Ayer se conocía
la noticia de que España ha conseguido su objetivo de lograr un asiento en el
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, un Consejo que destaca sobre todo
por su arbitrariedad.
La principal
organización supranacional del planeta, la Organización de las Naciones Unidas,
fue creada tras la Segunda Guerra Mundial con el objetivo principal de evitar
una nueva guerra mundial pero otorgándosele más peso que a su fracasada predecesora,
la Sociedad de Naciones. Desde entonces ha atravesado graves crisis en la política
internacional pero ha resistido y ha logrado mantener una paz mundial, pero no
que haya habido múltiples conflictos focalizados, algunos de ellos de extrema
gravedad. Entre sus fracasos más sonados destaca el genocidio más rápido de la
Historia en Ruanda en los años 90, en el cual la ONU no pudo hacer nada por su
incapacidad. En otros sentidos sí ha habido más éxitos y la ONU ha creado a lo
largo de estos más de sesenta años muchos organismos adheridos a ella que han
realizado un buen trabajo.
El Consejo de
Seguridad es el que toma las decisiones en materia de paz y seguridad entre
naciones y además puede tomar decisiones aunque, como veremos, está muy
condicionado por su estructura. Esto es porque está formado por cinco miembros
permanentes y además con derecho a veto y por otros diez rotativos cada dos
años. los cinco permanentes son ni más ni menos que los cinco ganadores
principales de la Segunda Guerra Mundial: Estados Unidos, Reino Unido, Francia,
Rusia (como heredera de la Unión Soviética) y la República Popular China (en
sustitución de la República de China, la actual Taiwán). Cada uno de ellos
tiene poder de veto, lo que hace que si no hay unanimidad entre ellos el
Consejo no pueda intervenir en determinados conflictos, como ha sucedido muchas
veces.
Los otros diez
Estados se eligen cada dos años y están elegidos por continentes: tres por África,
dos por Asia, uno por Europa Oriental, dos por América Latina y otros dos por
Europa Occidental y otros Estados. Actualmente por África están presentes Ruanda
(sustituida en enero de 2015 por Angola), Chad y Nigeria; por Asia Corea del
Sur (sustituida por Malasia) y Jordania, por Europa Oriental Lituania, por América
Latina Chile y Argentina (sustituida por Venezuela) y por Europa Occidental y
otros Luxemburgo (sustituido por España) y Australia (sustituida por Nueva
Zelanda).
Así España
lograba entrar en el Consejo diez años después de su última experiencia,
consiguiendo el objetivo marcado por el anterior gobierno socialista de
Zapatero y continuado con el actual conservador de Rajoy.


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