Las catedrales de España desde el aire

ArtiSplendore España | Cinco Catedrales españolas para visitar este verano

Vista de la Catedral de Cádiz.

España es un país de tradición cristiana católica. Todavía hoy más del 70 % de la población se declara católica, aunque una parte importante de la misma no es practicante de manera regular. Por ello, no es de extrañar que en el país haya una ingente cantidad de templos católicos, tanto catedrales como otros de menor importancia como iglesias, parroquias o ermitas.

En España existen hasta 70 diócesis, la organización territorial de la Iglesia católica, de las que 14 con archidiócesis, es decir, encabezadas por un arzobispo responsable de varias diócesis, con obispos al cargo. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid hay una archidiócesis con sede en Madrid y dos diócesis, con sedes en Alcalá de Henares y Getafe.

La sede de cada diócesis o archidiócesis es normalmente la catedral junto a la sede del obispo o arzobispo respectivo. Entre las catedrales, hay de todos los estilos artísticos, de todas las épocas y de todos los tamaños. Hay catedrales inmensas como las de Sevilla, Toledo o Granada y otras mucho más pequeñas como las de Soria, Vic o Ciutadella de Menorca. Las hay muy antiguas, como la de Santiago de Compostela, y otras mucho más modernas, como la de Madrid, que solo fue finalizada en 1993.

Vamos a ver algunas de las más conocidas, pero con una perspectiva diferente a la que nos tienen acostumbrados: desde el aire. Así, veremos sus plantas y sus tejados, pudiendo distinguir en muchos casos sus estilos arquitectónicos, además de su entorno urbano, normalmente en el centro histórico de sus ciudades.

CATEDRAL DE BARCELONA

Nombre oficial: Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia

Estilo/s: gótico y neogótico

Construcción: siglos XIII-XV

CATEDRAL DE BURGOS

Nombre oficial: Catedral de Santa María

Estilo/s: gótico

Construcción: siglos XIII-XIV

CATEDRAL DE BILBAO

Nombre oficial: Catedral de Santiago

Estilo/s: gótico, renacentista, neogótico

Construcción: siglos XIV-XVI

CATEDRAL VIEJA DE VITORIA

Nombre oficial: Catedral de Santa María

Estilo/s: gótico

Construcción: siglos XIII-XIX

CATEDRAL DE GRANADA

Nombre oficial: Catedral de la Encarnación

Estilo/s: renacimiento y barroco

Construcción: siglo XVI

CATEDRAL DE MURCIA

Nombre oficial: Catedral de Santa María

Estilo/s: gótico, renacentista y barroco

Construcción: siglos XIV-XV

CATEDRAL DE JAÉN

Nombre oficial: Catedral de la Asunción de la Virgen

Estilo/s: renacentista, barroco, neoclásico

Construcción: siglos XIII-XVIII

CATEDRAL DE MÁLAGA

Nombre oficial: Catedral de la Encarnación

Estilo/s: renacentista

Construcción: siglos XVI-XVIII

CATEDRAL DE MADRID

Nombre oficial: Catedral de Santa María la Real de la Almudena

Estilo/s: neoclásico, neogótico, neobarroco, neorrománico

Construcción: siglos XIX-XX

CATEDRAL DE ALCALÁ DE HENARES

Nombre oficial: Catedral-Magistral de los Santos Justo y Pastor

Estilo/s: gótico y renacentista

Construcción: siglos XII-XVI

CATEDRAL DE OVIEDO

Nombre oficial: Catedral de San Salvador

Estilo/s: gótico

Construcción: siglos XIII-XVII

CATEDRAL DE LEÓN

Nombre oficial: Catedral de Santa María de Regla

Estilo/s: gótico

Construcción: siglos XIII-XIV

CATEDRAL DE SAN SEBASTIÁN

Nombre oficial: Catedral del Buen Pastor

Estilo/s: neogótico

Construcción: siglo XIX

CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA

Nombre oficial: Santa Apostólica y Metropolitana Iglesia Catedral de Santiago de Compostela

Estilo/s: románico, gótico, barroco

Construcción: siglos XI-XIII

CATEDRAL DE SEVILLA

Nombre oficial: Catedral de Santa María de la Sede

Estilo/s: almohade, gótico, renacentista, barroco

Construcción: siglos XV-XVI

MEZQUITA-CATEDRAL DE CÓRDOBA

Nombre oficial: Catedral de la Asunción de Nuestra Señora

Estilo/s: islámico, bizantino, gótico, renacentista, barroco

Construcción: siglos VIII-XVI

CATEDRAL DE SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA

Nombre oficial: Catedral de Nuestra Señora de los Remedios

Estilo/s: neoclásico, neogótico

Construcción: siglo XX

CATEDRAL DE GIRONA

Nombre oficial: Catedral de Santa María

Estilo/s: gótico, barroco

Construcción: siglos XI-XVIII

CATEDRAL DE TOLEDO

Nombre oficial: Catedral de Santa María

Estilo/s: gótico

Construcción: siglos XIII-XV

CATEDRAL DE CUENCA

Nombre oficial: Catedral de Santa María y San Julián

Estilo/s: gótico, barroco, neogótico

Construcción: siglos XII-XIII

CATEDRAL DE VALENCIA

Nombre oficial: Catedral de la Asunción de Nuestra Señora

Estilo/s: románico, gótico, renacentista, barroco, neoclásico

Construcción: siglo XIII

CATEDRAL DE PALMA

Nombre oficial: Catedral de Santa María

Estilo/s: gótico

Construcción: siglos XIII-XIV

CATEDRAL DE ÁVILA

Nombre oficial: Catedral de Cristo Salvador

Estilo/s: románico, gótico

Construcción: siglos XI-XV

CATEDRALES NUEVA Y VIEJA DE SALAMANCA

Nombre oficial: Catedral de Santa María (vieja), Catedral de la Asunción de la Virgen (nueva)

Estilo/s: románico y gótico (vieja), gótico, renacentista, barroco (nueva)

Construcción: siglos XII-XIV (vieja), siglos XVI-XVIII (nueva)

CATEDRAL DE SEGOVIA

Nombre oficial: Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos

Estilo/s: gótico

Construcción: siglo XVI

CATEDRAL DE ZARAGOZA

Nombre oficial: Catedral del Salvador en su Epifanía

Estilo/s: románico, gótico, mudéjar

Construcción: siglos XII-XVI

¿Cómo sería la Península de los Cinco Reinos en el siglo XXI?

Imposible de saber. Todo lo que sea divagar sobre lo que podría ser pero no es se llama Historia ficción, la cual es entretenida, pero evidentemente no tiene evidencia científica alguna. Sin embargo, observando los datos de la España y el Portugal actuales podemos hacer un ejercicio para ver cómo serían hoy los cinco reinos que existían en la Península en los siglos XIV y XV: Castilla, Aragón, Portugal, Granada y Navarra.

En el pasado ya hablamos de que hubo cronistas que se refirieron a la Península en esa época como “la de los cinco reinos”, debido a la existencia de cinco entidades independientes. 

Los cinco reinos peninsulares alrededor de 1360: Portugal (azul), Castilla (rojo), Granada (marrón), Navarra (amarillo) y Aragón (verde).

Granada resistió como el último territorio islámico en la Península hasta 1492 con la forma tradicional de emirato. Navarra, reducida a la mínima expresión, se mantuvo independiente como pudo, es decir, mediante alianzas cambiantes con sus poderosos vecinos (Castilla, Aragón y Francia).

Los otros tres reinos eran bastante más extensos. Portugal ya contaba con su extensión actual ya que a lo largo del siglo XV conquistó las islas Madeira y Azores, así como Ceuta, que fue portuguesa hasta el siglo XVII. Aragón era algo parecido a una confederación de los reinos de Aragón, Valencia y Mallorca, además del Principado de Cataluña. Sin embargo, en los siglos XIV y XV controlaba también las islas de Cerdeña y Sicilia, que fueron en las que el poder aragonés se mantuvo más tiempo. También ocupó, aunque por menos tiempo, la isla de Córcega y los ducados de Atenas y Neopatria, en Grecia. En cuanto al reino de Nápoles, estuvo unido a Aragón con el rey Alfonso V, aunque más tarde volvieron a llevar caminos separados hasta que Fernando el Católico reconquistó Nápoles.

Castilla fue el reino más extenso de los cinco, así como el más poblado y rico. Ocupaba buena parte de lo que hoy es España, incluidas las islas Canarias, que fueron conquistadas a lo largo del siglo XV. Melilla fue conquistada a finales del mismo siglo. 

Los cinco reinos en el siglo XV. Se observan los movimientos entre ellos: la conquista de Granada por Castilla y Aragón con los Reyes Católicos, la de Canarias por Castilla durante todo el siglo (primero las islas pequeñas y finalmente las grandes) y la de Navarra en 1512. La unión dinástica de Castilla y Aragón iniciada con los Reyes Católicos fue el origen de lo que luego sería España. Se puede observar que Ceuta era portuguesa y Melilla y Orán eran castellanas.

Por tanto, lo que vamos a ver en este artículo es cómo serían esos cinco reinos si los extrapolamos a la actualidad, viendo datos actuales de esos territorios relativos a la superficie y a la población. Insistimos: esto es un ejercicio por curiosidad y evidentemente los datos serían diferentes si la Historia hubiese transcurrido de otra manera.

REINO DE NAVARRA 

Flag of Navarre 

Para estudiar este reino, hemos tomado los datos de la actual Comunidad Foral de Navarra, que es el núcleo del antiguo reino. Además, hemos tomado los datos de la Baja Navarra, situada actualmente en Francia, en concreto en el departamento de los Pirineos Atlánticos. ¿Por qué? Porque hasta la conquista de Navarra por parte de Fernando el Católico esa zona fue parte también del reino. Al situarse al norte de los Pirineos, fue más difícil de ocupar y al final Castilla optó por dejarla, pasando más tarde a estar ligada a Francia, hasta hoy.

Si atendemos a la extensión, Navarra hoy tendría 10.391 km², a los que habría que sumar los 1.325 de la Baja Navarra, con un total de 11.716 km², una superficie similar a la de Catar. Sería el más pequeño de los cinco reinos peninsulares. 

Superficie de Navarra, incluida la Baja Navarra, durante la guerra civil que enfrentó a los partidarios de Aragón con los de Francia. Al final Navarra fue ocupada por Castilla por órdenes de Fernando el Católico.

Por población, tendría 647.554 habitantes, más 31.750 de la parte hoy francesa, sumando un total de 679.304, parecida a la de Montenegro. Por tanto, sería también el reino menos poblado de los cinco, con una densidad de población de solo 58 habitantes por km² si incluimos a la Baja Navarra. La capital sería Pamplona, que actualmente tiene unos 200.000 habitantes.

EMIRATO DE GRANADA 

Coat of arms of Granada

Para extrapolar este emirato, hemos tomado los datos actuales de las provincias de Málaga, Granada y Almería, que pertenecen a la comunidad de Andalucía. En el siglo XIII, el resto de la actual Andalucía fue conquistado por Castilla, por lo que el emirato nazarí se estableció principalmente en esas tres provincias. Sin embargo, al principio Granada ocupaba también la zona del estrecho de Gibraltar, incluida la Roca y la bahía de Algeciras, que está en la provincia de Cádiz. No los hemos tenido en cuenta en esta extrapolación ya que fueron ocupados por Castilla bastante pronto. Tampoco a las zonas fronterizas que cambiaban de manos regularmente.

Por tanto, tomando los datos de las tres provincias andaluzas, el emirato tendría hoy una extensión de unos 28.613 km², semejante a la de Albania. En cuanto a su población, tendría alrededor de 3.304.621 habitantes, una cifra parecida a la de países como Armenia o Moldavia. Su densidad sería bastante alta, de en torno a 115 habitantes por km². Con estos datos, eso sí, sería el segundo reino más pequeño y menos poblado de los cinco. 

 Superficie del emirato nazarí, variable ante la presión de Castilla, más fuerte a partir de la segunda mitad del siglo XV hasta su desaparición.

La capital sería, evidentemente, Granada, pero no sería la ciudad más poblada debido a la presencia de Málaga, con cerca de 600.000 habitantes. Granada sería la segunda ciudad del emirato, con 230.000 personas. Almería, con casi 200.000, sería la tercera.

REINO DE PORTUGAL

 

Actual República Portuguesa, ha sido el reino más fácil de extrapolar porque equivale al actual Estado portugués, único que se ha mantenido independiente hasta hoy (los demás acabaron convergiendo en España). Además, el Portugal actual es prácticamente igual al del siglo XV, con algunas salvedades como la ya mencionada Ceuta, que ahora es española, o la zona de Olivenza, en Badajoz, que pasó a España a principios del siglo XIX. Como son territorios muy pequeños y cuya población no influye decisivamente en la extrapolación, no se han tenido en cuenta.

El reino portugués, por tanto, tendría una extensión de 92.090 km², siendo el tercero de los cinco que vamos a ver y con casi el mismo tamaño que Hungría. En cuanto a la población, Portugal tiene 10.562.178 habitantes, casi los mismos que Grecia. Así, en población también sería el tercero. Su densidad de población sería casi igual a la de Granada, con 114 habitantes por km²

PORTUGALLIAE et ALGARBIAE REGNA 

La capital ya era Lisboa en el siglo XIII, desde que fue conquistada a los musulmanes. Antes de eso había sido Coimbra. Previamente, otras ciudades como Braga o Guimaraes habían sido sedes de la corte del conde de Portugal, antes de la independencia del reino. Sin embargo, el rey solía residir en Sintra, en la zona metropolitana de Lisboa, pero no en la ciudad en sí. Hoy la segunda ciudad en importancia del país es Oporto, situada al norte. Esta ciudad, además, da el nombre a Portugal.

CORONA DE ARAGÓN 

 

Ha sido el caso más interesante de extrapolar a la actualidad. Dentro de España es fácil hacerlo ya que tomamos los datos de las comunidades de Aragón, Cataluña, Valenciana e Islas Baleares. Pero hay que recordar que Aragón desde el siglo XIII inició su expansión por el Mediterráneo, conquistando Sicilia y Cerdeña, islas en donde los aragoneses estuvieron más tiempo (hasta la Guerra de Sucesión española, a principios del XVIII). Así, en este análisis hemos añadido también los datos de Sicilia y Cerdeña. Dejamos fuera a territorios en donde la presencia aragonesa duró menos tiempo hasta finales del siglo XV, como Córcega, Malta, Atenas y Neopatria. 

 En cuanto a Nápoles, estuvo unido a Aragón con Alfonso V, como ya hemos mencionado, pero después se separaron hasta principios del siglo XVI. A partir de ahí Nápoles perteneció a España hasta la Guerra de Sucesión ya citada. Por tanto, sus lazos con Aragón y España sobre todo fueron posteriormente y no cuando la Península contaba con cinco reinos, por lo que no entra en el análisis. Tampoco se han incluido los territorios del Rosellón y la Cerdaña que Aragón perdió durante el siglo XV, aunque luego los recuperó con los Reyes Católicos. Se perdieron de nuevo y ya definitivamente en la Paz de los Pirineos de 1659.

Teniendo todo esto en cuenta, la extensión de la Corona de Aragón hoy sería de 108.073 km², que subiría a 158.005 si sumáramos Sicilia y Cerdeña, semejante a la de Túnez o Nepal. En población, Aragón tendría hoy 15.195.547 habitantes, que subirían a 21.835.029 con Sicilia y Cerdeña. Sería el segundo reino tanto en superficie como en población, solo por detrás de Castilla. La densidad sería de 138 habitantes por km² incluyendo las islas, por lo que sería el reino más densamente poblado de los cinco. 

Maximum expansion of the Crown of Aragon in the Mediterranean Sea (1442) |  Aragon, Infographic map, The expanse 

Mapa de la expansión mediterránea de Aragón. Sicilia y Cerdeña fueron los territorios más consolidados fuera de lo que hoy es España. 

La capital de Aragón era itinerante ya que sus reyes nunca estaban permanentemente en un lugar, algo que también ocurría en Castilla. Sin embargo, siempre eran coronados en Zaragoza, la capital histórica de Aragón hasta hoy. Otras ciudades, como Barcelona o Valencia, eran grandes centros económicos. Hoy la ciudad más poblada sería Barcelona, con 1,6 millones de habitantes, seguida de Valencia, con casi 800.000. Zaragoza sería la tercera, con casi 700.000.

CORONA DE CASTILLA 

 

Sería el reino más parecido a la actual España de los cinco. Muy extenso, pero poco poblado en comparación y con costas tanto al Atlántico como al Mediterráneo (en este último caso por Murcia). Para obtener sus datos, simplemente hemos tomado los de España y le hemos restado lo correspondiente a Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana, Islas Baleares, Navarra y las provincias de Málaga, Granada y Almería. Como ya hemos mencionado con Portugal, no se han tenido en cuenta pequeños territorios que hoy son españoles pero en el siglo XV eran portugueses, como Ceuta u Olivenza.

Así, Castilla tendría hoy unos 358.867 km², una extensión casi idéntica a la de Alemania. Por tanto, sería el reino más extenso por amplia diferencia. En cuanto a su población, tendría 28.182.259 habitantes, semejante a la de Venezuela. Sería el reino más poblado, pero su gran extensión hace que su densidad sea de apenas 79 habitantes por km², un problema que comparte con la actual España, que tiene una densidad de 92 habitantes por km², inferior a la media europea. 

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Mapa de la Corona de Castilla en el siglo XV, con sus subdivisiones tradicionales que, al contrario que en Aragón, no tenían autogobierno. 

Como en Aragón, la capital era itinerante aunque los reyes castellanos vivieron grandes temporadas en ciudades como Toledo o Segovia, las cuales disponían de residencias reales. En el siglo XV la ciudad más poblada era Sevilla, pero hoy sería Madrid, capital de España desde el siglo XVI (con interrupciones), con más de tres millones de habitantes, siendo Toledo y Segovia pequeñas en comparación. La segunda ciudad sería, eso sí, Sevilla, con casi 700.000 habitantes.

Observando los datos, no resulta extraño que al final fuese Castilla el reino más potente y que impulsaría la actual concepción de España, siendo el núcleo de esta para bien y para mal. Zonas periféricas, como Cataluña o el País Vasco, pasaron a un segundo plano y eso, junto a la presencia en las mismas de elementos culturales distintos a los castellanos, hizo que en el XIX surgiesen allí unos nacionalismos diferentes que perviven hasta la actualidad. La presencia de estos reinos, eso sí, sigue presente en la herencia española y para ello solo hay que ver su escudo, en donde están presentes cuatro de los cinco reinos que hemos visto:

Escudo de España (mazonado).svg 

Escudo de España con las armas de los reinos de Castilla y León (unificadas en 1230), de la Corona de Aragón, del reino de Navarra y del reino de Granada, este último sucesor cristiano del emirato de Granada que estaba dentro de Castilla. 

Por una vuelta segura

 CSIF demanda que se reduzcan los alumnos por aula para garantizar ...

En los últimos días parece que buena parte de la clase política se ha dado cuenta de que, oh sorpresa, la vuelta a los centros educativos está a la vuelta de la esquina. Como si nunca se hubiese iniciado el curso escolar en el mes de septiembre. Y es que Gobierno central y, sobre todo, comunidades autónomas, han tenido meses para preparar el complejo inicio de curso y no han hecho nada más allá de dar unas instrucciones imprecisas y generales.

Que la vuelta debe ser mayormente presencial es algo imprescindible. La educación virtual a la que nos vimos forzados por el avance de la pandemia de covid-19 entre marzo y junio demostró que no reemplaza a la educación presencial. El alma de la docencia estaba ausente, por mucho que los profesores intentásemos recrearla a distancia. Los alumnos, da igual que sean de infantil, primaria o secundaria, necesitan la interacción social con docentes y compañeros, ya que es una parte fundamental de su educación, al margen de los contenidos académicos.

Sin embargo, la evolución actual de la pandemia en España y, en especial, en comunidades como Madrid, Cataluña, Aragón o País Vasco, hace que esa vuelta a los colegios e institutos sea muy complicada. Algo que ya se podía imaginar en junio e incluso en julio puesto que el virus en ningún momento dejó de circular por España. La relajación de una parte de la población y la torpeza de los distintos gobiernos ha hecho que la segunda ola de infecciones ya esté aquí y coincida con la temida (para las administraciones) vuelta al colegio.

Los profesores queremos volver. Como ya he mencionado, la experiencia de educación virtual no ha sido positiva. Habrá ignorantes que digan que hemos disfrutado en casa y que hemos estado de vacaciones varios meses, pero cualquier persona que tenga hijos en edad escolar habrá podido comprobar cómo los profesores de las distintas materias hemos estado trabajando muy duro, con aulas virtuales creadas de un día para otro con el cierre de los centros, empleando nuestro propio material e Internet, sin horarios, respondiendo a dudas tanto del alumnado como de sus familias a diario y muy supervisados por nuestros equipos directivos.

Ahora se pretende volver a los centros, pero en la mayoría de comunidades sin haber tomado las imprescindibles medidas de seguridad para evitar brotes del virus en las aulas. Se dice que al virus se le combate con las tres M: mascarillas, distancia de seguridad de 1,5 metros o más y lavarse las manos regularmente. Por tanto, las administraciones deben garantizar un suministro diario de mascarillas higiénicas en las aulas, así como de gel hidroalcohólico y/o jabón en cada aula y en cada baño, además de en pasillos, sala de profesores, despachos, etc.

Todo esto requiere de dinero, pero el problema de verdad viene con la distancia de seguridad entre personas. Tras los recortes en educación ejecutados por muchas comunidades, especialmente Cataluña y Madrid, las aulas quedaron masificadas con ratios muy altas de alumnos. Hablamos de hasta 25 en primaria y hasta 30 en ESO, por no hablar de los 35 de Bachillerato. Y esto no siempre es así, ya que la ley permite que se incluya hasta un 10 % más de alumnos, pudiendo haber un máximo de 33 alumnos en la ESO y 38 en Bachillerato, lo cual es una barbaridad y perjudica gravemente a la calidad educativa. Estos problemas afectan especialmente a la educación pública, aunque en la educación concertada también hay casos de aulas masificadas. 

Vuelta segura - Stecyl-i 

Por otro lado, los espacios en los centros se crearon pensando en una ratio de alumnos menor. Así, las aulas están colapsadas a menudo, con las mesas muy juntas y siendo imposible separar al alumnado de manera individual salvo en los exámenes, cuando la tipología de prueba hace necesario que haya cierta distancia entre los estudiantes. Esto, que ya era un problema importante antes, ahora es peligroso.

Por tanto, si queremos evitar rebrotes hay que reducir el número de alumnos urgentemente. Buscar espacios en centros municipales o de cualquier otra índole para habilitar aulas y desdoblar los grupos. Para ello, habría que contratar a más docentes. Y es aquí en donde nos topamos con la negativa rotunda de las administraciones, que rechazan ejecutar esa inversión. Inversión que, no obstante, están haciendo otros países como Italia, que también ha sido duramente golpeada por la pandemia. 

Vuelta segura - Stecyl-i 

En el caso que conozco de cerca, que es la Comunidad de Madrid, hasta esta semana la Consejería de Educación y Juventud se ha limitado a publicar unas instrucciones genéricas para el inicio de curso. En las mismas, se señala a los centros y a sus equipos directivos como los responsables de preparar el curso, pero a la vez negándoseles la posibilidad de habilitar más aulas. Además, designa a un miembro del equipo directivo como coordinador covid, cuando, es obvio, los profesores no somos ni médicos ni enfermeros y por lo tanto desconocemos protocolos y cómo distinguir los síntomas de la covid-19 respecto a los de otras enfermedades comunes en otoño e invierno como la gripe o un simple resfriado.

No se ha hecho nada y ahora, en pleno auge de los contagios, se pretende echar los balones fuera. Las comunidades quieren pasar el problema al ministerio y este a las comunidades. Las competencias son de las comunidades y el ministerio ya les dio instrucciones a tomar, pero sería positivo que la ministra interviniese dentro de sus capacidades para aclarar la situación.

Mientras tanto, a la vista de la nula gestión de la consejería de educación de Madrid, los sindicatos han convocado una huelga docente en los primeros días de curso, como protesta por la ausencia de medidas de seguridad. La respuesta del gobierno autonómico ha sido arrogante: insultos a los docentes, a los que el consejero y la presidenta Ayuso han llamado irresponsables, llegando a acusarles de haber estado comiendo y usando la luz durante el confinamiento a costa de los demás. Ni una sola palabra de agradecimiento a nuestra labor. Y tampoco de autocrítica, en un gobierno que no ha contratado los suficientes rastreadores para frenar la pandemia.

Esta actitud demuestra que una hipotética negociación está todavía lejos, por lo que se augura un curso difícil y caliente en Madrid. Repito, los profesores queremos volver, por supuesto, pero no a costa de arriesgar nuestra salud ni la de nuestros alumnos, sus familias y nuestras familias. El virus no suele ser agresivo con los menores, pero eso no significa que nunca lo sea y, de hecho, hay no pocos alumnos con enfermedades previas. La covid-19 ya ha demostrado sobradamente su capacidad de matar y de destrozar vidas. No dejemos al virus seguir haciéndolo. #PorUnaVueltaSegura.

¿Qué países actuales controló Roma?

Máxima extensión del Imperio romano en 117 d. C. Aparece su división provincial. Había dos tipos de provincias desde época de Augusto: las senatoriales (bajo control del Senado, aunque permitido por el emperador) y las imperiales (bajo control directo del emperador). Normalmente, las senatoriales eran las más pacificadas o romanizadas. Roma también tenía estados satélites.  

El Imperio romano fue uno de los más extensos de la Antigüedad, ocupando territorios en los tres continentes conocidos entonces, África, Europa y Asia. Durante su época de mayor prosperidad, con el emperador Trajano, alcanzó su mayor amplitud: por el norte llegaba hasta Gran Bretaña y por el sur hasta Egipto. Por el este, Trajano conquistó Mesopotamia, actual Irak, y por el oeste llegaba hasta la Península Ibérica.

El Imperio alcanzó en el año 117 los 6,5 millones de km², con una población total de casi 90 millones de habitantes, incluidos los esclavos (entonces considerados una propiedad).

¿Cuántos de los actuales países estaban bajo control del Imperio romano? Ni más ni menos que hasta 47, incluyendo algunos en los que se trata de territorios testimoniales en los que los romanos apenas se asentaron. Estas cifras se obtienen teniendo en cuenta el mapa del Imperio en el año 117 ya mencionado. No obstante, el núcleo del Imperio se hallaba en torno al Mediterráneo (al que ellos llamaban el “mare nostrum”, literalmente “nuestro mar”).

Extensión del Imperio romano con los actuales países y sus banderas.

De esos 47 países, la mayoría se encuentra en Europa (34, incluyendo a Turquía, Chipre, los microestados y los países caucásicos) y los demás en Asia (nueve, incluyendo a Turquía) y África (cinco). Se tienen en cuenta las fronteras actuales.

En Europa:

Portugal: estaba en su totalidad bajo control de Roma excepto las islas Azores y Madeira.

España: también controlada por Roma excepto las islas Canarias. España y Portugal fueron llamados entonces Hispania, nombre del que deriva España.

Andorra: totalmente controlada por Roma.

Francia: toda la Francia metropolitana, incluida Córcega, estuvo ocupada por Roma. No lo estaban, evidentemente, sus territorios de ultramar, desconocidos en esa época.

Reino Unido: Roma conquistó Britania en el siglo I, en época del emperador Claudio. En su época de mayor extensión controló Inglaterra, Gales y una franja del sur de la actual Escocia, pero esta en general quedó fuera del control romano.

Bélgica: llegó a estar totalmente controlada por Roma.

Países Bajos: Roma controló una parte de los actuales Países Bajos, que eran menos extensos que actualmente ya que han ganado terreno al mar en los últimos siglos.

Luxemburgo: totalmente controlado por Roma.

Alemania: aunque el núcleo del actual país, que en esa época se denominaba Germania, nunca fue conquistado por los romanos, sí consiguieron ocupar el sur y suroeste. De hecho, la ciudad de Colonia tiene ese nombre porque fue una colonia romana inicialmente.

Suiza: estuvo totalmente ocupada por Roma.

Mónaco: también controlada por Roma.

Italia: Roma nació en la zona central de la península Itálica y desde allí se extendió por toda la península y, más tarde, fuera de ella, en un proceso que duró siglos. Así, toda la actual Italia estaba controlada por Roma.

San Marino, Ciudad del Vaticano y Malta: totalmente conquistados por Roma.

Austria: buena parte del actual país estaba controlado por Roma. De hecho, Viena fue fundada por los romanos como Vindobona.

Hungría: Roma solo controló la parte oeste del actual país.

Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Montenegro y Macedonia del Norte: todos los países que formaban la antigua Yugoslavia estuvieron controlados por Roma.

Albania: estuvo controlada por los romanos.

Grecia: estuvo totalmente ocupada por Roma desde el siglo II a. C. Influyó de manera clave en la civilización romana.

Bulgaria: todo su territorio estuvo controlado por Roma, entonces parte de la región de Tracia.  

Rumania: en época romana se denominaba Dacia y casi todo su territorio actual estuvo controlado por los romanos. El emperador Trajano la conquistó, exterminando a casi todos los dacios. Por ello, repobló la zona con romanos, que llevaron allí su cultura y lengua, de ahí que hasta hoy el país se llame Romania (en inglés y rumano).

Ucrania: solo la zona sur estuvo ocupada por los romanos, y de manera poco significativa.

Rusia: solo una pequeña zona ribereña con el mar Negro (y Crimea, ocupada actualmente por Rusia).

Turquía: en Europa y, sobre todo, Asia. Todo su actual territorio estuvo controlado por Roma, llamándose en esa época Asia Menor, aunque había más provincias. La ciudad de Estambul se llamó primero Bizancio y, con el emperador Constantino, comenzó a denominarse Constantinopla (hasta su conquista por los turcos en 1453).

Georgia: pequeñas zonas fronterizas por el sur con Turquía.

Azerbaiyán: su zona oeste, aunque con escasa influencia romana.

Armenia: todo su territorio actual estuvo controlado por Roma directa o indirectamente (como un estado vasallo).

En Asia:

Chipre: asociado políticamente con Europa. Estuvo controlado por Roma.

Irán: solo unos diminutos territorios al oeste, lindantes con Mesopotamia. La presencia romana allí fue casi insignificante.

Irak: correspondiente con Mesopotamia. Fue conquistada por Trajano y anexionada al imperio en 117, pero su sucesor, Adriano, renunció a la zona. Casi un siglo después, otro emperador, Septimio Severo, volvió a ocupar Mesopotamia, aunque por breve tiempo.

Siria: buena parte de su territorio fue provincia romana, como revelan restos como la ciudad de Palmira.

Líbano: todo su territorio estuvo ocupado por los romanos.

Israel y Palestina: estuvieron completamente controlados por Roma, como la provincia de Judea.

Jordania: Roma controló la parte oeste del actual país.

Arabia Saudita: Roma solo controló un pequeño territorio al noroeste de la misma, al que llamó, como al de la actual Jordania, Arabia.

En África:

Egipto: el histórico reino, mucho más antiguo que Roma ya que cuando esta se fundó Egipto ya llevaba milenios de esplendor, fue conquistado por los romanos en el siglo I a. C. aunque su territorio era algo más pequeño que el del actual país.

Libia: toda la zona norte estaba ocupada por Roma. En general, los romanos no quisieron avanzar al sur debido a la presencia del desierto del Sahara y se desconocía qué había más allá de dicho desierto.

Túnez: casi todo el actual país estuvo controlado por Roma. Hay que destacar que en la actual Túnez se situó la mayor enemiga de Roma: Cartago, que fue totalmente conquistada en el siglo II a. C.

Argelia: como en el caso de Libia, los romanos se contentaron con controlar el norte.

Marruecos: los romanos ocuparon la zona norte y parte de la oeste, es decir, las zonas más fértiles.

Así, podemos ver que el Imperio romano era increíblemente vasto y que hoy sería uno de los países más extensos y poblados del mundo. Es cierto que con la extensión que se muestra en el mapa duró muy poco, pero sí lo hizo varios siglos sin Mesopotamia u otros territorios pequeños, entre el I y el IV d. C., revelándose así el genio político y militar de esa civilización.

La evolución del mapamundi desde el 250 a. C.

El mapa mundial ha cambiado radicalmente en tan solo unas décadas. De haber grandes imperios coloniales hasta las décadas de 1950 y 1960 hemos pasado a un mapa en donde el estado es la norma a la hora de organizar a las sociedades del planeta. Así, hay unos 200 estados en todo el mundo después de que las colonias africanas, americanas y asiáticas se independizaran masivamente tras la Segunda Guerra Mundial.

Pero en este artículo vamos a ver esa evolución del mapamundi desde una perspectiva diferente. Utilizando una útil e interesante aplicación llamada Chronas vamos a hacer un corto recorrido a la historia mundial viendo cómo cambiaba el mapamundi cada 250 años desde el 250 a. C.

Por supuesto, la aplicación tiene pequeños fallos ya que a veces es difícil categorizar un territorio puesto que este podía ser reclamado por más de un país o su estatus podía ser dudoso. Así mismo, estamos hablando de dividir el mundo entero en pequeños territorios, por lo que hay algunas lagunas. Por ejemplo, en el año 2000 no vemos que Ceuta y Melilla sigan siendo parte de España, pero Gibraltar sí aparece representado como territorio británico, ya que la aplicación es extranjera.

Una vez especificado esto, podemos comenzar el breve análisis de los distintos mapamundis desde el lejano 250 a. C. 

250 a. C.  

 

Los estados en su concepción actual no surgieron hasta la Edad Moderna, por lo que las sociedades se organizaban de manera tribal en el caso de las más primitivas o como reinos, imperios, ciudades-estado o incluso repúblicas en los casos más desarrollados.

Esto es lo que podemos ver en este primer mapamundi. La civilización nació en Asia, en concreto en el Creciente Fértil (Mesopotamia y Egipto) y, por ello, no es de extrañar que allí se vean varios imperios y reinos, como los helenísticos sucesores del imperio creado por Alejandro Magno: el imperio Seléucida, el Epiro en Grecia y el reino Ptolemaico en Egipto. En Europa destaca la República romana, que ya controlaba casi toda la península Itálica. Las Galias, la Península Ibérica o Gran Bretaña estaban divididas según la tribu dominante en cada zona. En el caso ibérico, los pueblos iberos de la costa estaban más desarrollados que los del interior, celtas o celtíberos, y se organizaban en algunos casos en reinos.

En África destaca la república rival de Roma: Cartago, que controlaba la zona noroeste. Del resto o no hay datos o se organizaban en pequeños reinos, como el mauritano. En cuanto a América, estaba habitada, por supuesto, pero sus pueblos aún no habían pasado aparentemente del estadio tribal.

Todo lo contrario que Asia, en donde ya había imperios destacados, como el Qin en lo que luego sería China (de hecho, la dinastía Qin dio nombre a la misma China) o el Imperio Maurya en India. Japón también se estaba formando en esa época. En cuanto a Oceanía, es el mismo caso que América y el África subsahariana, con sociedades eminentemente tribales.

1 d. C.  


El este mapa avanzamos 250 años, al año 1 de nuestra era. Recordemos que el año 0 no existió nunca ya que no tiene sentido numéricamente hablando, por lo que se pasa del 1 al 1 (y Cristo probablemente nació alrededor del 4 a. C.). En este caso ya vemos que en América hay sociedades más avanzadas, especialmente en Mesoamérica y los Andes. En esta última destaca la civilización de Nazca, autora de las famosas líneas de Nazca, que se pueden apreciar desde el aire.

En el centro del mapa vemos que ya existe el Imperio romano, desde que Augusto fue nombrado princeps en el 27 a. C. Roma ya es una superpotencia de la época desde aproximadamente dos siglos antes, tras derrotar a su enemiga Cartago y expandirse por el Mediterráneo. En Asia destacan los imperios parto y Han, en China. Oceanía y el África subsahariana siguen en blanco. 

250 d. C.  


Curiosamente, en dos siglos y medio no hay demasiados cambios, a simple vista. El Imperio romano sigue existiendo, aunque en ese año estaba sumido en la crisis del siglo III y la anarquía militar, que finalizó con el emperador Diocleciano, quien en 250 era aún un niño. Al norte y noreste del imperio, sin embargo, ya vemos a los pueblos que irán penetrando en territorio romano en los siguientes siglos, hasta provocar su desaparición: alanos, ostrogodos y, más al este, los temibles hunos.

Mientras, en América, África y Oceanía la situación no había variado sustancialmente, aunque sí en Asia, en donde el imperio parto ha sido sustituido por el sasánida, también de cultura persa. En China, por su parte, vemos que el territorio se ha fragmentado en diferentes reinos e imperios. 

500 

Mientras que en América, Oceanía y Asia la situación no varía demasiado, en Europa ha habido un terremoto. El Imperio romano primero fue dividido en oeste y este y, más tarde, el occidental desapareció por la presión germánica, siendo sustituido por varios reinos dominados por los pueblos germánicos, como el ostrogodo en Italia, el visigodo en Hispania y el sur de la Galia o el franco en el resto de la Galia. En el norte de África destaca el reino vándalo, también germánico. El imperio romano de Oriente, no obstante, sobrevivió aunque se le suele llamar Imperio bizantino, al tener una cultura bastante diferente a la del Imperio romano tradicional. Así, en el año 500 los bizantinos todavía controlaban toda la zona oriental del antiguo imperio.

En el resto de África destaca la aparición de dos destacados imperios al sur del Sahara: el de Ghana y el de Tombuctú.

750

Muchos cambios entre 500 y 750. En América la situación no varía demasiado, aunque ya tenemos a los antecesores de los incas en los Andes y a los toltecas en Mesoamérica. Pero los principales cambios son en el Viejo Mundo. En Arabia ya había surgido la religión islámica y esta se había extendido por toda la zona e incluso el norte de África, la Península Ibérica (al-Ándalus) y el antiguo imperio persa. Tras varias décadas de luchas, la dinastía Omeya se hizo con el control del imperio islámico, en forma de califato. Esta expansión se hizo en buena medida a costa del Imperio bizantino, que aun así resistió, aunque empequeñecido. Sin embargo, justo en el 750 los Omeyas fueron derrocados y solo se salvó un miembro de la dinastía, que huyó a la Península Ibérica. Los Abasíes les sustituyeron como califas.

En Europa occidental destaca el reino franco, que controlaba la actual Francia y parte de Alemania. Solo unos años después la dinastía carolingia se haría con su control, comenzando el imperio homónimo. En la Península Ibérica dominan los musulmanes y es una provincia más de su imperio, pero la zona de la cornisa cantábrica no llega a estar nunca del todo controlada y los nativos crean un pequeño reino en Asturias.

En Lejano Oriente, una nueva dinastía se ha hecho con el control en China, la Tang. Japón ya está casi unificado y hay otros imperios destacados como el tibetano o el uigur.

1000 

La situación no varía demasiado en América, aunque surgen los mayas en la península de Yucatán, una civilización que será de las más avanzadas del continente. En el Viejo Mundo sí hay cambios importantes. La unidad del islam se ha roto: los Abasíes han visto empequeñecido su califato a la actual Irak, en el norte de África ha surgido el califato Fatimí y en al-Ándalus continúa existiendo el califato Omeya (aunque solo le quedaban tres décadas de vida). También sigue existiendo el Imperio bizantino, aunque reducido por Europa. También en este continente vemos una gran fragmentación, motivada en buena medida por el feudalismo, que en ese momento estaba en auge ante la debilidad de los monarcas y la fuerza de los nobles.

En la Península Ibérica vemos que lo que comenzó en Asturias continúa con varios reinos cristianos ganando poco a poco terreno al califato (León, Castilla, Navarra y los condados catalanes). En el este de Europa vemos el origen de Rusia: el Rus de Kiev.

En cuanto a Asia, es un crisol de reinos e imperios. Destaca Persia, independizada del imperio islámico aunque ya de religión musulmana. En China hay una nueva dinastía, la Song, y Japón ya es un país unificado.

1250 

Hay cambios muy relevantes. En América vemos que ya existe el reino de Cuzco, antecedente directo del imperio Inca. En Europa perdura la división del feudalismo, pero observamos que ya hay reinos modernos constituidos: Inglaterra, Escocia, Suecia o Hungría. Francia es de los que más sufren la fragmentación feudal. En cuanto a la Península Ibérica, los reinos cristianos han crecido considerablemente y casi han acabado con la presencia islámica, que se reduce al sur, a Granada. Los reinos más importantes son Portugal, Castilla y la Corona de Aragón.

El espacio islámico continúa su fragmentación: sigue existiendo el califato abasí en Oriente Próximo y en la actual Marruecos destaca el califato almohade, que hasta solo unos años antes también había controlado parte de la Península Ibérica. El resto son sultanatos.

El Imperio bizantino sigue existiendo, aunque muy empequeñecido en Grecia y alrededor del Bósforo, donde estaba su capital, Constantinopla. Si ampliamos la vista vemos que en el África subsahariana hay un reino potente, Zimbabue.

Pero el mayor cambio se da en Asia. Los mongoles crean en relativamente poco tiempo uno de los imperios más extensos de la Historia ya que ocupaba casi toda Asia e incluso parte de Europa Oriental. Se llegaron a hacer con buena parte de China, imponiendo su propia dinastía (la Yuan). Japón, por su parte, se ha vuelto a dividir.

1500 

 

Hay cambios drásticos por todas partes. En América han surgido dos imperios: el azteca en Mesoamérica y el inca en los Andes, este último de gran extensión. En África se multiplican pequeños reinos, algunos de ellos relevantes, como el del Congo o el de Mali.

En Europa el feudalismo ya está en claro retroceso ante el reforzamiento del poder real. Así, destacan Francia, Inglaterra, Suecia o Lituania, así como el Principado de Moscú, en el este, ya liberado de los mongoles. La división se mantiene en el Sacro Imperio (actual Alemania) y en Italia. En la Península Ibérica, los cristianos han terminado la conquista de lo que quedaba de territorio islámico. La unión dinástica de Castilla y Aragón ya se había realizado, quedando Portugal al margen. Al sureste del continente, el Imperio bizantino lleva desaparecido medio siglo al caer ante los turcos, quienes crearon el Imperio otomano.

En Asia, el Imperio mongol ha sido sustituido por varios kanatos e imperios diferentes. China ha recuperado su independencia, bajo la dinastía Ming. Japón sigue dividido y Oceanía sigue en estadio tribal.

1750 

La Historia parece que se acelera a partir de aquí, ya que los cambios en los últimos 500 años son superiores a los casi 2000 anteriores. En América destaca la llegada de los europeos en 1492, que en el mapamundi de 1500 apenas era perceptible más allá de algunas islas del Caribe con presencia española. En 1750 los imperios coloniales ya están desarrollados, destacando el español, que iba desde el sur de los actuales Estados Unidos hasta el Río de la Plata en el sur. Los portugueses habían ocupado Brasil, los franceses zonas de Canadá y del centro de lo que hoy es Estados Unidos y los ingleses la costa este de los mismos, que algo más de dos décadas después se independizó como Estados Unidos.

En África continúa habiendo pequeños reinos independientes aunque destaca el control de la zona norte por el Imperio Otomano, convertido en una importante potencia en el Mediterráneo y Oriente Próximo.

En Europa tenemos ya el inicio de los estados como los conocemos hoy. Destacan España, Francia, Portugal, Gran Bretaña, Suecia, Dinamarca, los Países Bajos o Austria. Alemania e Italia siguieron divididos hasta el siglo XIX. En el este, Rusia está plenamente desarrollada y expandiéndose hacia Oriente, conquistando toda Siberia hasta el Pacífico.

En cuanto a Asia, Persia y China siguen siendo imperios importantes, aunque en el caso de China bajo la dinastía Qing. Oceanía quedaba todavía al margen de la conquista colonial (salvo las pequeñas islas de Micronesia), aunque en las siguientes décadas Gran Bretaña comenzaría a colonizar Australia. 

2000 

En 250 años todo cambió. Desde la política a la sociedad y la economía, el mapa del 2000 (casi igual 20 años después, aunque con algún país nuevo, como Montenegro o Sudán del Sur) está a años luz del de 1750. El estado como forma de organización política está presente en todo el mundo, salvo la Antártida, que permanece sin ocupar (aunque varios países lo intentaron). Los imperios coloniales han desaparecido salvo pequeños enclaves británicos o franceses repartidos por el mundo. Así, hay casi 200 países independientes en el mundo, por los cinco continentes, en especial en Europa y África.

El imperio español comenzó su fin a principios del XIX, con la independencia de las colonias en América continental y lo profundizó en 1898, perdiendo sus últimas colonias ultramarinas y conservando solo algunas zonas en África. Portugal, otro antiguo imperio, perdió Brasil, pero conservó importantes territorios en África y enclaves en Asia hasta la década de 1970. Gran Bretaña alcanzó el máximo de su poder en el siglo XIX y comienzos del XX para ver su imperio finiquitado tras la Segunda Guerra Mundial, al igual que Francia.

Estados Unidos, al principio solo la costa este del continente, fue conquistando durante el XIX el resto del territorio norteamericano, bien por la fuerza (como el suroeste) o bien por compra (como Florida, Alaska o la Luisiana), lo que le permitió convertirse en una superpotencia hasta hoy. Por otro lado, Rusia tiene hoy su menor extensión territorial en siglos tras la desintegración de la Unión Soviética en 1991 y la independencia de países asociados a Rusia que nunca antes habían sido independientes.

Las antiguas colonias crearon estados basados en las fronteras coloniales, como ocurre en África, con los conflictos étnicos que ello ha supuesto. Esto también explica el trazado de sus fronteras y la gran cantidad de países en el continente africano. Por otro lado, antiguos imperios como China, Japón o India hoy son grandes potencias globales.

Por tanto, podemos apreciar cómo la sucesión de acontecimientos históricos y el desarrollo de la historia humana se “aceleró” a raíz de las grandes exploraciones europeas del resto del mundo, con la conquista de nuevos territorios y el inicio de la globalización. La Revolución Industrial no hizo sino acelerar todavía más el proceso en los siglos XIX y XX, provocando todos los cambios que mencionábamos previamente y que han contribuido a que el mapamundi del siglo XXI no tenga nada que ver con el de los siglos anteriores.

Países del mundo: Bulgaria

Bandera búlgara con los colores paneslavos, aunque sustituyendo el azul por el verde. El blanco representa la paz, el verde la fertilidad de...