Hace un año decidí
embarcarme en el que se ha convertido el principal reto de mi carrera académica
y profesional: las oposiciones de profesor de secundaria, en concreto en mi
especialidad, Geografía e Historia. Sabía que iba a ser muy difícil, pero lo
que no me esperaba era que todo mi trabajo se viera hundido injustamente por la
Comunidad de Madrid en colaboración con los sindicatos.
Cumplí con lo que se
me exigió en las oposiciones: hice las dos primeras partes de la misma,
aprobándolas con un notable y posteriormente pude hacer la segunda fase
exponiendo mi programación didáctica y unidad a mi tribunal, lo cual también
logré superar. Mi nota final fue un 7, lo cual me produjo satisfacción contando
con que era la primera vez que afrontaba unas oposiciones.
Era consciente de que
lograr una plaza sin experiencia y sin apenas puntos (solo tenía los de mi
expediente académico de la universidad) era muy difícil y, en efecto, no logré
la plaza como funcionario. No me preocupé en exceso: confiaba en que con mi
buena nota podría trabajar al menos como interino y que me llamarían pronto
para ello. Esa esperanza se ha visto frustrada al ser consciente del acuerdo
del gobierno de la Comunidad de Madrid con los sindicatos.
Por dicho acuerdo,
las personas que ya eran interinas y tenían acumulados puntos de experiencia
profesional han podido pasar a la lista final aun habiendo suspendido la
oposición. De esta manera, se ha valorado básicamente la experiencia y no la
pretendida excelencia que busca la Comunidad de Madrid. Entiendo la desesperación que puede suponer a
esas personas haberse presentado durante años a las oposiciones sin lograr la
plaza, pero es injusto que mi notable logrado con tanto esfuerzo se haya convertido
en solo un 4 debido a dicho acuerdo.
¿Acaso los jóvenes, que somos muchos los que nos hemos
presentado por primera vez, no merecemos la oportunidad de entrar en el sistema
de interinos con ciertas posibilidades de trabajo? Pues parece que para
Cifuentes y los líderes sindicales no.
Porque es que ni
Comunidad de Madrid ni sindicatos se han parado a pensar ni por un momento en
los nuevos opositores, los que nos presentábamos por primera vez a una
convocatoria de este tipo. Nos han cerrado casi toda posibilidad de poder
trabajar pronto, ¿acaso los jóvenes, que somos muchos los que nos hemos
presentado por primera vez, no merecemos la oportunidad de entrar en el sistema
de interinos con ciertas posibilidades de trabajo? Pues parece que para
Cifuentes y los líderes sindicales no.
Esta carta no va
contra los interinos en absoluto. Apoyo que su experiencia se vea beneficiada
pero no a costa del esfuerzo y trabajo de los que llegamos nuevos, que hemos
visto cómo nuestras notas se evaporaban y cómo en las listas personas que han
suspendido la oposición ahora están por delante de nosotros.
No, no es una carta
contra los interinos ya que yo solo quiero la misma oportunidad que tuvieron
ellos hace años, sino contra el trabajo mal hecho. Contra los que se llenan la
boca hablando de apoyar a los jóvenes y luego los hunden, como en este caso. Contra
la mediocridad del sistema. Contra la injusticia. En definitiva, contra
aquellos que no quieren darnos la oportunidad de demostrar lo
que sabemos y queremos hacer.

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