lunes, 10 de agosto de 2015

El Elevador de Santa Justa



Al igual que Roma, Lisboa, capital portuguesa, se sitúa sobre siete colinas. Esta característica física hace que sea una ciudad con calles empinadas y muy características. 

La zona baja de la ciudad se denomina Baixa en portugués, y para acceder desde ella al Barrio Alto hay que esforzar las piernas en subir las cuestas que separan ambas zonas. Sin embargo, no todo el mundo estaba ni está actualmente capacitado para hacerlo, así que había que buscar una solución. 

Esa solución llegó de forma original nada más comenzar el siglo XX: crear un ascensor para subir al Barrio Alto desde la Baixa. Ese ascensor es el Elevador de Santa Justa. 

Su construcción se inició en 1900 y acabó en 1902. Al principio funcionaba con valor pero pronto se cambió por un sistema eléctrico, hasta la actualidad. Tiene 45 metros de altura, por lo que es uno de los miradores de la ciudad. Su estructura es enteramente de hierro y tiene influencias del Arte Industrial de finales del siglo XIX en Europa (otros representantes de este arte son la Torre Eiffel, el Ponte Dom Luis I en Porto o las diversas estaciones de ferrocarril decimonónicas que existen en diversas ciudades europeas). Su decoración, sin embargo, es neogótica lo que le da un aspecto majestuoso y llamativo. 

Dispone de dos ascensores en su interior con capacidad para 24 personas cada uno. Actualmente son de pago y la función del Elevador de Santa Justa es básicamente turística ya que hay otras vías para salvar el desnivel entre los barrios, como la estación de metro de Baixa-Chiado, que dispone de un sistema de escaleras automáticas gratuitas.

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