España,
contrariamente a lo que se cree en ocasiones en el extranjero, es un país muy
complejo geográficamente no solo debido a su estratégica situación en una
encrucijada entre el Atlántico y el Mediterráneo y a caballo entre Europa y África,
sino también por su complicada orografía. Como muestra un sencillo dato: España
es el segundo país en altitud media de Europa solo por detrás de Suiza (y sin
incluir a microestados como Andorra o Liechtenstein). Por tanto, la creencia de
que España es un páramo o un desierto es completamente errónea, por lo que este
artículo es interesante sobre todo para personas no españolas que quieran
ampliar sus conocimientos sobre mi país (aunque también puede servir de repaso
a hispanos que tengan que refrescar un poco sus conocimientos en esta materia).
Climatológicamente
hablando, España es muy variada. Tiene cuatro climas principales, cada uno de
ellos con diferentes subtipos. Al tercio norte de la Península Ibérica destaca
el clima oceánico, de lluvias
abundantes y veranos e inviernos suaves. Es la España verde, mucho más húmeda
que el resto del país. El resto de la España Peninsular es más seca al
predominar un clima mediterráneo,
lluvias irregulares con veranos calurosos e inviernos variables dependiendo de
la zona. En el interior peninsular se produce un clima mixto mediterráneo y
continental, por lo que los veranos son muy calurosos y los inviernos muy fríos
con grandes contrastes entre ambas estaciones como es típico del clima
continental. Sin embargo, la vegetación sigue siendo parecida a la del clima
mediterráneo, por lo que se produce una combinación de ambos climas.
En la costa
mediterránea, Islas Baleares y el sur es en donde se da el clima mediterráneo
puro que comentaba antes: veranos calurosos e inviernos suaves con lluvias
irregulares. Además, hay varias zonas en España que tienen un clima mediterráneo
árido, es decir, escasísimas precipitaciones y vegetación adaptada a sobrevivir
sin casi agua. Este clima es el predominante en Almería, Murcia y sur de
Alicante además de partes de Zaragoza. Debido a ello en España está el único
desierto cálido de Europa: el de Tabernas, en la provincia de Almería.
El único clima
frío existente en España es el de alta
montaña (polar evidentemente no tenemos) que se da en las grandes
cordilleras que existen en el país, como veremos más adelante. Se caracteriza
por inviernos muy fríos y veranos suaves y por abundantes precipitaciones,
muchas de ellas en forma de nieve debido a las bajas temperaturas.
Por último, en
las Islas Canarias existe el clima
tropical en su variante subtropical de dos formas: húmedo en las islas
occidentales y seco en las orientales, por lo que estas islas pueden
considerarse un continente en miniatura por sus características únicas.
La orografía
de España se encuentra dominada por la Meseta
Central, altiplano que ocupa la mayor parte del interior peninsular. Es una
vasta superficie de altitudes superiores a los 500 metros sobre el nivel del
mar pero bastante llana salvo por las cordilleras que la rodean o atraviesan,
como veremos. Esta meseta se divide en dos partes por el Sistema Central, cordillera que cruza la Península de oeste a
noreste y divide la Meseta Central en Submeseta Norte y Submeseta Sur. La Norte
es más húmeda y elevada que la Sur, que tiene altitudes más moderadas pero, eso
sí, siempre por encima de 500 metros. El Sistema Central tiene unos 600 km de
longitud y está dividido en varias sierras: Gredos, Guadarrama y Ayllón. Su pico
más alto es el Almanzor, con casi 2.600 metros. Algo más al sur hay otra cordillera relevante, los Montes de Toledo, aunque de menor altitud que el Sistema Central.
La Meseta está
delimitada por varias cordilleras que la separan de otras zonas de España. Las
barreras físicas del país han sido determinantes a lo largo de la Historia y
han producido que los españoles no sean un pueblo homogéneo sino muy diferente
según la región debido al aislamiento que hubo durante siglos por estas
cordilleras y sierras.
Por el norte
destaca la Cordillera Cantábrica,
que separa la España verde de la Submeseta Norte. Tiene unos 490 km de longitud
y su cumbre más alta es Torre Cerredo. Justo al oeste de ésta se encuentra el Macizo Galaico-leonés, que se
caracteriza por tener altitudes más moderadas que las de las cordilleras debido
a su mayor antigüedad geológica. Este macizo separa la Meseta de la zona
costera de Galicia. Por el norte también destacan los Montes de León como
previo al macizo galaico, y los montes vascos, que separan la Meseta de la
costa vasca.
Por el noreste
la Meseta Central limita con el Sistema
Ibérico, con montañas de altitud media pero significativas desde tiempos
antiguos debido a que había que cruzarlas obligatoriamente para acceder al
interior peninsular desde el continente europeo, salvo si se accedía por la
costa en una ruta más larga. Su pico más alto es el Moncayo, con 2.300 metros.
Está formado por varias sierras.
Por último, la
Meseta limita por el sur con Sierra
Morena, que en realidad podría considerarse un escalón puesto que tras
cruzarla la altitud desciende bruscamente en lo que es Andalucía. Muestra de
ello, es que Sierra Morena tiene altitudes muy discretas: su pico más alto solo
llega a 1.300 metros.
Saliendo del
centro peninsular existen formas de relieve independientes de la Meseta. La principal
es la cordillera más importante del país y el istmo que une la Península Ibérica
con el resto de Europa: los Pirineos.
Tienen más de 400 km de longitud y altitudes
destacables, la mayoría de ellas en España ya que la vertiente norte, la
francesa, es más baja. El pico más alto es el Aneto, con 3.400 metros, seguido
de Posets y Monte Perdido, todos ellos en la provincia de Huesca.
Siguiendo con
las cordilleras, destacan en el sur los Sistemas
Béticos, que van desde Cádiz hasta Alicante y, bajo el mar, hasta las
Baleares donde aparecen como la Sierra de Tramontana. Se dividen en el Sistema Subbético,
situado más al norte y de altitudes más bajas, y el Sistema Penibético, más al
sur y con las principales altitudes, concentradas en Sierra Nevada: el Mulhacén
con 3.470 metros es la montaña más alta de la Península Ibérica. A éste se
suman otros más bajos como el Veleta o La Sagra.
Para acabar ya
con las cordilleras hay que señalar la existencia de las Cordilleras Costero-Catalanas que atraviesan Cataluña de suroeste a
noreste con altitudes medias.
A esta
compleja orografía se añaden dos grandes depresiones, es decir, regiones más
bajas que las que las rodean. En ambos casos destacan porque un río ha formado
un importante valle en torno a ellos. En el noreste se sitúa la Depresión del Ebro, encajonada entre el
Sistema Ibérico, los Pirineos y las Cordilleras Costero-Catalanas. En el
suroeste se encuentra la Depresión del Guadalquivir,
de altitudes aún más bajas, que delimita con Sierra Morena y los Sistemas Béticos.
Tiene tan solo 100 metros de media sobre el nivel del mar, siendo la región más
baja de la Península. Esa escasa altitud ha permitido la creación de enormes
marismas en la desembocadura del Guadalquivir: Doñana.
Por último,
señalar los relieves de Baleares, Canarias y las ciudades autónomas. Las Islas Baleares están situadas al este
de la Península y son cinco: Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera y Cabrera, a
las que se suman varios islotes. Mallorca es la isla más grande de España. Todas
ellas menos Menorca son prolongaciones de los Sistemas Béticos como ya se ha
comentado previamente. Menorca está relacionada geológicamente con las
Cordilleras Costero-Catalanas.
Las Canarias son muy diferentes. Se encuentran
a casi 1.000 km de la España peninsular, frente a la costa oeste de África. ¿Cómo
España se hizo con estas islas? Por conquista en el siglo XV, aunque ese no es
el tema de este artículo. Se trata de un archipiélago de siete islas principales
y otras mucho más pequeñas, de oeste a este: El Hierro, La Palma, La Gomera,
Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote. Todas tienen un origen volcánico,
lo que les da un rasgo muy diferente a las Baleares. Su actividad volcánica está
aún hoy activa y destaca la existencia de varios volcanes, aunque todos ellos
sin actividad a día de hoy excepto uno subacuático al sur de la isla de El
Hierro de reciente erupción. El más grande de todos ellos es el Teide, el pico
más alto de toda España, con 3.718 metros y nada menos que 7.500 sobre el lecho
oceánico, lo que lo convierte en el tercer mayor volcán del mundo, solo detrás
del Mauna Kea y Mauna Loa, ambos en las islas Hawai. Su última erupción fue a
finales del siglo XVIII pero las fumarolas que todavía emite muestran que dista
mucho de estar inactivo. Otros picos altos de las islas son el Roque de los
Muchachos en La Palma y el Pico de las Nieves en Gran Canaria.
Canarias además
destaca por su particular vegetación, endémica y única en el mundo. Además,
preserva el mejor bosque de laurisilva del mundo en la isla de La Gomera:
Garajonay.
Por último, las ciudades autónomas de Ceuta y
Melilla se encuentran en el norte de África, lindantes con Marruecos. Ceuta
tiene 18 km² y pese a su pequeño tamaño destaca el Monte Hacho, con más de 200
metros de altura. Ceuta tiene una estratégica posición en el Estrecho de
Gibraltar y es considerada una de las dos columnas de Hércules, junto con
Gibraltar. Por el contrario, Melilla se encuentra más al este, cercana a
Argelia, en el cabo de Tres Forcas. Tiene solo 12 km² por lo que no tiene
accidentes geográficos reseñables.
Además, España
posee unas plazas de soberanía en la costa norte de Marruecos: las islas
Chafarinas, las islas Alhucemas y el Peñón de Vélez de la Gomera, dos pequeños
archipiélagos y un peñón abrupto que forma una diminuta península lindante con
el país alauí.





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