lunes, 12 de junio de 2017

Maravillas del Mundo VI: El Coloso de Rodas



-          Gran Pirámide de Giza (2.550 a. C)
-          Jardines Colgantes de Babilonia (600 a. C)
-          Templo de Artemisa en Éfeso (750 a. C la primera construcción. Última reconstrucción posterior a 356 a. C)
-          Estatua de Zeus en Olimpia (432 a. C)
-          Mausoleo de Halicarnaso (350 a. C)
-          Coloso de Rodas (290 a. C)
-          Faro de Alejandría (280 a. C)


 Esquema cronológico sobre las Siete Maravillas, además de sus respectivas localizaciones y tamaños.


Coloso 

Del lat. colossus, y este del gr. κολοσσός kolossós.

1.      m. Estatua de proporciones gigantescas. El coloso de Rodas.

El diccionario de la Real Academia Española lo deja meridianamente claro: un coloso es una estatua gigantesca, y además pone de ejemplo el más famoso de todos ellos y del que vamos a hablar a continuación, el Coloso de Rodas, el cual fue una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Además, la misma palabra procede del griego. 

Ya hemos visto en esta serie sobre las Maravillas del Mundo grandes monumentos: desde la milenaria Gran Pirámide a los desconocidos Jardines Colgantes, el completísimo Templo de Artemisa, la hermosa Estatua de Zeus y el imponente Mausoleo de Halicarnaso. De ellos solo la mencionada Estatua de Zeus puede asemejarse al Coloso dadas sus características y a no ser edificios. 

Pero el Coloso en realidad debía ser incomparable. Representaba al dios Helios (es decir, el Sol) y se ubicaba en la ciudad de Rodas, en la isla homónima, situada frente a la actual costa turca. Rodas, sin embargo, siempre ha sido de cultura griega y hoy en día sigue perteneciendo a Grecia, aunque ha cambiado de manos varias veces a lo largo de la Historia.
Localización de la isla de Rodas y del Coloso en la misma.
 
Sin embargo, el Coloso tuvo muy mala suerte: fue la Maravilla más efímera de las Siete. Fue construido en 292 a. C por el escultor Cares de Lindos y solo unas décadas después fue destruido por un terremoto, en 226 a. C. Así, todo lo que conocemos de él es gracias a los testimonios de historiadores de la Antigüedad que nos han llegado a nosotros a través del tiempo. 

Uno de ellos fue Plinio el Viejo, que visitó el lugar cuando la estatua ya estaba derrumbada. Los habitantes de la isla decidieron dejar sus restos para la posteridad en vez de reutilizarlos, por lo que se podía apreciar la estatua aunque rota en fragmentos. Plinio señaló que debía medir unos 70 codos de altura, que en realidad eran quince metros. Pero, a pesar de su ruina, Plinio consideró que era un auténtico milagro y que pocos podían abarcar su pulgar con los brazos, y compara sus miembros rotos con grandes cavernas. Así mismo, destaca que tardaron doce años en construirla y que en su interior tenía rocas para estabilizar el peso de sus diferentes partes. 

Como con el resto de las Maravillas, Martin van Heemskerck imaginó el aspecto del Coloso con su representación más conocida sobre los muelles del puerto, algo descartado actualmente.


El Coloso fue construido para conmemorar la victoria de los rodios sobre un ejército invasor enviado por Antígono. Era la época de las guerras entre los sucesores de Alejandro Magno a la muerte de este, repartiéndose el imperio. Antígono se quedó con Macedonia y Asia Menor pero Rodas decidió aliarse con el Egipto de Ptolomeo. Fue ese el motivo de la invasión antigónida. Pero esta resultó un fracaso y ello propició la construcción del Coloso. 

Cares de Lindos fue el encargado de construir la enorme estatua dedicada a Helios, protector de la isla. Cares era discípulo de uno de los escultores griegos más famosos, Lisipo. Y después de doce años de obra, el Coloso quedó terminado. Su aspecto no se conoce con exactitud pero una cosa es clara: estaba realizado en bronce por lo que sería de un color parecido al marrón y, al representar a Helios, llevaría una corona de rayos de sol. 

Representación de cómo pudo ser el Coloso.


Otro aspecto controvertido es dónde se situaba exactamente. Siempre se ha considerado que estaba a la entrada del puerto de Rodas, con una pierna apoyada en cada lado del muelle, pero se cree improbable porque en esa posición no habría aguantado su descomunal peso. Además, para construirlo en esa localización el puerto tendría que haber estado cerrado durante unos años, algo prohibitivo para la economía de los rodenses. Así, hay teorías que consideran que el Coloso no estaba en el puerto sino en la acrópolis de la ciudad, en la que se han encontrado unos grandes cimientos, que pudieron ser la base del Coloso. 

¿Estaba el Coloso en el puerto o en la acrópolis de Rodas?


En cualquier caso, el propio Coloso no nos puede dar pistas porque no queda absolutamente ningún resto del mismo. Después de ser tumbado por el terremoto ya mencionado, se dejaron sus restos porque se creyó que había sido voluntad de los dioses. A pesar de estar en ruinas no eran pocos los visitantes de fuera de Rodas que se acercaban a verlo, como el mismo Plinio. Así estuvo durante nada menos que 900 años, hasta que en el año 654 d. C la isla fue tomada por los musulmanes y estos se hicieron con el bronce y lo fundieron para venderlo y utilizarlo en otras cosas. 

Era el triste final de una estatua célebre y que dos mil años después seguimos conociendo y utilizando en adjetivos como “colosal” para referirnos a algo muy grande. Y es que, recordemos, que la Estatua de la Libertad mide 46 metros sin su base, es decir, bastante más que el Coloso de Rodas, que medía 15 sin su base. Pero, claro, la Estatua de la Libertad fue construida a finales del siglo XIX, más de dos mil años después. 

A modo de curiosidad 

En la famosa serie de televisión Juego de Tronos se puede ver una gigantesca estatua en la entrada del puerto de la ciudad ficticia de Braavos, a horcajadas sobre la entrada del puerto. Ni qué decir tiene que está inspirada en el Coloso de Rodas, al igual que las grandes pirámides de otra ciudad de la serie, Meereen, están basadas en las de Egipto.

viernes, 9 de junio de 2017

Los auténticos perdedores en las elecciones generales



Todos sabemos que la ley electoral española es polémica. Partidos con muchos más votos que otros tienen menos escaños en las Cortes o incluso pueden quedarse sin representación mientras que otros con menos votos logran el ansiado diputado o senador. Esto se debe a las características del sistema electoral español, basado en la famosa Ley d´Hont (que no voy a explicar en este artículo), que a grandes rasgos beneficia a los partidos nacionales más votados y con mejor implantación provincial, además de a los partidos fuertes solo en determinadas provincias, nacionalistas o regionalistas. Por el contrario, los partidos nacionales con una implantación débil en todo el país son perjudicados al ver perderse muchos escaños en las provincias que reparten menos escaños al estar poco pobladas (sobre todo las castellanas y las del interior). 

Así, desde las primeras elecciones democráticas tras cuarenta años de dictadura, las de junio de 1977, ha habido partidos que se han quedado sin representación a pesar de tener porcentajes de voto relevantes. En este post vamos a ver cuáles fueron esos partidos y qué les ocurrió a modo de curiosidad histórica, ya que siempre se habla de los ganadores y nunca de estos auténticos perdedores de los comicios. 

Junio de 1977: Equipo de la Democracia Cristiana, 1.18 %. En 1977 todo el sistema de partidos estaba por hacer después de casi cuarenta años sin parlamentarismo. El referente de la Segunda República no era válido ya que la sociedad española era completamente diferente décadas después y, con ella, lo iba a ser el sistema de partidos. Así, todos los partidos partían de la nada, aunque obviamente con recursos dispares. Una de esas formaciones era la Democracia Cristiana, inspirada en la italiana y que tan buenos resultados había conseguido en aquel país. Pero España no es Italia y el Equipo de la Democracia Cristiana fue el gran derrotado de los comicios ya que los votantes de inspiración cristiana se refugiaron en la UCD y en Alianza Popular, quedando la opción democristiana fuera de las Cortes, disolviéndose después del fracaso e integrándose en UCD o AP. Eso sí, conviene destacar que superó el 1 % de votos y obtuvo el apoyo de más ciudadanos que otros partidos que sí lograron representación debido al sistema electoral, como la Unió del Centre i la Democràcia Cristiana de Catalunya (dos escaños), Esquerra de Catalunya, Euskadiko Ezkerra (un escaño cada una), y dos independientes de centro. 

Marzo de 1979: Partido del Trabajo de España, 1.07 %. En las siguientes elecciones el sistema de partidos ya estaba fijado y los resultados fueron muy semejantes a los de dos años atrás. En esta ocasión el partido más votado sin representación fue el Partido del Trabajo de España, que obtuvo un 1 % del electorado. Previamente se había llamado Partido Comunista de España (Internacional) y era de ideología marxista maoísta, siendo una escisión del PSUC catalán. Era el intento de lograr que los postulados maoístas chinos se abrieran paso en España, con un fracaso irreversible ante la hegemonía del PCE en el campo comunista. Tras el fiasco electoral se fusionó con otro partido para formar el Partido de los Trabajadores, que sigue existiendo hoy en día con resultados testimoniales. Aún así, en 1979 logró más votos que formaciones con  representación: Herri Batasuna (3 escaños), Esquerra Republicana de Catalunya, Euskadiko Ezkerra, Unión del Pueblo Canario y el Partido Aragonés (cada uno un escaño). 

Octubre de 1982: Fuerza Nueva, 0.52 %. En las elecciones de 1979 la extrema derecha logró su primer y último escaño hasta la fecha uniéndose en una coalición llamada Unión Nacional, encabezada por Blas Piñar. Sin embargo, para los comicios de 1982 no lograron ponerse de acuerdo y cada partido concurrió por separado, lo que conllevó que perdieran su escaño. Aún así, el partido de Piñar, Fuerza Nueva, logró ser la primera candidatura en votos sin representación, aunque quedándose con apenas el 0.52 % del electorado y, con ello, lejos de obtener escaño. De hecho, solo tuvo más votos que un partido con representación: Euskadiko Ezkerra, que logró revalidar su escaño. 

Junio de 1986: Mesa para la Unidad de los Comunistas, 1.14 %. El PCE en las elecciones de 1982 se hundió ante la movilización de la izquierda hacia el PSOE, que logró una mayoría absoluta amplísima. Así, los comunistas se vieron obligados a recapitular y a renovar su liderazgo, hasta entonces en manos del histórico Santiago Carrillo. Finalmente, las tensiones internas hicieron que Carrillo abandonara el PCE y decidiera fundar su propio partido: el Partido de los Trabajadores de España-Unidad Comunista, que en las elecciones de 1986 decidió llamarse Mesa para la Unidad de los Comunistas, enfrentándose con Izquierda Unida, coalición en la que se integraba el PCE. A pesar de los intentos de Carrillo de que su imagen ayudara a conseguir el ansiado escaño, la Mesa se quedó sin representación a pesar de superar el 1 % del voto y solo contribuyó a dividir el voto de los comunistas a pesar de su nombre. Aún así, superó en votos al otro experimento fallido de estos comicios, el Partido Reformista de Antonio Garrigues, así como a partidos que sí lograron representación: Euskadiko Ezkerra (dos escaños), Coalición Galega, Partido Aragonés, Agrupaciones Independientes de Canarias y Unió Valenciana (un escaño cada uno). 

Octubre de 1989: Agrupación Ruiz-Mateos, 1.07 %. Los esperpentos electorales existen ahora y también en el pasado y la Agrupación Ruiz-Mateos (cuyo nombre oficial era Partido del Trabajo y Empleo) fue uno de ellos. Fue fundado por el famoso empresario José María Ruiz-Mateos a raíz de la expropiación de su holding Rumasa por el gobierno socialista debido a su quiebra técnica y a sus impagos a la Seguridad Social. A partir de entonces el empresario inició su lucha contra el gobierno con excentricidades como disfrazarse de Superman o incluso pegar al ministro de economía, Miguel Boyer. Ya en 1987 había fundado un partido que fue un fracaso rotundo, y en 1989 creó el que nos ocupa, que tuvo más suerte: en las elecciones europeas de ese mismo año, con un discurso populista, obtuvo dos escaños por sorpresa, que recayeron en el mismo Ruiz-Mateos y en su yerno. El escaño le dio inmunidad por la agresión a Boyer aunque el Tribunal Supremo dio la razón al gobierno en cuanto a la expropiación. Después de ese inédito éxito, decidió presentarse a las generales unos meses después, topando con el sistema electoral, que le dejó sin escaños a pesar de superar el 1 % del voto y a varios partidos con representación: Herri Batasuna (4 escaños), Partido Andalucista, Unió Valenciana, Eusko Alkartasuna, Euskadiko Ezkerra (dos escaños cada uno), Partido Aragonés y Agrupaciones Independientes de Canarias (un escaño). En siguientes comicios los españoles se aburrieron de Ruiz-Mateos y este perdió toda su representación y dejó de concurrir a las elecciones, aunque sigue inscrito en el registro de partidos. 

Junio de 1993: Centro Democrático y Social, 1.76 %. Este es el caso en el que el sistema electoral más ha perjudicado a un partido, el Centro Democrático y Social. El CDS había sido fundado por Adolfo Suárez ante la desintegración de la UCD en 1982. En las elecciones de ese año logró dos escaños que ascendieron hasta 19 en 1986, convirtiéndose en tercera fuerza del país y logrando representación en numerosos parlamentos autonómicos y ayuntamientos, así como el gobierno de Canarias. La refundación del AP como PP y su giro hacia el centro perjudicaron al CDS, que en las elecciones de 1989 descendió a 14 escaños. Pero aún continuaba siendo relevante hasta que, en las elecciones municipales de 1991, tuvo un mal resultado a favor del PP y Suárez decidió abandonar la política. El CDS intentó recomponerse y presentó otro candidato a los siguientes comicios en 1993 que consiguió retener una cifra mucho más baja de votos pero aún destacable: más de 400.000 y cerca del 2 % del voto. Pero no consiguió concentrar esos votos en una circunscripción concreta y ello redundó en quedarse sin representación y, tras eso, en su práctica desaparición en años siguientes, apoderándose el PP de todo su voto. En la cita de 1993, el CDS fue la quinta fuerza del país en votos, por lo que tuvo muchos más que partidos con representación como el PNV (5 escaños), Coalición Canaria (4), Herri Batasuna (2) y ERC, Partido Aragonés, Eusko Alkartasuna y Unió Valenciana (uno respectivamente). 

Marzo de 1996: Partido Andalucista, 0.54 %. La desaparición del CDS hizo que no hubiese ningún partido nacional con peso relevante aunque extraparlamentario en los comicios de 1996. Así, por primera vez sería un partido de carácter regional, el Partido Andalucista, el que se quedó sin representación a pesar de lograr un porcentaje de voto significativo, más del 0,5 %. Ello se debió a que los andalucistas no lograron concentrar el voto en alguna circunscripción andaluza en concreta como en ocasiones anteriores. Así, tuvieron más votos que formaciones con representación en Cortes, como Eusko Alkartasuna y Unió Valenciana (un escaño cada una).
Marzo de 2000: Grupo Independiente Liberal, 0.31 %. En las elecciones de 2000 el resultado fue, al contrario que en ocasiones anteriores, totalmente justo ya que el primer partido en votos sin representación estaba por debajo de todos los que sí la lograron, incluidos nacionalistas y regionalistas. El Grupo Independiente Liberal (GIL) era una formación populista y personalista controlada por Jesús Gil (quien le daba nombre al mismo partido), un empresario que logró hacerse con la alcaldía de Marbella y protagonizar numerosos casos de corrupción. Se le vio como un intento de Berlusconi a la española. En cualquier caso, se quedó muy lejos de lograr escaño al lograr solo 72.000 votos en toda España, siendo superado incluso por la Chunta Aragonesista, que sí logró un escaño. 

Marzo de 2004: Partido Andalucista, 0.70 %. Mientras que en 2000 sí logró un escaño, en 2004 los andalucistas se encontraron con el mismo problema que en 1996 y, a pesar de superar los 180.000 votos, se quedaron sin representación. Tuvieron más votos que partidos que lograron un escaño, como Chunta Aragonesista, Eusko Alkartasuna y Nafarroa Bai. 

Marzo de 2008: Coalición Andalucista, 0.27 %. El declive de los andalucistas se agudizó en 2008 a pesar de que intentaron frenarlo al impulsar una coalición con otros grupos nacionalistas andaluces. Así, en esa ocasión solo tuvieron 68.000 votos, quedando lejos de lograr escaño. Solo consiguieron más votos que un partido que logró representación, Nafarroa Bai, que, presentándose solo en Navarra tuvo 62.000, traducidos en un escaño. Era una crisis profunda para el nacionalismo andaluz que se agudizó en los años siguientes hasta que en 2015 decidió disolverse como partido. 

 
Noviembre de 2011: Equo, 0.89 %. Los partidos verdes y ecologistas en España han estado históricamente divididos, lo que ha perjudicado sus opciones electorales, al contrario que en otros países europeos como Alemania, en donde son una fuerza muy a tener en cuenta. En nuestro país se presentaban por separado y, a veces, en coalición con partidos que no son verdes como Izquierda Unida, coaligada a menudo con la Confederación de Los Verdes, a los que les cedía algunos puestos en sus listas aunque raramente de salida. Los Verdes en 2004 habían concurrido con el PSOE, logrando dos escaños dentro del grupo socialista, pero las divergencias con el gobierno de Zapatero los aproximaron a IU. En 2011, no obstante, los ecologistas españoles decidieron imitar a sus homólogos europeos del norte y promover un único partido verde para toda España que se presentara solo a las elecciones con un programa ecologista, discurso que en España está en auge ante los peligros del cambio climático. Nacía así Equo a partir de partidos verdes de todo el país, que abandonaron la Confederación de Los Verdes a favor del nuevo partido. En sus primeras elecciones, las generales de 2011, logró el triste dato de ser el primer partido en votos pero sin representación al superar los 200.000 votos en toda España y superar así a formaciones con representación como el Bloque Nacionalista Galego, Coalición Canaria (dos cada uno) y Compromís, Foro Asturias y Geroa Bai (uno respectivamente). Sin embargo, Equo no se presentó en la Comunidad Valenciana al estar integrada en Compromís, ni en Cataluña, en donde ya existía un partido Verde, Iniciativa per Catalunya Verds. Desde entonces, Equo ha optado por concurrir con otros partidos en coaliciones más amplias, como Podemos en 2015 y Unidos Podemos en 2016, logrando en ambos comicios cuatro escaños. 

Diciembre de 2015: Partido Animalista Contra el Maltrato Animal, 0.87 %. Una variable del movimiento ecologista es el animalista, defensor de los derechos de los animales y que rechaza la supremacía del ser humano y apuesta por el vegetarianismo y veganismo. El PACMA nació como Partido Antitaurino en 2003 que rechazaba las corridas de toros y otros espectáculos tradicionales de tauromaquia. En Europa también han surgido movimientos similares, logrando incluso representación parlamentaria, como en nuestro vecino Portugal. Solo la disposición del sistema electoral ha impedido que el PACMA lograse representación en 2015 y, como veremos a continuación, en 2016 ya que obtuvo 220.000 votos en toda España y, con ello, más electores que EH Bildu (2 escaños) y Coalición Canaria (un escaño).

Junio de 2016: Partido Animalista Contra el Maltrato Animal, 1.19 %. Con la repetición de elecciones, el PACMA fue invitado a unirse a Unidos Podemos, lo cual fue rechazado y concurrió en solitario. En esta ocasión estuvo aún más cerca de lograr representación al superar el 1 % de votos en todo el país y casi 287.000 votos, de nuevo más que EH Bildu y Coalición Canaria, que mantuvieron su representación, y solo 800 votos menos que el PNV, que tuvo cinco escaños. 

A modo de resumen, veamos los partidos más votados desde 1977 pero que se quedaron sin representación:

1977: Equipo de la Democracia Cristiana 
1979: Partido del Trabajo de España
1982: Fuerza Nueva 
1986: Mesa para la Unidad de los Comunistas 
1989: Agrupación Ruiz-Mateos 
1993: Centro Democrático y Social
1996: Partido Andalucista 
2000: Grupo Independiente Liberal 
2004: Partido Andalucista 
2008: Coalición Andalucista 
2011: Equo 
2015: Partido Animalista Contra el Maltrato Animal 
2016: Partido Animalista Contra el Maltrato Animal

jueves, 1 de junio de 2017

El "otro bipartidismo" en España




Llamamos Restauración al periodo de la Historia de España que comprende los años 1875 y 1923 y que estuvo regido por la Constitución aprobada en 1876. Esta era de carácter liberal pero no aceptaba un sistema plenamente democrático ya que las elecciones estaban claramente intervenidas por el gobierno mediante sistemas como el encasillado o simplemente la ausencia de competencia en muchas circunscripciones ante el pacto entre los dos grandes partidos: el Partido Liberal-Conservador (más conocido como Conservador) y el Partido Liberal Fusionista (o simplemente Liberal). En este artículo vamos a ver cómo eran esos dos partidos, qué defendían, sus resultados electorales y sus principales líderes. 

Hay que señalar antes de analizarlos, que el sistema de turno de esos partidos no suponía una dictadura ya que la Constitución recogía destacadas libertades y derechos. Y, de hecho, aunque al principio el sufragio era censitario (es decir, limitado a rentas altas o con formación) en 1890 fue aprobado el sufragio universal masculino (el femenino no llegó hasta 1931), lo que permitía a todos los hombres mayores de una determinada edad (normalmente 21 o 23 años en esa época) votar a su candidato. Es cierto que las elecciones solían estar intervenidas pero la reforma electoral de 1910 abrió el camino a la competencia entre partidos y los dos grandes comenzaron a perder peso frente a formaciones en la oposición, como republicanos o socialistas. 

Así, vamos a comenzar el análisis de los dos partidos del turno durante la Restauración: 

Partido Conservador 

Fue fundado por Antonio Cánovas del Castillo en 1874, estando vigente aún la Primera República, junto con dirigentes procedentes de los antiguos Partido Moderado y Unión Liberal. El fracaso de la República, que duró apenas un año, impulsó a Cánovas a llamar al trono al hijo de Isabel II, el que sería a partir de diciembre de 1874 Alfonso XII. 

Antonio Cánovas del Castillo (1828-1897), fundador del Partido Conservador y del sistema de la Restauración.


Tanto el Conservador como su contrapartida, el Liberal, eran partidos de notables, lo que significaba que en realidad no tenían vida orgánica como los partidos actuales y solo se organizaban de cara a los comicios agrupándose sus miembros para ser electos. Esto comenzó a cambiar cuando se abrieron las elecciones a una mayor competencia con la ley electoral de 1910, pero aún así siguieron siendo partidos elitistas. 

El nombre del partido, Liberal-Conservador, se debía al sistema político que defendía, el liberal, y que el mismo Cánovas contribuyó a consolidar con la Constitución de 1876, y por la ideología predominante de sus miembros, claramente conservadora y monárquica. 

Como ya hemos mencionado, a partir de 1881 comenzó a alternarse con el Partido Liberal en el gobierno de España con el beneplácito de la Corona. El partido gobernó ininterrumpidamente entre 1875 y 1881, cuando ganó las elecciones por primera vez el Partido Liberal. A partir de 1885 ambas formaciones firmaron el Pacto del Pardo, por el cual institucionalizaban el turno debido a la muerte prematura de Alfonso XII y la etapa de regencia que se iniciaba. Las redes de caciques aseguraban el control de las elecciones sobre todo en el mundo rural, aunque su influencia real se ha demostrado que era inferior a lo que podía pensarse, sobre todo en el siglo XX. Por lo demás, ambos partidos cerraron el paso a formaciones opositoras. 

Cánovas lideró el partido y fue presidente del Consejo de Ministros, es decir lo que hoy es presidente del gobierno o primer ministro, en varias ocasiones hasta su asesinato en 1897. Fue sucedido por Francisco Silvela, que ejerció un liderazgo breve hasta su muerte en 1905. El nuevo líder a partir de entonces fue un hombre que, curiosamente, había pertenecido antes al Partido Liberal: Antonio Maura. Este fue primer ministro en varias ocasiones destacando entre 1907 y 1909. Fue realmente popular hasta la Semana Trágica de Barcelona de 1909 y su respuesta a la misma. 

Antonio Maura (1853-1925), importante dirigente conservador.


En 1913 Maura dimitió como líder del partido y le sucedió Eduardo Dato, lo que abrió una etapa de división interna en el partido entre los partidarios de Maura y los de Dato. Este fue también primer ministro y en 1918 Maura volvió al poder en un gobierno de concentración nacional. Dato volvió a la presidencia en 1920 pero fue asesinado solo un año después, reflejo de la grave inestabilidad que atravesaba España en esas primeras décadas de siglo. 

Eduardo Dato (1856-1921), último dirigente conservador de relevancia.


En 1923 Primo de Rivera dio un golpe de Estado y se convirtió en dictador con apoyo del rey Alfonso XIII. Así, el Partido Conservador perdió su influencia y sus líderes se vieron apartados. A la caída del dictador en 1930 se abrió una breve etapa de gobiernos de concentración, y los conservadores participaron en el de Juan Bautista Aznar. La llegada de la Segunda República hizo que el partido, sin apoyos, acabase disolviéndose después de largas décadas de existencia. 

Estos fueron sus resultados electorales, en negrita las elecciones en las que ganó:

1876: 329/391
1879: 304/392
1881: 62/392
1884: 311/393
1886: 93/395
1891: 262/401
1893: 63/401
1896: 284/401
1898: 97/401
1899: 243/402
1901: 99/402
1903: 219/403
1905: 126/404
1907: 250/404
1910: 116/404
1914: 221/408
1916: 113/409
1918: 154/409
1919: 198/409
1920: 224/437
1923: 124/437

Partido Liberal

Este era el gran rival del Partido Conservador y a la vez formación indispensable para que el turno tuviese éxito. Originariamente se llamaba Partido Liberal-Fusionista o Partido Fusionista pero finalmente quedó únicamente como Partido Liberal. Fue creado por Práxedes Mateo Sagasta en mayo de 1880 y agrupaba a los sectores progresistas no republicanos que aceptaban la Constitución de 1876. Sus partidos predecesores fueron el Partido Constitucional del general Serrano, quien había sido regente tras la revolución de 1868 y presidente de la Primera República en 1874, y era una escisión del antiguo Partido Progresista de época de Isabel II; y el Partido Radical de Ruiz Zorrilla que era el heredero legal del Partido Progresista, que había desaparecido tras el asesinato de Juan Prim en 1870. El partido se completaba con sectores monárquicos, militares y otros. 

Práxedes Mateo Sagasta (1825-1903), fundador del Partido Liberal y su dirigente más importante.


Sagasta era el líder indiscutible del partido como Cánovas lo era del Conservador. El Partido Liberal gobernó por primera vez en 1881 y a esta le seguirían varias más dentro del acuerdo al que llegó con los conservadores basado en el turnismo. 

¿Qué diferencias había entre ambos partidos? En realidad pocas, ya que ambos eran partidos de notables como ya hemos visto. Pero el Partido Liberal proponía aspectos que el Conservador inicialmente no compartía: aprobar el sufragio universal masculino, libertad religiosa, separación de poderes, etc. No extraña así que muchos importantes republicanos hubiesen militado en algún momento en el Partido Liberal. 

En 1898 el partido sufrió una pequeña escisión que pasó al Partido Conservador, con personas como Antonio Maura, del que ya hemos hablado. Pero la gran crisis de la formación sería en 1903 con la muerte de Sagasta y la lucha por su sucesión entre Eugenio Montero Ríos y Segismundo Moret, llegando a ser ambos primer ministro. Sin embargo, el que se haría finalmente con el control sería José Canalejas. Este llegó a primer ministro en 1910 e intentó reformar el país y también su partido. Pero su asesinato impidió que sus intentos tuviesen éxito. 

José Canalejas (1854-1912), líder de los liberales hasta su asesinato siendo primer ministro en ejercicio, al igual que en los casos de Cánovas y Dato.


Este asesinato abrió una nueva etapa de conflicto interno entre los liberales, especialmente entre dos candidatos a suceder a Canalejas: Álvaro Figueroa, más conocido como el Conde de Romanones, y Manuel García Prieto. Ambos llegaron a ser primer ministro en diferentes ocasiones entre 1912 y 1923, últimas elecciones de la monarquía y que además ganaron los liberales. Pero el sistema ya estaba en descomposición y la dictadura de Primo de Rivera acabó por borrar del mapa al Partido Liberal, que desapareció definitivamente con la proclamación de la Segunda República. 

Estos fueron sus resultados electorales, en negrita las elecciones en las que ganó:

1876: aún no existía
1879: aún no existía
1881: 300/392
1884: 77/393
1886: 278/395
1891: 105/401
1893: 281/401
1896: 98/401
1898: 272/401
1899: 130/402
1901: 260/402
1903: 104/403
1905: 228/404
1907: 80/404
1910: 215/404
1914: 123/408
1916: 233/409
1918: 174/409
1919: 140/409
1920: 119/437
1923: 222/437