martes, 12 de abril de 2011

VELERO



Inspiración flotante que mi corazón
aleja, que en la ausencia de un amor
que la retenga no encuentra razón
alguna en ciudad tan fría.
Ciudad de calles repletas de historia,
y en lo más alto de la colina emerge
un gran velero, conducido a través
del tiempo por los arcos que dan
sentido a su prolongada vida.

Encerrado entre aguas se observa
como los grandes reyes de la
historia, han sembrado día tras día
la semilla del propio arte.
Un arte que se convirtió en leyenda,
y que con cada paso, encuentra un
canal sin argamasa, una dama con
elegancia y un castillo que encierra
los grandes secretos del pasado.

La inspiración nace, no solo con el
calor de los amores, ni con el beso
del viento primaveral; la inspiración
nace en las calles de un velero sobre
tierra, que tras sus puertas nos
enseña que su arte inspira hasta al
más humilde y joven poeta.

Alberto Maroto Santiuste

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