La década de 1980 supuso para España la consolidación
definitiva del régimen democrático. Se formó además el sistema de partidos que
se ha mantenido hasta hace relativamente poco sin grandes cambios. Este sistema
se caracterizó por la existencia de dos partidos mayoritarios que se han
alternado en el poder desde 1982: uno de centro-izquierda socialdemócrata y
otro de centro-derecha conservador y liberal de manera parecida a otros países
europeos.
En 1982 el presidente del Gobierno, Leopoldo
Calvo-Sotelo, tuvo que adelantar las elecciones seis meses ante la dificultad
de seguir gobernando con su partido, la UCD, en plena descomposición entre los
diferentes sectores que lo formaban.
De esta manera, las elecciones se celebraron el 28 de octubre de 1982. Eran las
terceras elecciones de la democracia y tan solo hacía siete años que había
fallecido el dictador Francisco Franco. Estas elecciones fueron, junto con las
de 1977, 1996, 2004 y 2011, las más relevantes hasta hoy. Se esperaba un cambio
radical del panorama político y los españoles no defraudaron: votaron cambio de
manera abrumadora.
El resultado de las urnas fue el siguiente (en
negrita el partido del presidente del Gobierno electo):
1. Partido Socialista Obrero
Español: 202
2.
Alianza Popular-Partido Demócrata
Popular: 107
3.
Convergència i Unió: 12
4.
Unión de Centro Democrático: 11
5.
Partido Nacionalista Vasco: 8
6.
Partido Comunista de España: 4
7.
Centro Democrático y Social: 2
8.
Herri Batasuna: 2
9.
Esquerra Republicana de Catalunya: 1
10. Euskadiko
Ezkerra-Izquierda para el Socialismo: 1
Ganador por provincias. En rojo el PSOE, en amarillo AP-PDP, en verde el PNV y en azul CiU.
La mayoría absoluta en el Congreso de los
Diputados está en 176 escaños, lo que refleja la impresionante victoria de los
socialistas en estas elecciones, histórica sin lugar a dudas. Nada menos que 202
escaños y victoria en la mayoría de las provincias españolas. Este éxito
permitió al PSOE investir como nuevo presidente del Gobierno a su candidato,
Felipe González. Por primera vez desde el fin de la Guerra Civil, había un
gobierno de izquierdas en el país.
Felipe González Márquez (Sevilla, 1942), presidente del Gobierno de 1982 a 1996.
Si bien el PSOE acaparó todos los focos en estas
elecciones, no es menos destacable el hundimiento de UCD, que perdió nada menos
que 157 escaños de golpe que fueron a parar al PSOE y, sobre todo, a Alianza
Popular en coalición con el Partido Demócrata Popular, que solo tres años antes
habían logrado diez escaños. En esta ocasión AP logró ser el segundo partido
aunque a gran distancia del PSOE, pero se convirtió en la alternativa más
importante con su líder, Manuel Fraga.
El éxito del PSOE también se debió a que captó
gran parte del voto de izquierdas. Así, los comunistas quedaron reducidos a
solo cuatro escaños respecto a los 23 que obtuvieron en 1979. Adolfo Suárez
abandonó UCD y se presentó a las elecciones con un nuevo partido: el Centro
Democrático y Social, que obtuvo solo dos escaños. UCD, con once escaños, acabó
desapareciendo menos de un año después y sus diputados fueron a parar a otros
partidos o al grupo mixto. Los nacionalistas catalanes y vascos se mantuvieron.
Fue un Congreso menos plural, con solo 10 candidaturas con representación
parlamentaria y con el PSOE copando buena parte de la cámara.
Así, los socialistas tuvieron el camino libre para
llevar a cabo las reformas necesarias, sobre todo en economía, en donde
curiosamente tuvieron que llevar a cabo una política liberalizadora del sector
público, que aún dominaba gran parte de la economía española y por tanto era
gigantesco e inviable. Se llevaron a cabo privatizaciones de empresas públicas
y solo destacó una nacionalización, la de Rumasa. En 1985 España logró tras una
larga negociación la entrada en la Comunidad Económica Europea (actual Unión
Europea) que se hizo efectiva en 1986 junto a Portugal. La economía comenzó a
mostrar una mejora e inició un nuevo ciclo expansivo tras años de crisis.
Fue muy importante el asunto de la permanencia de
España en la OTAN. Estando en la oposición, el PSOE había rechazado el ingreso
en la Alianza Atlántica pero, una vez en el gobierno, vio las ventajas de dicho
ingreso de cara a modernizar el ejército español que, no hay que olvidar, aún
tenía elementos franquistas como se vio en el 23-F. Así, a cambio de
condiciones como la retirada paulatina de Estados Unidos de sus bases en
España, el PSOE pidió el voto a favor de permanecer en la OTAN en el referéndum
celebrado al efecto. Las encuestas pronosticaron que ganaría el No pero
finalmente el Sí se impuso, siendo un éxito para el presidente González.
Tras esta victoria, el presidente decidió
adelantar las siguientes elecciones generales cinco meses para aprovechar la
coyuntura, por lo que se celebraron el 22
de junio de 1986. Los resultados fueron los siguientes:
1. Partido Socialista Obrero
Español: 184
2.
Coalición Popular: 105
3.
Centro Democrático y Social: 19
4.
Convergència i Unió: 18
5.
Izquierda Unida: 7
6.
Partido Nacionalista Vasco: 6
7.
Herri Batasuna: 5
8.
Euskadiko Ezkerra: 2
9.
Coalición Galega: 1
10. Partido
Aragonés Regionalista: 1
11. Agrupaciones
Independientes de Canarias: 1
12. Unió
Valenciana: 1
Ganador por provincias. En rojo el PSOE, en azul claro Coalición Popular, en azul oscuro CiU, en verde oscuro el PNV y en verde claro el CDS.
El PSOE revalidó su mayoría absoluta pero de
manera menos impresionante que en 1982. Perdió 18 escaños que fueron a parar al
CDS de Suárez, que se aupó a la tercera posición, y a la nueva coalición
Izquierda Unida, integrada por varios partidos de izquierda, siendo el Partido
Comunista de España el principal hasta el día de hoy. Alianza Popular y el PDP
se aliaron con el Partido Liberal en la Coalición Popular, que no mejoró los
resultados de 1982 sino que los empeoró levemente por la irrupción del CDS.
Izquierda Unida no cristalizó como alternativa
fuerte al PSOE por la izquierda. Se creó como rechazo a la permanencia de España
en la OTAN y en el referéndum si bien lograron un resultado meritorio,
fracasaron y se debilitó su posibilidad de lograr un buen resultado en las
generales, aunque fue mejor que el del PCE en solitario en 1982.
En Cataluña el gobierno de Pujol empujó a la
coalición CiU a obtener un gran resultado para un partido circunscrito solo en
una comunidad. Por lo demás, en estas elecciones el parlamento de fragmentó un
poco más con la entrada de partidos nacionalistas o regionalistas más pequeños
de comunidades como Canarias, Aragón, Valencia o Galicia. En Euskadi Batasuna
logró cinco escaños pero se negó a sentarse en el Congreso, una política
habitual en los proetarras.
Esta nueva
legislatura fue más complicada para el PSOE a pesar de mantener su mayoría. La economía
siguió mejorando pero los socialistas vieron cómo sus desavenencias con los
sindicatos llevaron a estos a convocar una huelga general en 1988. La Unión
General de Trabajadores (UGT), sindicato vinculado al PSOE desde su nacimiento
compartido, junto a Comisiones Obreras, lograron un gran éxito al lograr
paralizar por completo el país.
Esta importante huelga general provocó que el
presidente González acabase adelantando las siguientes elecciones nueve meses y
se celebraran el 29 de octubre de 1989.
Los resultados fueron los siguientes:
1. Partido Socialista Obrero Español:
175
2.
Partido Popular: 107
3.
Convergència i Unió: 18
4.
Izquierda Unida: 17
5.
Centro Democrático y Social: 14
6.
Partido Nacionalista Vasco: 5
7.
Herri Batasuna: 4
8.
Partido Andalucista: 2
9.
Unió Valenciana: 2
10. Eusko
Alkartasuna: 2
11. Euskadiko
Ezkerra: 2
12. Partido
Aragonés Regionalista: 1
13. Agrupaciones
Independientes de Canarias: 1
Ganador por provincias. En rojo el PSOE, en azul claro el PP, en azul oscuro CiU, en verde el PNV y en marrón Herri Batasuna.
El PSOE comenzó a mostrar síntomas de declive tras
dos legislaturas en el gobierno y perdió la mayoría absoluta pero se quedó a
solo un escaño de la misma. Como los cuatro diputados de Batasuna se ausentaron
de sus escaños durante toda la legislatura, de facto el PSOE mantuvo su mayoría
absoluta aunque con apoyos mermados.
Alianza Popular se refundó ese mismo año como
Partido Popular, y Fraga dio paso a un nuevo líder, José María Aznar, que fue
el candidato en estas elecciones. Sin embargo, solo consiguió mejorar un poco
los resultados de 1986. El PP acabó absorbiendo a otros partidos de
centro-derecha como el PDP o el Partido Liberal junto a otros regionalistas y
se convirtió en el gran partido del centro-derecha y derecha conservadora,
monárquica y liberal del país.
Por la izquierda IU consiguió mejorar
considerablemente sus resultados de 1986 con un nuevo candidato, Julio Anguita,
que criticó ferozmente a los socialistas junto al PP. El CDS comenzó a reflejar
síntomas de agotamiento a favor del PP y a lo largo de la legislatura se iría
debilitando. Los nacionalistas se mantuvieron sobre todo en Cataluña y Euskadi.
La tercera investidura de González fue peculiar ya
que 18 diputados estaban ausentes debido a la impugnación de los resultados
electorales en varias provincias, que aún no se había resuelto. Logró ser
investido y meses después, con la resolución de la impugnación y tras tenerse
que repetir las elecciones en Melilla, se sometió a una moción de confianza en
el Congreso, que ganó. Es la última moción de confianza que ha habido en España
hasta la fecha.
La nueva legislatura fue compleja para el
gobierno. En 1992 se celebró un año histórico para España con tres grandes
eventos internacionales: los Juegos Olímpicos de Barcelona, la Exposición
Universal de Sevilla y la Capitalidad Europea de la Cultura en Madrid. Sin embargo,
tras los fastos del 92 se comenzaron a notar los efectos de una nueva crisis
económica que pondría en dificultades a los socialistas. Sin embargo, más
difícil fue afrontar el destape de diferentes escándalos que afectaron al
gobierno de González, como el de corrupción del hermano del vicepresidente,
Alfonso Guerra, que acabó dimitiendo en 1991. También fue grave el caso de los
GAL, de terrorismo de Estado contra ETA y con vínculos con el gobierno de
España.





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