sábado, 20 de febrero de 2016

El "archipiélago" palestino



El conflicto entre palestinos e israelíes no cabe en un post, ni en varios. Es muy complejo y tiene su origen en la Antigüedad, con el inicio de la diáspora judía tras la toma de Jerusalén por las tropas romanas de Tito. Los judíos estuvieron dispersos por el mundo y sufrieron persecuciones, pogromos y expulsiones, como la de los judíos españoles en 1492. Lo peor vino en el siglo XX, en el exterminio de seis millones de judíos en Europa por los nazis. 

Viendo lo que se avecinaba, muchos de ellos emigraron a Palestina, tierra de los judíos desde hacía milenios. El problema era que, desde que fueron expulsados, esa tierra ya había sido repoblada por otra gente, personas que se convirtieron al Islam tras la conquista de esa tierra por los musulmanes en el siglo VII. La llegada de los judíos fue acogida al principio con normalidad y luego con recelo. Compraron tierras y crearon colonias para trabajarlas. 

El conocimiento del Holocausto motivó que la comunidad internacional apoyara la creación de un Estado judío en Palestina, lo cual aprobaron los británicos, que controlaban entonces la región. Los palestinos se opusieron a esos planes, aduciendo que ellos eran mayoría en el territorio. La ONU propuso en 1947 la creación de dos Estados, uno judío y otro árabe, y que Jerusalén pasase a ser una ciudad internacional. Los palestinos rechazaron la propuesta al ser mayoría e iniciaron la primera guerra árabe-israelí tras proclamarse el Estado de Israel por parte de Ben Gurion en 1948. Contaron con el soporte de países como Siria, Egipto o Jordania. A pesar de ello, Israel ganó la guerra y dejó reducida Palestina a solo Cisjordania y la Franja de Gaza. La primera fue administrada por Jordania y Gaza por Egipto. 

Esto se mantuvo así hasta 1967, cuando se produjo la Guerra de los Seis Días, iniciada por Israel aduciendo un posible ataque de los árabes. En esa guerra se apoderó de lo que quedaba de Palestina: Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, además del Sinaí y los Altos del Golán. Toda Jerusalén quedó como capital declarada de Israel, lo cual no reconoce ningún país del mundo (las embajadas están en Tel Aviv). 

En 1973 Egipto y Siria atacaron por sorpresa Israel iniciando la Guerra del Yom Kipur. La idea era recuperar los territorios perdidos en 1967. Sin embargo, Israel volvió a ganar a los países árabes y mantuvo todos los territorios, hasta que devolvió a Egipto el Sinaí tras firmar la paz. 

Evolución del territorio. En 1946 los judíos aumentaron su llegada a Palestina debido al Holocausto y los efectos psicológicos del genocidio. La ONU propuso en 1947 la división en dos Estados y, tras la primera guerra árabe-israelí, Palestina quedó reducida a Cisjordania y Gaza. Tras 1967 incluso esas regiones quedaron bajo control israelí, que comenzó a devolver territorios a los palestinos con los Acuerdos de Oslo (1993), configurándose el actual "archipiélago".


En cuanto a los palestinos, ante la abrumadora superioridad de Israel, o tuvieron que exiliarse en Jordania y otros países o vivir con la ocupación israelí. Tras veinte años de ocupación, en 1987 se dio la Primera Intifada, revuelta palestina contra la ocupación israelí. Esto demostró la necesidad de tener que llegar a un acuerdo y posibilitó una conferencia para la paz en Madrid en 1991 con participación de todas las partes. En 1993 se firmaron los importantes Acuerdos de Oslo, por los que los palestinos reconocían el Estado de Israel y este a la Autoridad Nacional Palestina, gobierno de los palestinos. Estos acuerdos prevén un repliegue progresivo de Israel y la creación de un Estado de Palestina, devolviendo los territorios anteriores a 1967. Así la Autoridad Nacional Palestina comenzó a administrar varios territorios en las ciudades palestinas más importantes. La cuestión de Jerusalén, que los palestinos consideran su capital en su parte Este, quedó sin resolver. 

A pesar de estos acuerdos, Israel mantuvo la colonización de territorios que según lo establecido tenían que devolver a Palestina. La tensión aumentó y en el año 2000 se produjo la Segunda Intifada en Jerusalén con gran violencia entre israelíes y palestinos. En los años siguientes la situación no mejoró y la misma Palestina quedó dividida: en Cisjordania tiene el poder la rama moderada de Fatah y en Gaza es Hamás, organización terrorista, la que gobierna. Se han repetido actos violentos, sobre todo entre Gaza e Israel, mientras que en Cisjordania la devolución de tierras a la Autoridad Nacional Palestina se produce muy lentamente, estando en un punto muerto ante la agresiva política del actual gobierno israelí. Así, los territorios que controla Palestina a día de hoy son un auténtico “archipiélago”, como se ve en el mapa: no es un territorio continuo sino disperso por las zonas que aún controla Israel en Cisjordania. 
 Representación de Palestina como si fuese un archipiélago de verdad. Islas cuya comunicación entre sí es muy complicada.

A pesar de la parálisis y de los episodios violentos, Palestina está aumentando sus apoyos y ya es considerada un Estado por la ONU (observador de momento) y es miembro de pleno derecho de organizaciones como la UNESCO o el Movimiento de Países No Alineados. Sin embargo, Israel está dividiendo el territorio mediante un muro divisorio en Cisjordania para evitar “ataques terroristas”, en lo que los palestinos consideran un auténtico apartheid. 

En rojo, territorios controlados por Palestina. En amarillo, los que debería controlar en virtud de los Acuerdos de Oslo. Jerusalén Este quedó sin resolver.


La solución, compleja y difícil, son dos Estados, siendo el palestino toda Cisjordania y Gaza. Los colonos judíos de Cisjordania deberían poder quedarse en Palestina si lo deseasen pero garantizándoseles su seguridad en el nuevo Estado. Sin embargo, esto será imposible si Israel mantiene el bloqueo de la situación y si los palestinos siguen divididos entre Fatah y Hamás sin una posición única.   
 Un avance importante para Palestina fue ser reconocida como Estado observador por la ONU. En verde, los países que votaron a favor, en rojo en contra, en amarillo abstenciones y en azul ausentes en la votación.

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