(Fragmento de mi Trabajo de Fin de Grado: "Gran Bretaña ante la crisis española y la Segunda Guerra Mundial")
Cartel en apoyo de la República desde Gran Bretaña.
Es importante
estudiar no solo cuál fue la postura del gobierno británico, de mayoría
conservadora, sino también la de la opinión pública, mucho más compleja que lo
que era el ejecutivo del país. Ya se ha comentado anteriormente que la postura
muchas veces ambigua y de neutralidad benévola hacia los franquistas había
provocado en varias ocasiones las protestas de miembros del Partido Laborista e
incluso de conservadores opuestos al fascismo. Además, se puede observar en las
actas de la House of Commons de la
época que la crisis española era abundantemente tratada en sede parlamentaria
con abundantes preguntas a los miembros del gabinete al respecto. Así, puede
extraerse que era un tema de actualidad y en el que la opinión pública
británica tuvo mucho que decir.
Lo primero que
hay que señalar es que, entre los autores que han estudiado los efectos de las
campañas publicitarias y de imagen de ambos bandos en Gran Bretaña, se pueden distinguir
dos grupos: los que consideran que la propaganda española tuvo una influencia
directa sobre los británicos y los que creen que su actitud tuvo más que ver
con factores internos de Gran Bretaña.
Además, la opinión pública estuvo influenciada por numerosos estereotipos que
se tenían sobre España y su cultura. Muchos extranjeros que viajaron al país
para participar en la contienda sabían poco o nada sobre España y lo máximo
eran esos estereotipos.
En la reacción
de los británicos ante la Guerra Civil española influyeron principalmente los
acontecimientos políticos de la época y el hecho de existir dos totalitarismos
en Europa: el comunista y el fascista en un eje en el que los conservadores
británicos sabían qué preferían evitar dado su carácter plenamente
anticomunista. Pero en la opinión pública hubo más factores además de los
meramente políticos como el sentimiento religioso (sobre todo en el caso de los
católicos), los intereses económicos (que llevaron a la mayoría de los
empresarios a apoyar a los sublevados),
o la solidaridad de clase (que explica el apoyo del movimiento obrero a la
República). También las condiciones socioeconómicas de las diferentes regiones
del país influyeron en su respuesta mayoritaria ante el conflicto español: las
zonas mineras del sur de Gales apoyaron de manera clara a la República y en el
norte rural predominó la indiferencia ante este conflicto. Además, en última
instancia la decisión de apoyar a uno u otro bando se debió también a factores
personales. Por ejemplo, el caso de Cora Blyth, una joven estudiante de Oxford
que fue prorrepublicana por influencia
de su pareja inglesa y acabó casándose con un refugiado español,
lo cual es muy evidente del rasgo personal de su apoyo. Otros casos de
decisiones personales se dieron en muchos intelectuales de izquierdas que
fueron a alistarse a las Brigadas Internacionales o simplemente a viajar a
España con espíritu aventurero.
Sin embargo,
hay que señalar que en la prensa británica el interés por la crisis española
alcanzó su cénit entre su inicio en 1936 y 1937 ya que, con el paso de los
meses, se fue perdiendo el interés al trasformarse en una especie de conflicto
crónico (
Se entiende esta posición ya que actualmente vivimos
una guerra civil en Siria en la que la prensa al principio tenía mucho interés
pero que, con el paso del tiempo, perdió atención hasta la llegada de millones de refugiados).
Según el corresponsal del Daily Mail en Barcelona: “el sentimiento hacia todo el asunto era de impaciencia, y la prensa
británica le concedía un mínimo absoluto de espacio. El pequeño grupo de
corresponsales en Barcelona se apodaba a sí mismo Los olvidados”.
Esta indiferencia
de la población se vio clara en que solo una parte reducida del país (45
millones en 1931) apoyaba de manera clara a alguno de los bandos en guerra. Sí
es cierto que la sociedad estaba dividida, y que los republicanos contaban con
más simpatías que los nacionales. Las encuestas realizadas en la época por el British Institute of Public Opinion lo
confirman: en enero de 1937 un 14 % de los encuestados estaban a favor de
considerar al gobierno sublevado el único legal de España y un 86 % en contra;
en marzo y octubre de 1938 un 57 % apoyaba a la república y un 7 % a Franco; y
en enero de 1939, casi acabando la guerra, el gobierno republicano en Barcelona
tenía un 71 % de apoyos y el franquista de Burgos un 10 %. La mayor
popularidad de la República no solo se ve en encuestas sino también en envío de
ayuda humanitaria: hasta mediados de 1938 las organizaciones prorrepublicanas
recaudaron más de 300.000 libras en efectivo y las profranquistas solo 24.000.
También se vio en el número de voluntarios británicos en las Brigadas
Internacionales (2.500 aproximadamente), ante solo un puñado de voluntarios
franquistas; o en las cifras de ventas de publicaciones de ambos bandos, la
republicana vendió 100.000 ejemplares en una semana y se reeditó dos veces, y la
franquista, auspiciada en parte por el duque de Alba, realizó una tirada de
unos 50.000 ejemplares.
Sin embargo,
este apoyo mayoritario a los republicanos se conjugó con un apoyo amplio a la
política de No Intervención del gobierno. De los diarios nacionales solo dos
(el liberal News Chronicle y el
comunista Daily Worker) abogaron en
todo momento por intervenir militarmente a favor de la República. El laborista Daily Herald defendió la neutralidad
hasta otoño de 1937, cuando criticó la política de Chamberlain; pero la mayoría
apoyó al gabinete conservador hasta el final: el Daily Mail, el Daily
Telegraph, el Times, etc. En
otros ámbitos el apoyo a la No Intervención fue fragante: en la BBC y en los
noticiarios cinematográficos.
También es cierto que ningún medio apoyó tampoco a los sublevados.
Por otro lado,
se intentó minimizar el impacto de las matanzas y atrocidades de la guerra y
además equilibrando las de ambos bandos para reforzar la No Intervención.
Además, muchos detalles fueron obviados e incluso manipulados, como la crisis
con Italia por el ataque a varios navíos británicos en 1937, cuando se habló de
“submarinos no identificados”
Por tanto, a
grandes rasgos puede considerarse que dependiendo de la zona del país el
interés de la opinión pública británica por la crisis española fue mayor o
menor. En el caso de los que apoyaron a uno u otro bando destaca el mayor
soporte que recibió la República en todos los sentidos, desde recaudación para
ayudas humanitarias a voluntarios. Esto contrasta, sin embargo, con el fuerte
apoyo a la política de No Intervención del gobierno ya vista en este trabajo.
Puede concluirse que la sociedad británica no deseaba una guerra y de ahí ese
apoyo a no entrar en el conflicto español.
BIBLIOGRAFÍA
* GARCÍA, Hugo. Mentiras necesarias La batalla por la opinión británica durante la Guerra Civil, Madrid, Biblioteca Nueva, 2008


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