Disciplina importante
donde las haya. Y no es porque lo diga yo que me dedico a ella (lo cual sería
lógico) sino porque con un análisis objetivo solo se puede extraer esa
conclusión. Veamos por qué.
Hace muchos siglos
los seres humanos comenzaron a escribir sobre los acontecimientos que les
sucedían. Era su manera de dejar constancia de sus vidas, inquietudes,
impresiones, sucesos relevantes, etc. En la Antigüedad clásica surgió la
historiografía de la mano de autores tan reconocidos como Heródoto, considerado
padre de la Historia. Esa ciencia historiográfica se encarga de estudiar la
Historia y recuperar acontecimientos del pasado a través de fuentes, en
especial escritas. Queda complementada con otras disciplinas como la
arqueología, que se encarga de los restos materiales, o de la paleontología,
que se ocupa de los restos fósiles, en este caso humanos. El objetivo es
extraer toda la información posible de esos vestigios del pasado para entender
mejor cómo eran esas gentes, qué y cómo pudieron pensar y por qué lo hicieron
así, actuando en consecuencia.
La Historia es, por
tanto, una ciencia que se apoya en medios científicos, por complejo que sea el
objetivo de desenterrar el pasado.
Y ahora vamos al quid
de la cuestión que da nombre a este artículo: ¿Por qué estudiar Historia? ¿Qué
la hace relevante en pleno siglo XXI?
Como las otras
disciplinas humanísticas, la Historia está sumida en un lento declive que se
inició ya en el siglo XX a pesar de su profunda renovación intelectual a lo
largo de la pasada centuria, con varias escuelas nuevas que impulsaron los aspectos
económicos y sociales y no solo los tradicionales políticos. Por primera vez,
los historiadores pusieron el foco de interés en la llamada Microhistoria, es
decir, la de la vida cotidiana de las personas y no solo en la tradicional
Macrohistoria de reyes, ejércitos y naciones.
Sin embargo, el
avance de la tecnología hizo pensar que ya no serían tan importantes las
Humanidades, que son más teóricas. Pero estas tienen un papel clave en la
formación de los ciudadanos y ciudadanas: hacen pensar, madurar y ser críticos,
algo que no siempre interesa a los poderes. En el pasado las personas no tenían
memoria histórica alguna y repitieron constantemente sus errores. Un ejemplo de
ello fueron las guerras mundiales en la primera mitad del siglo XX: el odio y
resentimiento nacionalista provocó la Primera Guerra Mundial y no recordarlo ni
aprender de ello desembocó inexorablemente en la Segunda.
Una ciudadanía sin
formar y sin tener conciencia del pasado puede ser susceptible de acoger de
buen grado los discursos e ideas de líderes diabólicos como Adolf Hitler en
Alemania. Por ello es importante la Historia. Para aprender del pasado,
entender por qué fue así y evitar volver a cometer los errores del mismo.
A veces no se logra
ese objetivo completamente, como demuestra el auge de la extrema derecha euroescéptica,
nacionalista y populista en Europa, pero el estudio de Historia sí logra que
seamos más los que conozcamos cómo son esos partidos y grupos y les demos la
espalda elección tras elección.
En definitiva y respondiendo a la pregunta, sí, estudiar Historia
es clave hoy en día y lo seguirá siendo mientras haya sujetos que quieran atentar
contra los derechos humanos o manipular a las personas para lograr sus objetivos
políticos. Y es relevante que esta explicación se dé en las aulas para que los futuros ciudadanos sean conscientes del papel de la Historia en su formación.


Muy bueno, aquí otro Historiador en el mundo blogger, aunque el mío está ambientado más al ocio, pero también pensaba hacer un post como este y también alguno de Historia puesto que es mi pasión.
ResponderEliminarSaludos.