¿Cómo
comenzó el conflicto árabe-israelí? Estos días vivimos una nueva confrontación
armada entre palestinos e israelíes llamada por el Estado hebreo Operación
Margen Protector alegando defensa de su territorio ante los ataques con cohetes
desde la Franja de Gaza, controlada por la organización islamista Hamás.
Este
conflicto, que ya tiene más de 90 años de duración, comenzó ya en época del
Imperio Otomano. Palestina era una región de paso para muchos de los imperios
de la Historia y allí había nacido la primera religión monoteísta, el judaísmo.
La fuerte identidad de los judíos permitió que su religión sobreviviera a los
siglos, exilios y diásporas diversas debido a su condición hebrea. Son
conocidos ampliamente los recelos de los cristianos hacia ellos y un ejemplo
cercano fue su expulsión en 1492 de la España de los Reyes Católicos.
Desde
siglos atrás, Palestina llevaba bajo ocupación de los turcos otomanos, que
desde Estambul controlaban un enorme imperio que se llegó a extender por
Europa, Asia y África. Sin embargo, a finales del siglo XIX era el llamado
“hombre enfermo de Europa” debido a su debilidad. Aprovechando ésta se habían
independizado países en los Balcanes y los europeos se habían apoderado de
territorios hasta entonces controlados por los turcos como Libia o Egipto.
La
independencia de los países de Oriente Próximo se fraguó con la caída
definitiva del Imperio Otomano. Su participación en la Primera Guerra Mundial
del lado alemán y austriaco condujo a su derrota por parte de los británicos y
al fin de su imperio. Durante la guerra los británicos se habían granjeado el
apoyo de los árabes prometiéndoles la independencia y la creación de una nación
árabe a partir de todos esos territorios, Palestina incluido. Por entonces ya
estaban empezando a llegar a la zona muchos judíos, perseguidos cruelmente en
muchos países, destacando Rusia, donde los pogromos eran frecuentes con miles
de judíos asesinados como chivo expiatorio de los desastres de la Madre Rusia.
Su llegada fue paulatina y progresiva, comprando parcelas a muchos propietarios
árabes para ganarse la vida cultivando tanto en parcelas privadas como
comunales, los llamados kibutz.
En
1920 el Tratado de Sèvres fulminaba el Imperio Otomano y los territorios en
Oriente Próximo pasaban a estar regidos por Francia y Reino Unido bajo estatus
de protectorados de la Sociedad de Naciones. El objetivo era prepararlos para
una independencia futura. Turquía quedaba reducida a su actual extensión en la
península de Anatolia y Estambul en la zona europea. El reparto quedó
configurado de tal manera que Francia gestionaría el protectorado en el Líbano
y en Siria, y Gran Bretaña sobre Irak (bajo estatus de reino) y sobre
Palestina, agrupación de las actuales Israel, Palestina y Jordania. La zona
jordana, entonces llamada Transjordania, estaba regida por un rey, el primero
de la todavía reinante dinastía Hachemita.
Antes
de este reparto Gran Bretaña ya había presentado la famosa Declaración Balfour,
por la cual se comprometía a establecer en Palestina un “hogar nacional judío”.
Mientras, la llegada de judíos inmigrantes continuaba a pesar de las cada vez
mayores trabas de la administración británica. Los conflictos entre la
comunidad palestina musulmana y la palestina judía fueron en aumento y los
disturbios fueron aumento su intensidad con muchos muertos y heridos en ellos,
lo que enrareció el ambiente. Además, la llegada masiva de judíos en la década
de 1930 debido a la llegada al poder de los nazis en Alemania no hizo más que
complicar la situación ante la incapacidad británica de gestionar el problema.
Después
de la Segunda Guerra Mundial y de descubrir el mundo el Infierno de los campos
de exterminio nazis, Gran Bretaña dejó en manos de la recién creada ONU qué
hacer con Palestina. Después de realizar estudios en el terreno en 1947 se
decidió la creación de dos Estados, uno judío y otro árabe musulmán. Jerusalén,
ciudad santa, quedaría bajo control internacional. En el mapa se ve el plan de
los dos Estados que se propuso entonces.
Los
árabes no aceptaron esta decisión. Ellos llevaban siglos viviendo en Palestina
y se negaban a abandonar parte del territorio a favor de los judíos, la mayoría
de los cuales habían llegado hacía como mucho 40 o 50 años. Los británicos se
mantuvieron en Palestina hasta mayo de 1948 sin poder contener lo que ya se
había convertido en una guerra civil entre musulmanes y judíos por el control
de cada palmo de terreno palestino. El 14 de mayo de ese año David Ben-Gurion
proclamó la independencia del Estado de Israel, un día antes de la marcha
definitiva de las fuerzas británicas. Dicha independencia fue rápidamente
reconocida por Estados Unidos, la Unión Soviética y muchos otros países.
La
respuesta de los países árabes fue la guerra comenzando así la llamada Guerra Árabe-Israelí, que duraría hasta
1949. Los ejércitos árabes de Siria, Jordania, Irak, Líbano y Egipto,
descoordinados, fueron derrotados por los israelíes. La firma de la paz distó
mucho de resolver el problema. Israel excedió los territorios acordados por la
ONU y el resto, Gaza y Cisjordania, quedó bajo mandato de Egipto y Jordania
respectivamente.
La
segunda guerra se daría en 1956 debido a la decisión de Egipto de nacionalizar
el Canal de Suez, cuyos mayores accionistas habían sido empresas británicas y
francesas, y de impedir el tráfico a Israel. La intervención de Francia, Gran
Bretaña e Israel en este asunto fue abortada por las nuevas superpotencias
hegemónicas, Estados Unidos y la Unión Soviética, que rechazaban que este
conflicto pudiera llegar a más en plena Guerra Fría entre ellas.
La
tercera guerra árabe-israelí estalló en 1967 y se la denomina la Guerra de los Seis Días. Esta vez fue
Israel el que empezó la confrontación ante la tensión que se respiraba en la
zona (¿no hay mejor defensa que un buen ataque?). En una rápida guerra, de ahí
su nombre, se hizo con el control de toda Palestina al ocupar Cisjordania y
Gaza además de conquistar a Siria los Altos del Golán y a Egipto toda la
península del Sinaí. Es en esta época cuando muchos palestinos se exiliaron en
las vecinas Jordania y Líbano, sumándose a sus compatriotas ya exiliados desde
muchos años atrás, después de la primera guerra.
Ante
la incapacidad de ganar a Israel en el campo de batalla, se creó la
Organización para la Liberación de Palestina (OLP), dirigida por Yasser Arafat.
Desde 1969 se hicieron frecuentes los atentados terroristas contra los
intereses occidentales además de contra los gobiernos árabes que se mostraran
transigentes con Occidente. De ahí su represión en países como Jordania, donde
se dio el Septiembre Negro en 1970 contra la población palestina allí exiliada.
La
cuarta guerra árabe-israelí se dio en 1973 y se la denomina Guerra del Yom Kippur, debido a que los
musulmanes atacaron en plena fiesta judía del Yom Kippur. El objetivo era
recuperar los territorios perdidos en la guerra de 1967 pero fracasaron
estrepitosamente. Como respuesta al apoyo dado por Estados Unidos a Israel, los
países de la OPEP (controlada por los países árabes productores de petróleo)
subieron los precios del crudo y reduciendo la producción. Esto produjo la crisis
económica de los años 70, que afectó gravemente a Occidente.
Por
otro lado, la unidad de los árabes ante Israel se resquebrajó cuando en 1978
Egipto firmó con Israel el acuerdo de paz de Camp David mediante mediación de
Estados Unidos. Así, Egipto reconocía a Israel y a cambio recuperaba el Sinaí.
En 1974 la OLP había sido admitida en la ONU y había renunciado al terrorismo.
En
los años posteriores hubo más conflictos, esta vez en el norte debido a la
situación generada por la guerra civil
en Líbano. Israel respondió a ciertos ataques a su territorio ocupando el
sur del Líbano en 1982. A finales de la década se pacificó el país e Israel se
retiró.
Ante
la fuerza israelí y el nulo avance de los palestinos, Arafat inició una
protesta civil de la población árabe en las tierras ocupadas de Gaza y
Cisjordania, la llamada Primera Intifada
de 1987. las mediaciones internacionales y el deseo de cerrar el conflicto
llevaron a la ONU a exigir a Israel la retirada de las zonas ocupadas y se dio
la Conferencia de Madrid de 1991 como paso previo a la Conferencia de
Washington de 1993 donde por primera vez se llegó a una negociación directa entre
palestinos e israelíes que consiguieron los Acuerdos de Oslo: se partió del mutuo reconocimiento y a partir de ahí se estableció
el compromiso de la retirada israelí de Cisjordania y Gaza concediendo la autonomía
a estas regiones. Se creó la Autoridad Nacional Palestina, el gobierno del nuevo
Estado palestino, reconocido en 2012 por la ONU.
Los principales conflictos desde
entonces vienen dados por las resistencias en ambos bandos al proceso. En el lado
palestino, las organizaciones más radicales como Hamás no han aceptado este proceso
de independencia por regiones, y en el lado israelí hay resistencias por parte de
los colonos asentados desde hace décadas en los territorios palestinos y que se
niegan a retirarse de la zona, y de los sectores más conservadores de Israel, que
se niegan a negociar hasta que no finalicen los atentados y ataques terroristas
de todas las organizaciones palestinas. Actualmente, el primer ministro israelí
pertenece al Likud, partido enmarcado en esa línea por lo que el proceso está gravemente
frenado y, con la ofensiva actual sobre Gaza, en peligro. Además, los palestinos
están divididos desde 2008, cuando Hamás se hizo con el control de la Franja de
Gaza, la cual aún controla. Por su parte, la Autoridad Nacional Palestina sigue
controlando Cisjordania con el partido moderado Fatah en el gobierno. Entre los
retos futuros estará continuar la retirada de la ocupación judía de los territorios
palestinos y determinar el estatus de Jerusalén, cuya zona este es reclamada como
capital de Palestina por los musulmanes. Ojalá consigan llegar a un acuerdo que traiga la paz a una tierra que no la conoce desde 1920.






No hay comentarios:
Publicar un comentario