domingo, 25 de mayo de 2014

Por una Unión Europea




 Hoy se celebran elecciones al Parlamento Europeo, la única institución de la Unión Europea elegida directamente por el voto ciudadano y, además, por primera vez será ese Parlamento el que elegirá al presidente de la Comisión, gobierno de la Unión junto al Consejo, en el que están representados los Estados por medio de sus jefes de estado o de gobierno.

Puede parecer algo irrelevante, pero para mi es todo un logro que hoy votemos a la vez 21 de los 28 Estados de la Unión (los otros siete han votado en estos días precedentes) después de siglos de Historia de guerras mutuas, con violencia y sangre europea por en medio.

Desde el Imperio Romano se soñó con una misma unidad entre pueblos. Ya lo intentó Carlomagno creando un gran imperio en Europa Occidental, el cual tuvo corta duración. En el siglo XIX comenzaron los proyectos europeístas, que no serían una realidad hasta mediados del siglo XX cuando, tras dos guerras mundiales que habían devastado el continente donde nacieron, las antaño potencias europeas necesitaban de la unidad para competir en un mundo dominado por nuevos actores, nuevos imperios, que mirarían a Europa por encima del hombro sabiéndose superiores.

La Unión Europea es necesaria. Hoy es un entramado burocrático y complejo que tiene muchos defectos y en el que muchas veces la palabra Unión se le queda demasiado grande, pero es muy necesaria para los europeos que, sin ella, serían insignificantes ante los gigantes que nos rodean y que cada vez son más fuertes a costa de la debilidad de Europa: Estados Unidos, China, Rusia, las potencias emergentes e imparables de India, Brasil y los dragones asiáticos. Son imparables y en su camino no van a pararse para recoger a una Europa melancólica que muchas veces sueña con tiempos pasados y gloriosos (varios países de la UE en su día fueron cabeza de grandes y multiculturales imperios, como Gran Bretaña, Francia, España, Portugal, Austria…).

Es por ello por lo que es necesario votar hoy. Votar para que haya más Unión, una Unión de verdad que no permita que un ciudadano español con todo el regla y con su tarjeta sanitaria europea no sea atendido de un derrame cerebral en Holanda. O que en Alemania puedan no dar prestaciones sociales a trabajadores del sur del continente. Un alemán debe ser igual que un griego, un español debe ser igual que un sueco, o un portugués igual que un polaco, austriaco, irlandés o chipriota. Porque si no la Unión no es unión, sino solo un mero entramado de cargos e instituciones lejano de los ciudadanos. Debemos mejorar eso, y para ello votar en consecuencia. Aprovecha tu voto, ese que tanto esfuerzo les costó a nuestros antepasados por medio de sangre y esfuerzo y que dictaduras y guerras nos quitaron momentáneamente de nuestra Historia. Vota.

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