Porque sí, es un auténtico placer. En mi caso, fue
mi madre la que me inculcó el amor a la lectura. Desde que era pequeño tenía
curiosidad por libros que teníamos en casa y pronto mi madre me compró libros
para mi edad y leíamos juntos antes de dormir. Para que un niño lea, debe ver
el ejemplo de sus padres en la mayoría de los casos.
Desde hace años el número de lectores ha
continuado creciendo y, en el caso de Madrid, hay más personas que leen
regularmente que las que no lo hacen, lo que demuestra el gran avance que ha
habido en nuestra sociedad en las últimas décadas. Ejemplos de esta tendencia son
que, a cada año que pasa, la Feria del Libro de Madrid es más popular o que
Sant Jordi en Barcelona es ampliamente celebrado regalando libros además de las
rosas.
Cuando se lee se pone el cerebro a funcionar,
fomentando el desarrollo de la imaginación y manteniendo la mente ocupada de
manera beneficiosa para la salud. Leer da cultura y permite una amplia
comprensión del lenguaje, ya sea el nativo o una lengua extranjera. Por último,
afortunadamente leer está al alcance de casi todos en nuestro país mediante
bibliotecas públicas en la gran mayoría de municipios o, en el ámbito rural, en
bibliotecas comarcales. En ellas asociarse o es gratuito o requiere de un
pequeño donativo ya que el objetivo siempre es fomentar la lectura en todos los
segmentos de edad.
Para concluir, recojo una frase que encontré
recientemente en un libro y que me encantó: “Un
lector vive mil vidas antes de morir. Aquel que nunca lee vive solo una”.


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