Isabel II, una monarca constitucional

Como dicen más de una vez en la serie de Netflix The Crown (la Corona), ser neutral o imparcial es muy difícil, casi inhumano, ya que lo humano es tomar partido siempre en los diferentes temas que nos pueden afectar. Y precisamente ser imparcial es el principal trabajo de un monarca constitucional. Al no ser un cargo electo sino más bien una reminiscencia histórica que algunos países han decidido mantener, no tiene funciones de Gobierno y su posición como jefe del Estado es más simbólica y representativa que ejecutiva.

Nadie entendió mejor que ese era su trabajo que la reina Isabel II del Reino Unido, fallecida esta semana a los 96 años después de un reinado increíblemente largo al superar los 70 años ejerciendo un cargo que, en principio, no estaba destinado a ella. Su padre no estaba destinado a ser rey sino su hermano mayor, que reinó menos de un año como Eduardo VIII. El deseo de este de casarse con Wallis Simpson, una mujer divorciada, además de sus simpatías por la Alemania nazi, hicieron que acabase abdicando, dejando la corona a su hermano, Jorge VI, padre de Isabel.

Isabel estuvo al frente de una ambulancia militar durante la II Guerra Mundial.

Durante estas siete décadas Gran Bretaña y el mundo han cambiado de manera radical: cuando Isabel accedió al trono Gran Bretaña era aún un imperio que se extendía por todos los continentes (incluía Canadá, varias islas del Caribe, Guyana, enormes zonas en África como Kenia, Nigeria o Sudán, etc.) y además se resistía a perder su influencia. Ahora es una potencia destacada pero solo la sombra de lo que fue, al quedar como el socio menor de Estados Unidos y ahora fuera de la Unión Europea y del poder de influencia que poseía dentro de la misma (y encima por decisión de los propios británicos, algo que, parece ser, no agradó demasiado a la reina).

Cuando llegó al trono en 1952 Isabel tenía 25 años y se convirtió en reina antes de lo previsto debido a la muerte prematura de su padre, Jorge VI, afectado por un cáncer de pulmón. Para un reinado tan largo deben darse dos factores: el primero es que el monarca llegue al trono siendo joven y el segundo es que sea longevo. Ambos se han dado con la reina Isabel II, que ha sido la segunda monarca que más años ha estado en el trono del mundo, solo por detrás del rey Luis XIV de Francia (72 años, si bien Luis tenía apenas cinco años cuando fue coronado y hubo una regencia hasta su mayoría de edad). Carlos III no podrá decir lo mismo con seguridad ya que ha llegado al trono con 73 años.

Las reinas británicas han sido pocas pero muy importantes en la historia de ese país. A las más que famosas Isabel II y Victoria (reinado entre 1837 y 1901) se suman otras como Isabel I (reina de Inglaterra, 1558-1603), María I (Tudor, hermana de Isabel I, 1553-1558), María II (1689-1694) o Ana Estuardo (1707-1714).

El primer jefe de Gobierno de Isabel fue Winston Churchill, considerado una figura de primer orden después de ser primer ministro durante la Segunda Guerra Mundial. Había vuelto al poder después de varios años de gobierno laborista en Reino Unido. Y es que el Partido Conservador, coloquialmente llamado Tory, ha sido el partido dominante en el país durante buena parte del reinado de Isabel II. De los quince primeros ministros que ha tenido la reina (incluida la última, Lizz Truss, durante solo dos días), solo cuatro no eran conservadores sino laboristas. En total, de 70 años solo durante apenas 24 años ha habido un laborista en el 10 de Downing Street. Estos fueron sus primeros ministros:

  1. Winston Churchill, 1951-1955 (Conservador)

  2. Anthony Eden, 1955-1957 (Conservador)

  3. Harold Macmillan, 1957-1963 (Conservador)

  4. Alec Douglas-Home, 1963-1964 (Conservador)

  5. Harold Wilson, 1964-1970 (Laborista)

  6. Edward Heath, 1970-1974 (Conservador)

  7. Harold Wilson, 1974-1976 (Laborista)

  8. James Callaghan, 1976-1979 (Laborista)

  9. Margaret Thatcher, 1979-1990 (Conservador)

  10. John Major, 1990-1997 (Conservador)

  11. Tony Blair, 1997-2007 (Laborista)

  12. Gordon Brown, 2007-2010 (Laborista)

  13. David Cameron, 2010-2016 (Conservador)

  14. Theresa May, 2016-2019 (Conservador)

  15. Boris Johnson, 2019-2022 (Conservador)

  16. Liz Truss, 2022- (Conservador)

Por tanto, puede concluirse que Reino Unido ha sido un país más conservador que progresista en todos estos años, quizá como una reacción a la pérdida de su imperio y de su papel como gran potencia en el mundo. Sin embargo, Isabel II siempre supo mantener su imparcialidad con sus primeros ministros y, de hecho, solo acudió a despedirse de dos de ellos en Downing Street: de Churchill y de Wilson al acabar su segundo mandato. En ambos casos dimitieron pero la relación de ambos con la reina fue muy buena. En el caso de Churchill porque la asesoró en sus primeros años como monarca, además de protegerla frente a posibles errores basados en la inexperiencia. Y en el de Wilson por afianzar la lealtad de la izquierda a la Corona, en un Partido Laborista que siempre ha tenido un sector republicano. Peor fue su relación con Thatcher, con la que se llegó a enfrentar de manera indirecta en una cumbre de la Commonwealth para sancionar al régimen racista del Apartheid en Sudáfrica.

Y es que hay que recordar que el monarca del Reino Unido es también jefe de la Commonwealth, organización internacional que une a Londres con muchas de sus antiguas colonias, ahora países independientes. Además, también es rey de varios de esos países, como Canadá, Jamaica, Australia, Nueva Zelanda, etc.

Ha sido la monarca británica más longeva, por delante de Victoria, que marcó a la Inglaterra del siglo XIX, dando su nombre hasta a la llamada Era Victoriana. No existe, sin embargo, una Era Isabelina. La monarquía ya no tenía en el siglo XX el poder que sí tenía todavía en el XIX, aunque en ambos casos era ya una monarquía constitucional en la que el poder real está en el Gobierno, elegido indirectamente por el Parlamento y este a su vez por la ciudadanía.

En estas siete décadas la reina ha extendido su familia, llegando a conocer a bisnietos y sabiendo que su sucesión estaba más que asegurada, primero por su hijo Carlos (nuevo monarca como Carlos III) y, cuando llegue el momento, con su nieto Guillermo y su bisnieto Jorge. No parece que vaya a haber otra reina en mucho tiempo en Reino Unido.

Aunque ha tenido muy buena salud y ha vivido más que la mayoría de personas (algo que parece común en su familia: su madre, también llamada Isabel, vivió 101 años, y su marido, Felipe, 99 años), en los últimos tiempos se la veía más débil, con problemas de movilidad y habiendo tenido que enterrar a su marido el año pasado. Se había retirado al castillo de Windsor y al de Balmoral, en Escocia, alejándose del centro de Londres y dejando las tareas de la Corona en manos de su hijo y su nieto. Finalmente, esta semana acabó su larga vida, la cual ella misma juró con solo 21 años dedicar, fuese larga o corta, al servicio de su país y sus ciudadanos. Acaba una época en Reino Unido.

Momento en el que Isabel prometió dedicar su vida, fuese larga o corta, al servicio público.

I declare before you all that my whole life whether it be long or short shall be devoted to your service”. Princesa Isabel, 1947.

Declaro ante todos vosotros que toda mi vida, sea larga o corta, la dedicaré a vuestro servicio”. Así ha sido.

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