jueves, 17 de julio de 2014

Poema a Torrejón de Ardoz

 
 Construcción de la Base Aérea en 1956. Al fondo de la imagen se ve Torrejón cuando era aún un pequeño pueblo agrícola. La influencia de la Base constribuyó al cambio radical del municipio.

Ayer me llevé una gran sorpresa cuando encontré un libro en mi biblioteca familiar que se llama Lenguaje de Invierno que incluye muchos poemas del escritor César Verges, con prólogo del magistral Francisco Umbral.

La sorpresa vino cuando, hojeando los poemas, me encontré con un poema a Torrejón de Ardoz, mi municipio y que jamás habría pensado que pudiera ser inspiración de un poema pero ahí estaba.

Es por ello por lo que quiero compartirlo con vosotros/as a ver qué os parece:

Naciste en tierras labradas
entre animales y estiércol,
como tantos otros pueblos
agricultor, ganadero.

Tus hombres y tus mujeres
a flor de tierra, serenos,
frentes pobladas de arrugas
que son la huella del tiempo.

¡Cuánto han cambiado las cosas!
Has crecido tan enorme
que a penas ha dado tiempo,
ahora tienes un problema,
ni eres capital ni pueblo.

¡Qué horror y que desmesura!
¡Qué pésimo crecimiento!
tienes la estructura joven
pero el interior muy viejo.

¿Qué fue de tus labradores,
tus animales, tu estiércol,
y qué pasó con las flores,
dónde están que no las veo?

Los árboles están secos
de no conocer el viento,
no crecen ni las ortigas
para no pagar su precio.

Y la hierba no se arriesga
porque el sol ya no penetra,
a fuerza de retenerlo
entre el humo y el cemento.

¡Ay pueblo de Torrejón!
qué dirán los que te vieron.

Tú no conociste el chicle
hasta que llegaron ellos,
te cogieron por sorpresa
y ahora lo estás sufriendo.

¿Y qué te dieron a cambio?,
ruidos, olores, peligro,
“mala leche” y desconcierto.

¡Ay pueblo de Torrejón!
a que precio te vendieron.

Aquí llegaron las huestes,
y especulando el terreno
levantaron las industrias
sin orden y sin concierto.

Alrededor de las industrias,
grandes monstruos
de ladrillos con cemento
se levantan provocando
al que va a vivir en ellos.

¡Ay pueblo de Torrejón!
Quiero reparar tus daños
sin tener la solución.
Sólo te entrego mi canto
como pequeño homenaje
de nuestra generación.

Torrejón hasta mediados del siglo XX no había sufrido muchos cambios. Era un pequeño pueblo, típico castellano, con alrededor de 3.000 habitantes (5.000 a lo sumo) que se dedicaban principalmente a las actividades agrícolas, agricultura y ganadería. El actual casco antiguo del municipio incluye las calles primitivas y los alrededores eran eras de cultivo. En el poema se habla precisamente de esos cambios que el pueblo sufrió en época del autor. Debido a su cercanía a Madrid y a su situación en la Nacional II, Torrejón recibió un enorme número de inmigrantes de otras regiones españolas en solo dos décadas llegando a más de 70.000 habitantes a finales de los años 70. Ese rápido crecimiento trajo desconcierto y una pésima organización del urbanismo torrejonero, que aún hoy se percibe en algunos aspectos. Como dice Verges, “no es ni capital ni pueblo” sino lo que en inglés se denomina town una ciudad pequeña cercana a la City, la gran urbe de la que depende.

También hay que aclarar otro punto del poema, concretamente en el que dice que “tú no conociste el chicle hasta que llegaron ellos…”. Se refiere a los estadounidenses, que llegaron a Torrejón en 1956, con la construcción de la Base Aérea en virtud de los acuerdos que España firmó con Estados Unidos de colaboración. Así, USA daba dinero a una España ahogada por la autarquía y a cambio ésta le permitía la instalación de bases militares en su territorio, una de ellas Torrejón. Verges es muy crítico con los americanos, considerando que trajeron grandes perjuicios a la localidad, “ahora lo estás sufriendo”.

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