La saga de
moda, Juego de Tronos, tiene reminiscencias claras de época medieval y, aunque
resulte más desconocido, de época moderna. Sí, es cierto que también tiene
fantasía (mucha de ella extraída de elementos que se han utilizado a lo largo
de la Historia, como los dragones) pero, en esencia, está más inspirada en la
Historia real que otras sagas fantásticas como El Señor de los Anillos.
Las principales casas nobles tienen su feudo en un territorio diferente, con sus señores vasallos. Los Stark en el Norte, Los Arryn en el Valle, los Greyjoy en las Islas del Hierro, los Tully en las Tierras de los Ríos, los Lannister en Occidente, los Tyrell en el Dominio, los Martell en Dorne (al sur) y los Baratheon en Tierra de Tormentas, además de la Corona.
Aunque siempre
se suela identificar elementos tan remarcables como el feudalismo en la Edad
Media, no se debe olvidar que este sistema no terminó a finales del siglo XV
sino que sobrevivió toda la Edad Media como un rígido sistema de estamentos en
el que era muy difícil cambiar de estatus social, se nacía y se moría casi
siempre en el mismo estamento. Ese feudalismo está presente en Juego de Tronos:
hay casas mayores que tienen múltiples vasallos que deben ir a socorrerlas en
caso de llamada a las armas. Además, el rey es bastante parecido a los reyes
medievales: tiene ciertos poderes pero al final es solo un señor feudal más con
unas tierras bajo su control directo (Las Tierras de la Corona) y una soberanía
sobre el resto de los Siete Reinos más reducida, aunque hay que señalar que la
justicia siempre se hace en su nombre. Además, cada casa feudal tiene sus
propios símbolos, tierras bajo jurisdicción, impuestos que cobrar…
Sin embargo,
hay elementos comúnmente asociados a la Edad Media que, en realidad, ocurrieron
en lo que llamamos Edad Moderna, como los torneos y justas que, dicho sea de
paso, también aparecen en la saga.
El tema
religioso también aparece en Juego de Tronos de forma muy interesante. En los
Siete Reinos hay varias religiones como la Fe de los Siete, consistente en
creer en Siete Dioses representados por el Padre, la Madre, el Guerrero, la
Vieja, el Herrero, la Doncella y el Desconocido. A cada de uno de ellos se le
ora para pedirle por diferentes aspectos de la vida, según lo que represente.
Al Padre se le ora para pedirle justicia, a la Madre para fertilidad y
compasión, al Guerrero para la valentía y la victoria, al Herrero para el
trabajo, a la Doncella para pedir virtud por una doncella, a la Vieja para
pedir guía y el Desconocido representa la muerte y lo desconocido por lo que no
es tan popular como los otros seis. Por tanto, es una religión politeísta con
una organización eclesial al estilo de la Iglesia Católica (solo que en versión
politeísta) con un Septón Supremo como líder espiritual.
Representación de los Siete...
...y otra de los dioses olímpicos griegos.
Además, hay
otras dos religiones en los Siete Reinos: la de los Antiguos Dioses, más
antigua, y que cree en espíritus en la tierra, los árboles y, en general la
naturaleza, y la del Dios Ahogado en las Islas del Hierro que sería monoteísta.
La de los
Antiguos Dioses era la originaria pero debido a la expansión de la Fe de los
Siete, quedó reducida solo al Norte del continente. Comparándolo con la
realidad, sería una religión idéntica a la de los animistas, que creen que todo
tiene alma, y están en estrecho contacto con la naturaleza.
Por tanto, de
nuevo vemos que Martin se apoyó en elementos reales para crear su saga. Sin embargo,
en la Europa medieval lo que predominaba era el cristianismo aunque en lugares
como la Península Ibérica llegaron a convivir (no sin problemas) hasta tres
religiones: la cristiana, la musulmana y la judía, las tres monoteístas. Sin embargo,
hasta bien avanzado el Medievo había amplias zonas de Europa aún no
cristianizadas y que creerían en religiones politeístas, por lo que convivieron
a la vez varias religiones en el continente. En España una de las últimas
regiones cristianizadas fue Galicia, en donde el paganismo resistió durante
siglos.
La llegada a
los Siete Reinos de una nueva fe, la del Señor de Luz, llamado en su lugar
nativo del continente de Essos R´hllor, es vista con recelo pero como sabemos
uno de los reyes en disputa por el trono, Stannis, se convierte a ella e
incluso manda quemar a los demás dioses en la hoguera, práctica que se dio por
desgracia en la realidad, sobre todo en la Edad Moderna, con la creación de la
Inquisición para velar por la religión única. Por tanto es una religión también
monoteísta en la que el dios rojo tiene su antítesis en el Gran Otro, dios de
la muerte opuesto a R´hllor, de forma muy parecida a cómo el Demonio es lo
opuesto a Dios en el Cristianismo.
En definitiva,
Juego de Tronos es una saga compleja y muy bien estructurada cuyos elementos
son adaptaciones muy conseguidas de hechos reales, tanto de la Edad Media como
de la Moderna. Las religiones que aparecen como se ha visto nos recuerdan a
religiones reales ya sean extintas o aún hoy existentes.



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