La Guerra Civil
Española dividió nuestro país durante casi tres años. Tres largos años en los
que los españoles quedaron divididos entre dos bandos irreconciliables. Prueba de
ese odio mutuo (que no excluye que no hubiera odios dentro de los mismos
bandos) es la denominación de cada bando.
Como todos sabemos,
los ganadores fueron los que habían iniciado la guerra al dar un golpe de
Estado los días 17 y 18 de julio de 1936, fracasando parcialmente y provocando
directamente la guerra. Las tensiones que atravesaban España desde hacía años
estallaron ese mes de julio y el conflicto fue imposible de parar.
Bandera del bando sublevado entre 1936 y 1938.
Ese bando de los
ganadores se autodenominó nacional,
dando así a entender que ellos eran los que estaban junto a la patria y que el
otro bando era poco más que extranjeros o vendidos a Moscú y al Anticristo. Esta
denominación, los nacionales, perdura hasta hoy debido a su victoria en la
guerra y al régimen implantado tras la misma, que duró décadas, permitiendo el
asentamiento del nombre a pesar de ser erróneo al ser los republicanos también
nacionales al ser españoles.
Sin embargo, no es el
único nombre que se les dio. El más usual hoy en día es el de sublevados, ya que se sublevaron contra
la República y el gobierno de entonces en el golpe de Estado ya mencionado. La connotación,
además, no es necesariamente crítica hacia dicho bando como sí lo es la de rebeldes, dada por el gobierno
republicano en alusión a su rebeldía contra el gobierno elegido en las urnas
meses antes. Este nombre se les dio especialmente en la prensa británica.
Este bando también es
conocido como franquista, a partir
de la elección de Francisco Franco como Generalísimo, en septiembre de 1936. Por
tanto, en los primeros meses de guerra Franco aún no era el jefe del bando
sublevado y, por tanto, no sería correcto llamarlos franquistas. Otros nombres
menos populares son el de nacionalistas,
por una traducción errónea del inglés ya que el término correcto sería el ya
visto de nacionales, y el de fascistas,
que se les dio desde el bando republicano de forma peyorativa junto con el de facciosos. Sin embargo, el término
fascistas es también erróneo ya que no todos los que apoyaron a los militares
golpistas eran fascistas y, de hecho, los miembros de Falange eran solo una
parte de los apoyos del bando sublevado. En este bando había también
monárquicos, conservadores sin más, carlistas, etc, o simplemente militares que
no estaban de acuerdo con el rumbo de la II República a pesar de ser incluso
republicanos. En cualquier caso todas las tendencias fueron unificadas
forzosamente por Franco, creándose la Falange Española Tradicionalista y de las
JONS, que sería el partido único durante su dictadura.
Por último, hay
denominaciones más coloquiales, como la de fachas,
en referencia a fascistas, que ha perdurado hasta hoy para denominar
despectivamente a las personas de derechas.
Este bando en las
primeras semanas de guerra utilizó la bandera de la II República pero muy
pronto la abandonaron para diferenciarse de sus rivales y recuperaron la enseña
rojigualda que había sido bandera nacional, primero de manera no oficial desde
finales del siglo XVIII y ya en el XIX oficial con Isabel II. Al principio
mantuvieron en ella el escudo republicano para sustituirlo en 1938 por el
escudo franquista con el águila de San Juan, inspirado en el de los Reyes
Católicos.
Bandera de la Segunda República, utilizada por el bando republicano en la Guerra Civil.
Al contrario que en
el bando sublevado, el bando republicano no tiene tantas denominaciones. La más
habitual es la de republicanos ya
que defendieron el régimen de la II República, legítimo en el momento del golpe
de Estado y organizado con una Constitución y de manera democrática. Como en el
caso de los sublevados, dentro de los republicanos había muchas corrientes y,
al contrario que sus rivales, no siempre estuvieron unidos, lo que perjudicó
sus posibilidades de victoria.
Entre sus apoyos
había desde republicanos moderados de centro y centro-izquierda a socialistas,
comunistas y anarquistas que muchas veces pretendieron hacer la guerra y la
revolución a la vez, alejándose de sus compañeros de bando más moderados. Los conflictos
entre comunistas y anarquistas también fueron usuales, e incluso entre los
mismos comunistas en Barcelona (POUM vs PCE).
Otras denominaciones
menos habituales son la de bando gubernamental,
en referencia a su fidelidad al gobierno legítimo en julio de 1936, y la de leales, por idéntico motivo. Sus enemigos
les llamaron durante la guerra y a posteriori, rojos, de manera despectiva y convirtiéndolo en sinónimo del mal. De
hecho, el parte final de guerra señaló que “1 de abril de 1939, tercer año
triunfal. En el día de hoy cautivo y desarmado el ejército rojo, las tropas
nacionales han conseguido sus últimos objetivos militares. La guerra ha acabado”.
Obviamente el último parte oficial de guerra fue despachado por Franco. Todavía
hoy se utiliza el término rojo para referirse de manera despectiva a personas
de izquierdas.
Bandera rojinegra de la Confederación Nacional del Trabajo.
Los republicanos
utilizaron hasta el final de la guerra la bandera tricolor de la Segunda
República aunque cada organización utilizó también la propia: la de la CNT,
UGT, etc. Cuando entraron en el Ejército Popular estas enseñas fueron siendo
menos visibles.




Esta muy bien
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