viernes, 29 de julio de 2016

Cómo la Geografía e Historia influyen en las capitales nacionales



Es curioso, pero las capitales de los países suelen serlo por motivos más allá de los estrictamente demográficos o económicos. La mayoría de las veces la geografía y la Historia son las que explican por qué esa ciudad en concreto es la capital de cada nación y a ello nos dedicaremos en este post, viendo dónde y desde cuándo esas ciudades son capitales (pulsar fotos para ver ampliadas). 

MADRID

Empezando con la capital del Reino de España, su elección como ciudad sede de la Monarquía Española no se dio hasta 1561. Felipe II quiso centralizar toda su administración y por ello eligió una ciudad con residencia real y en la que la influencia de la Iglesia y de la nobleza era nula, por lo que él podía ser el único señor presente, de ahí su apodo: Madrid, Villa y Corte. Además, fue elegida también por su estratégica situación: prácticamente en el centro del país para una comunicación rápida con todos los territorios y lo suficientemente alejada de las fronteras. 

Madrid se creó en el siglo IX como puesto de los musulmanes (su nombre proviene del árabe Mayrit) y fue conquistada por Castilla en el siglo XI. Se localiza en una gran llanura surcada por ríos de escaso caudal, como el Manzanares, que van a desembocar al Tajo, y muy próxima a la sierra de Guadarrama. Su clima es mediterráneo continental, con inviernos fríos y veranos calurosos además de precipitaciones más bien escasas y concentradas en otoño y primavera. 

PARÍS
 
La capital de la República Francesa en realidad no siempre ha sido oficialmente la capital porque la residencia real era Versalles, situada muy cerca de la misma. Existe desde época prerromana, cuando en la zona existía un pueblo galo llamado lutecii, de los que obtuvo su nombre original: Lutecia. Su centro fue en la época la isla sobre el Sena donde hoy se sitúa Notre Dame. Aunque se sitúa en la mitad norte del país, su importancia histórica ha hecho que siempre haya sido la ciudad más relevante y con más peso del país. 

Está localizada en una extensa llanura que forma parte de la Llanura Central europea, por lo que dista bastante de cordilleras. Al contrario que Madrid, en donde no hay ningún río de caudal relevante por su clima más bien seco, en París destaca el Sena, un importante río que desemboca en el Canal de la Mancha. Su clima es oceánico con abundantes precipitaciones e inviernos y veranos suaves. 

LONDRES

Un caso curioso es la capital del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte porque, si se observa un mapa, se ubica en una esquina del país, al sureste. El por qué de una localización tan “descentrada” se debe a los romanos, que conquistaron lo que hoy son Inglaterra y Gales en el siglo I d. C. Fundaron en el sureste, la zona más romanizada, Londinium, es decir, la Londres original. Su importancia como ciudad más grande y relevante se mantuvo tras la caída romana y se convirtió en capital de Inglaterra y posteriormente de Gran Bretaña y Reino Unido conforme se consolidó la unión de las naciones británicas. 

Como París, se ubica en una llanura alejada de montañas relevantes, por lo que es muy llana. Además, destaca un gran río, el Támesis, que desemboca al este de la ciudad en el mar del Norte. Su clima es también oceánico con abundantes precipitaciones todo el año, lo que le da un aspecto melancólico y siempre verde. 

ROMA

La capital de la República Italiana es también llamada la Ciudad Eterna. Fue fundada alrededor del siglo VIII a. C en un cruce de caminos estratégico en el centro de la península italiana y sobre siete colinas situadas a aproximadamente 30 km del mar Mediterráneo. Al principio una pequeña aldea, creció y se expandió a costa de sus vecinos hasta llegar a ser el centro del Imperio Romano, el cual se extendió por nada menos que tres continentes, desde el mar del Norte a Mesopotamia. La caída de dicho imperio en el siglo V d. C llevó a la decadencia de la ciudad durante unos siglos pero ser la sede de la Iglesia católica la volvió a convertir en una ciudad muy relevante a finales de la Edad Media, condición que mantuvo en la Edad Moderna. En el siglo XIX, tras la unificación italiana, fue arrebatada a la Iglesia por el nuevo Estado italiano, que la convirtió, como no podía ser de otra manera, en su capital. Su estratégica situación geográfica en pleno centro del país además de su Historia la avalaban sobradamente. 

Como en los casos de París o Londres, destaca un río principal a su paso por Roma, el Tíber, aunque de caudal variable según la época. Se ubica cerca de los Apeninos, por lo que su relieve no es tan llano como las anteriores y, de hecho, se ubica sobre las siete colinas originales más otras debido a su expansión urbanística. Su clima es mediterráneo, con inviernos suaves y veranos calurosos con precipitaciones concentradas en otoño y primavera principalmente, aunque son superiores a las de Madrid. 

LISBOA

 Es la capital de la República Portuguesa y también una ciudad muy antigua. Fue fundada en las colonizaciones, probablemente fenicias, debido a su estratégica situación en el estuario del río Tajo al océano Atlántico. Desde entonces fue aumentando su importancia, aunque no fue una ciudad relevante hasta época medieval. Su conquista por los portugueses la convirtió en fundamental para estos y en 1255 se convirtió en la capital del país, estatus que mantiene hoy, debido a su localización central en el territorio portugués. La Edad Moderna conllevó su mayor esplendor como centro del primer imperio colonial transcontinental de la Historia pero sufrió considerablemente tras el terremoto que la asoló en 1755 y que supuso su reconstrucción. 

En cuanto a su situación geográfica es estratégica en la desembocadura del Tajo y en plena costa portuguesa. Eso sí, su relieve es algo accidentado y destacan sus colinas. Su clima es mediterráneo pero influenciado por la presencia del océano, por lo que tiene mayores precipitaciones y veranos e inviernos suaves. 

BERLÍN

De las anteriores es la más parecida a Madrid en cuanto a localización al no estar junto a un gran río. La capital de la República Federal de Alemania, por lo demás, es muy diferente a Madrid. Nació como tal hacia 1307, cuando dos pueblos se unieron para crear el Berlín definitivo. Fue parte del Sacro Imperio Romano Germánico durante siglos dentro del Margraviato de Brandemburgo que más tarde sería a su vez parte del reino de Prusia, que convertiría a Berlín en su capital en el siglo XVIII. En el siglo XIX la unificación alemana conllevó que Berlín, como capital del reino más grande, Prusia, se convirtiera finalmente en capital de Alemania. Este  estatus lo ha conservado desde entonces, aunque durante la división de Alemania y de la propia Berlín en dos repúblicas durante 40 años en el siglo XX solo fue capital de la Alemania Oriental. Desde la reunificación en 1990 vuelve a ser la única ciudad capital del país. 

Berlín se encuentra en plena Llanura Central europea, por lo que su relieve es muy llano, estando muy alejada de sistemas montañosos. Su clima es continental, con veranos suaves e inviernos muy fríos además de con menores precipitaciones que París o Londres. 

WASHINGTON D.C

La última capital nacional que vamos a ver en el post es Washington Distrito de Columbia, capital de los Estados Unidos de América. Fue creada totalmente de nueva planta tras la independencia del país a finales del siglo XVIII y por ello tiene un planteamiento urbanístico moderno y basado en el neoclasicismo. Se le dio el nombre de Washington por el primer presidente de EEUU, George Washington, y no forma parte de ningún Estado sino que forma por sí sola el Distrito de Columbia (llamado así por Columbia, nombre a su vez por Cristóbal Colón). Desde su creación ha sido la capital del país, y ello le confiere un aspecto bastante diferente al de otras ciudades de EEUU: no se permite que ningún edificio supere en altura al Capitolio, sede del parlamento estadounidense, por lo que no hay los característicos rascacielos propios de EEUU. 

Washington D.C se halla en una llanura costera entre los Montes Apalaches y el océano Atlántico por lo que es muy llana. Está surcada por el río Potomac, de importante caudal y que la separa del Estado de Virginia. Está localizada en una zona de transición climática: en la frontera norte del clima subtropical húmedo (o chino) y la frontera sur del clima continental húmedo. Así, tiene abundantes precipitaciones así como veranos cálidos e inviernos frescos.

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