miércoles, 13 de julio de 2016

Opinión: Rigor mortis Mariano




Las primeras conversaciones para formar gobierno tras las elecciones del 26 de junio están comenzando a parecerse mucho a las surgidas tras las de diciembre de 2015. Como en un día de la marmota especialmente desagradable, los ciudadanos vemos cómo las posturas están tan encontradas que a corto plazo (un mes) no parece que vayan a llegar a buen puerto, es decir, a la formación de un gobierno tras siete meses de parálisis. 

El PP ganó ampliamente las elecciones de junio, eso es incontestable. Pero sus 137 escaños se quedan muy lejos de la mayoría absoluta, que está en 176 de los 350 diputados del Congreso. Es el segundo peor resultado del PP (el peor fue el de diciembre con 123 escaños) desde 1993, cuando tuvo 141. Ante esto, el PP y su líder, el presidente en funciones Mariano Rajoy, deben negociar de una vez y no reclamar que les apoyen solo por haber ganado las elecciones. 

En ningún país de nuestro entorno se forma gobierno sin pasar por una negociación. En Reino Unido el ahora primer ministro saliente, David Cameron, tuvo que negociar con los Liberal Demócratas un gobierno en 2010 ante su insuficiente victoria electoral. En Alemania Merkel ha tenido que pactar tres veces sus gobiernos con los socialdemócratas y con los liberales (actualmente gobierna en gran coalición con los socialdemócratas). En Italia Matteo Renzi, del Partido Democrático, gobierna junto al centro-derecha tras pactar con ellos el ejecutivo. 

Como se ve, pactos ha habido en Europa de sobra ante victorias insuficientes en las urnas. Pero para ello ha habido que ceder y negociar, no reclamar sin más un apoyo a cambio de nada. En esto último está ahora el PP, que espera una sumisión de PSOE y C’s amparándose en que no haya unas terceras elecciones y en el interés de España. Un interés que poco pareció importar a Rajoy y al PP tras las elecciones de diciembre y en la fallida XI Legislatura. 

A día de hoy el PSOE insiste en votar en contra de Rajoy, una postura que, en principio, no es inamovible. Ciudadanos, por su parte, ha anunciado que votará en contra de Rajoy en primera votación y se abstendrá en segunda. Mucho para un presidente y partido que no se han comprometido en nada de momento. 

¿Y Unidos Podemos, tercer actor en este vodevil? Poco que decir. De momento siguen insistiendo en tener más de un grupo parlamentario, aún sabiendo que el reglamento del Congreso se lo impide al no haber competido electoralmente entre ellos sino al revés.

En definitiva, para evitar unas terceras elecciones que llevarían a España a hacer el ridículo internacional y a una parálisis indefinida, todos los partidos deben intentar poner de su parte y ceder, pero especialmente el vencedor de las elecciones, que está instalado en un rigor mortis que, a día de hoy, no presagia nada bueno.

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