Bandera de Filipinas. El sol con ocho rayos simboliza las provincias iniciales que se rebelaron contra España para lograr la independencia y las tres estrellas simbolizan las islas principales: Luzón, Mindanao y Visayan.
Las islas Filipinas son un enorme archipiélago de
más de 7.000 islas en el sureste asiático que fueron la única colonia
española en Asia, de la cual se tomó posesión en el siglo XVI, en el reinado de
Felipe II, al que deben su nombre.
Debido a su situación geográfica están sometidas
al régimen monzónico, que les proporciona una gran cantidad de precipitaciones
(más de 1.500 litros por metro cuadrado anuales) y unas temperaturas altas todo
el año. Además, las islas están cubiertas de una espesa cubierta vegetal,
todavía ignota en muchas de las islas más remotas.
En este archipiélago tan adverso
climatológicamente los españoles se asentaron pero, como parece obvio hoy, no
ejercieron un dominio absoluto sobre todas las islas. Los centros de poder
hispanos estaban en las principales islas, como Mindanao y Luzón, en donde está
la capital, Manila, centro administrativo, político y cultural desde época
colonial.
Actualmente Filipinas tiene más de 100 millones de
habitantes y está en pleno proceso de industrialización, beneficiada por la
deslocalización de empresas desde los países desarrollados a zonas más baratas
como el sudeste asiático.
Sin embargo, la actual República de Filipinas es
bastante moderna ya que data solo de 1946, cuando consiguió la independencia
definitiva de Estados Unidos, que la había administrado tras arrebatársela a
España en 1898 en la Guerra Hispano-Estadounidense. Los tres siglos de
presencia española quedaron bruscamente interrumpidos y los estadounidenses
relegaron en pocas décadas a la cultura española aunque no lograron erradicarla
del todo, a pesar de que el idioma inglés sí se consiguió imponer al español.
Escudo de Filipinas: Aparecen en la parte inferior los símbolos de los dos países extranjeros que han controlado las islas: el águila de cabeza blanca de Estados Unidos y el león que también aparece en el escudo de España.
Así, Filipinas es hoy un interesante país a nivel
cultural, ya que combina elementos indígenas, con otros chinos y otros
hispánicos. Este intenso mestizaje está presente en su gastronomía, música y
arte. La presencia hispánica es aún destacable, no solo en su arquitectura
histórica, sino también en la predominancia de la religión católica (es el
único país de Extremo Oriente de mayoría cristiana), en topónimos a lo largo
del país (el mismo nombre de las islas es muestra de ello), así como los
nombres y apellidos de la mayoría de los filipinos, que son españoles.
Esto último puede verse fácilmente echando un
vistazo a los nombres de todos los presidentes de las islas desde su
independencia: desde el actual Benigno Aquino a Gloria Macapagal-Arroyo, Joseph
Estrada, Fidel V. Ramos, Corazón Aquino, Ferdinand Marcos, Diosdado Macapagal,
Carlos Polístico García, Ramón Magsaysay y del Fierro, Elpidio Quirino, Manuel
Roxas, Sergio Osmeña y José P. Laurel (los dos últimos aún bajo dominación extranjera).
Catedral de Manila. El 80 % de la población es católica, caso único en Extremo Oriente.
Eso sí, lamentablemente la lengua castellana
sufrió un fuerte retroceso en el siglo XX que ha llevado a que actualmente sea
minoritaria, aunque está recogida en la constitución filipina como idioma nacional
opcional, junto al árabe. Los idiomas oficiales son el filipino (con influencia
española en muchas palabras) y el inglés así como otros indígenas de carácter
regional. Sin embargo, el Instituto Cervantes está realizando un importante
esfuerzo en Filipinas con colaboración del gobierno de Manila para que el
castellano recupere posiciones en el siglo XXI.
Huellas españolas: Fuerte de Santiago, en Manila.
En definitiva, Filipinas, nuestra antigua colonia
y quizá de las más desconocidas actualmente en España, es un país fascinante
por su mezcla de culturas que lo han hecho uno de los países más peculiares de
toda Asia.




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