martes, 20 de septiembre de 2016

La campana de Huesca



Hay episodios tan truculentos y macabros que encajarían perfectamente en una serie de televisión como Game of Thrones (Juego de Tronos), ya consagrada como la serie más exitosa de la Historia. Sin embargo, el suceso del que trata este post no es totalmente ficticio sino que tiene un trasfondo real que los historiadores aún no han podido determinar completamente. 

La campana de Huesca es una leyenda del siglo XIV que narra un hecho acaecido en la primera mitad del siglo XII, reinando Ramiro II de Aragón, apodado el Monje. Cuando murió Alfonso I el Batallador sin descendencia, los nobles aragoneses eligieron como nuevo rey a su hermano, Ramiro II, que hasta entonces había sido monje. 

Ramiro II tenía vocación como monje y no deseaba el trono. Por ello, pronto casó a su única hija, Petronila, con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, quien ejerció el poder aunque el rey oficialmente continuase siendo Ramiro hasta su muerte en 1157. Y sí, Petronila era aún un bebé, pero el matrimonio se comprometió pronto por intereses políticos, algo habitual en la época. 

Ramiro II parece que no lo tuvo fácil para asentarse en el trono en sus primeros años ante la oposición de algunos nobles. Hay que recordar que el anterior rey, Alfonso I, había legado su reino a órdenes militares, no a su hermano. Así, Ramiro II tuvo que afianzarse antes de lograr sus planes de sucesión en su hija Petronila y su marido. Ahí es donde se entronca nuestra leyenda. 

Se dice que había varios grupos de nobles luchando entre sí aprovechando la debilidad del rey en sus primeros años de gobierno. Incluso Ramiro II tuvo que huir a Besalú por miedo a perder su trono. Así, fue a pedirle consejo a su antiguo abad, el cual como respuesta cogió una hoz y segó limpiamente unas hierbas. El mensaje más claro no podía ser. 

Ramiro II volvió a Huesca e hizo llamar a los nobles rivales invitándoles a ver una nueva campana tan grande que se oiría en todo el reino. Estos acudieron creyendo que, en su debilidad, el rey pretendía reconciliarse y haría el ridículo presentando una campana. El plan de Ramiro II, por el contrario, no pasaba por quedar precisamente en ridículo. 

Según pasaron los nobles a la estancia en la que estaba la supuesta campana, fueron degollados uno tras otro y, según la leyenda, en el momento de ser degollados el rey les decía: “escucha, escucha, mira cómo se oyen las campanadas”. Tras matarlos a todos, las cabezas cortadas quedaron en un montón en círculo y la del más rebelde, el obispo de Huesca, quedó en el centro como badajo (instrumento que cuelga dentro de la campana para hacer la percusión y con ella el sonido). A los demás nobles presentes les hizo entrar en la sala para que vieran el destino de sus compañeros y tuviesen claro qué sucedería a otros que le dieran problemas al rey. 
 Representación de este macabro suceso en la obra de José Casado del Alisal de 1880. Pertenece a la colección del Museo del Prado pero está expuesta en el ayuntamiento de Huesca.

A esta historia se la llama La campana de Huesca, y por ella Ramiro II además de como el Monje es conocido como el Rey Campana. Un suceso legendario pero que muy probablemente tenga un trasfondo real dada la crónica que la narra en el siglo XIV. Y es que España (y Europa en general) en la Edad Media no tenían nada que envidiar a Juego de Tronos.

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