Hoy se
celebran elecciones al Parlamento Europeo, la única institución de la Unión
Europea elegida directamente por el voto ciudadano y, además, por primera vez
será ese Parlamento el que elegirá al presidente de la Comisión, gobierno de la
Unión junto al Consejo, en el que están representados los Estados por medio de
sus jefes de estado o de gobierno.
Puede parecer
algo irrelevante, pero para mi es todo un logro que hoy votemos a la vez 21 de
los 28 Estados de la Unión (los otros siete han votado en estos días
precedentes) después de siglos de Historia de guerras mutuas, con violencia y
sangre europea por en medio.
Desde el
Imperio Romano se soñó con una misma unidad entre pueblos. Ya lo intentó
Carlomagno creando un gran imperio en Europa Occidental, el cual tuvo corta
duración. En el siglo XIX comenzaron los proyectos europeístas, que no serían
una realidad hasta mediados del siglo XX cuando, tras dos guerras mundiales que
habían devastado el continente donde nacieron, las antaño potencias europeas
necesitaban de la unidad para competir en un mundo dominado por nuevos actores,
nuevos imperios, que mirarían a Europa por encima del hombro sabiéndose
superiores.
La Unión
Europea es necesaria. Hoy es un entramado burocrático y complejo que tiene
muchos defectos y en el que muchas veces la palabra Unión se le queda demasiado
grande, pero es muy necesaria para los europeos que, sin ella, serían
insignificantes ante los gigantes que nos rodean y que cada vez son más fuertes
a costa de la debilidad de Europa: Estados Unidos, China, Rusia, las potencias
emergentes e imparables de India, Brasil y los dragones asiáticos. Son imparables
y en su camino no van a pararse para recoger a una Europa melancólica que
muchas veces sueña con tiempos pasados y gloriosos (varios países de la UE en
su día fueron cabeza de grandes y multiculturales imperios, como Gran Bretaña,
Francia, España, Portugal, Austria…).
Es por ello
por lo que es necesario votar hoy. Votar para que haya más Unión, una Unión de
verdad que no permita que un ciudadano español con todo el regla y con su
tarjeta sanitaria europea no sea atendido de un derrame cerebral en Holanda. O que
en Alemania puedan no dar prestaciones sociales a trabajadores del sur del
continente. Un alemán debe ser igual que un griego, un español debe ser igual
que un sueco, o un portugués igual que un polaco, austriaco, irlandés o
chipriota. Porque si no la Unión no es unión, sino solo un mero entramado de
cargos e instituciones lejano de los ciudadanos. Debemos mejorar eso, y para
ello votar en consecuencia. Aprovecha tu voto, ese que tanto esfuerzo les costó
a nuestros antepasados por medio de sangre y esfuerzo y que dictaduras y
guerras nos quitaron momentáneamente de nuestra Historia. Vota.


No hay comentarios:
Publicar un comentario