viernes, 31 de octubre de 2014

Los orígenes de Halloween





Antes de que Halloween se convirtiera a partir de la década de 1950 en una fiesta consumista (como todas) primero en Estados Unidos y, con su influencia sobre el resto del mundo, en el resto del planeta, Halloween tenía un sentido diferente, del que quedan algunos de sus aspectos más llamativos.

Halloween surgió en Irlanda al ser una festividad de origen celta, con el nombre de Samhain, la cual se celebraba el día 1 de noviembre. Sobre todo se daba en dicha isla aunque también en algunas zonas de Gran Bretaña. Como otras festividades que rondan las fechas entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre, estaba dedicada a los difuntos y algunas de las tradiciones iniciales eran colocar comida y vino en las puertas de las casas o intentar confundir a los espíritus de los muertos poniéndose máscaras ya que había auténtico temor a los muertos en esa noche. Se creía que volvían de sus tumbas a perturbar a los vivos.

La llegada del cristianismo a la isla no acabó con la tradición celta y además hubo influencias entre ambas concepciones. La fiesta pasó a denominarse All Hallows (todas las almas) y se celebraba el día 1 de noviembre. De ahí proviene All Hallows´ Eve, es decir, la Víspera de Todas las Almas (31 de octubre) que, con el paso del tiempo, derivó en el actual Halloween.

La llegada de inmigrantes irlandeses a Estados Unidos llevó al otro lado del Atlántico Halloween y allí se convirtió en una festividad que fue creciendo en importancia hasta acabar siendo celebrada por toda la población y no solo por la de origen irlandés. Llegados los años 50 el desarrollismo y el consumismo incipiente fueron reconvirtiendo Halloween y actualmente algunas de las actividades que se realizan en esta noche son variopintas: desfiles de gente disfrazada con motivos de terror, intentar pescar manzanas con la boca de un cubo o el famoso Trick or Treating, truco o trato, ir a las casas pidiendo dulces (haciendo un trato) y, en caso de negativa, hacerles una broma o truco a los dueños del lugar.

Desde los 50 la popularidad de Halloween ha ido creciendo sin parar y en Estados Unidos ya es la segunda fiesta más importante tras Navidad con nada menos que 2,5 billones de dólares gastados solo en disfraces y hasta 6 billones en dulces, decoración, etc. En Europa es cada vez más común su celebración y, año tras año, cada vez más españoles celebran Halloween dándole un sentido más lúdico a una festividad que aquí, por influencia católica, se basaba en el recuerdo a los difuntos y en ir el día 1 (de Todos los Santos) a visitarles a los cementeros. Los tiempos, como se ve, cambian.  

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