martes, 9 de julio de 2013

El Patrimonio Nacional



Patrimonio Nacional es un desconocido organismo del Gobierno de España dependiente del Ministerio de la Presidencia que se encarga, a grandes rasgos, de gestionar directamente los bienes que antaño eran propiedad de la familia real española.
Así, dependen de Patrimonio Nacional los palacios reales que hay repartidos por toda España (principalmente por Madrid y sus alrededores) pero también otros edificios históricos como monasterios, conventos, jardines e incluso vehículos. Todo ello, aunque ya no pertenezca a la familia real, está a disposición de ésta para actos de Estado o ceremonias.
Todos los lugares gestionados por Patrimonio Nacional son considerados reales sitios. Con el rey Alfonso XIII este organismo era denominado Real Casa y Patrimonio de la Corona de España. Con la proclamación de la II República en 1931, pasó a denominarse Patrimonio de la República y, ya con la dictadura franquista, pasó a adquirir su actual denominación (marzo de 1940). 

Lo más destacado de las amplias propiedades de Patrimonio Nacional  son los palacios reales (pulsar en las fotos para ver ampliadas). El mayor de ellos y más conocido es el Palacio Real de Madrid, majestuoso edificio construido en el siglo XVIII sobre el desaparecido alcázar de Madrid, que fue destruido previamente por un incendio. Se trata del mayor palacio de Europa Occidental en superficie y, además de por ese tamaño, destaca por la vistosidad de su decoración y por la colección de Stradivarius que alberga, de valor incalculable. Todavía hoy es la residencia oficial de los reyes de España, aunque no vivan en ella. 



Ese papel corresponde al Palacio de la Zarzuela, también perteneciente a Patrimonio Nacional. Es un palacio situado a las afueras de Madrid, en el monte del Pardo. 

El segundo palacio real español en importancia es el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Como su nombre indica, este enorme complejo es mucho más que un palacio ya que además alberga un monasterio, una biblioteca, una basílica y lo más importante para ver: el panteón de la familia real española, por lo que casi todos los reyes yacen allí. Por su complejidad y riqueza artística, fue considerado desde  su construcción en el siglo XVI la octava maravilla del mundo. Cercanos a él destacan la Casita del Príncipe y la Casita del Infante, ambos palacetes del siglo XVIII.



Otro palacio destacable en el Palacio Real de Aranjuez, situado en la villa homónima, al sur de Madrid. Se trata de un palacio más pequeño pero aún así majestuoso ya que imita el estilo francés del siglo XVIII y, concretamente, a Versalles, aunque su construcción se inició mucho antes, con Felipe II. Son de interés sus jardines y la cercana Casa del Labrador, un palacete neoclásico del siglo XVIII. 



El Palacio Real de El Pardo es más conocido por haber sido el gran centro político de España durante la dictadura franquista, al elegirlo el general Franco como residencia. Sin embargo, el edificio data del siglo XVI y se reformó en el XVIII quedando con su aspecto actual. Actualmente es la residencia oficial de los jefes de Estado extranjeros de visita a España. Cercano a él se encuentra la Casita del Príncipe (no confundir con el palacete homónimo situado en El Escorial), otro palacete dieciochesco.  




El Palacio Real de la Granja de San Ildefonso destaca más por sus hermosos jardines y fuentes. Se encuentra en Segovia, lo que propició su construcción en el siglo XVIII por el paraje en el que se encontraba y por ser menos caluroso en verano que los palacios madrileños anteriormente mencionados. Se lo conoció como “el pequeño Versalles”, por su estilo arquitectónico. 
 

También en Segovia se encuentra el último gran palacio real de la zona: el Palacio Real de Riofrío, más pequeño que los anteriores pero también majestuoso. Construido en el siglo XVIII, fue utilizado por los reyes españoles más como centro de caza y solo vivieron en él durante estancias relevantes los reyes Francisco de Asís de Borbón (consorte de Isabel II) y Alfonso XII. 


Leyendo los sucesivos palacios reales se puede observar que todos se sitúan alrededor de la capital, Madrid, por lo que visitarlos específicamente no requiere grandes traslados.
Solo dos grandes palacios reales de Patrimonio Nacional están más lejos: el Palacio Real de La Almudaina, en Palma de Mallorca, residencia oficial de los reyes de España en el archipiélago balear; y el Palacio Real de la Mareta, en la isla de Lanzarote, en Canarias y de construcción más moderna.


La Almudaina, a la izquierda.


Otro palacio real son los Reales Alcázares de Sevilla, un gran complejo en el centro de la capital andaluza. Sus estilos son muy variados: desde el islámico, el más evidente, al gótico y mudéjar. Es la residencia oficial de los reyes de España en Sevilla. 


Como se decía al comienzo, Patrimonio Nacional también gestiona y administra otros edificios que no son palacios, como conventos y monasterios. Son de destacar el Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid, que actualmente es parcialmente museo. Data del siglo XVI. El Monasterio de Yuste, en la provincia de Cáceres, destaca por ser el lugar en el que el rey Carlos I de España (y V como emperador del Sacro Imperio Germánico) se retiró y luego falleció. Otro monasterio importante es el de Santa Clara de Tordesillas, situado en dicha ciudad, en Valladolid. 

Monasterio de Yuste (Cáceres)
Monasterio de las Descalzas Reales (Madrid)
 
 Finalmente, Patrimonio Nacional gestiona dos edificios muy reconocidos, especialmente uno: el Valle de los Caídos, complejo construido por orden de Francisco Franco como supuesto homenaje a los caídos en la Guerra Civil, aunque con un claro componente triunfalista por parte de los vencedores. Simbolismo aparte, el edificio destaca por su enorme cruz y por la cúpula, una de las más grandes del mundo. Las últimas propuestas de la Ley de Memoria Histórica se inclinan porque el edificio pase a ser un museo de la guerra que conmemore a los caídos de ambos bandos. 


El otro edificio no tiene esta controversia: el Panteón de Hombres Ilustres situado cerca de Atocha, en la capital. Alberga las tumbas de grandes políticos españoles de la talla de Cánovas, Sagasta, Canalejas (la única que alberga los restos mortales del individuo en cuestión), Ríos Rosas o Eduardo Dato. 

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