Hoy Escocia,
país constituyente del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, decide
en un histórico referéndum si permanece en la unión con Inglaterra, Gales e
Irlanda del Norte, o si inicia una nueva etapa sola, como Estado independiente
en medio de las gélidas aguas norteñas.
La unión
proviene de 1707, cuando se firmó la Union
Act por la cual los reinos de Inglaterra y Escocia se unificaban después de
siglos de contacto entre ellos, no siempre amistoso debido a motivos culturales
e incluso religiosos. En 1801 se firmó una nueva Union Act que incluía a
Irlanda. Por tanto, el Reino Unido de Gran Bretaña data de 1707 y el de Gran
Bretaña e Irlanda de 1801. Finalmente, con la independencia de gran parte de
Irlanda en 1922, Reino Unido quedó como de Gran Bretaña e Irlanda del Norte
hasta la actualidad.
Dentro de
Reino Unido es Inglaterra la que históricamente ha tenido la supremacía por su
mayor tamaño y población. Las revoluciones agrícola e industrial se iniciaron
en Inglaterra y, desde allí, al resto del reino y al resto de Europa. La capital
del Reino, Londres, es además la capital de Inglaterra, lo que refleja los
sentimientos de rechazo de parte de la sociedad escocesa desde hace siglos, que
veían con recelo las iniciativas venidas desde el Parlamento de Westminster.
Escocia tiene 78.782
km² y 5.327.700 habitantes por los 130.395 km² y 53.012.456 habitantes de
Inglaterra, una diferencia brutal. Los otros dos países constituyentes, Gales e
Irlanda del Norte, tienen una influencia nacional aún más reducida pero se
considera que, si hoy Escocia se independiza, Gales podrá reivindicar un papel
más destacado en el nuevo Reino Unido.
El fin de la
unión supondría incluso que la actual bandera, la Union Jack, creada en parte a
partir de las banderas de los países que la componen, quedara desactualizada ya
que el fondo azul y la cruz aspada y blanca de San Andrés representan a Escocia
mientras que la cruz roja de San Jorge representa a Inglaterra y la cruz aspada
y roja de San Patricio representa a Irlanda.
La independencia
de Escocia dibujaría un nuevo mapa en el oeste de Europa después de permanecer
sin cambios desde la Segunda Guerra Mundial, muy al contrario que el de Europa
Oriental, cuya última modificación fue con la independencia unilateral de
Kosovo en 2008. Además, esa independencia abriría un proceso de imprevisibles
consecuencias ya que serviría como modelo a imitar para otros independentismos
como el catalán, corso, vasco, véneto, flamenco o de las Islas Feroe, entre
otros.



No hay comentarios:
Publicar un comentario