viernes, 18 de diciembre de 2009

¿Y si Zapatero no vuelve a presentarse?


Artículo del diario El País a 18 de Diciembre de 2009.

El presidente tiene una gran baza para influir en el próximo ciclo político español: renunciar a competir por un tercer mandato y abrir un proceso sereno de sucesión. Evitaría así a la izquierda una travesía del desierto.


Las próximas elecciones generales españolas serán diferentes a todas las anteriores: los nombres de los cabezas de lista de los dos principales partidos, en caso de que sean sus actuales dirigentes, importarán poco, porque su carencia de liderazgo -la del jefe de la oposición desde su designación, la del presidente del Gobierno más reciente- es irremediable. Así que el partido que antes disponga de un nuevo candidato a la presidencia del Gobierno tendrá la iniciativa política al menos por una legislatura, probablemente dos. La cuestión de si José Luis Rodríguez Zapatero debe renunciar a presentarse una tercera vez, adelantando su sucesión para que emerja un nuevo cabeza de lista socialista, tiene sentido por esta razón y otras que ahora se expondrán. Es, además, una cuestión urgente para los socialistas porque, si la respuesta es afirmativa, los plazos para armar una candidatura son perentorios.
Aznar ya intentó la jugada y si no le salió fue por las circunstancias extraordinarias de 2004. Aunque perdiera en 2012, un nuevo líder socialista podría consolidarse como alternativa al PP. Algunas razones para un cambio semejante son estructurales a la democracia española. Primera, la opinión pública tiene como desiderátum la alternancia de partidos en el Gobierno. Aunque a la izquierda le pueda parecer injusto, pues implica dos pasos adelante y dos atrás en el avance de sus ideales, este deseo está firmemente arraigado en el imaginario democrático por fenómenos como la corrupción o el agotamiento del ímpetu político, que la población asume, con lógica, que empeoran con los años de un partido -cualquier partido- en el poder. A diferencia de las elecciones autonómicas y municipales, donde el clientelismo es más poderoso que este principio, en el Gobierno de la nación no es muy probable que un partido pueda gobernar más de tres legislaturas seguidas, y el PSOE de Zapatero ya va camino de dos, ambas de enorme desgaste.

Esto es tan así que la hipótesis básica de la estrategia de Mariano Rajoy, como ha señalado Carlos E. Cué en este diario, es que el Gobierno acabará en manos del PP a la próxima porque le "toca" en la secuencia de la alternancia. Por este motivo, el absentismo ideológico y programático de Rajoy es virtud táctica. Esperar es suficiente para él. El PP no necesita detallar un programa contra la crisis económica, en especial cuando la izquierda gobernante ha sido incapaz de proponer una lectura convincente de sus causas y, sobre todo, de proponer y comunicar políticas para encontrarle una salida. El dirigente popular, mejor director de campaña que candidato, gusta decir que las elecciones las pierden los gobiernos, más que ganarlas la oposición.

La segunda razón para recomendar un relevo es que la generación de un líder capaz de gobernar un ciclo de dos o tres legislaturas requiere casi otras tantas de aprendizaje en la oposición. Y ello tanto para asentarse en el propio partido y ser conocido por la opinión pública como para articular unas líneas maestras de acción de Gobierno y generar un sentido de inevitabilidad respecto al cambio.

La importancia de estos supuestos estructurales ya ha llevado a un presidente del Gobierno español a plantearse si debería aspirar a un tercer mandato. José María Aznar respondió afirmativamente, renunció a esa posibilidad y, al mismo tiempo, intentó, a través de Rajoy, la sucesión más audaz de nuestra democracia. Creyó posible encontrar una fórmula para prolongar las dos-tres legislaturas típicas de un ciclo de poder. Convergían para ello varias coyunturas: Zapatero estaba todavía en su primera etapa de meritorio opositor; el estilo de Rajoy podía ser más soportable para la población que el estilo abrasivo del propio Aznar, y la ideología conservadora estaba entonces en plena hegemonía mundial. Fueron tan extraordinarias las circunstancias que hicieron fracasar aquel intento de Aznar que no invalidan la pertinencia actual de la cuestión planteada: ¿no es lo más inteligente no aspirar a un tercer mandato?

Para afrontar hoy esta cuestión, hay también una razón específica a Zapatero: ya no tiene nada sustancialmente nuevo y distintivo que ofrecer. Lo que no ha tenido más remedio que hacer ya lo ha realizado: resistir en sus primeros cuatro años los intentos de deslegitimación de su triunfo del 14 de marzo de 2004; resistir en la segunda legislatura la laminación de derechos laborales bajo excusa de la crisis que pretenden los conservadores. Y lo que siempre quiso hacer, el epicentro de su visión del mundo y la clave de su posicionamiento electoral, esto es, los avances en derechos de ciudadanía, ya lo ha implementado en buena parte. Pero ahora es tan inverosímil imaginar a Zapatero liderando en la próxima legislatura un cambio de modelo productivo como a Rajoy encabezando la lucha contra la corrupción.

El PSOE tiene dos opciones. La primera es resignarse a la alternancia, sin tomar la iniciativa, que es lo que más conviene a Rajoy. Si éste vence a Zapatero en las próximas generales -a la fecha, el supuesto más racional para la formulación estratégica electoral-, la sucesión en el socialismo será enormemente complicada, al tener que efectuarse desde fuera del Gobierno y con la dificultad añadida de dos vacíos: el de poder que dejaría Zapatero por su ejercicio personalista del liderazgo y el ideológico de la izquierda. La izquierda, al haber pasado de usar la clase social como referencia de representación al vago concepto de ciudadanía, tiene retos de construcción de coaliciones sociales y de desarrollo de ideas-fuerza electorales muy complicados.

Una derrota de Zapatero puede abocar al PSOE a una travesía del desierto similar a la de sus correligionarios franceses, italianos o alemanes. Obviamente, en el menos realista escenario de triunfo socialista con Zapatero, habría sucesión en el PP, pero lo más probable es que emergiera con rapidez un nuevo liderazgo en ese partido (no faltan candidatos; de hecho, lo que inquieta hoy a algunos dirigentes conservadores es, precisamente, el saber que quien lidere al PP en los próximos comicios muy probablemente gobernará España). Los intereses del statu quo conservador son más nítidos que los progresistas y es más fácil articular liderazgos para su defensa. En caso de perder las elecciones, la sucesión será más fácil para la derecha que para la izquierda.

Por el contrario, lo que el PSOE puede hacer antes de las elecciones no lo puede hacer el PP: utilizar la carta de la sucesión en el liderazgo para tomar la iniciativa y cambiar la dinámica competitiva, algo que la derecha sólo puede realizar en un improbable horizonte de desastre en las próximas municipales y autonómicas.

Desarrollar estrategias es pensar en ciclos prolongados de gobierno. Esto es especialmente cierto para la izquierda, que sólo puede liderar transformaciones sociales desde períodos largos en el poder. Y lo interesante de la opción de que Zapatero no vuelva a presentarse es que funcionaría aunque el nuevo candidato socialista perdiera las próximas elecciones, ya que nadie puede realmente exigirle ganar a la primera. El flamante líder socialista avanzaría tiempo de meritorio opositor, anticiparía el siguiente ciclo socialista y podría desgastar desde el principio a Rajoy, quien, si se da el caso, llegaría al poder mucho más avejentado políticamente que en su día lo estaba Aznar también tras tres intentos.

El principal reto de Zapatero ya es su sucesión. Y porque el actual ciclo socialista es tan contingente a su persona debería proponer a alguien muy diferenciado: políticamente orientado a gobernar; ideológicamente enfocado a la economía; sociológicamente abierto a los grupos sociales que, embarcados en proyectos de movilidad vertical, tienen al mérito como seña de identidad y que han huido del PP en los últimos años, y electoralmente mucho más agresivo. Para acertar en esta decisión, Zapatero tendría que vencer uno de los sesgos cognitivos más persistentes: la llamada "reproducción homosocial", que empuja a elegir como sucesores a los semejantes. En esta elección, para Zapatero lo más virtuoso políticamente es lo más difícil psicológicamente.

En todo caso, su estatura en la historia democrática española se resolverá finalmente en cómo deja de ser presidente, un proceso que, dado el poder incontestado que ha acumulado en el PSOE, es de su exclusiva responsabilidad. Lo irónico es que este dominio, que tanto se le critica, es lo que puede hacer posible antes de las elecciones una sucesión no conflictiva en el PSOE. Una fortaleza competitiva de la que ahora carece el PP.

José Luis Álvarez, doctor en Sociología por la Universidad de Harvard, es profesor de ESADE.


6 comentarios:

  1. lo lei esta mañan. y bueno, no concido con mucho de lo que dice ahí.... pero bueno... conociendo un poco al personal....

    por cierto quienes serian los sucesores ideales de los dos lideres??

    copiar de el pais (periodico que YA pertenece a Berlusconi) esta bien, pero....cual es tu opinion??

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  2. Mi opinión es directa: Zapatero no debe presentarse en 2012 por el bien del partido. Debe nombrar un sucesor. Eso no va acompañado a que cese también de secretario general del PSOE, ese cargo debería mantenerlo.
    Por lo demás ya muchas veces he defendido la limitación de mandatos. creo que con ocho años es suficiente para implantar un proyecto político. No defiendo que se cambie de partido cada ocho años sino de cabeza de lista. Zapatero ya va a por ocho años, insisto en que no debería presentarse en 2012.

    Ahora te contestaré sobre los sucesores de los dos líderes.
    Rajoy es débil, eso lo sabe todo el mundo. No tiene carisma, no engancha con la gente y, por tanto, debería sucederle alguien que sí engancha con la gente a pesar de sus errores, alguien que es joven para desempeñar el cargo, una persona que representa la derecha moderada inspirada en la europea: Alberto Ruiz-Gallardón.
    El hecho de que sea más o menos difícil que le suceda no es de mi incumbencia porque el PP no es mi partido.
    Por Zapatero hay varias posibilidades porque a mi parecer hay gente muy capaz de sucederle pero yo me inclino por una mujer joven, preparada y decidida. No tiene miedo al compromiso y ha puesto firmes a un pelotón de soldados estando embarazada: Carme Chacón. Además, con esto el PSC y el PSOE estarían más unidos que nunca. Sin embargo, mi candidata ideal es Elena Valenciano pero aún es poco conocida así que necesita tiempo...

    P.D: No copio del país, copiaría si no pusiese la fuente a la que pertenece el texto, lo cual es ilegal pero está bien marcado que el texto es de El País.

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  3. ummm, gallardon, a ese la derecha no lo quiere... ademas que yo creo que va perder la mayoria absoluta en dos años... tiene una deuda superior a la de cinco comunidades juntas!!

    A Gallardon la derecha no le quiere... lo unico que puede pasar de ser gallardon el candidato esq los moderados del PSOE, o los que votamos por voto util nos quedemos en casa, mientras que si ponen a una rancia com Aguirre aumentaria, y mucho los votantes del pp, pero eso aumentaria muchisimo la participacion al PSOE, ya que los moderados soportarian a gallardon pero no a aguirre.

    dices que gallardon es de la derecha moderada como europa........ de que europa me hablas? de la italiana, belga, alemana, francesa, inglesa??.... moderada????

    en el PSOE, Zapatero esta tocado pero no hundido, y de "abdicar" deberia hacerlo ya!, porq si a un año de las elecciones dice que no se presenta sera peor, que lo diga ya, y nombre a sucesor de inmediato! y desde luego abandonar la secretaria general! yo pondria a Rubalcaba, por ser conocido o sino alguien nuevo, da igual.... a Zapatero no lo conocia nadie y gano el congreso y unas elecciones, pero estuvo en la oposicion, mientras que si nombras aun sucesor ahora.. que va a hacer?? quien lo va conocer??

    Rajoy no tiene sucesor, hoy por hoy es el unico que puede presentarse.

    y mi pauesta es que en 2012 los candidatos seran Zapaero y Rajoy!!

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  4. Pues mi apuesta es que se retiren los dos de la lid porque sus propuestas ya están dadas y, en el caso de Zapatero, aplicadas.
    Te aseguro que la derecha de Merkel es bastante más civilizada que la del PP e incluso la de Sarkozy. La italiana es incluso peor que la española así que no me refiero ni a esa ni a la británica que también es muy radical.

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  5. al derecha de merkel más civilizada??.... pero no más moderada... es más civilizada porque esta en la oposicion, y la tia me parece muy inteligente pero civilizada??.... y buena política??... no!!

    sarco tiene suerte porq no tiene oposicion, en españa estaría peor que el PP actual, es más al partido de sarcozy (el MPP) lo situaria casi, casi cerca de DN, poco le falta para llegar a le pen...

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