 250/404
1910: 116/404
1914: 221/408
1916: 113/409
1918: 154/409
1919: 198/409
1920: 224/437
1923: 124/437

Partido Liberal

Este era el gran rival del Partido Conservador y a la vez formación indispensable para que el turno tuviese éxito. Originariamente se llamaba Partido Liberal-Fusionista o Partido Fusionista pero finalmente quedó únicamente como Partido Liberal. Fue creado por Práxedes Mateo Sagasta en mayo de 1880 y agrupaba a los sectores progresistas no republicanos que aceptaban la Constitución de 1876. Sus partidos predecesores fueron el Partido Constitucional del general Serrano, quien había sido regente tras la revolución de 1868 y presidente de la Primera República en 1874, y era una escisión del antiguo Partido Progresista de época de Isabel II; y el Partido Radical de Ruiz Zorrilla que era el heredero legal del Partido Progresista, que había desaparecido tras el asesinato de Juan Prim en 1870. El partido se completaba con sectores monárquicos, militares y otros. 

Práxedes Mateo Sagasta (1825-1903), fundador del Partido Liberal y su dirigente más importante.


Sagasta era el líder indiscutible del partido como Cánovas lo era del Conservador. El Partido Liberal gobernó por primera vez en 1881 y a esta le seguirían varias más dentro del acuerdo al que llegó con los conservadores basado en el turnismo. 

¿Qué diferencias había entre ambos partidos? En realidad pocas, ya que ambos eran partidos de notables como ya hemos visto. Pero el Partido Liberal proponía aspectos que el Conservador inicialmente no compartía: aprobar el sufragio universal masculino, libertad religiosa, separación de poderes, etc. No extraña así que muchos importantes republicanos hubiesen militado en algún momento en el Partido Liberal. 

En 1898 el partido sufrió una pequeña escisión que pasó al Partido Conservador, con personas como Antonio Maura, del que ya hemos hablado. Pero la gran crisis de la formación sería en 1903 con la muerte de Sagasta y la lucha por su sucesión entre Eugenio Montero Ríos y Segismundo Moret, llegando a ser ambos primer ministro. Sin embargo, el que se haría finalmente con el control sería José Canalejas. Este llegó a primer ministro en 1910 e intentó reformar el país y también su partido. Pero su asesinato impidió que sus intentos tuviesen éxito. 

José Canalejas (1854-1912), líder de los liberales hasta su asesinato siendo primer ministro en ejercicio, al igual que en los casos de Cánovas y Dato.


Este asesinato abrió una nueva etapa de conflicto interno entre los liberales, especialmente entre dos candidatos a suceder a Canalejas: Álvaro Figueroa, más conocido como el Conde de Romanones, y Manuel García Prieto. Ambos llegaron a ser primer ministro en diferentes ocasiones entre 1912 y 1923, últimas elecciones de la monarquía y que además ganaron los liberales. Pero el sistema ya estaba en descomposición y la dictadura de Primo de Rivera acabó por borrar del mapa al Partido Liberal, que desapareció definitivamente con la proclamación de la Segunda República. 

Estos fueron sus resultados electorales, en negrita las elecciones en las que ganó:

1876: aún no existía
1879: aún no existía
1881: 300/392
1884: 77/393
1886: 278/395
1891: 105/401
1893: 281/401
1896: 98/401
1898: 272/401
1899: 130/402
1901: 260/402
1903: 104/403
1905: 228/404
1907: 80/404
1910: 215/404
1914: 123/408
1916: 233/409
1918: 174/409
1919: 140/409
1920: 119/437
1923: 222/437

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