domingo, 25 de junio de 2017

¿Dónde nació la Historia?


Es una interesante pregunta. Y muy compleja, tanto que podría ocupar una tesis doctoral, por lo que vamos a hacer tan solo un esbozo.  Así mismo, como en la mayoría de las cuestiones varía en su respuesta según el punto de vista. Para contestarla vamos a tener en cuenta dos variables, ambas estrechamente ligadas en el estudio de las Ciencias Sociales: el espacio y el tiempo. La Historia es tiempo en sí misma, y su evolución está condicionada por el espacio en el que se desarrollan los hechos acaecidos a lo largo del tiempo.

Así, se suele considerar que la Historia comienza con los inicios de la escritura, cuando los seres humanos comenzamos a plasmar nuestras vidas mediante textos, aunque aún no alfabéticamente sino con otros sistemas de escritura. La invención de la misma no fue un proceso que surgió de la noche a la mañana sino que fue fruto de siglos y se considera normalmente que se dio en torno al 3.000 a. C. ¿Y dónde comenzó? Según todos los indicios, los textos más antiguos se crearon en los grandes valles fluviales de Oriente Próximo: Mesopotamia y Egipto, y ligado a esto estuvo el origen de esas grandes civilizaciones, que pudieron desarrollar una compleja administración gracias a la escritura. Fuera de Oriente Próximo, pocos siglos después se inició la escritura en el valle del Indo. Más tardíos fueron China y las civilizaciones precolombinas, cuyos textos más antiguos datan de mediados del II milenio a. C y, en el caso de América, ya del I milenio.
Escritura cuneiforme, uno de los sistemas más antiguos.

Por tanto, vemos que la Historia propiamente dicha no se inició en todo el mundo a la vez sino que varió sustancialmente si tenemos en cuenta los inicios de la escritura. A la Península Ibérica no llegaría hasta el I milenio a. C por influjo de los colonizadores fenicios  y griegos, que exportaron numerosos adelantos, entre ellos  la escritura, que fueron asimilados por los nativos ibéricos, siendo los primeros Tartessos en el suroeste y los pueblos iberos en la costa mediterránea. La Historia también comenzó gradualmente en la Península.

Hasta ahora nos hemos centrado en los aspectos históricos aunque ya hemos ido señalando la influencia de los ríos en el desarrollo de las sociedades antiguas. Y es que sin agua era imposible el abastecimiento de la población, exactamente igual que hoy en día. Así, el asentamiento junto a grandes ríos (Tigris y Éufrates en Mesopotamia, Nilo en Egipto, Indo y Ganges en la Península del Indostán y los ríos Amarillo  y Yangtsé en China) era requisito sine qua non era imposible el surgimiento de la Historia  propiamente dicha.
Sin el estrecho Valle del Nilo Egipto sería un desierto sin más. El río le dio no solo el indispensable agua para los cultivos sino una cohesión e identidad.

¿Qué tienen en común todos esos ríos? Que todos ellos están en el hemisferio norte. El hemisferio sur en general no ha influido de manera relevante en el desarrollo de la Historia. Y esto es por algo sencillo: los climas en el hemisferio sur son más adversos por lo general, haciéndolo poco atractivo para la población y, aún más importante, simplemente hay menos tierra que habitar ya que casi todo el hemisferio sur está cubierto por océanos. Así, los humanos vivimos sobre todo en el hemisferio norte de la Tierra, en donde los continentes se extienden: Eurasia en su casi totalidad, gran parte de África y Norteamérica y una pequeña porción de Sudamérica.

De esta manera la Historia comenzó y tuvo sus principales acontecimientos en el hemisferio norte, quedando el sur aislado todavía hoy. De las  grandes civilizaciones antiguas, solo las preincaicas en Perú y alrededores se dieron en el hemisferio sur. Y esa diferencia abismal entre hemisferios se mantiene hoy en día: un simple ejemplo, de las 31 ediciones de Juegos Olímpicos solo tres han sido en el hemisferio sur (dos en Australia y una en Brasil).

Así, podemos concluir que la Historia nació y en el hemisferio norte, en concreto en Oriente Próximo por influencia de los grandes valles fluviales, que permitieron el asentamiento y evolución de las sociedades antiguas. Por otro lado, hay que destacar que no fue un proceso rápido ni homogéneo en todos los continentes sino que fue gradual, pudiendo considerarse que la Historia no empezó al mismo tiempo en todas las sociedades. Además, hay que ser cuidadosos para no caer en el eurocentrismo, ya que otras civilizaciones desarrollaron la escritura por su cuenta sin contactar con Oriente Próximo, como China o Mesoamérica.

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