domingo, 12 de julio de 2015

A los “PIGS”, un respeto




 Los países denominados PIGS ("cerdos") por alguna prensa del norte de Europa. Irlanda a veces es incluida tras ser rescatada y a Reino Unido rara vez.

Desde que comenzó la crisis económica, ésta ha tenido especial dureza en los países del sur de Europa. Modelos de desarrollo basados en sectores como la construcción y unas cuentas irregulares han hecho que la crisis se cebe con los países que, en el norte del continente, se apoda con las despectivas siglas de PIGS (Portugal, Italia, Grecia, Spain (España), que en inglés significa “cerdos”.

Es cierto que los “PIGS” han cometido errores. Grecia falseó sus cuentas hace más de una década y logró entrar en la Eurozona sin estar preparada. España basó todo su modelo en la burbuja inmobiliaria y, cuando esta estalló, todo se le vino abajo y ha tenido que reconstruirlo con muchos esfuerzos. Italia, con una corrupción institucional que apestaba, no se ha visto tan afectada pero su PIB ha descendido sustancialmente desde 2008, fecha de inicio de la crisis. Y Portugal, un país pequeño y sometido a las tensiones de los mercados, ha debido navegar como hiciera en el siglo XVI para intentar mantenerse a flote. 

De los cuatro países los más perjudicados han sido Portugal y, sobre todo, Grecia. Ambos han sido rescatados pero si bien el país luso consiguió el año pasado finalizar el rescate efectivo y recuperar progresivamente su control financiero, Grecia está sumida en el desastre. Tras dos rescates su situación sigue siendo de emergencia y las familias se empobrecen a pasos agigantados. Estos días el gobierno griego está negociando con la UE un nuevo rescate en medio de desconfianzas mutuas y del recelo sobre todo de los países norteños de Europa. 

Los otros dos países han tenido suertes diferentes. España ha sufrido muchos recortes para evitar el colapso, que han tenido una fuerte repercusión en las familias y en el tejido industrial principalmente. Su sector bancario fue rescatado por la UE y comunidades autónomas como la valenciana están en una muy difícil situación. Italia por su parte no ha sido rescatada pero sí ha notado también los efectos de la crisis. Tuvo una etapa con un primer ministro tecnócrata prácticamente impuesto por la Troika, algo que no ha ocurrido en España o Portugal. 

Por todos estos acontecimientos de los últimos años se les apodó PIGS de manera muy despectiva en medios de comunicación de la Europa más rica. Y es conveniente recordar a esos países que los cuatro “PIGS” no tienen precisamente una Historia y culturas a las que despreciar. 

Grecia es la cuna de la civilización europea y la que sentó las bases de una cultura cuya influencia está clara en nuestras vidas después de más de dos milenios. En Italia nació Roma y su civilización, que se extendieron en el mayor imperio de la Antigüedad llevando su lengua y cultura por todo el Mediterráneo y más allá: a los confines de Germania y Britania por el norte y a Mesopotamia por Oriente. La conjunción de ambas forma la cultura grecorromana que es una de las bases de la Europa de hoy junto al Cristianismo y la Ilustración. 

En cuanto a los países ibéricos, la herencia musulmana les aportó una cultura superior y más rica que la de los europeos contemporáneos y en el siglo XV pasaron a ser los países más influyentes, posición que incrementaron con la Era de los Descubrimientos. 

Portugueses y españoles descubrieron nuevas tierras y llevaron su cultura e idioma a todo el mundo. España creó uno de los imperios más grandes de la Historia que tiene como herencia el segundo idioma más hablado del mundo con más de 500 millones de hablantes.
Por tanto, no estamos hablando de países insignificantes y a los que se pueda despreciar a la ligera sino de potencias culturales e históricas. Actualmente su peso político y económico es menor pero tanto Italia como España siguen siendo economías muy grandes para no tenerlas en cuenta en la UE. 

Por tanto, hay que reclamar un respeto a los “PIGS”, no solo porque es lo decente y educado en una relación entre socios en la Unión Europea sino además porque hay motivos sobrados para admirarlos y aprender de ellos.

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