El populismo no es un
fenómeno nuevo en absoluto. Existe desde que nació la política y sobre todo se
comenzó a aplicar de manera clara en la Antigüedad clásica: Grecia y Roma. En la
primera destaca el gobierno de Pericles en Atenas, en donde su plan populista llevó
a la construcción de una nueva Acrópolis (cuyas ruinas perduran hoy) mediante
corrupción de los fondos públicos de la Liga de Delos. En Roma el populismo
estaba a la orden del día, sobre todo durante la época republicana, en la que
los políticos debían conseguir el apoyo de los plebeyos en muchas ocasiones
para lograr sus ansiados cargos (¿de qué nos suena esto?). Así, hombres como los
hermanos Graco, Cayo Mario o Julio César se convirtieron en voces del pueblo
para lograr sus fines, lo cual solo consiguió César (aunque finalmente fuese
asesinado).
El populismo durante
la Edad Media no fue relevante debido a las relaciones existentes entre señores
y vasallos que no lo hacía relevante. Con el Renacimiento reapareció en algunos
países como Italia y muchos reyes lo emplearon como arma para ganarse al pueblo
llano. Así, sobre todo en el siglo XVIII destacó el Despotismo Ilustrado, por
el que algunos reyes fomentaron mejoras para el pueblo aunque sin ceder a su
poder.
Ya en el siglo XIX,
con el triunfo del liberalismo, el populismo resurgió de sus cenizas. Los políticos
necesitaban votos y muchos de ellos se convirtieron en altavoces del pueblo. En
el siglo XX el populismo llevó al poder a algunos de los peores dictadores de
la Historia como Hitler, quien empleó hábilmente el populismo para ganar
primero en las urnas y luego eliminar a sus rivales políticos una vez en el
poder, lo cual hizo con un gran apoyo popular. Otros dictadores como Stalin intentaron
siempre tener el soporte del pueblo mediante publicidad y en España Franco
también empleó de manera importante la propaganda y el populismo para mantener
un apoyo popular relevante.
Con el paso a las
democracias actuales ha continuado existiendo el populismo pero nunca hasta los
últimos años había tenido un crecimiento tan importante. El discurso populista
es sencillo ya que debe entenderlo todo el mundo: hay unos poderes o enemigos,
a los que identifican claramente (casta, inmigrantes, élites, judíos,
políticos, etc), que están machacando al pueblo y que, por ello, deben ser
reemplazados o suprimidos, lo cual, por supuesto, harán los populistas una vez
lleguen al poder. Para lograrlo utilizarán ese discurso aprovechando el
disgusto de la población debido a una crisis generalizada, sin la cual no puede
tener éxito un movimiento populista.
El discurso populista
puede ser tanto agresivo como de formas más suaves según le convenga para
conseguir más apoyos. Además, la ideología de los populismos puede ser
fluctuante y cambiar de manera interesada si ello les puede proporcionar un
beneficio. Así, ha habido y hay populismos de izquierda como veremos a
continuación y populismos de derecha. En realidad no hay más de un tipo u otro
y su fin básico es conseguir el poder para, supuestamente, beneficiar al pueblo
oprimido o perjudicado por los actuales gobernantes.
Desde el comienzo de
la crisis económica (tornada en política, institucional, territorial, etc) en
los países occidentales en 2008 han ido naciendo movimientos populistas en
muchos países, tanto de izquierdas como de derechas que comparten el modo
discursivo y el abanderarse como representantes de la gente. Sí varían en cuanto
a los culpables ya que los de izquierdas culpan más a las élites y ricos,
mientras que los de derechas suelen culpar a los inmigrantes pero también a las
élites.
Veamos ahora algunos
ejemplos de populismos en países occidentales en los últimos años:
-
Francia:
Frente Nacional (Front National),
partido cuyo líder es Marine Le Pen. Este partido ultraderechista existe desde
hace muchos años y, de hecho, el padre de la actual líder, Jean Marie Le Pen,
llegó a ser uno de los candidatos presidenciales en segunda vuelta. Sin embargo,
ha sido con su hija con quien el partido ha tenido su gran ascenso, convirtiéndose
en primera fuerza del país en las elecciones europeas de 2014 y manteniendo una
tendencia de gran fuerza. El éxito ha sido “tapar” sus orígenes ultras para
pasar a presentarse como un partido para las clases populares. ¿Los culpables? La
Unión Europea, los actuales gobernantes franceses y, por supuesto, los
extranjeros.
-
Italia:
Movimiento 5 Estrellas (Movimento 5 Stelle),
cuyo líder era hasta este año el cómico Beppe Grillo. Este partido ha nacido
con la crisis económica y su mensaje es deliberadamente ambiguo para hacerse
con votos de todas partes. Así, se declara transversal, anti euro y partidario
de la democracia directa. En las elecciones italianas de 2013 este partido
quedó primero en votos aunque tercero en escaños. ¿Los culpables? La Unión
Europea, los actuales gobernantes italianos y las élites.
-
Alemania:
Alternativa para Alemania (Alternative für
Deutschland) , partido ultraderechista pero no nazi que en las últimas
elecciones regionales tuvo un impresionante crecimiento a costa de la Unión
Cristianodemócrata de la canciller Merkel y del Partido Socialdemócrata, que
gobiernan el país en gran coalición. Como el anterior, AfD ha nacido con la
crisis económica que en Alemania se ha traducido en una crisis identitaria. Su ideología
es confusa y varía desde la derecha liberal en algunos aspectos al
ultranacionalismo en otras. Su mayor éxito está siendo en los länder alemanes
del este aunque desde las últimas elecciones tiene también relevancia en el
oeste. ¿Los culpables? La Unión Europea, los actuales gobernantes alemanes y
los extranjeros, contra quienes dirigen las críticas más duras, en especial
contra los refugiados.
-
España:
Podemos, partido dirigido por el politólogo y presentador de televisión Pablo
Iglesias. Nació en 2014 al albor de la
dura crisis económica que atraviesa el país. Sus dirigentes son en su mayoría
provenientes de la izquierda política y defienden una democracia directa y,
sobre todo, una redistribución de la riqueza a favor del pueblo. Su ideología,
que comenzó siendo muy izquierdista, se fue modulando según accedieron a las
instituciones aunque sus vínculos con otros partidos de tipo comunista o
populista reaparecen ocasionalmente. Su discurso es sencillo y directo, a veces
agresivo y otras más suave pero tiende a acentuar su agresividad en momentos
clave y televisivos. En las últimas elecciones generales entró con fuerza en
las Cortes, quedando en tercer lugar, muy cerca del segundo partido. ¿Los
culpables? Las élites (casta), los actuales gobernantes españoles y, en menor
medida, la Unión Europea.
-
Reino
Unido: Partido de la Independencia del Reino Unido (United Kingdom Independence Party, UKIP),
cuyo líder es el europarlamentario Nigel Farage. Su fundación se remonta a 1993
pero ha conseguido aumentar su popularidad de manera importante en los últimos
años en los que Reino Unido tampoco ha escapado de la crisis. En este caso su
chivo expiatorio es claro: la Unión Europea como representante de todos los
males del país, por lo que propugna su salida inmediata, contagiando ese
sentimiento a muchos sectores del Partido Conservador. Es un partido
conservador pero en realidad, como todos los partidos populistas, adapta su
ideología según convenga. Sin embargo, en las elecciones generales del año
pasado el partido cosechó un muy pobre resultado al obtener tan solo un escaño
en el Parlamento. En el Parlamento Europeo, curiosamente, había conseguido solo
un año antes ser el primer partido del país. ¿Los culpables? Sobre todo la
Unión Europea como ya hemos dicho pero los actuales gobernantes británicos
tampoco se salvan.
-
-
Grecia:
SYRIZA (siglas en griego de Συνασπισμός
Ριζοσπαστικής Αριστεράς, Coalición de la Izquierda Radical), cuyo
líder es el actual primer ministro griego, Alexis Tsipras. Nació como una coalición de partidos de
extrema izquierda anticapitalistas, marxistas y socialistas democráticos pero
con el tiempo fue moderando su discurso (de manera parecida ha hecho Podemos en
España) para captar al electorado de izquierda moderada, lo cual ha conseguido,
convirtiéndose en las dos últimas elecciones generales en primera fuerza del
país y consiguiendo gobernar. La dura crisis que vive el país ha hecho al
partido tener que aceptar posiciones de la Unión Europea que inicialmente no
tenía en absoluto previstas, por lo que su inclusión en esta lista de partidos
populistas en un futuro será retirada para convertirse en un partido pragmático
y de gobierno. De momento, ya ha tenido que aliarse con un partido derechista y
ultranacionalista para poder gobernar. ¿Los culpables? Las élites, los
anteriores gobernantes griegos y la Unión Europea.
-
Estados
Unidos: El último fenómeno de nuestra lista, más que un
partido es un hombre: Donald Trump, candidato en las primarias del Partido
Republicano para elegir a su presidenciable en las elecciones de noviembre de
este año. Trump es un multimillonario y showman cuya ideología es difusa pero
que se apoya básicamente en el populismo puro y duro: discurso fácil y variable
según convenga, el cual ha tenido de momento mucho éxito entre las bases de su
partido, aupándole a ser el favorito de momento, sin que parezca que esa
tendencia vaya a variar. ¿Los culpables? El actual presidente Obama y los inmigrantes
principalmente. Si discurso casi siempre es agresivo y muy polémico para
acaparar las cámaras ante sus rivales republicanos. De momento parece que solo
otro candidato, Ted Cruz, un ultraconservador, puede hacerle sombra.
Iberoamérica, por su
parte, es otra región del mundo en la que los populismos tradicionalmente han
tenido grandes éxitos. Así, tenemos casos como el peronismo en Argentina (con
el general Perón o los Kirchner), el PRI en México y el chavismo en Venezuela,
extendido a otros países como Ecuador o Bolivia.







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