Es curioso, pero las
capitales de los países suelen serlo por motivos más allá de los estrictamente
demográficos o económicos. La mayoría de las veces la geografía y la Historia
son las que explican por qué esa ciudad en concreto es la capital de cada nación
y a ello nos dedicaremos en este post, viendo dónde y desde cuándo esas
ciudades son capitales (pulsar fotos para ver ampliadas).
MADRID
Empezando con la
capital del Reino de España, su elección como ciudad sede de la Monarquía
Española no se dio hasta 1561. Felipe II quiso centralizar toda su
administración y por ello eligió una ciudad con residencia real y en la que la
influencia de la Iglesia y de la nobleza era nula, por lo que él podía ser el
único señor presente, de ahí su apodo: Madrid, Villa y Corte. Además, fue
elegida también por su estratégica situación: prácticamente en el centro del
país para una comunicación rápida con todos los territorios y lo
suficientemente alejada de las fronteras.
Madrid se creó en el
siglo IX como puesto de los musulmanes (su nombre proviene del árabe Mayrit) y
fue conquistada por Castilla en el siglo XI. Se localiza en una gran llanura
surcada por ríos de escaso caudal, como el Manzanares, que van a desembocar al
Tajo, y muy próxima a la sierra de Guadarrama. Su clima es mediterráneo
continental, con inviernos fríos y veranos calurosos además de precipitaciones
más bien escasas y concentradas en otoño y primavera.
PARÍS
La capital de la
República Francesa en realidad no siempre ha sido oficialmente la capital porque la residencia real era Versalles, situada muy cerca de la
misma. Existe desde época prerromana, cuando en la zona existía un pueblo galo
llamado lutecii, de los que obtuvo su nombre original: Lutecia. Su centro fue
en la época la isla sobre el Sena donde hoy se sitúa Notre Dame. Aunque se
sitúa en la mitad norte del país, su importancia histórica ha hecho que siempre
haya sido la ciudad más relevante y con más peso del país.
Está localizada en
una extensa llanura que forma parte de la Llanura Central europea, por lo que
dista bastante de cordilleras. Al contrario que Madrid, en donde no hay ningún
río de caudal relevante por su clima más bien seco, en París destaca el Sena,
un importante río que desemboca en el Canal de la Mancha. Su clima es oceánico
con abundantes precipitaciones e inviernos y veranos suaves.
LONDRES
Un caso curioso es la
capital del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte porque, si se
observa un mapa, se ubica en una esquina del país, al sureste. El por qué de
una localización tan “descentrada” se debe a los romanos, que conquistaron lo
que hoy son Inglaterra y Gales en el siglo I d. C. Fundaron en el sureste, la
zona más romanizada, Londinium, es decir, la Londres original. Su importancia
como ciudad más grande y relevante se mantuvo tras la caída romana y se
convirtió en capital de Inglaterra y posteriormente de Gran Bretaña y Reino
Unido conforme se consolidó la unión de las naciones británicas.
Como París, se ubica
en una llanura alejada de montañas relevantes, por lo que es muy llana. Además,
destaca un gran río, el Támesis, que desemboca al este de la ciudad en el mar
del Norte. Su clima es también oceánico con abundantes precipitaciones todo el
año, lo que le da un aspecto melancólico y siempre verde.
ROMA
La capital de la
República Italiana es también llamada la Ciudad Eterna. Fue fundada alrededor del
siglo VIII a. C en un cruce de caminos estratégico en el centro de la península
italiana y sobre siete colinas situadas a aproximadamente 30 km del mar
Mediterráneo. Al principio una pequeña aldea, creció y se expandió a costa de
sus vecinos hasta llegar a ser el centro del Imperio Romano, el cual se
extendió por nada menos que tres continentes, desde el mar del Norte a
Mesopotamia. La caída de dicho imperio en el siglo V d. C llevó a la decadencia
de la ciudad durante unos siglos pero ser la sede de la Iglesia católica la
volvió a convertir en una ciudad muy relevante a finales de la Edad Media,
condición que mantuvo en la Edad Moderna. En el siglo XIX, tras la unificación
italiana, fue arrebatada a la Iglesia por el nuevo Estado italiano, que la
convirtió, como no podía ser de otra manera, en su capital. Su estratégica
situación geográfica en pleno centro del país además de su Historia la avalaban
sobradamente.
Como en los casos de
París o Londres, destaca un río principal a su paso por Roma, el Tíber, aunque
de caudal variable según la época. Se ubica cerca de los Apeninos, por lo que
su relieve no es tan llano como las anteriores y, de hecho, se ubica sobre las
siete colinas originales más otras debido a su expansión urbanística. Su clima
es mediterráneo, con inviernos suaves y veranos calurosos con precipitaciones
concentradas en otoño y primavera principalmente, aunque son superiores a las
de Madrid.
LISBOA
Es la capital de la República Portuguesa y
también una ciudad muy antigua. Fue fundada en las colonizaciones, probablemente
fenicias, debido a su estratégica situación en el estuario del río Tajo al
océano Atlántico. Desde entonces fue aumentando su importancia, aunque no fue
una ciudad relevante hasta época medieval. Su conquista por los portugueses la
convirtió en fundamental para estos y en 1255 se convirtió en la capital del país,
estatus que mantiene hoy, debido a su localización central en el territorio
portugués. La Edad Moderna conllevó su mayor esplendor como centro del primer
imperio colonial transcontinental de la Historia pero sufrió considerablemente
tras el terremoto que la asoló en 1755 y que supuso su reconstrucción.
En cuanto a su
situación geográfica es estratégica en la desembocadura del Tajo y en plena
costa portuguesa. Eso sí, su relieve es algo accidentado y destacan sus
colinas. Su clima es mediterráneo pero influenciado por la presencia del
océano, por lo que tiene mayores precipitaciones y veranos e inviernos suaves.
BERLÍN
De las anteriores es
la más parecida a Madrid en cuanto a localización al no estar junto a un gran
río. La capital de la República Federal de Alemania, por lo demás, es muy
diferente a Madrid. Nació como tal hacia 1307, cuando dos pueblos se unieron
para crear el Berlín definitivo. Fue parte del Sacro Imperio Romano Germánico
durante siglos dentro del Margraviato de Brandemburgo que más tarde sería a su
vez parte del reino de Prusia, que convertiría a Berlín en su capital en el
siglo XVIII. En el siglo XIX la unificación alemana conllevó que Berlín, como
capital del reino más grande, Prusia, se convirtiera finalmente en capital de
Alemania. Este estatus lo ha conservado
desde entonces, aunque durante la división de Alemania y de la propia Berlín en
dos repúblicas durante 40 años en el siglo XX solo fue capital de la Alemania
Oriental. Desde la reunificación en 1990 vuelve a ser la única ciudad capital
del país.
Berlín se encuentra
en plena Llanura Central europea, por lo que su relieve es muy llano, estando
muy alejada de sistemas montañosos. Su clima es continental, con veranos suaves
e inviernos muy fríos además de con menores precipitaciones que París o
Londres.
WASHINGTON
D.C
La última capital
nacional que vamos a ver en el post es Washington Distrito de Columbia, capital
de los Estados Unidos de América. Fue creada totalmente de nueva planta tras la
independencia del país a finales del siglo XVIII y por ello tiene un planteamiento
urbanístico moderno y basado en el neoclasicismo. Se le dio el nombre de
Washington por el primer presidente de EEUU, George Washington, y no forma
parte de ningún Estado sino que forma por sí sola el Distrito de Columbia
(llamado así por Columbia, nombre a su vez por Cristóbal Colón). Desde su
creación ha sido la capital del país, y ello le confiere un aspecto bastante
diferente al de otras ciudades de EEUU: no se permite que ningún edificio
supere en altura al Capitolio, sede del parlamento estadounidense, por lo que
no hay los característicos rascacielos propios de EEUU.
Washington D.C se
halla en una llanura costera entre los Montes Apalaches y el océano Atlántico
por lo que es muy llana. Está surcada por el río Potomac, de importante caudal
y que la separa del Estado de Virginia. Está localizada en una zona de
transición climática: en la frontera norte del clima subtropical húmedo (o
chino) y la frontera sur del clima continental húmedo. Así, tiene abundantes
precipitaciones así como veranos cálidos e inviernos frescos.








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