Maravillas del Mundo VII: El Faro de Alejandría



-          Gran Pirámide de Giza (2.550 a. C)
-          Jardines Colgantes de Babilonia (600 a. C)
-          Templo de Artemisa en Éfeso (750 a. C la primera construcción. Última reconstrucción posterior a 356 a. C)
-          Estatua de Zeus en Olimpia (432 a. C)
-          Mausoleo de Halicarnaso (350 a. C)
-          Coloso de Rodas (290 a. C)
-          Faro de Alejandría (280 a. C)

Esquema cronológico sobre las Siete Maravillas, además de sus respectivas localizaciones y tamaños.  

Comenzamos esta serie sobre las Siete Maravillas del mundo antiguo el pasado mes de febrero con la Gran Pirámide de Giza. Desde entonces, hemos seguido un orden cronológico viendo cada una de ellas, desde la citada Gran Pirámide, que es al mismo tiempo la maravilla más antigua y la única que ha sobrevivido hasta hoy; hasta la que vamos a ver a continuación: el Faro de Alejandría, que fue la última en ser construida, en concreto a principios del siglo III a. C. Debido a ser la más reciente también fue de las últimas en ser destruidas junto al Mausoleo de Halicarnaso. 

Como su propio nombre indica, se trataba de una gran torre cuyo objetivo era servir como punto de referencia para las naves que se acercasen al puerto de Alejandría, situada al noroeste del delta del Nilo, en Egipto. No se encontraba en tierra firme sino en una isla que le daría el nombre definitivo a este tipo de edificio: Faros (en griego Pharos).
No está clara su altura pero debía oscilar entre los 115 y los 150 metros, por lo que tendría probablemente alrededor de 130 metros de altura, con lo que sería prodigioso en un mundo de edificios por lo general bajos. 

Recreación de cómo era el Faro de Alejandría en su época de esplendor.


Fue construido por orden del primer rey de origen helénico de Egipto: Ptolomeo I, uno de los generales de Alejandro Magno. Este había fundado la ciudad, dándole su nombre, unos años antes. Sin embargo, su muerte prematura le impidió volver a su ciudad y el imperio que había creado en un tiempo récord se disolvió ante las luchas entre los que habían sido compañeros de Alejandro. Ptolomeo se quedó con Egipto y creó una monarquía que perduraría hasta finales del S. I a. C. 

Para demostrar que él era el verdadero sucesor de Alejandro, Ptolomeo se quedó con el cuerpo del Magno y lo mandó embalsamar de acuerdo a las tradiciones egipcias, siendo posible incluso visitar su cuerpo, tal y como hoy se hace (aún) en Rusia con el cadáver de Lenin, fundador de la Unión Soviética. Así mismo, Ptolomeo quiso legitimarse convirtiendo a Alejandría en la mayor urbe del mundo, con construcciones imponentes como el Faro o el complejo palatino desde el que los Ptolomeos regirían Egipto. También la convirtió en un centro del saber antiguo con la fundación de la Gran Biblioteca. 

Así, el Faro era a la vez una torre con un fin práctico (guiar la navegación ante la geografía llana y sin referencias notables del Delta del Nilo) y un monumento conmemorativo al gobierno ptolemaico. 

Su construcción se realizó con grandes bloques de vidrio en los cimientos para evitar la erosión marina. El resto estaba formado por enormes bloques de mármol ensamblados con plomo. Su aspecto exacto se conoce gracias a su representación en monedas. Aproximadamente la mitad inferior era cuadrada, mientras que la superior era octogonal excepto el extremo superior, que era circular y donde se hallaba la linterna. Su anchura iba reduciendo con la altura para hacerlo más resistente al viento. 


Monedas romanas mostrando el Faro de Alejandría.


¿Cómo se las apañaron los egipcios para avisar desde el Faro a los navegantes? Por la noche ya hemos dicho que con una hoguera que podía ser vista a unos cincuenta kilómetros de distancia pero, ¿y por el día? Mediante un espejo que reflejaba los rayos del sol, indicando dónde se encontraba exactamente el Faro y, con él, la ciudad. 

Este edificio tan útil sobrevivió casi un milenio cumpliendo fielmente su función. Los Ptolomeos ya eran más que polvo cuando el Faro de Alejandría dejó de existir a raíz de un terremoto a principios del siglo XIV. Cuando un viajero árabe llamado Ibn Battuta intentó entrar en el mismo le fue imposible dado su estado ruinoso. Y en esa época, evidentemente, no había respeto por el patrimonio histórico (de hecho, a duras penas la hay hoy en día…): lo que no tenía una función y era útil pasaba a ser prescindible. Y eso le ocurrió al Faro: en 1480 el sultán de Egipto Qaitbey ordenó utilizar sus bloques para una nueva construcción que le reemplazase en ese mismo lugar: la actual fortaleza de Qaitbey, que lleva el nombre de su promotor y domina la entrada al puerto alejandrino. 

Fortaleza de Qaitbey, se ubica en donde se encontraba el Faro hace siglos y fue construida con sus bloques de mármol.


Ese era el final de la última de las Siete Maravillas de la Antigüedad en ser construida. Sin embargo, es una de las más conocidas y populares debido a que, como hemos dicho anteriormente, ha dado nombre a la palabra “faro” en no pocos idiomas además del español: catalán (far), francés (phare), italiano (faro), portugués (farol) y rumano (far).
 Restos del antiguo faro bajo las aguas del puerto de Alejandría.

Además, ha aparecido en varias películas y con su aspecto original, entre ellas Cleopatra (1963) o Ágora (2009). Así mismo, se mantiene como símbolo de Alejandría, ya que aparece en la bandera de la ciudad y en la de la gobernación de Alejandría además de en los escudos de la ciudad y de la Universidad de Alejandría. 


Bandera de la ciudad de Alejandría.

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