El año más largo de la historia


Mosaico romano mostrando los meses del año.

No, no es este 2020, aunque se nos esté haciendo muy largo. No hay ironías en este artículo ya que vamos a hablar del que fue el año oficialmente más largo de la historia occidental: el 46 a. C. que duró nada más y nada menos que 445 días.

Como todos sabemos, un año tiene 365 días y seis horas (más algunos minutos y segundos extra). Por ello, cada cuatro años, la suma de esas seis horas sobrantes da un día adicional, que se añade en febrero, que aun así sigue siendo el mes más corto del año. Los romanos colocaron ese día adicional porque febrero desde antiguo había tenido siempre connotaciones religiosas. Así, el 24 de febrero, el sexto día antes de las kalendas de marzo (es decir, 1 de marzo) se duplicaba, llamándose bis sextum, del que proviene nuestro año bisiesto, cuyo día adicional se coloca al final de mes, 29 de febrero, al contrario que lo que habían los romanos, como acabamos de ver.

Pero, ¿por qué el año 46 a. C. tuvo tantos días? La tradición romana señala que el primer rey de la ciudad, el legendario Rómulo, instituyó el primer calendario, pero este era muy inexacto ya que solo tenía 304 días. Los 61 días restantes para completar el ciclo solar (y la vuelta completa de la Tierra alrededor del Sol) se añadían de manera irregular. Quizá no se tenían en cuenta al caer en invierno y no poderse trabajar en los campos.

En cualquier caso, otro rey romano, Numa Pompilio, actualizó ese primitivo calendario añadiendo dos meses más. El año quedaba con 355 días, mucho más parecido al actual. Los meses duraban 29 o 31 días. Y, si con Rómulo el año comenzaba el 1 de marzo (mes dedicado al dios Marte), con Numa comenzaba el 1 de enero, uno de los dos meses añadidos por ese rey, como ahora. Dicho mes estaba dedicado al dios Jano, el dios de los comienzos, algo muy oportuno para iniciar el año. Febrero fue el otro mes que incluyó Numa, pero al contrario que ahora, que va entre enero y marzo, entonces era el último mes del año y, como hemos mencionado ya, estaba dedicado a varias festividades religiosas, como las terminalia. Esto continuó así hasta el siglo IV a. C., cuando febrero pasó a tener su posición actual.

Pin en Trabajos de los alumnos de 4º ESO Latín

Representación de Numa Pompilio. La existencia de los cuatro primeros reyes de Roma es confusa, pero se le reconoce a Numa la reforma e institución de numerosas tradiciones romanas, como el calendario.

Numa intentó así regularizar el calendario, pero seguía habiendo problemas que hacían que no estuviese ajustado al ritmo natural de las estaciones. En el siglo V a. C. se intentó de nuevo regular el calendario. Para afrontar esos problemas, se aprobó que se añadiría un mes intercalar tras febrero con 27 días de duración cada dos años.

Fue un arreglo temporal porque los desajustes continuaron y hubo años en que la diferencia entre el calendario de los humanos y el natural de las estaciones era de tres meses o más. ¿Por qué tanta diferencia? Porque el mes intercalar que hemos mencionado a veces no se añadía de manera adecuada a causa de la corrupción. Ese mes intercalar podía alargar o acortar el mandato de un rival político y comenzó a utilizarse con fines más oscuros.

Así, este calendario tuvo un éxito relativo, aunque la inestabilidad en la que se sumió Roma entre finales del siglo II a. C. y el siglo I a. C. contribuyó a que se mantuviese hasta nuestro año 46 a. C.

Cuando Cayo Julio César se hizo con el poder absoluto en Roma tras una guerra civil, inició un ambicioso programa de reformas, entre las que estuvo el calendario. Para ello, encargó a varios expertos extranjeros, sobre todo egipcios (adrede, ya que así no entrarían en las corruptelas romanas) que crearan un nuevo calendario. Este sería llamado juliano, en honor a César, y al fin tenía los 365 días actuales ya que se realizó con complejos cálculos matemáticos y astronómicos. Era un calendario casi perfecto, ya que solo tenía un margen de error de casi once minutos con respecto a la duración real.

Biografía de Julio César. Quién es, vida, historia, bio resumida

Busto de Julio César, creador del calendario moderno.

Pero antes de implantar el nuevo calendario había que sincronizar el calendario humano con el natural, entonces totalmente desajustado tras muchos años de modificarlo con meses intercalares. La solución fue que en el año 46 a. C. (llamado por los romanos el último año de la confusión) se añadieron tres meses intercalares: uno entre febrero y marzo y dos entre noviembre y diciembre. De ahí que ese año tuviera esos 445 días de los que hablábamos al comienzo.

Así, el 1 de enero del 45 a. C. comenzaba el nuevo calendario juliano, con el añadido de un día cada cuatro años por las seis horas sobrantes de las que también hemos hablado al comienzo.

Tras el asesinato de Julio César, se decretó que el mes en el que nació llevara su nombre familiar, Iulius (actual julio). Hasta entonces se llamaba Quintilis, al haber sido al comienzo de la historia romana el quinto mes del año (recordemos que comenzaba en marzo hasta que Numa incluyó los meses de enero y febrero). Años después, bajo el gobierno del sobrino de César, el emperador Octavio Augusto, el Senado decretó otro cambio de nombre en un mes: el hasta entonces Sextilis (es decir, el sexto mes original) pasaría a llamarse Augustus, en honor al primer emperador romano. Y así sigue llamándose en muchas lenguas, incluidos el inglés (August) y castellano (agosto).

Biografia de Octavio Augusto

Estatua de Octavio Augusto, primer emperador de Roma y quien da nombre al mes de agosto.

Hay un bulo creado en la Edad Media que dice que el emperador Augusto, no queriendo que su mes tuviera un día menos que el de César, le quitó un día a febrero para ponérselo a agosto y sumar 31. Es falso, ya que febrero ya contaba con solo 28 días desde el rey Numa y César, por respeto al carácter religioso de ese mes, no quiso modificarlo con su reforma. Sí adaptó los demás meses, que recordemos que tenían 29 o 31 días originalmente. Agosto, que tenía 29 días, pasó a tener 31 con la reforma juliana, por lo que Augusto no tuvo relación con ello.

El nombre del resto de los meses se refiere a dioses romanos o a su posición original:

  1. Enero: por el dios Jano.

  2. Febrero: por una de las festividades religiosas que se celebraban ese mes, las Lupercalia (antecedente lejano de nuestra Navidad ya que recordemos que febrero al principio estaba al final del año), una fiesta de purificación.

  3. Marzo: por el dios Marte. Al ser el dios de la guerra, las campañas militares solían comenzar en ese mes.

  4. Abril: por la diosa Venus. El nombre del mes, no obstante, provendría de aperire (abrir) al abrirse la naturaleza ante la llegada de la primavera. También puede provenir de aphrilis, es decir, espuma, en referencia al nacimiento de la propia diosa Venus.

  5. Mayo: por la diosa Maia, madre de Mercurio, dios al que estaban dedicadas las fiestas mercuralia, celebradas en este mes. El nombre también puede tener relación con la palabra maiores, los mayores, ya que era el mes dedicado a las personas de más edad.

  6. Junio: por la diosa Juno, que formaba con Júpiter y Minerva la tríada capitolina. El nombre también puede deberse a la diosa Juventas, la diosa de la juventud y, de hecho, este mes estaba dedicado a los iuniores, los jóvenes.

  7. Julio: en honor a Julio César.

  8. Agosto: en honor a César Augusto, primer emperador.

  9. Septiembre: en el calendario original era el séptimo mes, de ahí su nombre.

  10. Octubre: igual en origen, pero siendo el octavo mes. En el siglo I intentaron llamarlo Livius, por la emperatriz Livia, esposa de Augusto, pero esta rechazó ese honor. El emperador Domiciano sí cambió el nombre al mes poniéndole el suyo propio, pero tras su derrocamiento volvió october, su nombre en latín.

  11. Noviembre: igual que los anteriores, pero siendo el noveno mes original.

  12. Diciembre: y, por último, el antiguo décimo mes, que sigue con su nombre inicial.

Así, el calendario juliano se mantuvo sin cambios destacados durante varios siglos, hasta el XVI. El pequeño error de casi once minutos acumulados respecto a la duración real que mencionábamos antes había pasado a ser un error importante después de tantos siglos. De hecho, el desfase ya era de hasta diez días respecto al ciclo natural.

Por ello, en 1582 el papa Gregorio XIII decretó el último cambio en nuestro calendario. Como ya había hecho César en su día, el papa impuso una reforma: tras el 4 de octubre de 1582 se pasó directamente al 15 de octubre de ese año. Los diez días entre ellos jamás existieron en los países católicos como España, Portugal, Francia o Italia. Sí existieron en los países que no aceptaban las directrices de Roma, como los cristianos ortodoxos o los protestantes, que mantuvieron el calendario juliano hasta muchos años e incluso siglos después. En Rusia, el calendario juliano se mantuvo hasta la revolución de 1917, motivo por el que sus famosas revoluciones de los meses febrero y octubre en el calendario gregoriano fueron en marzo y noviembre respectivamente.

Gregorio XIII - Wikipedia, la enciclopedia libre

Retrato del papa Gregorio XIII, quien modificó el calendario juliano ante el error acumulado de once minutos.

En cualquier caso, nuestro calendario sigue siendo a grandes rasgos el juliano, ya que fue César el que lo reformó a su estructura actual, con la modificación parcial de Gregorio XIII del siglo XVI, motivo por el que también se le llama calendario gregoriano. Así, la reforma de César fue clave para la historia del mundo y demuestra la excelente forma de trabajo de César y del grupo de expertos que elaboró un calendario que se mantiene veinte siglos después.


BIBLIOGRAFÍA 

MARQUÉS, N.F. Fake news de la Antigua Roma. Barcelona: Espasa, 2019.

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