¡Cómo olvidarnos de películas catastrofistas sobre
el fin de la Tierra debido a que un gigantesco meteorito cae y nos mata como
moscas! Es un tópico de los humanos desde que nos enteramos de que los
dinosaurios, dueños del planeta indiscutiblemente hace millones de años, fueron
exterminados debido precisamente a la caída de un meteorito, que provocó una
enorme nube de polvo que impidió durante años la llegada de luz solar,
provocando así el fin de los grandes saurios.
Sin embargo, lo que esas películas no dicen es que
el bombardeo desde el espacio se da constantemente. Día a día caen sobre la
Tierra hasta 150 toneladas de materia procedente del espacio. Lo que pasa es
que la inmensa mayoría son de muy pequeño tamaño ya que se desintegran al
entrar en contacto con la atmósfera (provocando lo que llamamos estrellas
fugaces).
Los que consiguen superar los enormes cambios de
temperatura y presión de las diferentes capas de la atmósfera, caen en la mayor
parte de los casos en los océanos (recordar que tres cuartas partes de la
superficie terrestre son agua) y si lo hacen en los continentes lo hacen sobre
zonas despobladas o, como mucho, poco pobladas. Pero a veces hay mala suerte y
caen en zonas pobladas provocando que la mala suerte se dé sobre algunas
personas.
Fue lo que ocurrió en noviembre de 1954. La señora
Hodges (Alabama, Estados Unidos) estaba tranquilamente en su casa haciendo sus
quehaceres cuando, de repente, una piedra extraterrestre y con muy mala
puntería, destrozó el tejado de su vivienda, cayó en la radio de Hodges y, de
rebote, la hirió. Mala suerte no, lo siguiente.
Según los científicos la probabilidad de que un
meteorito impacte contra un ser humano es de una vez cada 180 años. Como a la
señora Hodges le alcanzó ese meteorito en 1954 se suponía que no tocaba otro
episodio de mala suerte de este tipo hasta 2134… pero la probabilidad
científica erró, ya que con el bólido de Cheliábinsk, en 2013, fueron heridas
no una sino más de mil personas, ya que el meteorito en este caso fue de un
tamaño destacable y se desintegró hiriendo a muchísimas más personas que el que
cayó sobre la casa de Alabama. No siempre la ciencia acierta, y es normal,
¿quién puede predecir cuándo va a caer o no un pedrusco extraterrestre, y
además con mala uva?


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