La imagen de
esta semana la dedico a la calle madrileña más famosa con diferencia, la Gran Vía,
en su tramo final entre la Plaza del Callao y la Plaza de España. La Gran Vía
es bastante moderna ya que se construyó a principios del siglo XX, en 1912, con
el objetivo de unir en un eje transversal la calle Alcalá con el oeste de la
ciudad. Es evidente que los urbanistas de la época deducían que, tarde o
temprano, Madrid iba a ir teniendo cada vez más tráfico rodado como otras
capitales europeas, por lo que era necesario crear un eje transitable que
conectase rápidamente las zonas este y oeste de una urbe que ya contaba con más
de 800.000 habitantes por esos años.
En esta
fotografía se observa el último tramo de Gran Vía. Al principio la calle estaba
subdividida en tres de acuerdo a los tramos que la forman: entre la calle Alcalá
y la Red de San Luis era la calle del Conde Peñalver, entre la Red y la Plaza
del Callao era la avenida de Pi i Margall (presidente durante la I República),
y el último tramo, el que se ve en la foto, era la calle de Eduardo Dato,
presidente del gobierno. Más tarde adoptó el nombre de Gran Vía pero durante la
Guerra Civil cambió de nombre y los dos primeros tramos primero se llamaron
avenida de la CNT, y luego de Rusia para en 1937 pasar a ser avenida de la Unión
Soviética. Asimismo, el tramo correspondiente a la foto pasó a ser avenida de México,
otro país que ayudó a la República durante la guerra. Con la victoria
franquista toda la calle pasó a denominarse avenida de José Antonio, en
homenaje al fundador de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera.
En 1981,
siendo alcalde Enrique Tierno Galván, se la cambió de manera definitiva de
nombre recuperando su denominación de Gran Vía, la cual continúa actualmente,
ajena a políticas y problemáticas.

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