Los sobrenombres de reyes de España



Desde la Edad Media se les ha puesto a los reyes apodos. Estos sobrenombres vienen dados por una característica sobresaliente de su aspecto o, más comúnmente, de su personalidad. No todos los monarcas han tenido apodo y otros, por el contrario, cuentan con más de uno. En este artículo vamos a ver los apodos de reyes españoles, comenzando por los de Castilla y Aragón y, más tarde, con todos los de los reyes de España desde Carlos I. Algunos de estos apodos son ampliamente desconocidos por la mayoría de la población pero otros son vox pópuli: ¿Quién no conoce a los Reyes Católicos con ese nombre o como Isabel la Católica y Fernando el Católico? 

CASTILLA

Por parte de Castilla vamos a comenzar con un rey clave para la historia del país: Fernando III el Santo (1199-1252). Durante su reinado terminó de ocupar buena parte de lo que aún quedaba de al-Ándalus: Jaén, Murcia, Córdoba y Sevilla, reduciendo el territorio musulmán al reino nazarí de Granada, que permanecería sin conquistar hasta finales del siglo XV. Por todo ello, fue canonizado en el siglo XVII, de ahí su sobrenombre, el Santo. 

Muy distinto fue su hijo, Alfonso X el Sabio (1221-1284). También conquistó algunas plazas a los musulmanes, como  Cádiz, pero no quiso terminar con lo que quedaba de al-Ándalus y se centró en dar cohesión a Castilla, con una importante labor jurídica conocida como las Partidas y el Fuero Real. Además impulsó notablemente las artes y las letras y consolidó a la lengua castellana como la principal del reino. De todo ello su apodo, el Sabio. 

Monarcas después aparece Pedro I el Cruel (1334-1369), sobrenombre dado por sus enemigos en contraposición a el Justiciero que le dieron sus apoyos. Este conflicto acabó en guerra civil cuando Enrique de Trastámara se levantó contra él y se nombró rey. Tras años de lucha, finalmente Pedro fue asesinado y Enrique se convirtió en rey como Enrique II (1334-1379), apodado por sus rivales el Fratricida, al haber sido responsable de la muerte de su hermano Pedro. También es conocido como el de las Mercedes, debido a los beneficios otorgados a sus aliados por su ayuda en la guerra. 

Seguimos avanzando en el tiempo y llegamos a un descendiente de Enrique II, Enrique IV el Impotente (1425-1474). Este sobrenombre tan desagradable se lo dieron sus enemigos y lo mantuvieron algunos historiadores, en referencia tanto a su supuesta incapacidad para tener hijos (solo tuvo una hija, Juana, apodada a su vez la Beltraneja al acusarse a Enrique de no ser su padre sino su mano derecha, Beltrán de la Cueva) como para gobernar debidamente el reino.

A su muerte, se abrió una nueva guerra civil entre los partidarios de su hija Juana y los de su hermana, Isabel I la Católica (1451-1504). Finalmente ganó Isabel, que desde 1469 estaba casada con Fernando II de Aragón, abriendo un reinado de reafirmación del poder real y de monarquía autoritaria. Al poco de acabar la guerra de sucesión, Isabel y Fernando se embarcaron en la guerra de Granada, para conquistar el reino nazarí que aún se mantenía independiente aunque como vasallo de Castilla. La guerra duró diez años y, finalmente, en 1492, Granada cayó bajo dominio castellano. Esto hizo que se les viese como defensores de la Cristiandad, además de la expulsión ese mismo año de los judíos que todavía vivían en Castilla. Los que desearon quedarse tuvieron que convertirse al Cristianismo. Años después se repetiría esta política pero con los musulmanes. Así, en 1496 el Papa Alejandro VI otorgó a Isabel y Fernando el título de Católicas Majestades, por el que se les conoce como Reyes Católicos para la posteridad. Ese título ha sido heredado por todos los reyes españoles hasta el día de hoy. 
Retrato de los Reyes Católicos.

Otros reyes entre Alfonso X e Isabel I con apodos conocidos fueron:

-          Sancho IV el Bravo (1258-1295)
-          Fernando IV el Emplazado (1285-1312)
-          Alfonso XI el Justiciero (1311-1350)
-          Enrique III el Doliente (1379-1406), llamado así por su mala salud.

ARAGÓN

En el caso de la Corona aragonesa comenzaremos con su monarca más famoso, Jaime I el Conquistador (1208-1276). Su sobrenombre es muy claro, al deberse a que bajo su reinado la corona se expandió notablemente hacia el sur, conquistando a los musulmanes las Islas Baleares y, más tarde, el reino de Valencia. Ambos pasaron a ser miembros de la corona aragonesa, mucho más descentralizada que la castellana. 

Su hijo y heredero fue Pedro III el Grande (1240-1285). Su nombre se debió a que no solo mantuvo los territorios heredados de su padre (aunque Mallorca pasase a su hermano) sino que además inició la expansión mediterránea de Aragón al hacerse con Sicilia. 

Unos monarcas más tarde destacó Pedro IV el Ceremonioso (1319-1387) o el del Punyalet, el del puñalito, debido a una pequeña daga que solía portar. Logró reunir todos los territorios de la Corona de Aragón bajo su dominio, incluidas Sicilia, Cerdeña y los ducados de Atenas y Neopatria en Grecia. 

Años después llegó al trono Martín I el Humano (1356-1410). Este sobrenombre no se debía, evidentemente, a que fuera un ser humano sino a su pasión por las Humanidades y las letras en general. La muerte de este monarca sin descendencia llevó al trono tras el Compromiso de Caspe al primer monarca Trastámara en Aragón: Fernando I de Antequera (1380-1416). Este sobrenombre no tiene nada que ver con su procedencia sino con que, antes de ser rey en Aragón, conquistó para Castilla y su hermano, el rey Enrique III, la plaza de Antequera al reino de Granada. 

Su segundo hijo, Juan II el Grande (1398-1479), sucedió a su hermano Alfonso en el trono. El sobrenombre podría deberse a su importante reinado, en el que gobernó también el reino de Navarra tras el matrimonio con la reina Blanca. También a que tuvo que enfrentarse a numerosos problemas, el más grave de ellos la guerra civil catalana, que sorteó con cierto éxito. 

Su hijo y sucesor fue Fernando II el Católico (1452-1516), del que ya hemos mencionado previamente que contrajo matrimonio con Isabel de Castilla, reinando conjuntamente con ella dicho reino. En 1479, a la muerte de su padre, se convirtió también en rey de Aragón hasta su muerte en 1516. 

Otros reyes aragoneses entre Jaime I y Fernando II con sobrenombres fueron:

-          Alfonso III el Liberal o el Franco (1265-1291)
-          Jaime II el Justo (1267-1327)
-          Alfonso IV el Benigno (1299-1336)
-          Juan I el Cazador (1350-1396)
-          Alfonso V el Magnánimo (1396-1458)

ESPAÑA

Los Reyes Católicos vieron la muerte de sus dos primeros hijos y herederos, Juan e Isabel. Así, a la muerte de Isabel I el trono recayó en su tercera hija, Juana I la Loca (1479-1555). Ha pasado a la historia por su supuesta incapacidad debido a una enfermedad mental pero la verdad es más compleja. Parece indudable que Juana poseía algún tipo de enfermedad o trastorno pero también que este no la incapacitaba totalmente para reinar. Sin embargo, su padre Fernando, su marido Felipe I el Hermoso (1478-1506) y su hijo Carlos la recluyeron en un castillo en Tordesillas y, por tanto, no pudo reinar de manera efectiva aunque hasta su muerte fue considerada reina. Al principio de su reinado, Fernando el Católico tuvo que retirarse a Aragón ante la influencia de su enemigo y yerno, Felipe, que consiguió ser nombrado rey junto a Juana. Sin embargo, su muerte prematura hizo que Fernando pudiera volver a Castilla como regente hasta que su nieto, Carlos, fuera mayor de edad. 
Juana I.

Fernando falleció en 1516 y Carlos, entonces con solo dieciséis años, se apresuró a acudir a España (había vivido toda su vida en Flandes) para ser nombrado nuevo rey. Carlos I el César (1500-1558) fue el primer rey de toda España y también emperador del Sacro Imperio como Carlos V, de ahí su sobrenombre, César, en referencia a los antiguos emperadores romanos. Bajo su reinado se dio la mayor parte de la conquista de América, lo que convirtió a España en la principal potencia mundial. 
Carlos I.

Le sucedió su hijo, Felipe II el Prudente (1527-1598). Fue rey de España y también de Portugal. Su sobrenombre viene dado por su carácter reservado, serio y tímido que le daba un aspecto frío que le leyenda negra creada por los ingleses exageró hasta hacerle parecer un auténtico monstruo. Así mismo, era un hombre religioso pero no tanto como también señala la leyenda negra, que le acusó de ser un fanático. Por el contrario, era un hombre inteligente y protector de las artes y la cultura en general. 
Felipe II.

Su hijo y sucesor fue Felipe III el Piadoso (1578-1621). Su sobrenombre vino dado por su religiosidad, con aspectos como el aumento de los monasterios y el amparo a la Compañía de Jesús en sus reinos. Además, ordenó expulsar a los moriscos de España, lo cual supuso una catástrofe demográfica. 
Felipe III.

Le sucedió su hijo Felipe IV el Grande (1605-1665) o el Rey Planeta. Fue el reinado más largo de la Casa de Austria pero no fue tan esplendoroso como podría parecer por sus apodos. El principio de su reinado fue exitoso pero los gastos eran demasiado grandes y finalmente el reinado tuvo un balance más bien negativo al caer la influencia española en Europa a favor de Francia. 
Felipe IV.

El último rey Habsburgo en España fue Carlos II el Hechizado (1661-1700). Su sobrenombre, actualmente criticado por muchos historiadores, se debe a su frágil salud debida probablemente a los matrimonios consanguíneos de la Casa Austria, que condujo a que muriera sin descendencia. Sin embargo, actualmente su imagen está cambiando para bien al considerarse que su reinado no fue tan negativo como se señalaba antaño y que pudo mantener intacto la mayor parte de su imperio, además de mejorar la economía, lo que hace que no estuviera tan hechizado como se señaló en su día. 
Carlos II.

Al morir sin hijos, designó como sucesor a Felipe V el Animoso (1683-1746), primer rey Borbón en España, nieto de Luis XIV de Francia. Su reinado se divide en dos etapas: la primera hasta el año 1724, cuando Felipe abdicó en su hijo Luis I el Bien Amado (1707-1724). Sin embargo, este joven rey falleció a los pocos meses de reinado (su sobrenombre se debe precisamente a ser el hijo primogénito y perdido de los reyes), obligando a Felipe a volver al trono a su pesar. Y es que Felipe V al principio sí quería ser rey pero sus constantes periodos de depresión (que le dieron el sobrenombre de el Animoso, debido a sus cambios de ánimo) le hicieron abdicar. Volver al trono supuso para él un fuerte golpe y, de hecho, fue su esposa, Isabel de Farnesio, la que gobernó en realidad hasta la muerte del rey en 1746. Curiosamente, el reinado de Felipe V es el más largo de la Historia de España (casi 46 años) y el de Luis I es el más corto (algo más de 200 días). 
Felipe V.

Le sucedió su tercer hijo, Fernando VI el Justo (1713-1759) o el Prudente, al estilo de Felipe II. Fue un rey pacífico que apostó por la neutralidad y la paz para embarcarse en un periodo de reformas internas. Si no hubiera sido por su temprana muerte, probablemente habría sido él el responsable del Despotismo Ilustrado en España. El fallecimiento de su esposa le llevó a la locura y a una muerte prematura, como vimos en su día en otro artículo.  
Fernando VI.

Así las cosas, hubo que llamar a su hermano, entonces rey de Nápoles, para que ocupara el trono español, al haber muerto Fernando sin hijos. Ese nuevo rey es Carlos III el Político (1716-1788), también llamado el Mejor Alcalde de Madrid, debido a la profunda transformación urbanística que emprendió en la capital con el objetivo de modernizarla y colocarla al nivel de otras capitales europeas (ejemplos destacados fueron el fin de las obras del Palacio Real, la Puerta de Alcalá, el actual Museo del Prado, el Observatorio Astronómico…). Fue el representante sin dudar del Despotismo Ilustrado en España con numerosas reformas internas que le dieron el sobrenombre de el Político. Además, también aumentó la presencia exterior de España tanto por las armas como por la palabra. 
Carlos III.

Muy distinto sería el reinado de su hijo y sucesor, Carlos IV el Cazador (1748-1819). Quizá fuera la caza su única habilidad destacada porque los asuntos de gobierno los relegó a otros, principalmente su valido Manuel Godoy y su esposa, María Luisa de Parma. El estallido de la Revolución Francesa en el país vecino marcó todo su reinado y la llegada de Napoleón al poder, con su expansionismo, conllevó su caída tras una conjura de su propio hijo, Fernando, en el Motín de Aranjuez, que le hizo abdicar en su primogénito. Ambos serían burlados finalmente por el mismo Napoleón, que impuso a su hermano en el trono de España durante la ocupación francesa del país y la Guerra de la Independencia. 
Carlos IV.

Así, José I Bonaparte o el Intruso (1768-1844), fue poco querido por el pueblo, como refleja que también fuese llamado despectivamente por los españoles Pepe Botella (supuestamente por ser alcohólico) o Pepe Plazuelas (por las plazas que ordenó construir en Madrid para mejorar su urbanismo, como la Plaza de Oriente). Nadie olvidó nunca que era un rey francés impuesto por la fuerza por su hermano Napoleón. Tras la caída del ejército francés en años después, tuvo que volver a Francia y el trono volvió a Fernando. 
José I.

Fernando VII el Deseado (1784-1833), hijo de Carlos IV, fue aclamado a su vuelta a España ya que con él España volvía a dirigir su propio destino tras el fin de la ocupación francesa. Por ello se le llamó el Deseado. Sin embargo, Fernando se negó a aceptar la constitución liberal de 1812, aboliéndola y estableciéndose como rey absoluto. Persiguió duramente a los liberales y, en general, a sus enemigos políticos, por lo que también es conocido como el Rey Felón, es decir, traidor y sin escrúpulos. Solo en sus últimos años de vida aceptó ligeramente algunos cambios pero por estricta necesidad al solo tener hijas y pretender que le sucediese la mayor, lo cual rechazaban los absolutistas, que apoyaron a su hermano Carlos. 
Fernando VII.

A su muerte le sucedió su hija, Isabel II la de los Tristes Destinos (1830-1904). Este sobrenombre parece algo trágico y la verdad es que la vida de Isabel no fue un camino de rosas: primero se convirtió en reina con solo tres años, abriéndose un periodo de regencia y de guerra civil entre los carlistas, partidarios de su tío, y los isabelinos. Luego, su madre, María Cristina, tuvo que abandonar la regencia y el país a favor de un famoso general, Espartero. En 1843 se le adelantó la mayoría de edad a los trece años para evitar una tercera regencia y, una vez en el poder efectivo, tuvo que lidiar entre moderados y progresistas aunque siempre favoreciendo a los primeros. Fue precisamente esa intromisión en los asuntos de gobierno, mayor que la que le permitía la constitución, la que llevó a su caída tras una revolución en 1868, teniendo que marchar al exilio en Francia hasta su muerte. En lo personal tampoco tuvo demasiada suerte al tener que casarse por motivos políticos con su primo, del que se sabe era homosexual, lo cual no agradó a la reina.
Isabel II.

La destitución de Isabel II llevó a un periodo provisional y a la redacción de una nueva constitución democrática que mantuvo a España como una monarquía pero parlamentaria, por lo que se buscó un nuevo rey, no Borbón, para esa labor. El elegido fue Amadeo I el Electo (1845-1890), de la Casa de Saboya, hijo del rey de Italia, Víctor Manuel II. El sobrenombre es lógico: fue elegido rey de España por las Cortes. Su reinado, por desgracia, duró poco debido a los pocos apoyos que contaba. Así, en 1873 abdicó y se proclamó la Primera República, que duró aún menos. Finalmente, en 1874 se llamó como nuevo rey al hijo de Isabel II, iniciándose la Restauración. 
Amadeo I.

Alfonso XII el Pacificador (1857-1885) fue nombrado rey en un sistema constitucional aunque no plenamente democrático. Su sobrenombre se debe a que logró pacificar el reino después de las fuertes convulsiones durante Amadeo I y la república: tercera guerra carlista, guerra colonial en Cuba, sublevación cantonal, etc. Se iniciaba una etapa de tranquilidad y paz garantizada por el turnismo entre los dos principales partidos, el Conservador y el Liberal. Sin embargo, el rey falleció prematuramente con solo 27 años. 
Alfonso XII.

Su hijo póstumo y sucesor fue Alfonso XIII el Africano (1886-1941). Nació a los meses de haber muerto su padre, por lo que fue rey desde el mismo momento de su nacimiento, aunque obviamente su madre asumió la regencia hasta su mayoría de edad en 1902. Se mantuvo el sistema de la Restauración pero este comenzó a hacer aguas con el Desastre del 98, cuando España perdió lo que le quedaba de imperio colonial ultramarino. Fue precisamente esto lo que hizo que el país se centrase en aumentar su influencia en África, y de ahí proviene el sobrenombre de Alfonso XIII, quien apoyó esas pretensiones africanas. Sin embargo, España tuvo que contentarse con una pequeña parte de Marruecos en sus extremos norte y sur, en donde pudo crear un protectorado y solo después de años de guerra contra los rifeños. También tuvo derechos en Ifni, el Sáhara Occidental y Guinea Ecuatorial. Alfonso XIII perdió su trono después de haber permitido y apoyado la dictadura de Miguel Primo de Rivera en la década de 1920 y de que los republicanos ganasen las elecciones municipales de 1931. 
Alfonso XIII.

Entre 1931 y 1975 se dio el periodo más largo de nuestra Historia sin un monarca como jefe de Estado. Primero con la Segunda República, luego con un terrible periodo de casi tres años de Guerra Civil y, finalmente, con una larga dictadura en la persona de Francisco Franco, quien solo permitió la vuelta de la  monarquía a su muerte en 1975, eligiendo para ello a Juan Carlos, nieto de Alfonso XIII. Se saltaba así al hijo, Juan de Borbón, que renunció a sus derechos en 1977 pero que fue enterrado en la Cripta Real del Monasterio de El Escorial con el título de Juan III, dado por ser conde de Barcelona.

Juan Carlos I (1938) y Felipe VI (1968) no tienen aún sobrenombres. En el caso del actual rey porque su reinado todavía es muy corto como para que se le pueda determinar por una característica (aunque personalmente se le podría considerar aún más prudente que a Felipe II). En cuanto a Juan Carlos I, el hecho de que siga vivo puede influir en que no se le dé un sobrenombre, aunque de serlo sería probablemente el Demócrata, al ser en su día el primer impulsor de la Transición a la democracia tras la dictadura franquista. Hay que señalar que el monarca heredó de Franco todo el poder, y podría haber intentado mantenerlo, lo cual no hizo. 
Felipe VI y Juan Carlos I.

27 comentarios:

  1. El campechano y el preparao

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    1. había pensando en eso precisamente, ademas los sobrenombres se han ido poniendo por el pueblo, el vulgo o plebe según se considere y así es como se conocen a emérito y a titular

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  2. Juan Carlos I el campechano y
    Felipe VI el preparado.

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    1. "El preparao" que muchos esperan sea recordado como "El breve"!

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  3. Juan Carlos I el mujeriego, por todo lo que se está conociendo actualmente.

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  4. Sí que tienen sobrenombre.

    Juan Carlos I "El Campechano" por la supuesta cercanía al pueblo que se le atribuía a raíz del pacto no escrito con los medios de comunicación de tapar todas las cosas negativas relacionadas con él, que ahora es un sobrenombre irónico por sus supuestas aficiones al puterismo y supuestos hijos/as bastardos/as, a la caza de elefantes, a supuestabmente haber heredado un pasturrial de su padre y tenerlo en Suiza, la famosa foto de Los Amigos del Golfo, y un largo etcétera.

    Felipe VI "El Preparao", porque es como se nos vendió "que llevaba toda la vida preparándose" (cuando Carlos I y Felipe II seguro que estaban todavía más preparados a su llegada al trono) cuando unos supuestos republicanos (el PSOE, jajaja, qué berzas que son) votaron a su favor como sucesor de la corona en vez de una república. Los tiempos bien demuestran que de preparación no tiene nada.

    Muy buen artículo excepto este detalle final, por cierto :)

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  5. También se le puede poner el fraticida, aunque estaría repetido

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  6. Muy prudente el autor al final... Juan Carlos I, es el Corinno. Y su hijo es Felipe el bien preparao.

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  7. Se le llamo a Juan Carlos l con el sobrenombre de "El Breve"

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  8. Una lástima que obvies a los reyes de León, de una trascendencia capital en el proceso de formación de lo que hoy son España y Portugal.

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  9. Juan Carlos I el Campechano
    Felipe VI el Preparao
    Toda España ya hace años que les ha dado estos sobrenombres. Parece que el autor, aunque culto, no está demasiado conectado a la realidad...
    El artículo muy bueno, por cierto

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  10. Juan Carlos I "El Campechano"
    y Felipe VI debe ser recordado como "El Último".

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  11. El Campechano y el Preparao... creo que el autor no se moja.

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  12. Juan Carlos I "el Golfo"

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  13. El ninfomano y El calzonazos

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  14. El rey FILÓN. Dejará bien montados en el dolar a las siguientes generaciones de Borbones por si tienen que salir pitando de España

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  15. Es mejor pagar a alguien a quien el pueblo elija.

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  16. Pero felipe ya tiene uno y se llama ''El Obstinado''

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  17. Esta claro, Juan Carlos I "el putero"

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