Solo hay que verlas en un mapa para deducir que
las islas Canarias no son españolas por cuestión de cercanía geográfica ya que se sitúan a algo menos de 1.000 kilómetros de la Península Ibérica. La presencia
española data del siglo XV, cuando las islas fueron conquistadas por los
castellanos.
En plena Era de los Descubrimientos y con Portugal
llevando la iniciativa de exploración del Atlántico, Castilla se sumó al carro
y consiguió empezar la conquista de Canarias antes de que lo hicieran los
portugueses, que se quedaron con Azores, Madeira y Cabo Verde, las demás islas
de la región de Macaronesia (ver post al respecto: http://elblogdecesarmb.blogspot.com.es/2015/07/la-macaronesia.html
).
Sin embargo, la conquista de las Islas Afortunadas
no fue rápida ni sencilla, en parte por la paciencia con la que Castilla se
tomó la ocupación. Al principio la empresa fue encomendada a particulares, que
llegaron a las islas menores y las conquistaron en nombre de Castilla, teniendo
bastante manga ancha en la gestión de cada isla. Por ejemplo, la isla de
Lanzarote se llama así por un marino genovés que la había visitado en el siglo
XIV, antes de su conquista. Marinos y señores como él fueron los que ocuparon las islas
de Lanzarote, Fuerteventura o La Gomera, como Jean de Béthencourt, francés de Normandía que acudió a Canarias a la conquista buscando los beneficios y rentas de la corona castellana debido a su labor.
Jean de Béthencourt (1362-1425)
Sin embargo, en las islas mayores había un
problema: que ya estaban ocupadas. El pueblo nativo más destacado eran los
guanches de Tenerife, dirigidos por sus menceys. Así, la conquista cambió de
rumbo. Los Reyes Católicos convirtieron la conquista de Canarias en una empresa
propia de la monarquía, y no de particulares. Así, entre 1483 y 1496 se
conquistaron las islas que quedaban bajo poder indígena: La Palma, Gran Canaria
y la guanche Tenerife.
En 1492 solo quedaba Tenerife por conquistar y se
encomendó a Alonso Fernández de Lugo (natural de Sanlúcar, en Cádiz, no
confundirnos) el sometimiento definitivo de los guanches y la incorporación de
Tenerife a Castilla para finalizar de una vez la conquista de las islas. El
primer intento de conquista fue un fracaso estrepitoso ya que los isleños derrotaron
a los castellanos en la llamada Matanza del Acentejo.
Cuadro de la Batalla del Acentejo
Sin embargo, los peninsulares volvieron y en 1495 sorprendieron a los guanches en las llanuras tinerfeñas,
dándose la batalla de La Laguna, en la que los nativos fueron definitivamente
derrotados, en parte debido a que estaban debilitados por una epidemia cuya
naturaleza desconocemos actualmente pero que no afectó a los castellanos, por
lo que se puede deducir que procedía de Europa.
Terminaba así la conquista de Canarias y, desde
entonces, las islas son españolas de pleno derecho, siendo su administración un
precedente para la que se realizaría en las colonias americanas. Sin embargo,
Canarias nunca fue una colonia, sino que se incorporaron a la Corona española. De
hecho, hoy en día el Rey de España sigue siendo a la vez Rey de Canarias,
quedando clara la importancia que se les dio a las islas y se les sigue dando
hoy debido a sus características que las hacen únicas…y afortunadas.


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