Estem amb vosaltres, Estamos con vosotros




Llegamos a creer que después del terrible atentado yihadista del 11 de marzo de 2004 en Madrid, con 192 fallecidos y más de 2.000 heridos, y del fin de la actividad terrorista de ETA nos habíamos librado al fin de esa lacra. Pero ayer quedó claro que España sigue siendo un objetivo de aquellos que solo quieren sembrar terror y dolor a inocentes. 

La casi nula política exterior española no ha garantizado que los terroristas del Estado Islámico no hayan decidido atacarnos. A falta de detalles sobre la identidad de los terroristas y su nacionalidad, solo podemos concluir que teníamos una falsa sensación de seguridad ya que los atentados con este modus operandi nos habían “esquivado” hasta ahora. 

Ha sido un ataque muy diferente al del 11-M o a los cometidos por ETA. El de Madrid consistió en colocar explosivos en trenes de Cercanías de una línea de Madrid que une Alcalá de Henares con la estación de Atocha. Días después, los principales responsables del atentado, cercados por la policía, se inmolaron en un apartamento en Leganés. En cuanto a los atentados etarras, variaron con el tiempo pero eran habituales los asesinatos a sangre fría por la espalda y colocar bombas en coches. 

El yihadismo de hoy, perpetrado sobre todo por el autodenominado Estado Islámico (ISIS en sus siglas en inglés), ha adoptado dos variantes: la primera, empleada en un cruel atentado en París, mediante coche-bomba y, poco después, tiroteo en una céntrica zona de ocio nocturno. Hubo 137 fallecidos. La otra modalidad, tristemente empleada en Londres, Berlín, Estocolmo y ahora Barcelona, consiste simplemente en conseguir un vehículo pesado como camiones o furgonetas y atropellar con el mismo a tantas personas como sea posible antes de ser detenidos. 

A pesar del trabajo notable de los servicios de inteligencia y de las fuerzas de seguridad para prevenir este tipo de atentados, no ha sido posible evitar este atentado. Simplemente es demasiado difícil detectarlos a todos. Así, en el día de ayer una furgoneta conducida por uno o dos hombres entró en Las Ramblas de la Ciudad Condal en su inicio en la Plaza de Cataluña. Desde allí atropellaron a toda persona que tuviesen delante con un resultado trágico: al menos 13 fallecidos y casi un centenar de heridos, muchos graves. Entre todas las víctimas hay hasta veinte nacionalidades diferentes ya que Las Ramblas son una zona muy turística. 

Pero los terroristas no habían acabado su macabra obra. Esta madrugada, en la pequeña ciudad costera de Cambrils (Tarragona), cinco yihadistas han intentado repetir otro atentado con la misma táctica pero, afortunadamente, han sido abatidos a tiros por la policía. Aun así, hay un herido grave. 

¿Qué conclusiones debemos extraer del primer atentado con fallecidos en España en ocho años y el más mortal desde el 11-M? Lo primero, que no debemos bajar nunca la guardia. Pese a quien pese, España es un país grande de Europa y tiene una importancia destacada a nivel internacional aunque su política exterior no lo demuestre. Así, es susceptible de ser atacada. Por otro lado, debemos unirnos más que nunca. No caben divisiones políticas frente al Terror, porque esos asesinos solo pueden aprovecharse de ellas. Y, por último, debe extremarse en lo posible la prevención, con la posibilidad de aumentar al máximo el nivel de alerta antiterrorista. 

No puedo acabar este artículo sin mostrar toda mi solidaridad con la ciudadanía de Barcelona y Cataluña, en especial con las víctimas y sus familias. No estáis solos, juntos venceremos al Terror. #EstemAmbVosaltres #EstamosConVosotros

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