La Tierra. Ese planeta del que tenemos consciencia real porque lo vemos
día a día pero, sin embargo, desde la perspectiva interna. Durante siglos los
humanos no pudieron saber cómo sería su planeta desde fuera y no fue hasta
mediados del siglo XX cuando, al fin, inventaron unos artefactos que permitían
fotografiar y darnos imágenes de cómo se nos ve desde fuera. Y el resultado es,
simplemente, hermoso.
La canica azul surcada de nubes, con trazos de tierra en la que vivimos
es un regalo. Unos dirán que de Dios y otros que de la naturaleza pero, sea
como fuere, es un regalo que debemos cuidar por el bien de los que ahora
vivimos y del que los que están por llegar.

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