jueves, 18 de septiembre de 2014

Escocia, ¿nuevo país independiente?




Hoy Escocia, país constituyente del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, decide en un histórico referéndum si permanece en la unión con Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, o si inicia una nueva etapa sola, como Estado independiente en medio de las gélidas aguas norteñas.

La unión proviene de 1707, cuando se firmó la Union Act por la cual los reinos de Inglaterra y Escocia se unificaban después de siglos de contacto entre ellos, no siempre amistoso debido a motivos culturales e incluso religiosos. En 1801 se firmó una nueva Union Act que incluía a Irlanda. Por tanto, el Reino Unido de Gran Bretaña data de 1707 y el de Gran Bretaña e Irlanda de 1801. Finalmente, con la independencia de gran parte de Irlanda en 1922, Reino Unido quedó como de Gran Bretaña e Irlanda del Norte hasta la actualidad.

Dentro de Reino Unido es Inglaterra la que históricamente ha tenido la supremacía por su mayor tamaño y población. Las revoluciones agrícola e industrial se iniciaron en Inglaterra y, desde allí, al resto del reino y al resto de Europa. La capital del Reino, Londres, es además la capital de Inglaterra, lo que refleja los sentimientos de rechazo de parte de la sociedad escocesa desde hace siglos, que veían con recelo las iniciativas venidas desde el Parlamento de Westminster.

Escocia tiene 78.782 km² y 5.327.700 habitantes por los 130.395 km² y 53.012.456 habitantes de Inglaterra, una diferencia brutal. Los otros dos países constituyentes, Gales e Irlanda del Norte, tienen una influencia nacional aún más reducida pero se considera que, si hoy Escocia se independiza, Gales podrá reivindicar un papel más destacado en el nuevo Reino Unido. 
El fin de la unión supondría incluso que la actual bandera, la Union Jack, creada en parte a partir de las banderas de los países que la componen, quedara desactualizada ya que el fondo azul y la cruz aspada y blanca de San Andrés representan a Escocia mientras que la cruz roja de San Jorge representa a Inglaterra y la cruz aspada y roja de San Patricio representa a Irlanda.


La independencia de Escocia dibujaría un nuevo mapa en el oeste de Europa después de permanecer sin cambios desde la Segunda Guerra Mundial, muy al contrario que el de Europa Oriental, cuya última modificación fue con la independencia unilateral de Kosovo en 2008. Además, esa independencia abriría un proceso de imprevisibles consecuencias ya que serviría como modelo a imitar para otros independentismos como el catalán, corso, vasco, véneto, flamenco o de las Islas Feroe, entre otros.

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