Antonio Palacios, el arquitecto del Madrid moderno

O, al menos, uno de los más renombrados y conocidos. A pesar de esto, no ha tenido hasta ahora un espacio en el callejero de la capital, gracias a una iniciativa ciudadana. Antonio Palacios (Porriño (Pontevedra), 1874-Madrid, 1945) fue un arquitecto clave en la historia urbanística de Madrid junto a Juan de Villanueva (autor de edificios tan famosos como el Museo del Prado y el O bservatorio astronómico), Ventura Rodríguez (Palacio Real), Francesco Sabatini (Puerta de Alcalá, finalización del Palacio Real) y Juan Gómez de Mora (Plaza Mayor).

Muchos de los edificios más famosos de la capital de España datan de finales del siglo XIX y principios del XX y muchos de ellos llevan la firma de Antonio Palacios. Este autor tuvo un estilo muy internacional. Inicialmente influido por el Secesionismo vienés, después evolucionó al regionalismo con recuerdos platerescos y del gótico final portugués (manuelino). Además tiene influencias expresionistas y del eclecticismo, es decir, mezcla de estilos desde el siglo XIX.

Para acabar, vamos a ver sus obras más conocidas, destacando las siguientes:

Palacio de Comunicaciones (hoy Palacio de Cibeles), 1919 (actual sede del ayuntamiento de Madrid)

Hospital de Jornaleros de Maudes, 1916 (actual sede de la consejería de Transportes de la Comunidad de Madrid)

Círculo de Bellas Artes, 1926

Antiguo Banco Español del Río de la Plata, 1918 (actual Instituto Cervantes)

Casino de Madrid, 1910

Colaboración en el diseño de las primeras estaciones del Metro de Madrid, 1919 (en la imagen, la estación, hoy museo, de Chamberí)

Casa Matesanz, 1923 (en la Gran Vía y con influencia de la Escuela de Chicago)

Vistos estos ejemplos, podemos concluir que Madrid no sería lo que es hoy sin Antonio Palacios y sus espectaculares edificios, con los que los madrileños estamos tan ligados y que tan fotografiados son por los turistas que visitan la capital.

¿Qué es hoy Castilla?

Bandera tradicional castellana. El castillo aparece en numerosos escudos y banderas actuales, como los de las comunidades de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid (escudo), Cantabria, La Rioja (escudo), Extremadura (escudo) y el mismo escudo de España, lo que denota la relevancia de Castilla en el conjunto del país.

En el pasado tampoco estuvo demasiado claro. Y hoy lo está menos. En general, consideramos que Castilla es toda la región central de España, en especial la que comprenden actualmente las comunidades de Castilla-La Mancha, Madrid y Castilla y León.

Sin embargo, la historia del concepto de Castilla es mucho más antigua y compleja. Todo comenzó, como casi todo en Europa, en la Edad Media, en concreto alrededor del siglo IX. La zona más oriental del reino de León (sucesor directo del reino de Asturias) estaba desprotegida frente a los ataques de los musulmanes andalusíes, al no existir grandes ríos ni montañas que sirviesen como delimitación geográfica clara entre ambos espacios. Por ello, el reino de León decidió fortificar toda esa región, actuales provincias de Burgos y Soria, aproximadamente, con abundantes castillos. Debido a la presencia de estos, la zona acabó por denominarse Castilla.

Debido a esa propia idiosincrasia, la región terminó por conformarse como un condado dependiente de León con capital en Burgos. Otro elemento identitario, además de su geografía y localización, fue el comienzo de la lengua castellana en el triángulo entre las actuales provincias de Cantabria, Burgos y La Rioja como derivación del latín vulgar, en un proceso semejante al de otras lenguas peninsulares como el catalán, el gallego, el asturleonés o el aragonés.

Mapa de la península Ibérica en torno al año 1000. Aparece ya el condado de Castilla, dependiente de León.

En el siglo X un conde castellano, Fernán González, logró la autonomía de Castilla respecto a León, preparando el camino para la futura constitución como reino, que aún tardaría. Antes de eso, Castilla cambió de manos: de León a Navarra con Sancho III. Este monarca, que logró reunir bajo su corona a Navarra, Castilla y el primitivo Aragón, repartió su reino entre sus hijos a su muerte, pasando Castilla a manos de Fernando I, quien poco después consiguió la corona leonesa debido a su matrimonio con la hermana del rey leonés. Fue rey de León hasta el año 1065, cuando hizo lo mismo que su padre: dividir el reino entre sus hijos a su muerte. Castilla fue a parar a su hijo Sancho II, quien se convirtió oficialmente en el primer rey de Castilla como tal, ya que Fernando I lo había sido más de León.

Por tanto, vemos que la historia inicial de Castilla está muy ligada a la de León. Incluso cuando ambos reinos estaban separados, había grandes vínculos entre ellos. De hecho, después de la breve unión con Fernando I, Sancho II intentó reunificar los reinos de su padre. Lo logró y fue de manera efímera rey tanto de Castilla como de León hasta que murió en 1072, siendo sucedido por su hermano Alfonso VI, que también fue monarca de ambos reinos. Su hija, Urraca, le sucedió en el trono (en Castilla y León estaba permitido a las mujeres reinar) y a esta le sucedió su hijo, Alfonso VII. Este incluso se hizo proclamar imperator totius Hispaniae (emperador de todas las Españas), teniendo como vasallos a los reyes de Navarra y Aragón, así como el conde de Barcelona.


Reinos peninsulares a finales del siglo XI. Castilla ya era más extensa que León.

Sin embargo, de nuevo a su muerte sus reinos se separaron. Castilla pasó a Sancho III y León a Fernando II. Después de Sancho III, el monarca castellano fue Alfonso VIII, famoso por comandar al ejército de los reinos cristianos en la célebre batalla de las Navas de Tolosa contra los almohades, que derrotó de manera clave al ejército musulmán. Tras este fueron reyes Enrique I y, al morir este sin hijos, su hermana, Berenguela. Esta reina fue breve ya que abdicó a favor de su hijo, Fernando III. Y con él los reinos de Castilla y León acabarían reunificándose, esta vez para siempre.

Como vemos, los reyes poseían los reinos como si fuesen una propiedad más e incluso podían dividirlos a su muerte entre sus hijos. Era una concepción patrimonial de los reinos que retrasó unos siglos el proceso de creación del Estado en su concepción actual. Fue precisamente Fernando III el que puso la base de un nuevo tiempo al heredar primero Castilla de su madre y, más tarde, León de su padre, Alfonso IX. Esto, obviamente, no estaba previsto puesto que Berenguela no estaba inicialmente en la línea de sucesión castellana. En cualquier caso, Fernando III reunió a Castilla y León bajo su cetro en 1230 y desde entonces siempre han estado bajo un mismo gobernante.

Además, Fernando III a su muerte no dividió los reinos sino que ambos pasaron a su hijo Alfonso X, llamado el Sabio por su trabajo en favor de las artes y la cultura, además del impulso definitivo a la lengua castellana que, en estándares actuales, diríamos que pasó a ser la oficial con el latín, que poco a poco comenzó a estar en desuso.

Mapa de la Corona de Castilla y sus subdivisiones tradicionales en reinos como el mismo de Castilla o el de Toledo.

Desde entonces, la Corona de Castilla y León estuvo unida y, con los Reyes Católicos pasó a estar también unida dinásticamente con la Corona de Aragón, poniéndose las bases de lo que hoy es España. Ya desde el siglo XV Castilla era el reino más potente económicamente de la Península, posición que afianzó en el XVI. Portugal fue el único de los otros reinos que mantuvo la independencia de la Monarquía Hispánica.

Esta situación no cambió y España no nació legalmente hasta la llegada de los Borbones, que unificaron la legislación de todos los reinos hispánicos en un proceso de centralización a semejanza del de Francia. El castellano se extendió a toda la Península menos a Portugal y las otras lenguas perdieron parte de su peso.

Organización provincial y regional entre el siglo XIX y 1978. Castilla quedó dividida entre Castilla la Vieja y Castilla la Nueva.

En 1833 se crearon las provincias actuales y se fijaron unas regiones que no tenían competencias administrativas y se veían más como concepción geográfica, histórica y cultural. Castilla quedaba dividida en dos regiones: Castilla la Vieja, que incluía las provincias de Santander, Burgos, Logroño, Palencia, Valladolid, Ávila, Segovia y Soria; y Castilla la Nueva, que estaba formada por Madrid, Guadalajara, Cuenca, Toledo y Ciudad Real. Los nombres parecen claros: Castilla la Vieja debido a que fue donde se formó la Castilla primitiva en el norte peninsular, y Castilla la Nueva al haber sido conquistada a los musulmanes más tarde.

Esta situación se mantuvo a grandes rasgos hasta la Transición a la democracia. Con la creación de las comunidades autónomas, hubo que reorganizar el mapa territorial de España y Castilla, debido a su importancia histórica, siguió estando presente, aunque más fraccionada que en el pasado. Castilla la Vieja fue sucedida a grandes rasgos por la actual Castilla y León, que incluye también a las provincias de León, Zamora y Salamanca, anteriormente consideradas una región distinta. Las provincias de Santander y Logroño, no obstante, lograron constituirse como comunidades uniprovinciales con los nombres de Cantabria y La Rioja, aunque sus vínculos históricos y culturales con Castilla siguen existiendo.

División actual en comunidades autónomas. La Castilla tradicional está dividida en cinco comunidades.

En el sur hubo menos cambios. Castilla la Nueva fue sucedida por Castilla-La Mancha, llamada así por la comarca más extensa de toda España, La Mancha, que ocupa una parte importante de la comunidad, aunque no toda. De hecho, la provincia de Guadalajara no tiene nada de su territorio en La Mancha. Sin embargo, Madrid, debido a su población, su economía y su capitalidad estatal, pasó a ser una comunidad uniprovincial en interés de la nación, ya que nunca antes había existido como región diferenciada. Por el contrario, Albacete, que hasta entonces era parte de la Región de Murcia, pasó a Castilla-La Mancha al tener parte de su territorio en esa comarca.

Por tanto, hoy Castilla es un concepto algo difuso. Hay tres comunidades que se reconocen como castellanas, que son Castilla y León, Madrid y Castilla-La Mancha. A estas se sumarían Cantabria y La Rioja como tradicionalmente castellanas, aunque podrían ampliarse por motivos históricos a Asturias, Extremadura y Murcia, aunque la Corona de Castilla incluyó también a Galicia, Euskadi, Andalucía y Canarias.

Por tanto, Castilla está todavía muy presente en la actualidad a pesar de su división, tanto en las comunidades de tradición castellana como en las demás que forman España debido a la importancia de la lengua castellana, que a la vez es una lengua global. Es definitiva, es un legado milenario.

Biden, ganador

Y, al fin, podemos decir el resultado definitivo de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Tras un largo recuento en varios estados, además de varias demandas judiciales por parte del equipo de Trump, podemos afirmar que Joe Biden será el nuevo presidente de la superpotencia, aunque el presidente saliente, Trump, intentará hasta el final torpedearlo.

El fenómeno populista trumpiano no acaba con esta derrota ya que ha mejorado respecto a 2016 en muchos estados y solo la ola demócrata de las ciudades ha podido frenar un segundo mandato de este polémico personaje, racista, xenófobo, machista y homófobo.

Biden ha conseguido la victoria con un margen de cinco millones de votos respecto a su rival y recuperando varios estados clave como Michigan, Wisconsin y Pensilvania. No ha recuperado, eso sí, otros estados pendulares como Florida u Ohio, en los que Trump ha ganado con bastante comodidad. Sin embargo, la recuperación de esos estados del cinturón del óxido, además de mantener todos los que ya ganó Hillary Clinton en 2016, permite a Biden ganar con comodidad.


Mención especial merece que Biden haya arrebatado a Trump dos estados típicamente republicanos como son Arizona y Georgia. Arizona solo había votado a un demócrata en una ocasión desde la posguerra mundial: en 1996, cuando ganó allí Bill Clinton. Ahora Biden vuelve a ganar gracias al voto latino y al de republicanos moderados hartos de Trump. Georgia, por su parte, solo ha sido confirmada para Biden esta semana, tras un segundo recuento demandado por los republicanos.

El resultado en el colegio electoral nos suena a 2016: 306 votos a favor de Biden y 232 de Trump. Es muy parecido al resultado de 2016, pero esta vez con derrota de Trump y el Partido Republicano (hubo siete votos para otros candidatos independientes).

A grandes rasgos se mantiene el mapa de elecciones anteriores. Desde los 90, republicanos y demócratas ganan en más o menos los mismos estados y son los llamados pendulares los que deciden la victoria (Ohio, Florida, Carolina del Norte, Virginia...). Los republicanos son fuertes en el interior y sur del país, mientras que los demócratas destacan en la costa oeste, el noreste con Nueva Inglaterra y el cinturón del óxido (con la excepción sonada de 2016). Además, han ido ganando posiciones en los estados fronterizos con México debido a la llegada de latinos más proclives a votarles a ellos. Solo Texas resiste y cada vez por menos, siendo ya en la práctica un estado “morado”, en el que la victoria algún día puede ser azul.


La victoria de Biden es amplia, pero no llega a las de Obama en 2008 y 2012, en especial la primera, cuando arrasó con 365 votos electorales. En 2012 obtuvo 332, también más que Biden este año.

2004 fue la única vez desde 1992 que el Partido Republicano ganó las elecciones presidenciales en número de votos. Bush consiguió la victoria con 286 votos, solo un poco más de la mayoría, por lo que estuvo bastante reñido. Mucho más problemática fue la elección de 2000, en la que el candidato demócrata, Al Gore, consiguió la victoria en votos pero Bush ganó la presidencia por la mínima tras un confuso y sospechoso recuento en el estado de Florida: 271 votos por 266 de Al Gore.

Resultados en 2004, única vez desde 1992 en que los republicanos han ganado en número de votos.
Resultados de las elecciones de 2000.

Los 90 estuvieron dominados por Clinton y los demócratas, que ganaron ampliamente tanto en 1992 como en 1996, con 370 y 379 votos respectivamente y ampliando la victoria a estados del interior y el sur típicamente republicanos.

Resultados de las elecciones de 1996. Los demócratas llevaban sin ganar en Arizona desde estos comicios hasta este 2020.
Resultados en 1992. Clinton ganó al presidente de entonces, George H.W. Bush, último presidente hasta Trump que no fue reelegido.

Así, vemos que en las últimas tres décadas el Partido Republicano solo ha ganado en votos unas elecciones presidenciales, las de 2004, y los demócratas han ganado todas las demás aunque no pudieron gobernar en 2000 ni 2016 debido a las particularidades del sistema electoral estadounidense. Se han sucedido dos presidentes republicanos, Bush y Trump, y otros dos demócratas, Clinton y Obama. De ellos, solo Trump no ha logrado la reelección y en enero de 2021 previsiblemente habrá otro presidente demócrata en la Casa Blanca.

Presidentes de un solo mandato

El pasado martes se celebraron las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Joe Biden partía con una amplia ventaja en las encuestas que, a la hora del recuento, se ha visto reducida. El voto por correo, que ha alcanzado máximos históricos con unos 100 millones de votos, ha hecho que el recuento sea muy lento y que aún no haya sido proclamado un ganador.

Sin embargo, Biden tiene la Casa Blanca casi asegurada, por mucho que Trump vergonzosamente diga que se están haciendo trampas sin ninguna evidencia que lo demuestre. Faltan varios estados por finalizar el recuento: Nevada, Arizona, Alaska, Pensilvania, Carolina del Norte y Georgia. En todos ellos lleva ventaja Biden excepto en Alaska y Carolina del Norte, en donde Trump lleva ventaja. Solo con los votos electorales de Pensilvania, Biden ganaría los comicios, pero si se lleva además Nevada, Arizona y Georgia, tendrá una amplia victoria.

Fuente: elindependiente.com

Trump pasaría así a engrosar el poco dichoso grupo de presidentes de Estados Unidos que no consiguieron la reelección y su mandato se redujo a solo cuatro años. Recordemos que en Estados Unidos los presidentes tienen un límite de mandado de ocho años, algo que solo se incumplió una vez con el presidente Franklin Delano Roosevelt, que estuvo doce. En 1947 se impuso por ley que no se pudiesen superar dos mandatos.

A pesar de esto, la mayoría de presidentes de Estados Unidos ha logrado la reelección. En los últimos años Obama, Bush, Clinton y Reagan lograron repetir mandato. Por el contrario, George W.H. Bush y Jimmy Carter no lo consiguieron.

Presidentes de Estados Unidos en los últimos cien años que no lograron la reelección: Hoover, Ford, Carter y Bush. Fuente: maldita.es

Veamos una lista de los presidentes de Estados Unidos en los últimos cien años para ver quiénes repitieron o quiénes se quedaron en cuatro años o incluso menos por motivos ajenos a sí mismos:

  1. Warren G. Harding (Republicano), 1921-1923. Falleció en el cargo por causas naturales.

  2. Calvin Coolidge (Republicano), 1923-1929. Sucedió a Harding y fue reelegido.

  3. Herbert Hoover (Republicano), 1929-1933. No fue reelegido.

  4. Franklin D. Roosevelt (Demócrata), 1933-1945. Reelegido en tres ocasiones. Falleció en el cargo por causas naturales.

  5. Harry S. Truman (Demócrata), 1945-1953. Sucedió a Roosevelt y fue reelegido.

  6. Dwight D. Eisenhower (Republicano), 1953-1961. Fue reelegido.

  7. John F. Kennedy (Demócrata), 1961-1963. Fue asesinado en el cargo.

  8. Lyndon B. Johnson (Demócrata), 1963-1969. Sucedió a Kennedy y fue reelegido.

  9. Richard Nixon (Republicano), 1969-1974. Fue reelegido pero dimitió de su cargo.

  10. Gerald Ford (Republicano), 1974-1977. Sucedió a Nixon pero no fue reelegido.

  11. Jimmy Carter (Demócrata), 1977-1981. No fue reelegido.

  12. Ronald Reagan (Republicano), 1981-1989. Fue reelegido.

  13. George H. W. Bush (Republicano), 1989-1993. No fue reelegido.

  14. Bill Clinton (Demócrata), 1993-2001. Fue reelegido.

  15. George W. Bush (Republicano), 2001-2009. Fue reelegido.

  16. Barack Obama (Demócrata), 2009-2017. Fue reelegido.

  17. Donald Trump (Republicano), 2017-2021. No fue reelegido.

  18. Joe Biden (2021-2025). No aspiró a la reelección.

  19. Donald Trump (2025-actualidad). Por primera vez desde el siglo XIX, un presidente fue reelegido pero en mandatos no consecutivos.

La historia del Metro de Madrid hasta hoy

 El Metro de Madrid comenzó su andadura en 1919, con tan solo una línea y ocho estaciones. Hoy es uno de los metros más extensos del mundo, con trece líneas y 300 estaciones. En mi última colaboración con la revista El Magacín hablo sobre la interesante historia del metro madrileño y de la expansión imparable de su plano. Para acceder al artículo, pulsa en la siguiente imagen: 

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