Antes
de que Halloween se convirtiera a partir de la década de 1950 en una fiesta
consumista (como todas) primero en Estados Unidos y, con su influencia sobre el
resto del mundo, en el resto del planeta, Halloween tenía un sentido diferente,
del que quedan algunos de sus aspectos más llamativos.
Halloween
surgió en Irlanda al ser una festividad de origen celta, con el nombre de Samhain, la cual se celebraba el día 1
de noviembre. Sobre todo se daba en dicha isla aunque también en algunas zonas
de Gran Bretaña. Como otras festividades que rondan las fechas entre el 31 de
octubre y el 2 de noviembre, estaba dedicada a los difuntos y algunas de las
tradiciones iniciales eran colocar comida y vino en las puertas de las casas o
intentar confundir a los espíritus de los muertos poniéndose máscaras ya que
había auténtico temor a los muertos en esa noche. Se creía que volvían de sus
tumbas a perturbar a los vivos.
La
llegada del cristianismo a la isla no acabó con la tradición celta y además
hubo influencias entre ambas concepciones. La fiesta pasó a denominarse All Hallows (todas las almas) y se
celebraba el día 1 de noviembre. De ahí proviene All Hallows´ Eve, es decir, la Víspera de Todas las Almas (31 de
octubre) que, con el paso del tiempo, derivó en el actual Halloween.
La
llegada de inmigrantes irlandeses a Estados Unidos llevó al otro lado del Atlántico
Halloween y allí se convirtió en una festividad que fue creciendo en
importancia hasta acabar siendo celebrada por toda la población y no solo por la
de origen irlandés. Llegados los años 50 el desarrollismo y el consumismo
incipiente fueron reconvirtiendo Halloween y actualmente algunas de las
actividades que se realizan en esta noche son variopintas: desfiles de gente
disfrazada con motivos de terror, intentar pescar manzanas con la boca de un
cubo o el famoso Trick or Treating,
truco o trato, ir a las casas pidiendo dulces (haciendo un trato) y, en caso de
negativa, hacerles una broma o truco a los dueños del lugar.
Desde
los 50 la popularidad de Halloween ha ido creciendo sin parar y en Estados
Unidos ya es la segunda fiesta más importante tras Navidad con nada menos que
2,5 billones de dólares gastados solo en disfraces y hasta 6 billones en
dulces, decoración, etc. En Europa es cada vez más común su celebración y, año
tras año, cada vez más españoles celebran Halloween dándole un sentido más lúdico
a una festividad que aquí, por influencia católica, se basaba en el recuerdo a
los difuntos y en ir el día 1 (de Todos los Santos) a visitarles a los
cementeros. Los tiempos, como se ve, cambian.


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