martes, 23 de septiembre de 2014

Geografía de España



España, contrariamente a lo que se cree en ocasiones en el extranjero, es un país muy complejo geográficamente no solo debido a su estratégica situación en una encrucijada entre el Atlántico y el Mediterráneo y a caballo entre Europa y África, sino también por su complicada orografía. Como muestra un sencillo dato: España es el segundo país en altitud media de Europa solo por detrás de Suiza (y sin incluir a microestados como Andorra o Liechtenstein). Por tanto, la creencia de que España es un páramo o un desierto es completamente errónea, por lo que este artículo es interesante sobre todo para personas no españolas que quieran ampliar sus conocimientos sobre mi país (aunque también puede servir de repaso a hispanos que tengan que refrescar un poco sus conocimientos en esta materia).

Climatológicamente hablando, España es muy variada. Tiene cuatro climas principales, cada uno de ellos con diferentes subtipos. Al tercio norte de la Península Ibérica destaca el clima oceánico, de lluvias abundantes y veranos e inviernos suaves. Es la España verde, mucho más húmeda que el resto del país. El resto de la España Peninsular es más seca al predominar un clima mediterráneo, lluvias irregulares con veranos calurosos e inviernos variables dependiendo de la zona. En el interior peninsular se produce un clima mixto mediterráneo y continental, por lo que los veranos son muy calurosos y los inviernos muy fríos con grandes contrastes entre ambas estaciones como es típico del clima continental. Sin embargo, la vegetación sigue siendo parecida a la del clima mediterráneo, por lo que se produce una combinación de ambos climas.
En la costa mediterránea, Islas Baleares y el sur es en donde se da el clima mediterráneo puro que comentaba antes: veranos calurosos e inviernos suaves con lluvias irregulares. Además, hay varias zonas en España que tienen un clima mediterráneo árido, es decir, escasísimas precipitaciones y vegetación adaptada a sobrevivir sin casi agua. Este clima es el predominante en Almería, Murcia y sur de Alicante además de partes de Zaragoza. Debido a ello en España está el único desierto cálido de Europa: el de Tabernas, en la provincia de Almería. 
El único clima frío existente en España es el de alta montaña (polar evidentemente no tenemos) que se da en las grandes cordilleras que existen en el país, como veremos más adelante. Se caracteriza por inviernos muy fríos y veranos suaves y por abundantes precipitaciones, muchas de ellas en forma de nieve debido a las bajas temperaturas.

Por último, en las Islas Canarias existe el clima tropical en su variante subtropical de dos formas: húmedo en las islas occidentales y seco en las orientales, por lo que estas islas pueden considerarse un continente en miniatura por sus características únicas.

La orografía de España se encuentra dominada por la Meseta Central, altiplano que ocupa la mayor parte del interior peninsular. Es una vasta superficie de altitudes superiores a los 500 metros sobre el nivel del mar pero bastante llana salvo por las cordilleras que la rodean o atraviesan, como veremos. Esta meseta se divide en dos partes por el Sistema Central, cordillera que cruza la Península de oeste a noreste y divide la Meseta Central en Submeseta Norte y Submeseta Sur. La Norte es más húmeda y elevada que la Sur, que tiene altitudes más moderadas pero, eso sí, siempre por encima de 500 metros. El Sistema Central tiene unos 600 km de longitud y está dividido en varias sierras: Gredos, Guadarrama y Ayllón. Su pico más alto es el Almanzor, con casi 2.600 metros. Algo más al sur hay otra cordillera relevante, los Montes de Toledo, aunque de menor altitud que el Sistema Central. 
La Meseta está delimitada por varias cordilleras que la separan de otras zonas de España. Las barreras físicas del país han sido determinantes a lo largo de la Historia y han producido que los españoles no sean un pueblo homogéneo sino muy diferente según la región debido al aislamiento que hubo durante siglos por estas cordilleras y sierras.
Por el norte destaca la Cordillera Cantábrica, que separa la España verde de la Submeseta Norte. Tiene unos 490 km de longitud y su cumbre más alta es Torre Cerredo. Justo al oeste de ésta se encuentra el Macizo Galaico-leonés, que se caracteriza por tener altitudes más moderadas que las de las cordilleras debido a su mayor antigüedad geológica. Este macizo separa la Meseta de la zona costera de Galicia. Por el norte también destacan los Montes de León como previo al macizo galaico, y los montes vascos, que separan la Meseta de la costa vasca.

Por el noreste la Meseta Central limita con el Sistema Ibérico, con montañas de altitud media pero significativas desde tiempos antiguos debido a que había que cruzarlas obligatoriamente para acceder al interior peninsular desde el continente europeo, salvo si se accedía por la costa en una ruta más larga. Su pico más alto es el Moncayo, con 2.300 metros. Está formado por varias sierras.
Por último, la Meseta limita por el sur con Sierra Morena, que en realidad podría considerarse un escalón puesto que tras cruzarla la altitud desciende bruscamente en lo que es Andalucía. Muestra de ello, es que Sierra Morena tiene altitudes muy discretas: su pico más alto solo llega a 1.300 metros.

Saliendo del centro peninsular existen formas de relieve independientes de la Meseta. La principal es la cordillera más importante del país y el istmo que une la Península Ibérica con el resto de Europa: los Pirineos.  Tienen más de 400 km de longitud y altitudes destacables, la mayoría de ellas en España ya que la vertiente norte, la francesa, es más baja. El pico más alto es el Aneto, con 3.400 metros, seguido de Posets y Monte Perdido, todos ellos en la provincia de Huesca. 
Siguiendo con las cordilleras, destacan en el sur los Sistemas Béticos, que van desde Cádiz hasta Alicante y, bajo el mar, hasta las Baleares donde aparecen como la Sierra de Tramontana. Se dividen en el Sistema Subbético, situado más al norte y de altitudes más bajas, y el Sistema Penibético, más al sur y con las principales altitudes, concentradas en Sierra Nevada: el Mulhacén con 3.470 metros es la montaña más alta de la Península Ibérica. A éste se suman otros más bajos como el Veleta o La Sagra.

Para acabar ya con las cordilleras hay que señalar la existencia de las Cordilleras Costero-Catalanas que atraviesan Cataluña de suroeste a noreste con altitudes medias.

A esta compleja orografía se añaden dos grandes depresiones, es decir, regiones más bajas que las que las rodean. En ambos casos destacan porque un río ha formado un importante valle en torno a ellos. En el noreste se sitúa la Depresión del Ebro, encajonada entre el Sistema Ibérico, los Pirineos y las Cordilleras Costero-Catalanas. En el suroeste se encuentra la Depresión del Guadalquivir, de altitudes aún más bajas, que delimita con Sierra Morena y los Sistemas Béticos. Tiene tan solo 100 metros de media sobre el nivel del mar, siendo la región más baja de la Península. Esa escasa altitud ha permitido la creación de enormes marismas en la desembocadura del Guadalquivir: Doñana.

Por último, señalar los relieves de Baleares, Canarias y las ciudades autónomas. Las Islas Baleares están situadas al este de la Península y son cinco: Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera y Cabrera, a las que se suman varios islotes. Mallorca es la isla más grande de España. Todas ellas menos Menorca son prolongaciones de los Sistemas Béticos como ya se ha comentado previamente. Menorca está relacionada geológicamente con las Cordilleras Costero-Catalanas.

Las Canarias son muy diferentes. Se encuentran a casi 1.000 km de la España peninsular, frente a la costa oeste de África. ¿Cómo España se hizo con estas islas? Por conquista en el siglo XV, aunque ese no es el tema de este artículo. Se trata de un archipiélago de siete islas principales y otras mucho más pequeñas, de oeste a este: El Hierro, La Palma, La Gomera, Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote. Todas tienen un origen volcánico, lo que les da un rasgo muy diferente a las Baleares. Su actividad volcánica está aún hoy activa y destaca la existencia de varios volcanes, aunque todos ellos sin actividad a día de hoy excepto uno subacuático al sur de la isla de El Hierro de reciente erupción. El más grande de todos ellos es el Teide, el pico más alto de toda España, con 3.718 metros y nada menos que 7.500 sobre el lecho oceánico, lo que lo convierte en el tercer mayor volcán del mundo, solo detrás del Mauna Kea y Mauna Loa, ambos en las islas Hawai. Su última erupción fue a finales del siglo XVIII pero las fumarolas que todavía emite muestran que dista mucho de estar inactivo. Otros picos altos de las islas son el Roque de los Muchachos en La Palma y el Pico de las Nieves en Gran Canaria. 
Canarias además destaca por su particular vegetación, endémica y única en el mundo. Además, preserva el mejor bosque de laurisilva del mundo en la isla de La Gomera: Garajonay.

 Por último, las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla se encuentran en el norte de África, lindantes con Marruecos. Ceuta tiene 18 km² y pese a su pequeño tamaño destaca el Monte Hacho, con más de 200 metros de altura. Ceuta tiene una estratégica posición en el Estrecho de Gibraltar y es considerada una de las dos columnas de Hércules, junto con Gibraltar. Por el contrario, Melilla se encuentra más al este, cercana a Argelia, en el cabo de Tres Forcas. Tiene solo 12 km² por lo que no tiene accidentes geográficos reseñables.
Además, España posee unas plazas de soberanía en la costa norte de Marruecos: las islas Chafarinas, las islas Alhucemas y el Peñón de Vélez de la Gomera, dos pequeños archipiélagos y un peñón abrupto que forma una diminuta península lindante con el país alauí.

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