jueves, 10 de diciembre de 2015

Elecciones Generales III: Años 80



La década de 1980 supuso para España la consolidación definitiva del régimen democrático. Se formó además el sistema de partidos que se ha mantenido hasta hace relativamente poco sin grandes cambios. Este sistema se caracterizó por la existencia de dos partidos mayoritarios que se han alternado en el poder desde 1982: uno de centro-izquierda socialdemócrata y otro de centro-derecha conservador y liberal de manera parecida a otros países europeos. 

En 1982 el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, tuvo que adelantar las elecciones seis meses ante la dificultad de seguir gobernando con su partido, la UCD, en plena descomposición entre los diferentes sectores que lo formaban. 

De esta manera, las elecciones se celebraron el 28 de octubre de 1982. Eran las terceras elecciones de la democracia y tan solo hacía siete años que había fallecido el dictador Francisco Franco. Estas elecciones fueron, junto con las de 1977, 1996, 2004 y 2011, las más relevantes hasta hoy. Se esperaba un cambio radical del panorama político y los españoles no defraudaron: votaron cambio de manera abrumadora. 

El resultado de las urnas fue el siguiente (en negrita el partido del presidente del Gobierno electo):
1.      Partido Socialista Obrero Español: 202
2.      Alianza Popular-Partido Demócrata Popular: 107
3.      Convergència i Unió: 12
4.      Unión de Centro Democrático: 11
5.      Partido Nacionalista Vasco: 8
6.      Partido Comunista de España: 4
7.      Centro Democrático y Social: 2
8.      Herri Batasuna: 2
9.      Esquerra Republicana de Catalunya: 1
10.  Euskadiko Ezkerra-Izquierda para el Socialismo: 1

Ganador por provincias. En rojo el PSOE, en amarillo AP-PDP, en verde el PNV y en azul CiU.
 

La mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados está en 176 escaños, lo que refleja la impresionante victoria de los socialistas en estas elecciones, histórica sin lugar a dudas. Nada menos que 202 escaños y victoria en la mayoría de las provincias españolas. Este éxito permitió al PSOE investir como nuevo presidente del Gobierno a su candidato, Felipe González. Por primera vez desde el fin de la Guerra Civil, había un gobierno de izquierdas en el país. 
Felipe González Márquez (Sevilla, 1942), presidente del Gobierno de 1982 a 1996.

Si bien el PSOE acaparó todos los focos en estas elecciones, no es menos destacable el hundimiento de UCD, que perdió nada menos que 157 escaños de golpe que fueron a parar al PSOE y, sobre todo, a Alianza Popular en coalición con el Partido Demócrata Popular, que solo tres años antes habían logrado diez escaños. En esta ocasión AP logró ser el segundo partido aunque a gran distancia del PSOE, pero se convirtió en la alternativa más importante con su líder, Manuel Fraga. 

El éxito del PSOE también se debió a que captó gran parte del voto de izquierdas. Así, los comunistas quedaron reducidos a solo cuatro escaños respecto a los 23 que obtuvieron en 1979. Adolfo Suárez abandonó UCD y se presentó a las elecciones con un nuevo partido: el Centro Democrático y Social, que obtuvo solo dos escaños. UCD, con once escaños, acabó desapareciendo menos de un año después y sus diputados fueron a parar a otros partidos o al grupo mixto. Los nacionalistas catalanes y vascos se mantuvieron. Fue un Congreso menos plural, con solo 10 candidaturas con representación parlamentaria y con el PSOE copando buena parte de la cámara. 

Así, los socialistas tuvieron el camino libre para llevar a cabo las reformas necesarias, sobre todo en economía, en donde curiosamente tuvieron que llevar a cabo una política liberalizadora del sector público, que aún dominaba gran parte de la economía española y por tanto era gigantesco e inviable. Se llevaron a cabo privatizaciones de empresas públicas y solo destacó una nacionalización, la de Rumasa. En 1985 España logró tras una larga negociación la entrada en la Comunidad Económica Europea (actual Unión Europea) que se hizo efectiva en 1986 junto a Portugal. La economía comenzó a mostrar una mejora e inició un nuevo ciclo expansivo tras años de crisis. 

Fue muy importante el asunto de la permanencia de España en la OTAN. Estando en la oposición, el PSOE había rechazado el ingreso en la Alianza Atlántica pero, una vez en el gobierno, vio las ventajas de dicho ingreso de cara a modernizar el ejército español que, no hay que olvidar, aún tenía elementos franquistas como se vio en el 23-F. Así, a cambio de condiciones como la retirada paulatina de Estados Unidos de sus bases en España, el PSOE pidió el voto a favor de permanecer en la OTAN en el referéndum celebrado al efecto. Las encuestas pronosticaron que ganaría el No pero finalmente el Sí se impuso, siendo un éxito para el presidente González. 

Tras esta victoria, el presidente decidió adelantar las siguientes elecciones generales cinco meses para aprovechar la coyuntura, por lo que se celebraron el 22 de junio de 1986. Los resultados fueron los siguientes:
1.      Partido Socialista Obrero Español: 184
2.      Coalición Popular: 105
3.      Centro Democrático y Social: 19
4.      Convergència i Unió: 18
5.      Izquierda Unida: 7
6.      Partido Nacionalista Vasco: 6
7.      Herri Batasuna: 5
8.      Euskadiko Ezkerra: 2
9.      Coalición Galega: 1
10.  Partido Aragonés Regionalista: 1
11.  Agrupaciones Independientes de Canarias: 1
12.  Unió Valenciana: 1

Ganador por provincias. En rojo el PSOE, en azul claro Coalición Popular, en azul oscuro CiU, en verde oscuro el PNV y en verde claro el CDS.
 

El PSOE revalidó su mayoría absoluta pero de manera menos impresionante que en 1982. Perdió 18 escaños que fueron a parar al CDS de Suárez, que se aupó a la tercera posición, y a la nueva coalición Izquierda Unida, integrada por varios partidos de izquierda, siendo el Partido Comunista de España el principal hasta el día de hoy. Alianza Popular y el PDP se aliaron con el Partido Liberal en la Coalición Popular, que no mejoró los resultados de 1982 sino que los empeoró levemente por la irrupción del CDS. 

Izquierda Unida no cristalizó como alternativa fuerte al PSOE por la izquierda. Se creó como rechazo a la permanencia de España en la OTAN y en el referéndum si bien lograron un resultado meritorio, fracasaron y se debilitó su posibilidad de lograr un buen resultado en las generales, aunque fue mejor que el del PCE en solitario en 1982. 

En Cataluña el gobierno de Pujol empujó a la coalición CiU a obtener un gran resultado para un partido circunscrito solo en una comunidad. Por lo demás, en estas elecciones el parlamento de fragmentó un poco más con la entrada de partidos nacionalistas o regionalistas más pequeños de comunidades como Canarias, Aragón, Valencia o Galicia. En Euskadi Batasuna logró cinco escaños pero se negó a sentarse en el Congreso, una política habitual en los proetarras. 

 Esta nueva legislatura fue más complicada para el PSOE a pesar de mantener su mayoría. La economía siguió mejorando pero los socialistas vieron cómo sus desavenencias con los sindicatos llevaron a estos a convocar una huelga general en 1988. La Unión General de Trabajadores (UGT), sindicato vinculado al PSOE desde su nacimiento compartido, junto a Comisiones Obreras, lograron un gran éxito al lograr paralizar por completo el país. 

Esta importante huelga general provocó que el presidente González acabase adelantando las siguientes elecciones nueve meses y se celebraran el 29 de octubre de 1989. Los resultados fueron los siguientes:
1.      Partido Socialista Obrero Español: 175
2.      Partido Popular: 107
3.      Convergència i Unió: 18
4.      Izquierda Unida: 17
5.      Centro Democrático y Social: 14
6.      Partido Nacionalista Vasco: 5
7.      Herri Batasuna: 4
8.      Partido Andalucista: 2
9.      Unió Valenciana: 2
10.  Eusko Alkartasuna: 2
11.  Euskadiko Ezkerra: 2
12.  Partido Aragonés Regionalista: 1
13.  Agrupaciones Independientes de Canarias: 1

Ganador por provincias. En rojo el PSOE, en azul claro el PP, en azul oscuro CiU, en verde el PNV y en marrón Herri Batasuna.
 

El PSOE comenzó a mostrar síntomas de declive tras dos legislaturas en el gobierno y perdió la mayoría absoluta pero se quedó a solo un escaño de la misma. Como los cuatro diputados de Batasuna se ausentaron de sus escaños durante toda la legislatura, de facto el PSOE mantuvo su mayoría absoluta aunque con apoyos mermados. 

Alianza Popular se refundó ese mismo año como Partido Popular, y Fraga dio paso a un nuevo líder, José María Aznar, que fue el candidato en estas elecciones. Sin embargo, solo consiguió mejorar un poco los resultados de 1986. El PP acabó absorbiendo a otros partidos de centro-derecha como el PDP o el Partido Liberal junto a otros regionalistas y se convirtió en el gran partido del centro-derecha y derecha conservadora, monárquica y liberal del país.
Por la izquierda IU consiguió mejorar considerablemente sus resultados de 1986 con un nuevo candidato, Julio Anguita, que criticó ferozmente a los socialistas junto al PP. El CDS comenzó a reflejar síntomas de agotamiento a favor del PP y a lo largo de la legislatura se iría debilitando. Los nacionalistas se mantuvieron sobre todo en Cataluña y Euskadi. 

La tercera investidura de González fue peculiar ya que 18 diputados estaban ausentes debido a la impugnación de los resultados electorales en varias provincias, que aún no se había resuelto. Logró ser investido y meses después, con la resolución de la impugnación y tras tenerse que repetir las elecciones en Melilla, se sometió a una moción de confianza en el Congreso, que ganó. Es la última moción de confianza que ha habido en España hasta la fecha. 

La nueva legislatura fue compleja para el gobierno. En 1992 se celebró un año histórico para España con tres grandes eventos internacionales: los Juegos Olímpicos de Barcelona, la Exposición Universal de Sevilla y la Capitalidad Europea de la Cultura en Madrid. Sin embargo, tras los fastos del 92 se comenzaron a notar los efectos de una nueva crisis económica que pondría en dificultades a los socialistas. Sin embargo, más difícil fue afrontar el destape de diferentes escándalos que afectaron al gobierno de González, como el de corrupción del hermano del vicepresidente, Alfonso Guerra, que acabó dimitiendo en 1991. También fue grave el caso de los GAL, de terrorismo de Estado contra ETA y con vínculos con el gobierno de España.

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