La caída de la Unión
Soviética en 1991 y su desintegración en nada menos que 15 repúblicas
independientes supuso un desastre geopolítico. El imperio soviético pasaba a
ser Rusia, Kazajistán, Ucrania, Turkmenistán, Uzbekistán, Bielorrusia,
Kirguistán, Tayikistán, Azerbaiján, Georgia, Lituania, Estonia, Letonia,
Armenia y Moldavia.
Es evidente que la
URSS era una unión artificial de pueblos y gentes radicalmente distintas y que
todavía hoy hay una gran diversidad en algunos de sus sucesores, en especial
Rusia debido a su gigantesco tamaño (motivo por el que ejerce desde 1991 como
sucesora legal de la URSS).
Sin embargo, además
de esas 15 repúblicas la caída de la URSS supuso la creación de “destrozos” en
el mapa, Estados que surgieron con la desintegración del bloque soviético o,
indirectamente, como consecuencia de ello en los últimos años. Veamos cuáles
son y en qué estado se encuentran hoy en día.
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Abjasia:
se trata de un pequeño territorio situado al noroeste de Georgia, a la que
pertenece de iure pero no de hecho desde 1992. Sin embargo, para Georgia y la
mayoría de la comunidad internacional sigue siendo parte del Estado georgiano. Solo
Rusia, Venezuela, Nicaragua y Nauru la consideran un país independiente. La independencia
de Abjasia se debió a conflictos étnicos con el gobierno georgiano a esto
siguió una cruenta guerra entre ambos bandos con Rusia apoyando a los abjasios.
En 2006 Georgia decidió romper el débil statu quo y ocupar parte de Abjasia
pero la intervención militar de Rusia en 2008 hizo retroceder a Georgia. Actualmente,
Abjasia sigue siendo un Estado parcialmente reconocido por lo que no es miembro
de la ONU.
Las líneas rojas marcan las fronteras no reconocidas de Abjasia, a la izquierda, y de Osetia del Sur, en la zona centro de Georgia.
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Nagorno
Karabaj: este conflicto viene de lejos. Se inició en 1918
cuando se independizaron del Imperio Ruso Armenia y Azerbaiján. Después la URSS
recuperó el control de toda la zona. Esta incluyó Nagorno Karabaj, de mayoría
étnica armenia, dentro de Azerbaiján pero como provincia autónoma. Esta decisión
nunca fue aceptada por Armenia. El conflicto se reabrió con la independencia
definitiva de ambas naciones en 1991 con la caída de la URSS. La guerra duró
hasta 1994 y durante la misma Nagorno Karabaj se declaró independiente con
apoyo de Armenia. Sin embargo, desde entonces Azerbaiján no ha aceptado dicha
independencia. Ningún país reconoce a esta república, ni siquiera Armenia, y
los tiroteos entre los soldados de Nagorno y los azeríes son habituales. Su situación
general es más precaria que la de Abjasia.
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Osetia
del Sur: caso muy parecido al de Abjasia. Durante la URSS
fue parte de Georgia y con su caída declaró su independencia en 1991, siguiendo
una guerra que acabó con Osetia del Sur independiente solo de facto con apoyo
ruso. En 2008, tras los intentos georgianos de recuperar el territorio, Rusia
intervino y reconoció la independencia de la república, junto a Abjasia. También
la reconocen Venezuela, Nicaragua y Nauru. Por el contrario, el resto de la
comunidad internacional la sigue considerando parte de Georgia. Su zona al
norte del Cáucaso, Osetia del Norte, es una república dentro de Rusia.
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Transnistria:
es una república independiente de facto menos conocida que las anteriores. Se sitúa
entre el río Dniéster y la frontera moldava con Ucrania. Durante la URSS fue
parte de Moldavia y esta nación reclama el territorio pero desde la caída de la
URSS y la guerra que se sucedió en la zona en 1992, es un Estado no reconocido
internacionalmente llamado República Moldava Pridnestroviana. El alto el fuego
de mantiene hasta hoy con las fronteras entre Moldavia y Transnistria
desmilitarizadas. Como en casos anteriores, Rusia intervino apoyando el statu
quo de Transnistria independiente y mantiene muy buenas relaciones con esta
república. A pesar de esto, ni siquiera Rusia ha reconocido a Transnistria. Es curioso
que mantiene la simbología comunista en su bandera y escudo pero no es una república comunista.
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Crimea:
último “destrozo” geográfico de la URSS. Crimea había sido parte de Rusia hasta
que durante el gobierno de Jruschev en los años 50 se le cedió a Ucrania esta
importante península en el mar Negro, todo ello dentro del marco soviético. Con
la caída de la URSS Crimea se mantuvo en Ucrania a pesar de tener una mayoría
étnica rusa como fruto del exilio forzoso de los nativos crimeo, los tártaros,
durante el Estalinismo. Esto se mantuvo así hasta que en el año 2014 cayó el
gobierno ucraniano prorruso ante las protestas de una parte importante de la
población, que apoyaba el acercamiento a la Unión Europea. Rusia no aceptó este
perjuicio a sus intereses y respondió anexionándose Crimea tras un pseudo
referéndum. Así, se creó la república de Crimea, que incluye toda la península
menos la ciudad de Sebastopol, sede de una flota rusa, y que es una ciudad
federal. ambas son parte de facto de Rusia, estatus que rechazan Ucrania, la
Unión Europea y Estados Unidos, para los que Crimea sigue siendo territorio
ucraniano. De esta manera las relaciones entre Occidente y Rusia se empeoraban
definitivamente y Moscú recuperaba un territorio clave para su estrategia.
Crimea respecto a Ucrania (verde) y Rusia (azul)




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