La polémica sobre el callejero franquista



Algunas calles van a desaparecer del callejero de Madrid tras el acuerdo entre Ahora Madrid y el PSOE. Algunas de ellas parece de justicia que se cambien a nombres más adecuados consensuados con los vecinos (a los que de momento no se ha preguntado su opinión) pero otras hay que examinarlas cuidadosamente porque puede ser más lógico  modificarlas levemente o dejarlas como están por distintos motivos como se puede ver en los análisis que he hecho en este post. 

Otras calles que podrían borrarse suscitan más rechazo al pretender borrar episodios de la Historia que no deben ser olvidados y de los que tenemos que aprender todos los días, como se ve también en algunos de los casos examinados debajo. 

Estas son algunas de las calles que podrían dejar de existir dentro de cuatro meses con mayor o menor razón:

Por colores: vías a eliminar, vías a modificar, vías a mantener

-          Calle Batalla de Belchite: Fue una batalla clave en la Guerra Civil iniciada por los republicanos en Aragón para distraer a los sublevados del frente del norte. Fue un total fracaso para ellos. Sin embargo, es una batalla como muchas otras, no estoy a favor de borrarla del mapa, es Historia, como puede serlo la Batalla de Madrid (que perdieron los sublevados). 

-          Avenida Comandante Franco: referida al hermano de Franco, Ramón, que fue también militar y conocido por su hito de volar entre España y América por primera vez. Falleció durante la Guerra Civil tras titubear sobre a qué bando apoyar (curioso, al final apoyó a los sublevados lógicamente). En este caso propondría cambiarle el nombre a Avenida Ramón Franco, ya que no participó en la represión y el nombre actual puede confundirse con el del dictador. 

-          Pasaje General Mola: En este caso sin dudas hay que quitarla ya que Emilio Mola fue el que organizó el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 que llevó a la Guerra Civil. 

-          Calle General Yagüe: Otro militar sublevado. En este caso ordenó bombardear duramente Madrid durante la guerra. No merece una calle en la ciudad a la que tanto hizo sufrir. 

-          Calle General Varela: Como en el caso anterior participó en la batalla de Madrid. Se ocupó de hostigar la ciudad una vez fracasó el intento de tomarla a finales de 1936. Habría que quitarla también por el sufrimiento ocasionado a la población madrileña.

-          Calle Capitán Cortés: Se sublevó en Jaén al comenzar la guerra contra la República y resistió durante ocho meses el asedio republicano hasta que fue derrotado muriendo por las heridas. Es un caso menos destacable y propongo mantener el nombre de la calle pero sí cambiar el del colegio público que también lleva su nombre a uno más adecuado a un centro educativo. 

-          Calle General Dávila: Uno de los principales dirigentes de los sublevados. Participó activamente en la toma de Bilbao o en la batalla del Ebro. Debido a sus acciones consiguientes y a ser ministro con Franco durante la guerra y la posguerra en los peores momentos de la dictadura, debe eliminarse del callejero.

-          Paseo Doctor Vallejo Nágera: Fue jefe de los servicios psiquiátricos militares durante la dictadura. Se le encargó elaborar un estudio que demostrase la inferioridad mental de las personas de ideología marxista. También indicó que sus hijos debían ser separados de ellos. Como personaje deleznable, debe quitársele el honor de una calle. 

-          Calle Gómez Ulla: Fue otro médico español. En este caso estuvo presente en las batallas de la Guerra del Rif, la Guerra Civil en el Madrid sitiado y las dos Guerras Mundiales. Supongo que si le quitan será por haber participado en la II Guerra Mundial ayudando a la División Azul en la URSS. Pero también ayudó a los huérfanos durante la posguerra desde su cargo como presidente de la organización médica colegial de España. Por tanto, es uno de los casos que no estoy de acuerdo con que se eliminen ya que no participó en la represión ni hizo estudios de inferioridad como el anterior, sino que más bien ayudó a los civiles. 
Mariano Gómez Ulla

-          Calle Mártires de Paracuellos: Este caso es más polémico ya que borrarlo completamente puede ser intentar ocultar hechos que nunca debieron producirse. Se refiere a los fusilamientos durante la Guerra Civil de personas partidarias del bando sublevado en Madrid. Fueron conducidos a Paracuellos del Jarama en su mayoría, donde fueron fusilados (unos cuantos lo fueron en Torrejón de Ardoz) más de 2.000 hombres. Fue uno de los casos de represión y matanzas del bando republicano más sonados. Tras la guerra fueron identificados los cuerpos y enterrados en el cementerio de Paracuellos (algo que los asesinados republicanos no han visto hacer aún). Por tanto, en este caso propongo cambiarle el nombre de "mártires" a "caídos" o a "fusilamientos", para evitar que se oculte este triste episodio. 
 Cementerio de Paracuellos, en donde están enterradas las víctimas de los sucesos de 1936.

-          Calle Comandante Zorita: Se refiere al militar Demetrio Zorita, que participó en la Guerra Civil con el bando sublevado en siete combates aéreos. No hizo bombardeos sobre población. En 1954 se hizo célebre al ser el primer español que superó la barrera del sonido. Por tanto, propongo dejar su nombre básicamente por este hecho y por no participar en represión. 

-          Plaza de Arriba España: es una pequeña plaza junto al parque de Berlín. Hace referencia al grito exaltado de la España de Franco, iniciado por Falange. Personalmente creo que al tratarse de una plaza poco importante no debería cambiarse o, como mucho, podría modificarse a "viva" España. 

-          Calle de los Caídos de la División Azul: Fue el grupo de voluntarios españoles que luchó en la Segunda Guerra Mundial junto a los alemanes en el frente oriental, en concreto en San Petersburgo. Fue una colaboración polémica como es obvio pero también una muestra de la participación española en dicho conflicto que quizá no debería borrarse del mapa por su importancia histórica. Por tanto, propongo modificarla a “calle de los caídos españoles en las Guerras Mundiales”, para ser un término inclusivo y que incluya también a los que participaron en Francia con los aliados, por ejemplo en la liberación de París en 1944.

Filipinas, la antigua colonia olvidada



Bandera de Filipinas. El sol con ocho rayos simboliza las provincias iniciales que se rebelaron contra España para lograr la independencia y las tres estrellas simbolizan las islas principales: Luzón, Mindanao y Visayan.
 

Las islas Filipinas son un enorme archipiélago de más de 7.000 islas en el sureste asiático que fueron la única colonia española en Asia, de la cual se tomó posesión en el siglo XVI, en el reinado de Felipe II, al que deben su nombre. 

Debido a su situación geográfica están sometidas al régimen monzónico, que les proporciona una gran cantidad de precipitaciones (más de 1.500 litros por metro cuadrado anuales) y unas temperaturas altas todo el año. Además, las islas están cubiertas de una espesa cubierta vegetal, todavía  ignota en muchas de las islas más remotas.
En este archipiélago tan adverso climatológicamente los españoles se asentaron pero, como parece obvio hoy, no ejercieron un dominio absoluto sobre todas las islas. Los centros de poder hispanos estaban en las principales islas, como Mindanao y Luzón, en donde está la capital, Manila, centro administrativo, político y cultural desde época colonial. 

Actualmente Filipinas tiene más de 100 millones de habitantes y está en pleno proceso de industrialización, beneficiada por la deslocalización de empresas desde los países desarrollados a zonas más baratas como el sudeste asiático. 

Sin embargo, la actual República de Filipinas es bastante moderna ya que data solo de 1946, cuando consiguió la independencia definitiva de Estados Unidos, que la había administrado tras arrebatársela a España en 1898 en la Guerra Hispano-Estadounidense. Los tres siglos de presencia española quedaron bruscamente interrumpidos y los estadounidenses relegaron en pocas décadas a la cultura española aunque no lograron erradicarla del todo, a pesar de que el idioma inglés sí se consiguió imponer al español. 

Escudo de Filipinas: Aparecen en la parte inferior los símbolos de los dos países extranjeros que han controlado las islas: el águila de cabeza blanca de Estados Unidos y el león que también aparece en el escudo de España.


Así, Filipinas es hoy  un interesante país a nivel cultural, ya que combina elementos indígenas, con otros chinos y otros hispánicos. Este intenso mestizaje está presente en su gastronomía, música y arte. La presencia hispánica es aún destacable, no solo en su arquitectura histórica, sino también en la predominancia de la religión católica (es el único país de Extremo Oriente de mayoría cristiana), en topónimos a lo largo del país (el mismo nombre de las islas es muestra de ello), así como los nombres y apellidos de la mayoría de los filipinos, que son españoles. 

Esto último puede verse fácilmente echando un vistazo a los nombres de todos los presidentes de las islas desde su independencia: desde el actual Benigno Aquino a Gloria Macapagal-Arroyo, Joseph Estrada, Fidel V. Ramos, Corazón Aquino, Ferdinand Marcos, Diosdado Macapagal, Carlos Polístico García, Ramón Magsaysay y del Fierro, Elpidio Quirino, Manuel Roxas, Sergio Osmeña y José P. Laurel (los dos últimos aún bajo dominación extranjera).  

Catedral de Manila. El 80 % de la población es católica, caso único en Extremo Oriente.


Eso sí, lamentablemente la lengua castellana sufrió un fuerte retroceso en el siglo XX que ha llevado a que actualmente sea minoritaria, aunque está recogida en la constitución filipina como idioma nacional opcional, junto al árabe. Los idiomas oficiales son el filipino (con influencia española en muchas palabras) y el inglés así como otros indígenas de carácter regional. Sin embargo, el Instituto Cervantes está realizando un importante esfuerzo en Filipinas con colaboración del gobierno de Manila para que el castellano recupere posiciones en el siglo XXI. 

Huellas españolas: Fuerte de Santiago, en Manila.


En definitiva, Filipinas, nuestra antigua colonia y quizá de las más desconocidas actualmente en España, es un país fascinante por su mezcla de culturas que lo han hecho uno de los países más peculiares de toda Asia.

Pray for Paris




Ayer a las 21:30 horas de la noche en París, capital francesa, comenzaba el horror. Un horror que en Europa se ha vivido antes, en Madrid, en Londres y en la misma París, aunque allí sin llegar al extremo de fanatismo y terror que se dio anoche. 

Una serie de atentados simultáneos, que todo indica que han sido responsabilidad del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés), sembraron París de muertos, alrededor de 120 según las últimas estimaciones, lo que convierte a estos atentados en los segundos más sangrientos de Europa tras el 11-M en Madrid. 

Los ataques, cerca de un estadio de fútbol, contra varios bares y en una sala de fiestas, no son solo contra personas sino contra nuestro modo de vida, contra la civilización y el bienestar. Fueron ataques contra el ocio de las personas, y aunque fueron en París podían haber sido en cualquier otra ciudad, porque nuestro modo de vida al fin y al cabo es muy parecido: los fines de semana salimos y nos queremos divertir. 

Esto último no lo entienden los fanáticos, con un pensamiento más propio del siglo XI que del XXI, basado en sufrir en esta vida ya que la verdadera está tras la muerte. Por ello los terroristas de anoche no dudaron en suicidarse o en caer abatidos antes que en entregarse a la policía. Contra ese pensamiento radical y bárbaro es muy difícil luchar, al igual que contra su terrorismo. 

Así, dentro de los atentados, es especialmente estremecedor el ataque a la sala de fiestas, en la que había cien personas, que fueron hechas rehenes. Finalmente, los terroristas los masacraron y ha habido más de 70 muertos solo en ese punto, en un suceso dantesco y estremecedor. 

Sin embargo, al igual que en Madrid apretamos los dientes y seguimos adelante tras el terror y la matanza del 11-M (diferente en el modus operandi, contra transporte público, como en Londres, pero igual en cuanto a dramáticas consecuencias) estoy seguro de que los parisinos resistirán y para ello contarán con el apoyo de todos los europeos y ciudadanos decentes y compasivos que habitamos en el mundo y que, por suerte, somos amplia mayoría en este planeta que tanto ruido hace a pesar de su insignificancia en el cosmos. DEP.

El triste final de un rey



Es un rey de España que no es muy conocido debido a que su reinado fue relativamente corto, de 1746 a 1759. Se trata de Fernando VI, segundo hijo del rey Felipe V con su primera esposa, María Luisa de Saboya. Tras la muerte de su padre en 1746 le sucedió después de un reinado con altibajos por parte de un rey que en realidad no quería reinar. 

El nuevo monarca tuvo una infancia muy triste: ignorado por Felipe V, perdió a su madre muy pronto y la nueva esposa de su padre, Isabel de Farnesio, le intentó hacer la vida imposible. Por ello, no fue extraño que una vez convertido en rey apartase a Isabel de Farnesio a La Granja para evitar sus complots. 

Retrato del rey Fernando VI (Madrid, 1713-Villaviciosa de Odón, 1759).


Fernando VI revitalizó la Corte, era un hombre culto y que promovió las artes y letras junto con su esposa, Bárbara de Braganza, mujer poco agraciada pero cultísima (dominaba seis idiomas y era amante de la música) y muy querida por los españoles. Llevó a cabo una política de paz para evitar más guerras que desangraran más el país. El principal símbolo arquitectónico de su reinado fue la construcción del impresionante Convento de las Salesas Reales, en Madrid (actual sede del Tribunal Supremo). 

Lo que parecía que iba a ser un reinado relevante y reconocido en la Historia de España acabó bruscamente tan solo trece años después de su inicio. La reina Bárbara fallecía tras una larga agonía en 1758 en Aranjuez. El rey, que estaba totalmente enamorado de su esposa (lo cual era raro en una época en la que los matrimonios reales eran por puras cuestiones políticas), había estado con ella durante el empeoramiento de su salud. Quizá esa complicidad entre ambos se debió a que no pudieron tener hijos. 
 Retrato de la reina consorte Bárbara de Braganza (Lisboa, 1711-Aranjuez, 1758).

En cualquier caso, su muerte supuso que el rey, que ya había mostrado síntomas de inicio de una enfermedad que podía ser Alzheimer, perdiera completamente la razón. Ni siquiera acudió al entierro de su esposa, ya que salió de Aranjuez rumbo al castillo de Villaviciosa de Odón, al oeste de Madrid, en donde se pensó que podría mejorar ya que allí no había nada que pudiese recordarle la trágica pérdida que acababa de sufrir. 

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. A los pocos días su salud mental empeoró y entró en una situación de demencia: dejó de comer, comenzaron a darle ciertas manías y obsesiones, dejó de despachar los asuntos de Estado y empezó a mostrar una grave agresividad. Para calmarle le suministraron opio pero ni siquiera esa droga era suficiente para mantenerle tranquilo. 

Mordía los vasos, por lo que tuvieron que ponerle todos de plata para no cortarse. Comenzó a darse golpes contra las paredes. Tuvo varias crisis en las que intentó suicidarse e incluso pidió a su guardia un arma para ello. 

Finalmente, falleció tan solo un año después que su esposa. Fue un triste final para un rey que podía haber tenido un reinado relativamente próspero. Fue enterrado en el ya mencionado Convento de las Salesas Reales junto a la reina Bárbara, por lo que es uno de los pocos reyes de España (desde 1516) que no está enterrado en el Monasterio de El Escorial y el único que descansa en la capital. 

Mausoleo de Fernando VI en el Convento de las Salesas Reales en Madrid. Este mausoleo fue mandado construir por su hermano y sucesor, Carlos III.


 En un momento de lucidez, escribió su testamento en el que nombró como su heredero a su medio hermano, Carlos, que reinaría como Carlos III y sería uno de los mejores monarcas de nuestra Historia, como reveló el pesar con que le despidieron sus súbditos en Nápoles, en donde había sido rey hasta entonces.

Países del mundo: Chile

  Bandera de Chile, apodada La Estrella Solitaria. El azul representa el cielo, el blanco la nieve de las cumbres de los Andes, el rojo la s...