miércoles, 12 de agosto de 2015

Un post sobre las dictaduras


Actualmente la catalogación de un Estado como dictatorial es más compleja que lo que podía ser hace décadas. Si bien algunos países actuales son claramente dictaduras al haber solo un partido omnipotente y legal que decide todo lo relativo al país (casos de los países comunistas que aún quedan), o una monarquía absoluta, hay también países que son multipartidistas en apariencia pero no por ello son democráticos ya que carecen de libertades fundamentales, el gobierno es represivo contra la oposición y los medios de comunicación así como las minorías étnicas, etc. 

En el pasado esto también sucedía pero en general los historiadores y politólogos distinguimos bien qué regímenes de la Edad Contemporánea eran dictatoriales y cuáles no. En España, por ejemplo, hemos tenido dos dictaduras como tales en los últimos 150 años: las de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) y Francisco Franco (1939-1975), lo que no significa que el régimen constitucional entre 1874 y 1923 fuera totalmente democrático ya que tenía múltiples carencias de libertades. 

Una dictadura, sin embargo, tiene unas características comunes: 

-          Concentración del poder en núcleos reducidos o en una sola persona, negando el derecho de los ciudadanos a la crítica y oposición. 

-          Personalización de la autoridad, atribuyendo unas características singulares al titular del poder. Éste personaje suele ser glorificado (Führer, Caudillo, Duce, Comandante Supremo, Generalísimo…). 

-          Papel decisivo y central de los mecanismos de control de la ciudadanía para reprimir resistencias y garantizar adhesiones al poder: censura, policía, medios de comunicación, obligación de pertenecer a un partido o sindicato único…

-          Inestabilidad de las normas legales y arbitrariedad en su aplicación e interpretación.
Hay diferencias entre dictaduras según quién ejerza el poder (si es un clan familiar, el ejército, una coalición burocrático-militar, un partido único…) y según sea conservador ideológicamente o supuestamente progresista. 

Así, las dictaduras dirigidas por clanes familiares o grandes propietarios, suelen ser conservadoras sin excepción, como recoge el manual de Ciencia Política de Josep María Vallès. Actualmente este tipo de dictadura existe entre las monarquías absolutas del Golfo Pérsico: Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait o Qatar. También existió este modelo mediante oligarquías en Centroamérica, en países como Guatemala u Honduras hasta finales de los 90. 
Rey Salmán bin Abdulaziz de Arabia Saudita desde este año. Prototipo actual de monarquía absoluta.

Las dictaduras militares están dirigidas directa o indirectamente por el ejército y pueden ser tanto conservadoras como progresistas. En este grupo tenemos casos como los de Argentina (1976-1983) con la cruel dictadura militar que tantos desaparecidos provocó, de Chile (1973-1988) con el general Pinochet, Indonesia (1965-1998) y los actuales de Pakistán o Myanmar. Otras militares pero menos conservadoras fueron las de Turquía (1920-1960), con Atatürk y sus sucesores, Corea del Sur (1970-1990) o Argelia todavía. 
El directorio militar de Argentina con Rafael Videla en el centro. El terrorismo de Estado fue su especialidad.

A veces ha habido y hay dictaduras que están dirigidas por una coalición burocrático-militar, lo que supone que haya un partido único pero con una participación muy fuerte del ejército. Aquí entra la dictadura franquista en España (1939-1975), la de Salazar y Caetano en Portugal (1926-1974) o la taiwanesa (1950-1990) entre las conservadoras. Entre las supuestamente progresistas tenemos casos actuales como los de China, Cuba o Vietnam, que son regímenes de partido único comunista pero en los que el ejército tiene un peso muy importante. A este grupo perteneció también el Irak de Hussein (1968-2003). 
El dictador portugués António de Oliveira Salazar permaneció en el poder entre 1926 y 1968.

Tenemos dictaduras en las que el partido, es decir, una organización civil-burocrática, ostenta todo el poder y ni siquiera el ejército se le equipara. Es esto lo que diferencia sustancialmente a la España de Franco de la Alemania de Hitler, por ejemplo. La Alemania Nazi estaba totalmente dirigida por el partido hasta el punto de que llegaron a cambiar la bandera nacional alemana por la del partido nazi, algo que no ocurrió en Italia, que se asemeja más a las coaliciones burocrático-militares. Actualmente hay muchos regímenes de partido único, como en Bielorrusia, Kazajistán, Guinea Ecuatorial (Obiang), Corea del Norte (cómo no mencionar a Kim Jong-Un) o Zimbabue (Mugabe). Históricamente ha habido otros destacables además del nazi, como el de la Unión Soviética (1917-1991), en el que el Partido Comunista tenía la exclusiva del poder de manera más o menos opresiva (véase Stalin o Gorbachov) o el de México (1929-2000), cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) dirigió el país de manera ininterrumpida décadas. Rusia actualmente se está encaminando sin remedio hacia este sistema con el mandato del presidente Putin desde 1999 ininterrumpidamente, ya sea como presidente o como primer ministro. 
Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética.

Por último, hay dictaduras dirigidas por una organización clerical-religiosa que suele ser muy conservadora. Están los casos de Tíbet hasta 1950, país gobernado por los lamas pero muy pacífico y que fue aplastado por la bota china; o el de los talibanes en Afganistán (1996-2001), este mucho menos pacífico y de carácter ultraconservador islamista. Actualmente está el caso de Irán, república islámica, que formalmente hace elecciones  pero que tiene unos gravísimos déficits de libertades. 
Ayatolá Ruhollah Jomeini, primer Líder Supremo de Irán entre 1979 y 1989.

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