lunes, 21 de julio de 2014

¿Cómo comenzó el conflicto entre palestinos e israelíes?



¿Cómo comenzó el conflicto árabe-israelí? Estos días vivimos una nueva confrontación armada entre palestinos e israelíes llamada por el Estado hebreo Operación Margen Protector alegando defensa de su territorio ante los ataques con cohetes desde la Franja de Gaza, controlada por la organización islamista Hamás.

Este conflicto, que ya tiene más de 90 años de duración, comenzó ya en época del Imperio Otomano. Palestina era una región de paso para muchos de los imperios de la Historia y allí había nacido la primera religión monoteísta, el judaísmo. La fuerte identidad de los judíos permitió que su religión sobreviviera a los siglos, exilios y diásporas diversas debido a su condición hebrea. Son conocidos ampliamente los recelos de los cristianos hacia ellos y un ejemplo cercano fue su expulsión en 1492 de la España de los Reyes Católicos.

Desde siglos atrás, Palestina llevaba bajo ocupación de los turcos otomanos, que desde Estambul controlaban un enorme imperio que se llegó a extender por Europa, Asia y África. Sin embargo, a finales del siglo XIX era el llamado “hombre enfermo de Europa” debido a su debilidad. Aprovechando ésta se habían independizado países en los Balcanes y los europeos se habían apoderado de territorios hasta entonces controlados por los turcos como Libia o Egipto.

La independencia de los países de Oriente Próximo se fraguó con la caída definitiva del Imperio Otomano. Su participación en la Primera Guerra Mundial del lado alemán y austriaco condujo a su derrota por parte de los británicos y al fin de su imperio. Durante la guerra los británicos se habían granjeado el apoyo de los árabes prometiéndoles la independencia y la creación de una nación árabe a partir de todos esos territorios, Palestina incluido. Por entonces ya estaban empezando a llegar a la zona muchos judíos, perseguidos cruelmente en muchos países, destacando Rusia, donde los pogromos eran frecuentes con miles de judíos asesinados como chivo expiatorio de los desastres de la Madre Rusia. Su llegada fue paulatina y progresiva, comprando parcelas a muchos propietarios árabes para ganarse la vida cultivando tanto en parcelas privadas como comunales, los llamados kibutz.

En 1920 el Tratado de Sèvres fulminaba el Imperio Otomano y los territorios en Oriente Próximo pasaban a estar regidos por Francia y Reino Unido bajo estatus de protectorados de la Sociedad de Naciones. El objetivo era prepararlos para una independencia futura. Turquía quedaba reducida a su actual extensión en la península de Anatolia y Estambul en la zona europea. El reparto quedó configurado de tal manera que Francia gestionaría el protectorado en el Líbano y en Siria, y Gran Bretaña sobre Irak (bajo estatus de reino) y sobre Palestina, agrupación de las actuales Israel, Palestina y Jordania. La zona jordana, entonces llamada Transjordania, estaba regida por un rey, el primero de la todavía reinante dinastía Hachemita. 


Antes de este reparto Gran Bretaña ya había presentado la famosa Declaración Balfour, por la cual se comprometía a establecer en Palestina un “hogar nacional judío”. Mientras, la llegada de judíos inmigrantes continuaba a pesar de las cada vez mayores trabas de la administración británica. Los conflictos entre la comunidad palestina musulmana y la palestina judía fueron en aumento y los disturbios fueron aumento su intensidad con muchos muertos y heridos en ellos, lo que enrareció el ambiente. Además, la llegada masiva de judíos en la década de 1930 debido a la llegada al poder de los nazis en Alemania no hizo más que complicar la situación ante la incapacidad británica de gestionar el problema.

Después de la Segunda Guerra Mundial y de descubrir el mundo el Infierno de los campos de exterminio nazis, Gran Bretaña dejó en manos de la recién creada ONU qué hacer con Palestina. Después de realizar estudios en el terreno en 1947 se decidió la creación de dos Estados, uno judío y otro árabe musulmán. Jerusalén, ciudad santa, quedaría bajo control internacional. En el mapa se ve el plan de los dos Estados que se propuso entonces.

 
Los árabes no aceptaron esta decisión. Ellos llevaban siglos viviendo en Palestina y se negaban a abandonar parte del territorio a favor de los judíos, la mayoría de los cuales habían llegado hacía como mucho 40 o 50 años. Los británicos se mantuvieron en Palestina hasta mayo de 1948 sin poder contener lo que ya se había convertido en una guerra civil entre musulmanes y judíos por el control de cada palmo de terreno palestino. El 14 de mayo de ese año David Ben-Gurion proclamó la independencia del Estado de Israel, un día antes de la marcha definitiva de las fuerzas británicas. Dicha independencia fue rápidamente reconocida por Estados Unidos, la Unión Soviética y muchos otros países.
La respuesta de los países árabes fue la guerra comenzando así la llamada Guerra Árabe-Israelí, que duraría hasta 1949. Los ejércitos árabes de Siria, Jordania, Irak, Líbano y Egipto, descoordinados, fueron derrotados por los israelíes. La firma de la paz distó mucho de resolver el problema. Israel excedió los territorios acordados por la ONU y el resto, Gaza y Cisjordania, quedó bajo mandato de Egipto y Jordania respectivamente.

La segunda guerra se daría en 1956 debido a la decisión de Egipto de nacionalizar el Canal de Suez, cuyos mayores accionistas habían sido empresas británicas y francesas, y de impedir el tráfico a Israel. La intervención de Francia, Gran Bretaña e Israel en este asunto fue abortada por las nuevas superpotencias hegemónicas, Estados Unidos y la Unión Soviética, que rechazaban que este conflicto pudiera llegar a más en plena Guerra Fría entre ellas.

La tercera guerra árabe-israelí estalló en 1967 y se la denomina la Guerra de los Seis Días. Esta vez fue Israel el que empezó la confrontación ante la tensión que se respiraba en la zona (¿no hay mejor defensa que un buen ataque?). En una rápida guerra, de ahí su nombre, se hizo con el control de toda Palestina al ocupar Cisjordania y Gaza además de conquistar a Siria los Altos del Golán y a Egipto toda la península del Sinaí. Es en esta época cuando muchos palestinos se exiliaron en las vecinas Jordania y Líbano, sumándose a sus compatriotas ya exiliados desde muchos años atrás, después de la primera guerra. 

Ante la incapacidad de ganar a Israel en el campo de batalla, se creó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), dirigida por Yasser Arafat. Desde 1969 se hicieron frecuentes los atentados terroristas contra los intereses occidentales además de contra los gobiernos árabes que se mostraran transigentes con Occidente. De ahí su represión en países como Jordania, donde se dio el Septiembre Negro en 1970 contra la población palestina allí exiliada.

La cuarta guerra árabe-israelí se dio en 1973 y se la denomina Guerra del Yom Kippur, debido a que los musulmanes atacaron en plena fiesta judía del Yom Kippur. El objetivo era recuperar los territorios perdidos en la guerra de 1967 pero fracasaron estrepitosamente. Como respuesta al apoyo dado por Estados Unidos a Israel, los países de la OPEP (controlada por los países árabes productores de petróleo) subieron los precios del crudo y reduciendo la producción. Esto produjo la crisis económica de los años 70, que afectó gravemente a Occidente.

Por otro lado, la unidad de los árabes ante Israel se resquebrajó cuando en 1978 Egipto firmó con Israel el acuerdo de paz de Camp David mediante mediación de Estados Unidos. Así, Egipto reconocía a Israel y a cambio recuperaba el Sinaí. En 1974 la OLP había sido admitida en la ONU y había renunciado al terrorismo.

En los años posteriores hubo más conflictos, esta vez en el norte debido a la situación generada por la guerra civil en Líbano. Israel respondió a ciertos ataques a su territorio ocupando el sur del Líbano en 1982. A finales de la década se pacificó el país e Israel se retiró. 

Ante la fuerza israelí y el nulo avance de los palestinos, Arafat inició una protesta civil de la población árabe en las tierras ocupadas de Gaza y Cisjordania, la llamada Primera Intifada de 1987. las mediaciones internacionales y el deseo de cerrar el conflicto llevaron a la ONU a exigir a Israel la retirada de las zonas ocupadas y se dio la Conferencia de Madrid de 1991 como paso previo a la Conferencia de Washington de 1993 donde por primera vez se llegó a una negociación directa entre palestinos e israelíes que consiguieron los Acuerdos de Oslo: se partió del mutuo reconocimiento y a partir de ahí se estableció el compromiso de la retirada israelí de Cisjordania y Gaza concediendo la autonomía a estas regiones. Se creó la Autoridad Nacional Palestina, el gobierno del nuevo Estado palestino, reconocido en 2012 por la ONU. 


Los principales conflictos desde entonces vienen dados por las resistencias en ambos bandos al proceso. En el lado palestino, las organizaciones más radicales como Hamás no han aceptado este proceso de independencia por regiones, y en el lado israelí hay resistencias por parte de los colonos asentados desde hace décadas en los territorios palestinos y que se niegan a retirarse de la zona, y de los sectores más conservadores de Israel, que se niegan a negociar hasta que no finalicen los atentados y ataques terroristas de todas las organizaciones palestinas. Actualmente, el primer ministro israelí pertenece al Likud, partido enmarcado en esa línea por lo que el proceso está gravemente frenado y, con la ofensiva actual sobre Gaza, en peligro. Además, los palestinos están divididos desde 2008, cuando Hamás se hizo con el control de la Franja de Gaza, la cual aún controla. Por su parte, la Autoridad Nacional Palestina sigue controlando Cisjordania con el partido moderado Fatah en el gobierno. Entre los retos futuros estará continuar la retirada de la ocupación judía de los territorios palestinos y determinar el estatus de Jerusalén, cuya zona este es reclamada como capital de Palestina por los musulmanes. Ojalá consigan llegar a un acuerdo que traiga la paz a una tierra que no la conoce desde 1920.

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