Patrimonio Nacional
es un desconocido organismo del Gobierno de España dependiente del Ministerio
de la Presidencia que se encarga, a grandes rasgos, de gestionar directamente
los bienes que antaño eran propiedad de la familia real española.
Así, dependen de
Patrimonio Nacional los palacios reales que hay repartidos por toda España
(principalmente por Madrid y sus alrededores) pero también otros edificios
históricos como monasterios, conventos, jardines e incluso vehículos. Todo
ello, aunque ya no pertenezca a la familia real, está a disposición de ésta
para actos de Estado o ceremonias.
Todos los lugares
gestionados por Patrimonio Nacional son considerados reales sitios. Con el rey
Alfonso XIII este organismo era denominado Real Casa y Patrimonio de la Corona
de España. Con la proclamación de la II República en 1931, pasó a denominarse
Patrimonio de la República y, ya con la dictadura franquista, pasó a adquirir
su actual denominación (marzo de 1940).
Lo más destacado de
las amplias propiedades de Patrimonio Nacional
son los palacios reales (pulsar en las fotos para ver ampliadas). El mayor de ellos y más conocido es el Palacio Real de Madrid, majestuoso
edificio construido en el siglo XVIII sobre el desaparecido alcázar de Madrid,
que fue destruido previamente por un incendio. Se trata del mayor palacio de
Europa Occidental en superficie y, además de por ese tamaño, destaca por la
vistosidad de su decoración y por la colección de Stradivarius que alberga, de
valor incalculable. Todavía hoy es la residencia oficial de los reyes de
España, aunque no vivan en ella.
Ese papel corresponde
al Palacio de la Zarzuela, también
perteneciente a Patrimonio Nacional. Es un palacio situado a las afueras de
Madrid, en el monte del Pardo.
El segundo palacio
real español en importancia es el Real
Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Como su nombre indica, este
enorme complejo es mucho más que un palacio ya que además alberga un
monasterio, una biblioteca, una basílica y lo más importante para ver: el
panteón de la familia real española, por lo que casi todos los reyes yacen
allí. Por su complejidad y riqueza artística, fue considerado desde su construcción en el siglo XVI la octava
maravilla del mundo. Cercanos a él destacan la Casita del Príncipe y la Casita
del Infante, ambos palacetes del siglo XVIII.
Otro palacio
destacable en el Palacio Real de
Aranjuez, situado en la villa homónima, al sur de Madrid. Se trata de un
palacio más pequeño pero aún así majestuoso ya que imita el estilo francés del
siglo XVIII y, concretamente, a Versalles, aunque su construcción se inició
mucho antes, con Felipe II. Son de interés sus jardines y la cercana Casa del Labrador, un palacete
neoclásico del siglo XVIII.
El Palacio Real de El Pardo es más
conocido por haber sido el gran centro político de España durante la dictadura
franquista, al elegirlo el general Franco como residencia. Sin embargo, el
edificio data del siglo XVI y se reformó en el XVIII quedando con su aspecto
actual. Actualmente es la residencia oficial de los jefes de Estado extranjeros
de visita a España. Cercano a él se encuentra la Casita del Príncipe (no confundir con el palacete homónimo situado
en El Escorial), otro palacete dieciochesco.
El Palacio Real de la Granja de San Ildefonso
destaca más por sus hermosos jardines y fuentes. Se encuentra en Segovia, lo
que propició su construcción en el siglo XVIII por el paraje en el que se
encontraba y por ser menos caluroso en verano que los palacios madrileños
anteriormente mencionados. Se lo conoció como “el pequeño Versalles”, por su
estilo arquitectónico.
También en Segovia se
encuentra el último gran palacio real de la zona: el Palacio Real de Riofrío, más pequeño que los anteriores pero
también majestuoso. Construido en el siglo XVIII, fue utilizado por los
reyes españoles más como centro de caza y solo vivieron en él durante estancias
relevantes los reyes Francisco de Asís de Borbón (consorte de Isabel II) y
Alfonso XII.
Leyendo los sucesivos
palacios reales se puede observar que todos se sitúan alrededor de la capital,
Madrid, por lo que visitarlos específicamente no requiere grandes traslados.
Solo dos grandes
palacios reales de Patrimonio Nacional están más lejos: el Palacio Real de La Almudaina, en Palma de Mallorca, residencia
oficial de los reyes de España en el archipiélago balear; y el Palacio Real de la Mareta, en la isla
de Lanzarote, en Canarias y de construcción más moderna.
La Almudaina, a la izquierda.
Otro palacio real son
los Reales Alcázares de Sevilla, un
gran complejo en el centro de la capital andaluza. Sus estilos son muy
variados: desde el islámico, el más evidente, al gótico y mudéjar. Es la
residencia oficial de los reyes de España en Sevilla.
Como se decía al
comienzo, Patrimonio Nacional también gestiona y administra otros edificios que
no son palacios, como conventos y monasterios. Son de destacar el Monasterio de las Descalzas Reales de
Madrid, que actualmente es parcialmente museo. Data del siglo XVI. El Monasterio de Yuste, en la provincia de
Cáceres, destaca por ser el lugar en el que el rey Carlos I de España (y V como
emperador del Sacro Imperio Germánico) se retiró y luego falleció. Otro
monasterio importante es el de Santa
Clara de Tordesillas, situado en dicha ciudad, en Valladolid.
Monasterio de Yuste (Cáceres)
Monasterio de las Descalzas Reales (Madrid)
Finalmente, Patrimonio Nacional gestiona dos
edificios muy reconocidos, especialmente uno: el Valle de los Caídos, complejo construido por orden de Francisco
Franco como supuesto homenaje a los caídos en la Guerra Civil, aunque con un
claro componente triunfalista por parte de los vencedores. Simbolismo aparte,
el edificio destaca por su enorme cruz y por la cúpula, una de las más grandes
del mundo. Las últimas propuestas de la Ley de Memoria Histórica se inclinan
porque el edificio pase a ser un museo de la guerra que conmemore a los caídos
de ambos bandos.
El otro edificio no
tiene esta controversia: el Panteón de
Hombres Ilustres situado cerca de Atocha, en la capital. Alberga las tumbas
de grandes políticos españoles de la talla de Cánovas, Sagasta, Canalejas (la
única que alberga los restos mortales del individuo en cuestión), Ríos Rosas o
Eduardo Dato.










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