lunes, 14 de marzo de 2016

El auge de los populismos



El populismo no es un fenómeno nuevo en absoluto. Existe desde que nació la política y sobre todo se comenzó a aplicar de manera clara en la Antigüedad clásica: Grecia y Roma. En la primera destaca el gobierno de Pericles en Atenas, en donde su plan populista llevó a la construcción de una nueva Acrópolis (cuyas ruinas perduran hoy) mediante corrupción de los fondos públicos de la Liga de Delos. En Roma el populismo estaba a la orden del día, sobre todo durante la época republicana, en la que los políticos debían conseguir el apoyo de los plebeyos en muchas ocasiones para lograr sus ansiados cargos (¿de qué nos suena esto?). Así, hombres como los hermanos Graco, Cayo Mario o Julio César se convirtieron en voces del pueblo para lograr sus fines, lo cual solo consiguió César (aunque finalmente fuese asesinado). 

El populismo durante la Edad Media no fue relevante debido a las relaciones existentes entre señores y vasallos que no lo hacía relevante. Con el Renacimiento reapareció en algunos países como Italia y muchos reyes lo emplearon como arma para ganarse al pueblo llano. Así, sobre todo en el siglo XVIII destacó el Despotismo Ilustrado, por el que algunos reyes fomentaron mejoras para el pueblo aunque sin ceder a su poder. 

Ya en el siglo XIX, con el triunfo del liberalismo, el populismo resurgió de sus cenizas. Los políticos necesitaban votos y muchos de ellos se convirtieron en altavoces del pueblo. En el siglo XX el populismo llevó al poder a algunos de los peores dictadores de la Historia como Hitler, quien empleó hábilmente el populismo para ganar primero en las urnas y luego eliminar a sus rivales políticos una vez en el poder, lo cual hizo con un gran apoyo popular. Otros dictadores como Stalin intentaron siempre tener el soporte del pueblo mediante publicidad y en España Franco también empleó de manera importante la propaganda y el populismo para mantener un apoyo popular relevante. 

Con el paso a las democracias actuales ha continuado existiendo el populismo pero nunca hasta los últimos años había tenido un crecimiento tan importante. El discurso populista es sencillo ya que debe entenderlo todo el mundo: hay unos poderes o enemigos, a los que identifican claramente (casta, inmigrantes, élites, judíos, políticos, etc), que están machacando al pueblo y que, por ello, deben ser reemplazados o suprimidos, lo cual, por supuesto, harán los populistas una vez lleguen al poder. Para lograrlo utilizarán ese discurso aprovechando el disgusto de la población debido a una crisis generalizada, sin la cual no puede tener éxito un movimiento populista. 

El discurso populista puede ser tanto agresivo como de formas más suaves según le convenga para conseguir más apoyos. Además, la ideología de los populismos puede ser fluctuante y cambiar de manera interesada si ello les puede proporcionar un beneficio. Así, ha habido y hay populismos de izquierda como veremos a continuación y populismos de derecha. En realidad no hay más de un tipo u otro y su fin básico es conseguir el poder para, supuestamente, beneficiar al pueblo oprimido o perjudicado por los actuales gobernantes.

Desde el comienzo de la crisis económica (tornada en política, institucional, territorial, etc) en los países occidentales en 2008 han ido naciendo movimientos populistas en muchos países, tanto de izquierdas como de derechas que comparten el modo discursivo y el abanderarse como representantes de la gente. Sí varían en cuanto a los culpables ya que los de izquierdas culpan más a las élites y ricos, mientras que los de derechas suelen culpar a los inmigrantes pero también a las élites. 

Veamos ahora algunos ejemplos de populismos en países occidentales en los últimos años: 

-          Francia: Frente Nacional (Front National), partido cuyo líder es Marine Le Pen. Este partido ultraderechista existe desde hace muchos años y, de hecho, el padre de la actual líder, Jean Marie Le Pen, llegó a ser uno de los candidatos presidenciales en segunda vuelta. Sin embargo, ha sido con su hija con quien el partido ha tenido su gran ascenso, convirtiéndose en primera fuerza del país en las elecciones europeas de 2014 y manteniendo una tendencia de gran fuerza. El éxito ha sido “tapar” sus orígenes ultras para pasar a presentarse como un partido para las clases populares. ¿Los culpables? La Unión Europea, los actuales gobernantes franceses y, por supuesto, los extranjeros. 

-          Italia: Movimiento 5 Estrellas (Movimento 5 Stelle), cuyo líder era hasta este año el cómico Beppe Grillo. Este partido ha nacido con la crisis económica y su mensaje es deliberadamente ambiguo para hacerse con votos de todas partes. Así, se declara transversal, anti euro y partidario de la democracia directa. En las elecciones italianas de 2013 este partido quedó primero en votos aunque tercero en escaños. ¿Los culpables? La Unión Europea, los actuales gobernantes italianos y las élites.


-          Alemania: Alternativa para Alemania (Alternative für Deutschland) , partido ultraderechista pero no nazi que en las últimas elecciones regionales tuvo un impresionante crecimiento a costa de la Unión Cristianodemócrata de la canciller Merkel y del Partido Socialdemócrata, que gobiernan el país en gran coalición. Como el anterior, AfD ha nacido con la crisis económica que en Alemania se ha traducido en una crisis identitaria. Su ideología es confusa y varía desde la derecha liberal en algunos aspectos al ultranacionalismo en otras. Su mayor éxito está siendo en los länder alemanes del este aunque desde las últimas elecciones tiene también relevancia en el oeste. ¿Los culpables? La Unión Europea, los actuales gobernantes alemanes y los extranjeros, contra quienes dirigen las críticas más duras, en especial contra los refugiados. 

-          España: Podemos, partido dirigido por el politólogo y presentador de televisión Pablo Iglesias.  Nació en 2014 al albor de la dura crisis económica que atraviesa el país. Sus dirigentes son en su mayoría provenientes de la izquierda política y defienden una democracia directa y, sobre todo, una redistribución de la riqueza a favor del pueblo. Su ideología, que comenzó siendo muy izquierdista, se fue modulando según accedieron a las instituciones aunque sus vínculos con otros partidos de tipo comunista o populista reaparecen ocasionalmente. Su discurso es sencillo y directo, a veces agresivo y otras más suave pero tiende a acentuar su agresividad en momentos clave y televisivos. En las últimas elecciones generales entró con fuerza en las Cortes, quedando en tercer lugar, muy cerca del segundo partido. ¿Los culpables? Las élites (casta), los actuales gobernantes españoles y, en menor medida, la Unión Europea. 

-          Reino Unido: Partido de la Independencia del Reino Unido (United Kingdom Independence Party, UKIP), cuyo líder es el europarlamentario Nigel Farage. Su fundación se remonta a 1993 pero ha conseguido aumentar su popularidad de manera importante en los últimos años en los que Reino Unido tampoco ha escapado de la crisis. En este caso su chivo expiatorio es claro: la Unión Europea como representante de todos los males del país, por lo que propugna su salida inmediata, contagiando ese sentimiento a muchos sectores del Partido Conservador. Es un partido conservador pero en realidad, como todos los partidos populistas, adapta su ideología según convenga. Sin embargo, en las elecciones generales del año pasado el partido cosechó un muy pobre resultado al obtener tan solo un escaño en el Parlamento. En el Parlamento Europeo, curiosamente, había conseguido solo un año antes ser el primer partido del país. ¿Los culpables? Sobre todo la Unión Europea como ya hemos dicho pero los actuales gobernantes británicos tampoco se salvan. 

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-          Grecia: SYRIZA (siglas en griego de Συνασπισμός Ριζοσπαστικής Αριστεράς, Coalición de la Izquierda Radical), cuyo líder es el actual primer ministro griego, Alexis Tsipras.  Nació como una coalición de partidos de extrema izquierda anticapitalistas, marxistas y socialistas democráticos pero con el tiempo fue moderando su discurso (de manera parecida ha hecho Podemos en España) para captar al electorado de izquierda moderada, lo cual ha conseguido, convirtiéndose en las dos últimas elecciones generales en primera fuerza del país y consiguiendo gobernar. La dura crisis que vive el país ha hecho al partido tener que aceptar posiciones de la Unión Europea que inicialmente no tenía en absoluto previstas, por lo que su inclusión en esta lista de partidos populistas en un futuro será retirada para convertirse en un partido pragmático y de gobierno. De momento, ya ha tenido que aliarse con un partido derechista y ultranacionalista para poder gobernar. ¿Los culpables? Las élites, los anteriores gobernantes griegos y la Unión Europea.


-          Estados Unidos: El último fenómeno de nuestra lista, más que un partido es un hombre: Donald Trump, candidato en las primarias del Partido Republicano para elegir a su presidenciable en las elecciones de noviembre de este año. Trump es un multimillonario y showman cuya ideología es difusa pero que se apoya básicamente en el populismo puro y duro: discurso fácil y variable según convenga, el cual ha tenido de momento mucho éxito entre las bases de su partido, aupándole a ser el favorito de momento, sin que parezca que esa tendencia vaya a variar. ¿Los culpables? El actual presidente Obama y los inmigrantes principalmente. Si discurso casi siempre es agresivo y muy polémico para acaparar las cámaras ante sus rivales republicanos. De momento parece que solo otro candidato, Ted Cruz, un ultraconservador, puede hacerle sombra. 

Iberoamérica, por su parte, es otra región del mundo en la que los populismos tradicionalmente han tenido grandes éxitos. Así, tenemos casos como el peronismo en Argentina (con el general Perón o los Kirchner), el PRI en México y el chavismo en Venezuela, extendido a otros países como Ecuador o Bolivia.

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