Es un rey de España que no es muy conocido debido
a que su reinado fue relativamente corto, de 1746 a 1759. Se trata de Fernando
VI, segundo hijo del rey Felipe V con su primera esposa, María Luisa de Saboya.
Tras la muerte de su padre en 1746 le sucedió después de un reinado con altibajos por
parte de un rey que en realidad no quería reinar.
El nuevo monarca tuvo una infancia muy triste:
ignorado por Felipe V, perdió a su madre muy pronto y la nueva esposa de su
padre, Isabel de Farnesio, le intentó hacer la vida imposible. Por ello, no fue
extraño que una vez convertido en rey apartase a Isabel de Farnesio a La Granja
para evitar sus complots.
Retrato del rey Fernando VI (Madrid, 1713-Villaviciosa de Odón, 1759).
Fernando VI revitalizó la Corte, era un hombre
culto y que promovió las artes y letras junto con su esposa, Bárbara de Braganza,
mujer poco agraciada pero cultísima (dominaba seis idiomas y era amante de la
música) y muy querida por los españoles. Llevó a cabo una política de paz para
evitar más guerras que desangraran más el país. El principal símbolo arquitectónico
de su reinado fue la construcción del impresionante Convento de las Salesas
Reales, en Madrid (actual sede del Tribunal Supremo).
Lo que parecía que iba a ser un reinado relevante
y reconocido en la Historia de España acabó bruscamente tan solo trece años
después de su inicio. La reina Bárbara fallecía tras una larga agonía en 1758
en Aranjuez. El rey, que estaba totalmente enamorado de su esposa (lo cual era
raro en una época en la que los matrimonios reales eran por puras cuestiones
políticas), había estado con ella durante el empeoramiento de su salud. Quizá
esa complicidad entre ambos se debió a que no pudieron tener hijos.
Retrato de la reina consorte Bárbara de Braganza (Lisboa, 1711-Aranjuez, 1758).
En cualquier caso, su muerte supuso que el rey,
que ya había mostrado síntomas de inicio de una enfermedad que podía ser
Alzheimer, perdiera completamente la razón. Ni siquiera acudió al entierro de
su esposa, ya que salió de Aranjuez rumbo al castillo de Villaviciosa de Odón,
al oeste de Madrid, en donde se pensó que podría mejorar ya que allí no había
nada que pudiese recordarle la trágica pérdida que acababa de sufrir.
Sin embargo, nada más lejos de la realidad. A los
pocos días su salud mental empeoró y entró en una situación de demencia: dejó
de comer, comenzaron a darle ciertas manías y obsesiones, dejó de despachar los
asuntos de Estado y empezó a mostrar una grave agresividad. Para calmarle le
suministraron opio pero ni siquiera esa droga era suficiente para mantenerle
tranquilo.
Mordía los vasos, por lo que tuvieron que ponerle
todos de plata para no cortarse. Comenzó a darse golpes contra las paredes. Tuvo
varias crisis en las que intentó suicidarse e incluso pidió a su guardia un
arma para ello.
Finalmente, falleció tan solo un año después que
su esposa. Fue un triste final para un rey que podía haber tenido un reinado
relativamente próspero. Fue enterrado en el ya mencionado Convento de las
Salesas Reales junto a la reina Bárbara, por lo que es uno de los pocos reyes
de España (desde 1516) que no está enterrado en el Monasterio de El Escorial y
el único que descansa en la capital.
Mausoleo de Fernando VI en el Convento de las Salesas Reales en Madrid. Este mausoleo fue mandado construir por su hermano y sucesor, Carlos III.
En un
momento de lucidez, escribió su testamento en el que nombró como su heredero a
su medio hermano, Carlos, que reinaría como Carlos III y sería uno de los
mejores monarcas de nuestra Historia, como reveló el pesar con que le
despidieron sus súbditos en Nápoles, en donde había sido rey hasta entonces.




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