Por motivos
históricos, entre otros, los Balcanes son una de las regiones más complejas del
continente europeo. Es un punto en el que Europa poco a poco va dejando paso a
Asia (o viceversa) y empieza a haber una minoría notable de musulmanes, que
incluso son mayoría en países como Albania o Bosnia y Herzegovina, herencia de
la antigua dominación otomana.
Fue precisamente la
presencia de los turcos durante siglos en esta región la que ha influido
notablemente en la complejidad étnica de la zona. A las diferencias religiosas
se unen las lingüísticas y culturales, conformando una auténtica olla a presión
que durante años calentó a fuego lento hasta que, en los 90, estalló.
Entre la Segunda
Guerra Mundial y 1991, la mayoría de pueblos de los Balcanes occidentales
vivieron bajo un solo Estado: Yugoslavia, cuyo nombre significa país de los
eslavos del sur. Así, la etnia mayoritaria era la eslava, a la que pertenecen
la mayoría de los pueblos que vamos a ver en este artículo: eslovenos, croatas,
serbios, bosniacos, montenegrinos y macedonios. También son eslavos del sur los
búlgaros, aunque estos se encuentran más al este.
El complejo mapa étnico de Yugoslavia, que no tiene en cuenta las fronteras políticas.
Sin embargo, en los
Balcanes también hay pueblos que no son eslavos: al noreste están los rumanos,
que son de habla romance; y al sur están los albaneses, mayoría en Albania y en
Kosovo. A estos se añaden minorías destacadas de griegos, turcos, húngaros,
checos e italianos. Todo un puzle étnico que solo se repite en el Cáucaso, que
es otra encrucijada de caminos entre Europa y Asia.
Pasemos ahora a ver
cuáles son los pueblos existentes en los Balcanes occidentales:
Eslovenos.
Se concentran en su propio país, Eslovenia, por lo que su independencia fue
bastante sencilla en medio del caos por la volatilización de Yugoslavia en
1991. Tanto eslovenos como croatas se independizaron de Belgrado y en el caso
de los eslovenos lo consiguieron apenas sin sangre gracias a su localización en
el extremo noroccidental de la región, muy influenciada por las vecinas Italia
y Austria. De hecho, es el país más desarrollado de la antigua Yugoslavia, con
un nivel de vida semejante al de España o Portugal. Eslovenia es un país
pequeño y tranquilo que se unió a la Unión Europea en 2004 y pronto adoptó
también el euro, dando pocos problemas a Bruselas al no haber vivido un aumento
de los extremismos populistas en el mismo.
Bandera de Eslovenia con los colores paneslavos.
Croatas.
Como ya hemos dicho, se independizaron de Yugoslavia en 1991 pero, al contrario
que en el caso de los eslovenos, el proceso fue complicado y sangriento. Esto se
debió a que la antigua república croata dentro de Yugoslavia, cuyos límites
coinciden con los actuales, tenía mayor mezcla étnica que la que tenía
Eslovenia. A la mayoría croata se sumaba una minoría serbia muy destacada,
separadas por aspectos culturales y religiosos (los croatas son católicos
mientras que los serbios son ortodoxos). Tras una guerra entre la nueva Croacia
y lo que quedaba de Yugoslavia, el nuevo país consiguió asentarse y ver
reconocida su independencia. Su evolución ha sido más convulsa que la de
Eslovenia y no logró adherirse a la UE hasta 2013, siendo el último país hasta
la fecha en unirse al club europeo. Pero, pese a los pocos años que lleva en la
UE, ya ha dado no pocos dolores de cabeza ante el autoritarismo creciente de su
gobierno, que incluye a euroescépticos.
Bandera de Croacia.
Sin embargo, los
croatas no solo viven en la propia Croacia sino también en zonas destacadas de
Bosnia y Herzegovina. Cuando este país decidió seguir la estela eslovena y
croata en 1992, se encontró con el rechazo frontal de Yugoslavia, representada
básicamente por Serbia. Y es que la antigua república de Bosnia dentro de
Yugoslavia era un cruce de etnias y pueblos dentro del propio país, y en la
misma coexistían difícilmente tres pueblos: croatas en el sur y oeste, serbios
en el norte y este y bosniacos, repartidos a su vez en el centro y oeste de la
república. Los croatas de Bosnia recibieron el apoyo entusiasta de los de
Croacia para independizarse de Yugoslavia e incluso se abrió la posibilidad de
que sus zonas de Bosnia pasaran a integrarse en Croacia. Comenzaron las
persecuciones entre los tres pueblos y se dieron las peores matanzas en Europa
desde la Segunda Guerra Mundial, incluidos asesinatos en masa por motivos étnicos.
Finalmente, una coalición internacional intervino (con mucho retraso) y se
reconoció la independencia de Bosnia y Herzegovina con dos entidades en su seno
que actúan de manera casi independiente: la Federación de Bosnia y Herzegovina,
poblada por los bosniacos y los croatas; y la República Srpska, habitada por
serbios.
Entidades que forman Bosnia-Herzegovina.
Bosniacos.
Se diferencian de los demás eslavos del sur porque son mayoritariamente de
religión musulmana, por la ya mencionada influencia otomana en la región. Por lo
demás, su idioma es muy parecido al de croatas y serbios y son parte también
del gran grupo de los eslavos. Nada de esto fue suficiente cuando bosniacos y
croatas optaron por independizarse de Yugoslavia en 1992: la guerra estalló
entre los tres grupos con una virulencia inusitada en Europa. Sin embargo, a
diferencia de los croatas, los bosniacos no tenían a un tercer país o grupo que
les protegiera, y por ello fueron los que más sufrieron las persecuciones étnicas.
Su religión islámica también les hizo el blanco de la violencia de los
batallones de limpieza étnica, principalmente serbios. Además, la zona que
habitan, entre la serbia y la croata, hizo que fueran el campo de batalla
principal, con lo que ello supuso. La intervención de la comunidad
internacional en el conflicto no supuso su protección ya que en julio de 1995
se produjo la matanza de Srebrenica, en la que más de 8.000 bosniacos fueron
asesinados por fuerzas serbias. El principal responsable de los hechos, el
presidente de la República Srpska, fue condenado en 2016 a 40 años de prisión
por los hechos.
En noviembre de ese
año se firmaron los Acuerdos de Dayton, que establecieron la paz y las condiciones para la creación de la
nueva Bosnia y Herzegovina, con las dos entidades separadas ya nombradas. Los bosniacos
están bajo el gobierno de la Federación de Bosnia y Herzegovina. El presidente
de la república es rotativo entre las tres etnias que conforman el país pero
aún quedan muchos años para que se supere el odio y resentimiento entre ellas. Además,
la diferencia entre ambas zonas es demasiado amplia todavía, aunque el gobierno
estatal haya ido aumentando su influencia poco a poco. Y, por otro lado, Bosnia
es aún un país bajo protectorado de la UE de facto, por lo que ni siquiera es
candidata al ingreso, que se ve muy lejano todavía.
Bandera de Bosnia y Herzegovina.
Así mismo, los
bosniacos también habitan una pequeña zona en el sur de Serbia y en el noreste
de Montenegro.
Montenegrinos.
Son un pueblo poco numeroso que habita básicamente en su propio Estado,
Montenegro, en el que son mayoría aunque con un importante número de serbios
también viviendo en el mismo. Durante la guerra de los 90, los montenegrinos
apoyaron al gobierno yugoslavo de Belgrado y no siguieron el ejemplo de eslovenos,
croatas y bosniacos. Incluso formaron una federación con los serbios en 2003,
que enterró definitivamente el nombre de Yugoslavia. Sin embargo, los
montenegrinos comenzaron a sentirse como el socio menor e insignificante de la
federación (que, no obstante, tenía amplio margen de maniobra e incluso usaba y
todavía usa en euro en vez del dinar serbio) y, finalmente, optaron por
independizarse mediante un referéndum acordado con Serbia en 2006, en el que
ganó el sí. Nacía Montenegro, país que
ya había existido cien años antes y que actualmente es candidato a ingresar en
la UE.
Bandera de Montenegro.
Serbios.
El pueblo más poderoso durante la antigua Yugoslavia (la capital federal, de
hecho, era Belgrado) y el que más se resistió a la desintegración de la misma. Por
ello, no aceptaron la independencia de Eslovenia y Croacia (esta última en
donde aún habitan minorías serbias) y, sobre todo, la de Bosnia y Herzegovina. Por
ello, impulsaron la creación de la República Srpska en la zona que ellos
controlaban y se planteó la posibilidad de unirla a la propia Serbia. Tras años
de cruenta guerra, se llegó a la solución “provisional”, que dura hasta hoy, de
los Acuerdos de Dayton. Por otro lado, Serbia siguió integrada en Yugoslavia
hasta que en 2003 creó una federación con Montenegro, rota en 2006 ante la
independencia de este último país. Serbia perdía posiciones dentro de los
Balcanes sin parar.
Bandera de Serbia desde 2006.
Ya en 1999 Kosovo
había intentado independizarse de Serbia. Dicha provincia serbia estaba
habitada mayoritariamente por albaneses, de religión musulmana y que ni siquiera
son eslavos de etnia. Se abrió así una nueva guerra en la zona, con
intervención nuevamente de la comunidad internacional, principalmente de la
OTAN. Finalmente, el presidente serbio, Milosevic, fue apartado del poder por
crímenes de guerra y la situación se calmó. Kosovo siguió siendo parte de
Serbia pero controlado por la ONU. Pero en 2008 el gobierno kosovar decidió
apostar todo a una carta y declaró la independencia unilateralmente, siendo
aceptada por Estados Unidos y la mayoría de países de la UE. La zona norte de Kosovo,
poblada por serbios, se negó a aceptar la independencia y siguen considerándose
una provincia serbia.
Por lo demás, Serbia
en los últimos años se ha acercado a la UE y alejado de Rusia, consiguiendo ser
candidata a ingresar en la Unión, para lo que tendrá que solucionar el
conflicto con Kosovo. Por el contrario, sí pudo mantener en su territorio a la
provincia de Voivodina, situada al norte del país y poblada por una importante
minoría húngara.
Macedonios.
Son el pueblo eslavo más meridional de todos los que formaban Yugoslavia. En 1991
aprovecharon para independizarse ante el caos en el que estaba sumido el Estado
yugoslavo. Pero, curiosamente, al contrario que con Eslovenia y Croacia,
Belgrado no intervino en el caso de Macedonia y aceptó su independencia sin
grandes problemas. Así, la nueva Macedonia solo tuvo un inconveniente para su
reconocimiento internacional: su nombre. El país vecino del sur, Grecia, se
negó a que adoptara el nombre de Macedonia, que Atenas consideraba como suyo al
haberse desarrollado el antiguo Reino de Macedonia en un área situada al norte
de la actual Grecia, y no en la propia Macedonia. El temor griego era que
adoptar ese nombre pudiese llevar a la nueva Macedonia a reclamar territorios
griegos también llamados Macedonia. Finalmente, se llegó a un acuerdo
provisional (pero que continúa hasta hoy) por el cual el nuevo Estado fue
reconocido internacionalmente como Antigua República Yugoslava de Macedonia
(ARYM) hasta que llegue a un acuerdo definitivo con Grecia. También tuvieron
que cambiar su bandera, que hacía referencia a la Macedonia histórica de
Alejandro Magno. Y, mientras tanto, Macedonia es candidata a ingresar en la UE,
aunque para ello deberá solucionar antes la problemática de su nombre.
Bandera de Macedonia.
Albaneses.
Llegamos al primer pueblo de la zona que no es eslavo sino que constituye una
etnia propia y muy antigua con un idioma de origen indoeuropeo pero que constituye
una rama independiente del mismo, por lo que nada tiene que ver con sus lenguas
vecinas. Como los bosniacos, son mayoritariamente musulmanes y fueron uno de
los últimos países de los Balcanes en lograr independizarse de los turcos, ya
empezado el siglo XX. Tras ser ocupada por Italia, tras la Segunda Guerra
Mundial Albania cayó en manos del comunismo, atravesando varias fases de apoyo
primero soviético y más tarde chino. Como resultado, Albania es el país más
pobre de Europa, con graves problemas estructurales aunque étnicamente bastante
homogéneo. Los albaneses también son mayoritarios en zonas del noroeste de
Macedonia y, sobre todo, en Kosovo. Como hemos visto, esto provocó una guerra
en 1999 ante el intento kosovar de independizarse de Serbia y acercarse a
Albania. Finalmente, se independizaron unilateralmente pero renunciaron a
unirse a Albania, por lo que actualmente hay de facto dos países de mayoría
albanesa. En cuanto a Albania, actualmente es candidata a ingresar en la UE,
aunque para ello deberá asentar las instituciones democráticas y acabar con la
fortísima corrupción que afecta al país.
Bandera de Albania.
Búlgaros.
Fuera de Bulgaria, país que se independizó de los turcos entre 1878 y 1908, hay
minorías búlgaras en el este de Serbia.
Eslovacos.
A
pesar de la lejanía de Eslovaquia, hay minorías destacadas de eslovacos en la
provincia serbia de Voivodina, en donde son la segunda minoría tras los
húngaros. Hablan un dialecto del eslovaco.
Húngaros.
Su presencia es muy relevante en la provincia de Voivodina, en donde superan el
14 % del total de la población con casi 300.000 personas. Se diferencian de los
serbios en la religión (los húngaros son mayoritariamente católicos), en la
etnia (magiar) y en el idioma, que no tiene nada que ver con las lenguas
eslavas y ni siquiera es de origen indoeuropeo.
Griegos.
Tienen una presencia destacada en el sur de Albania, en la zona lindante con
Grecia, y en el conjunto del país alcanzan el 3 % de la población al ser unos
100.000 habitantes.
Italianos.
Constituyen una pequeña minoría en una zona occidental de Croacia. Así mismo,
hay que destacar que la ciudad italiana de Trieste fue parte de Yugoslavia durante
unos años hasta que fue devuelta a Italia tras la Segunda Guerra Mundial.
Turcos.
Como hemos visto ya, los turcos dominaron durante siglos los Balcanes, lo cual
se puede constatar en no pocos aspectos. Turquía poco a poco tuvo que renunciar
a su dominio de la región hasta quedar reducida a la Tracia oriental y
Estambul. De la antaño numerosa presencia turca hoy solo queda una pequeña
minoría en Macedonia, en donde son casi el 4 % de la población total.










Interesante, vale la pena visitar estos países para conocer de cerca la historia.
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